El trabajo había terminado hacía varias horas y el puerto se encontraba prácticamente abandonado. Las puertas de los almacenes permanecían cerradas, las embarcaciones menores habían sido aseguradas mar adentro y únicamente se escuchaba el choque del oleaje contra las piedras de la costa. La marea avanzaba lentamente por el canal, arrastrando espuma, algas y algún trozo de madera entre las tuberías que sobresalían del agua.
Orión había escogido aquel lugar porque no necesitaba prepararlo. El agua recorría el centro del terreno y el mar cubría todo el límite sur, mientras los cajones, muros y construcciones ofrecían suficientes posibilidades para que un adversario buscara protección o intentara sorprenderlo. No sería un duelo sobre una explanada vacía, sino una pelea en la que cada movimiento podía modificar la distancia, la visibilidad y las rutas disponibles.
Al comenzar el minuto cero, el Hoshigaki se encontraba en K14, dentro de la desembocadura del canal y completamente visible desde ambas orillas. El agua le llegaba aproximadamente hasta la cintura, moviendo suavemente su capa negra de franjas azules. Sobre uno de sus hombros descansaba el Tako Kanabō no Samehada, sostenido sin tensión aparente, aunque sus manos permanecían lo suficientemente cerca de la empuñadura como para reaccionar ante cualquier amenaza. Orión observó los edificios que se levantaban a ambos lados y después dirigió la mirada hacia los puentes ubicados más al norte. No sabía desde dónde aparecería su adversario ni qué clase de shinobi aceptaría aquella invitación. Eso era precisamente lo interesante. Su nariz se elevó apenas, intentando separar el olor salado del puerto de cualquier aroma desconocido que comenzara a aproximarse. Una sonrisa dentada apareció lentamente en su rostro.
-El pez que quiera comer… tendrá que meterse al agua.
El Hoshigaki permaneció inmóvil en la desembocadura.
La piel de Orión está recubierta por diminutas escamas cuya disposición dispersa parcialmente la luz cuando permanecen completamente húmedas. Bajo el agua, o con el cuerpo totalmente empapado, los reflejos sobre su piel disminuyen considerablemente, difuminando los contornos de su silueta y permitiéndole confundirse con el entorno acuático de forma natural. Este fenómeno es completamente pasivo y depende de que sus escamas permanezcan saturadas de agua.
A efectos de sistema, siempre que Orión se encuentre sumergido en una fuente de agua natural o dentro de un campo completamente inundado, podrá entrar en estado de sigilo sin necesidad de justificar cómo logró ocultarse bajo el agua. Al emerger, conservará dicho estado durante un máximo de 2 segundos antes de que el efecto desaparezca. Si el campo de combate se encuentra bajo una lluvia constante, esta habilidad podrá activarse una única vez por combate, siempre que el usuario aproveche las condiciones para ocultar su silueta.
Los Hoshigaki heredan una apariencia marcada por su vínculo con los tiburones, piel azulada, gris, oscura o verdosa, branquias y otras características que pueden variar según el individuo. Sin embargo, todos comparten dos rasgos inconfundibles, dientes afilados como cuchillas y marcas oscuras bajo los ojos, señales inequívocas de su origen oceánico.
Gracias a su naturaleza adaptada, los Hoshigaki pueden nadar con gran velocidad y se desplazan con fluidez bajo el agua, obteniendo un aumento pasivo en su velocidad de movimiento acuático. Además, mientras están sumergidos, sus jutsus de tipo Suiton, técnicas de Taijutsu y ataques con armas empuñadas (Bukijutsu) reciben un bono pasivo de daño, haciendo que bajo el agua alcancen su verdadero potencial como combatientes letales.
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