12-09-2026, 03:40 PM
Día 02 de Otoño, año 150
La salida de Kirigakure transcurrió sin llamar demasiado la atención.
Sung Terumi abandonó la aldea acompañado por el equipo necesario para emprender el trayecto hacia el País del Té. La humedad característica del País del Agua todavía permanecía en el ambiente, mientras la niebla cubría parcialmente los caminos y las construcciones de la aldea.
No había motivo para demorarse.
El trayecto fue realizado manteniendo un ritmo constante, aprovechando los caminos disponibles y evitando desvíos innecesarios. Sung permanecía atento a su entorno durante todo el recorrido, observando tanto el terreno como cualquier movimiento que pudiera resultar fuera de lugar. No era paranoia; simplemente era la costumbre de alguien acostumbrado a considerar cada desplazamiento como parte de una misión.
Con el paso de las horas, el paisaje comenzó a cambiar.
La humedad y la niebla del País del Agua fueron quedando atrás, dando paso a terrenos más abiertos y caminos frecuentados por comerciantes y viajeros. La presencia de cultivos se hizo cada vez más habitual conforme avanzaban hacia el País del Té, donde las extensiones de plantaciones comenzaban a dominar buena parte del paisaje.
Sung no mostró particular interés por el cambio.
Su atención permanecía centrada en el camino y en todo aquello que pudiera afectar el objetivo de la misión. El resto era simplemente paisaje.
Finalmente, después de completar el trayecto correspondiente, las inmediaciones de Chashiro aparecieron frente a el.
La ciudad se extendía alrededor del curso de agua que atravesaba la capital, rodeada por huertos, plantaciones y caminos utilizados constantemente para transportar mercancías. A primera vista, el lugar parecía tranquilo. Comerciantes desplazándose de un lado a otro, agricultores ocupados con sus tareas y pequeñas embarcaciones recorriendo el río componían una escena completamente normal.
Sung dirigió la mirada hacia la ciudad.
No parecía haber nada fuera de lo común.
Pero una misión rara vez comenzaba cuando todo estaba a la vista.
Con el destino finalmente alcanzado, solo quedaba avanzar hacia Chashiro y descubrir qué clase de problema había llevado a Kirigakure a intervenir en aquel lugar.
La salida de Kirigakure transcurrió sin llamar demasiado la atención.
Sung Terumi abandonó la aldea acompañado por el equipo necesario para emprender el trayecto hacia el País del Té. La humedad característica del País del Agua todavía permanecía en el ambiente, mientras la niebla cubría parcialmente los caminos y las construcciones de la aldea.
No había motivo para demorarse.
El trayecto fue realizado manteniendo un ritmo constante, aprovechando los caminos disponibles y evitando desvíos innecesarios. Sung permanecía atento a su entorno durante todo el recorrido, observando tanto el terreno como cualquier movimiento que pudiera resultar fuera de lugar. No era paranoia; simplemente era la costumbre de alguien acostumbrado a considerar cada desplazamiento como parte de una misión.
Con el paso de las horas, el paisaje comenzó a cambiar.
La humedad y la niebla del País del Agua fueron quedando atrás, dando paso a terrenos más abiertos y caminos frecuentados por comerciantes y viajeros. La presencia de cultivos se hizo cada vez más habitual conforme avanzaban hacia el País del Té, donde las extensiones de plantaciones comenzaban a dominar buena parte del paisaje.
Sung no mostró particular interés por el cambio.
Su atención permanecía centrada en el camino y en todo aquello que pudiera afectar el objetivo de la misión. El resto era simplemente paisaje.
Finalmente, después de completar el trayecto correspondiente, las inmediaciones de Chashiro aparecieron frente a el.
La ciudad se extendía alrededor del curso de agua que atravesaba la capital, rodeada por huertos, plantaciones y caminos utilizados constantemente para transportar mercancías. A primera vista, el lugar parecía tranquilo. Comerciantes desplazándose de un lado a otro, agricultores ocupados con sus tareas y pequeñas embarcaciones recorriendo el río componían una escena completamente normal.
Sung dirigió la mirada hacia la ciudad.
No parecía haber nada fuera de lo común.
Pero una misión rara vez comenzaba cuando todo estaba a la vista.
Con el destino finalmente alcanzado, solo quedaba avanzar hacia Chashiro y descubrir qué clase de problema había llevado a Kirigakure a intervenir en aquel lugar.