13-10-2026, 03:24 AM
Todavía no había decidido si Yomikage era el lugar más interesante que había visitado en mi vida o el sitio donde más posibilidades tenía de terminar haciendo el ridículo. Quizá ambas cosas podían ser ciertas al mismo tiempo.
Mi visita a las Ruinas Antiguas comenzó con la promesa de entrar en una mansión abandonada, completar un recorrido tenebroso y salir con alguna historia interesante que contar. El problema apareció cuando los organizadores me entregaron el disfraz para ingresar al recorrido.
Lo contemplé en silencio. Era un traje de pavo real.
No era para nada discreto, y mucho menos varonil. Tenía una enorme cola cubierta de plumas artificiales y detalles brillantes por todas partes. También incluía una especie de tocado que según el encargado completaba la apariencia majestuosa del ave.
—¿De verdad no tienen otra cosa? ¿Un fantasma? ¿Un espantapájaros? ¿Una bolsa de papas? —pregunté, sosteniendo el traje con ambas manos.
El encargado señaló el cartel de la entrada. La ilustración mostraba varios pavos reales rodeados de adornos de fantasmagoricos. Miré el cartel que además tenia una norma inscrita: Cero Armas al entrar.
—Bueno, supongo que al menos combina con el lugar.
Me lo puse. No voy a decir que me quedaba bien pero tampoco me quedaba tan mal. Espero que algunos detalles de esa experiencia deberían permanecer en privado por el bien de mi reputación.
La mansión se alzaba entre las ruinas como una construcción que había decidido sobrevivir a la isla por pura terquedad. Sus ventanas estaban cubiertas de polvo, las paredes mostraban grietas antiguas y varios faroles iluminaban la entrada con una luz amarillenta. En el interior se distinguían pasillos decorados con plumas, retratos de aves y figuras mecánicas colocadas sobre pedestales.
Crucé el umbral y escuché cómo la puerta se cerraba detrás de mí.
—Eso ha sido innecesariamente dramático —murmuré.
Avancé por el primer corredor, procurando no enganchar la cola con los muebles. A ambos lados había figuras de pavos reales con las plumas desplegadas. Algunas parecían simples adornos, pero otras estaban construidas con piezas metálicas y mecanismos visibles bajo el plumaje artificial.
Una de aquellas figuras giró lentamente la cabeza cuando pasé a su lado. Cuando me detuve la figura también se detuvo.
La observé durante unos segundos.
—Si vas a moverte, avisa. No me gusta que me sorprendan y menos si llevo esto puesto.
Seguí caminando y luego un ruido resonó en algún lugar de la mansión. Poco después escuché el movimiento de piezas pesadas y vi cómo una de las figuras extendía sus plumas con un chasquido seco.
Retrocedí un paso para mantener distancia. La cola de mi disfraz chocó contra una columna y tuve que girarme con cuidado para liberarla.
—Perfecto. Estoy atrapado en una mansión embrujada vestido de pavo real. Mi madre no va a creerme cuando le cuente esto.
Al llegar a una zona bastante amplia rodeada en todas las direcciones por pavos reales metalicos y tetricos, pude ver una inscripcion en una de las paredes: PARA SALIR DEBES VENCER.
Mi visita a las Ruinas Antiguas comenzó con la promesa de entrar en una mansión abandonada, completar un recorrido tenebroso y salir con alguna historia interesante que contar. El problema apareció cuando los organizadores me entregaron el disfraz para ingresar al recorrido.
Lo contemplé en silencio. Era un traje de pavo real.
No era para nada discreto, y mucho menos varonil. Tenía una enorme cola cubierta de plumas artificiales y detalles brillantes por todas partes. También incluía una especie de tocado que según el encargado completaba la apariencia majestuosa del ave.
—¿De verdad no tienen otra cosa? ¿Un fantasma? ¿Un espantapájaros? ¿Una bolsa de papas? —pregunté, sosteniendo el traje con ambas manos.
El encargado señaló el cartel de la entrada. La ilustración mostraba varios pavos reales rodeados de adornos de fantasmagoricos. Miré el cartel que además tenia una norma inscrita: Cero Armas al entrar.
—Bueno, supongo que al menos combina con el lugar.
Me lo puse. No voy a decir que me quedaba bien pero tampoco me quedaba tan mal. Espero que algunos detalles de esa experiencia deberían permanecer en privado por el bien de mi reputación.
La mansión se alzaba entre las ruinas como una construcción que había decidido sobrevivir a la isla por pura terquedad. Sus ventanas estaban cubiertas de polvo, las paredes mostraban grietas antiguas y varios faroles iluminaban la entrada con una luz amarillenta. En el interior se distinguían pasillos decorados con plumas, retratos de aves y figuras mecánicas colocadas sobre pedestales.
Crucé el umbral y escuché cómo la puerta se cerraba detrás de mí.
—Eso ha sido innecesariamente dramático —murmuré.
Avancé por el primer corredor, procurando no enganchar la cola con los muebles. A ambos lados había figuras de pavos reales con las plumas desplegadas. Algunas parecían simples adornos, pero otras estaban construidas con piezas metálicas y mecanismos visibles bajo el plumaje artificial.
Una de aquellas figuras giró lentamente la cabeza cuando pasé a su lado. Cuando me detuve la figura también se detuvo.
La observé durante unos segundos.
—Si vas a moverte, avisa. No me gusta que me sorprendan y menos si llevo esto puesto.
Seguí caminando y luego un ruido resonó en algún lugar de la mansión. Poco después escuché el movimiento de piezas pesadas y vi cómo una de las figuras extendía sus plumas con un chasquido seco.
Retrocedí un paso para mantener distancia. La cola de mi disfraz chocó contra una columna y tuve que girarme con cuidado para liberarla.
—Perfecto. Estoy atrapado en una mansión embrujada vestido de pavo real. Mi madre no va a creerme cuando le cuente esto.
Al llegar a una zona bastante amplia rodeada en todas las direcciones por pavos reales metalicos y tetricos, pude ver una inscripcion en una de las paredes: PARA SALIR DEBES VENCER.
![[Imagen: WXc94e0.jpeg]](https://i.imgur.com/WXc94e0.jpeg)
![[Imagen: ab4qP1h.jpeg]](https://i.imgur.com/ab4qP1h.jpeg)