14-09-2026, 11:28 AM
¡No puedo contener mi emoción! ¡Por fin me he graduado en la academia y soy un ninja oficial! La ceremonia de graduación fue sencillamente maravillosa. Los profesores fueron tan amables y pacientes al entregarme mi bandana, y estoy seguro de que las miradas de todos mis compañeros eran de pura admiración y compañerismo. Aunque el camino para graduarme a mis dieciocho años requirió bastante dedicación, ¡todo el esfuerzo valió la pena!
Hoy me asignaron mi primerísima misión de rango E. Al principio me sorprendió un poco la enorme responsabilidad, ¡imaginen entregar un documento proveniente directamente de la oficina administrativa! Pero me dije a mí mismo que, como flamante Genin del clan, debía estar a la altura del honor de mi linaje.
Puse marcha firme hacia mi destino, recorriendo con determinación las avenidas de nuestro distrito noble, donde la temperatura es siempre tan agradable gracias a los braseros de la zona. Sin embargo, la vida shinobi requiere estar preparado para cualquier imprevisto. Apenas llevaba dos minutos caminando cuando mis leales sirvientes, Kenji y Hana, se apresuraron a alcanzarme a paso ligero.
— ¡Señorito Kiba, por favor, espere! —exclamó Kenji mientras desplegaba rápidamente una hermosa sombrilla de seda sobre mi cabeza—. La niebla está algo densa hoy, no queremos que se le humedezca la túnica nueva ni que se despeine.
— ¡Oh, gracias Kenji! Pero recuerden que ahora soy un profesional en una misión de alta prioridad —respondí con una sonrisa radiante y el pecho hinchado de orgullo—. Debo acostumbrarme a resistir los rigores del trabajo de campo.
— Por supuesto, señorito, su valentía es verdaderamente inspiradora —añadió Hana, acercándome una bandeja de plata con pastelillos de arroz recién hechos y una taza de té de jazmín bien caliente—. Pero un gran ninja necesita mantener sus reservas de energía al máximo durante una travesía tan exigente.
— ¡Tienes toda la razón, Hana! La nutrición es la clave de la estrategia —dije aceptando complacido el té y un pastelillo mientras continuaba mi caminata a paso tranquilo, sintiendo cómo el vaporcito caliente me reconfortaba el rostro.
Tras una intensa marcha de diez minutos cruzando los bellos y resguardados jardines del vecindario, divisé los imponentes portones de madera barnizada de mi hogar. Atravesé la entrada sosteniendo el pergamino con ambas manos, manteniendo una postura erguida e imponente. En el salón principal me esperaban mis padres: mi padre, un hombre de porte majestuoso que siempre contempla mis logros con enorme orgullo, y mi madre, una dama elegante envuelta en finas sedas que jamás duda en colmarme de afecto.
— ¡Madre! ¡Padre! —anuncié alzando la voz con solemnidad—. ¡He completado el trayecto desde el centro administrativo para entregar este documento de máxima urgencia!
Mi madre llevó una mano a sus labios con un gesto dramático de alivio y emoción.
— ¡Cielos, mi niño! —exclamó acercándose de inmediato para abrazarme y acomodarme el cabello cariñosamente—. ¡Sabía que estabas listo para los desafíos de la aldea, pero me tenías con el corazón en un puño!
Mi padre tomó el pergamino con suma gravedad, rompió el sello oficial y lo leyó en voz alta con una sonrisa cálida y satisfecha:
— Un trabajo impecable, Kiba —dijo mi padre dándome unas palmaditas en el hombro mientras me miraba con aprobación—. Has demostrado una disciplina y una elegancia dignas de nuestra sangre. Kirigakure está a salvo con ninjas tan comprometidos como tú.
Me quedé sonriendo de oreja a oreja, profundamente satisfecho de haber cumplido mi deber sin fallarles. ¡Estoy convencido de que este es solo el primer paso de una brillante y legendaria carrera ninja!
Hoy me asignaron mi primerísima misión de rango E. Al principio me sorprendió un poco la enorme responsabilidad, ¡imaginen entregar un documento proveniente directamente de la oficina administrativa! Pero me dije a mí mismo que, como flamante Genin del clan, debía estar a la altura del honor de mi linaje.
Puse marcha firme hacia mi destino, recorriendo con determinación las avenidas de nuestro distrito noble, donde la temperatura es siempre tan agradable gracias a los braseros de la zona. Sin embargo, la vida shinobi requiere estar preparado para cualquier imprevisto. Apenas llevaba dos minutos caminando cuando mis leales sirvientes, Kenji y Hana, se apresuraron a alcanzarme a paso ligero.
— ¡Señorito Kiba, por favor, espere! —exclamó Kenji mientras desplegaba rápidamente una hermosa sombrilla de seda sobre mi cabeza—. La niebla está algo densa hoy, no queremos que se le humedezca la túnica nueva ni que se despeine.
— ¡Oh, gracias Kenji! Pero recuerden que ahora soy un profesional en una misión de alta prioridad —respondí con una sonrisa radiante y el pecho hinchado de orgullo—. Debo acostumbrarme a resistir los rigores del trabajo de campo.
— Por supuesto, señorito, su valentía es verdaderamente inspiradora —añadió Hana, acercándome una bandeja de plata con pastelillos de arroz recién hechos y una taza de té de jazmín bien caliente—. Pero un gran ninja necesita mantener sus reservas de energía al máximo durante una travesía tan exigente.
— ¡Tienes toda la razón, Hana! La nutrición es la clave de la estrategia —dije aceptando complacido el té y un pastelillo mientras continuaba mi caminata a paso tranquilo, sintiendo cómo el vaporcito caliente me reconfortaba el rostro.
Tras una intensa marcha de diez minutos cruzando los bellos y resguardados jardines del vecindario, divisé los imponentes portones de madera barnizada de mi hogar. Atravesé la entrada sosteniendo el pergamino con ambas manos, manteniendo una postura erguida e imponente. En el salón principal me esperaban mis padres: mi padre, un hombre de porte majestuoso que siempre contempla mis logros con enorme orgullo, y mi madre, una dama elegante envuelta en finas sedas que jamás duda en colmarme de afecto.
— ¡Madre! ¡Padre! —anuncié alzando la voz con solemnidad—. ¡He completado el trayecto desde el centro administrativo para entregar este documento de máxima urgencia!
Mi madre llevó una mano a sus labios con un gesto dramático de alivio y emoción.
— ¡Cielos, mi niño! —exclamó acercándose de inmediato para abrazarme y acomodarme el cabello cariñosamente—. ¡Sabía que estabas listo para los desafíos de la aldea, pero me tenías con el corazón en un puño!
Mi padre tomó el pergamino con suma gravedad, rompió el sello oficial y lo leyó en voz alta con una sonrisa cálida y satisfecha:
Cita:Por medio de la presente, se certifica la graduación del joven Kiba Hoshigaki y se expresa la más sincera felicitación por la culminación con éxito de su primera misión al servicio de la aldea
— Un trabajo impecable, Kiba —dijo mi padre dándome unas palmaditas en el hombro mientras me miraba con aprobación—. Has demostrado una disciplina y una elegancia dignas de nuestra sangre. Kirigakure está a salvo con ninjas tan comprometidos como tú.
Me quedé sonriendo de oreja a oreja, profundamente satisfecho de haber cumplido mi deber sin fallarles. ¡Estoy convencido de que este es solo el primer paso de una brillante y legendaria carrera ninja!
![[Imagen: g8IfIJt.jpeg]](https://i.imgur.com/g8IfIJt.jpeg)