La luz del día se filtraba con suavidad a través de los ventanales superiores, iluminando las finas motas de polvo que flotaban en el ambiente y proyectando sombras bien definidas sobre el suelo de losas rectangulares. En la zona central se alineaban metódicamente varios muñecos de madera para práctica de impacto y artes marciales, mientras que a un costado descansaban armeros con armas de madera, barriles cargados de flechas de práctica y varias cajas de suministros apiladas. Al fondo, una sólida escalera de piedra conducía a un balcón superior con barandilla de madera, desde donde se podía divisar toda la arena de combate y acceder a las puertas dobles del nivel superior.
Douma había preparado el encuentro con la serenidad metódica que lo caracterizaba. Tras averiguar la dirección exacta de Kinzo durante su último encuentro, no dudó en enviarle una nota breve y directa, citándolo en aquel recinto a una hora específica para medir fuerzas sin interrupciones externas ni miradas curiosas.
El pelinegro se encontraba de pie cerca de la zona de los muñecos de práctica, con los brazos cruzados sobre el pecho y la espalda recta, observando con calma las puertas principales del nivel inferior. Llevaba su equipamiento ajustado y listo para la acción, asentando las suelas de sus botas sobre el pavimento frío mientras memorizaba las distancias, la ubicación de las cajas y las columnas de madera para utilizarlas a su favor en caso de necesitar cobertura.
El eco sordo de las pesadas puertas al abrirse anunció la llegada de su invitado. Douma no cambió drásticamente de postura, pero sus ojos se fijaron de inmediato en la silueta de Kinzo conforme este cruzaba el umbral hacia el interior del salón. Una leve y tranquila sonrisa, teñida de familiaridad y expectativa, se dibujó en los labios del Kodon —Sabía que no ignorarías la nota, Kinzo —saludó Douma, rompiendo el silencio con su tono de voz sobrio y pausado, mientras daba un par de pasos al frente para acortar la distancia hasta unos diez metros— El lugar está completamente despejado y las instalaciones son ideales para no tener que contenernos por la infraestructura —.
Ajustó levemente los guantes de su traje y separó los pies a la anchura de sus hombros, adoptando una postura inicial relajada en apariencia, pero lista para reaccionar al primer impulso.
—Ya nos conocemos, así que no hace falta dar rodeos ni perder el tiempo con presentaciones —agregó, manteniendo la mirada fija en Kinzo mientras dejaba caer los brazos a los costados— Pongo el escenario; el primer movimiento corre por tu cuenta. Y esta vez no te vayas a orinar.... — diría a modo de burla.
![[Imagen: dd371a7a-eeeb-416c-808b-f0b0f7e7947b.jpg]](https://i.ibb.co/LX17wLNJ/dd371a7a-eeeb-416c-808b-f0b0f7e7947b.jpg)