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Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Pais del Agua   ›   Kirigakure no Sato
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[Misión C] El Señor Fumihiro
Rin to Rei
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16-08-2026, 12:54 AM
Misión
● Nombre de la Misión: El Señor Fumihiro
● Información de la Misión: El señor Fumihiro o mejor conocido como La Morsa Blanca es un empresario nativo de Kirigakure, es el blanco de muchos maleantes, criminales que buscan quedarse con su mercancía e incluso capturarlo para pedir rescate, todo es por dinero, siempre lo es. Como tal ha solicitado, como siempre, un escolta shinobi de Kirigakure para encargarse de protegerlo durante su estancia en un pueblo vecino de Kirigakure por temas de negocios. Se solicita extremo cuidado pues es un hombre de alto perfil.
● Rango y Tipo de la Misión: Misión Simple Rango C
● Fecha y Lugar: 39 de Verano de 150 en El País Del Agua
● Cantidad de Usuarios: Kishue y Rin to Rei (Narradora)
● Cantidad máxima de horas por ronda: 48 horas

39 Verano 150
Restaurante La Grulla Sumergida
Centro Comercial de Kirigakure
El restaurante ocupaba la segunda planta de una construcción levantada sobre uno de los canales interiores de Kirigakure. Desde la calle apenas se distinguían sus ventanas de papel, protegidas por marcos de madera oscura y un alero del que pendían pequeñas campanas de cobre. La neblina se deslizaba bajo la pasarela exterior y envolvía los pilares, haciendo que el establecimiento pareciera suspendido sobre una extensión blanca en lugar de sobre el agua.

Su nombre, La Grulla Sumergida, aparecía tallado sobre una placa discreta junto a la entrada. No era un lugar destinado a atraer transeúntes mediante música o faroles llamativos. La ausencia de carteles, el silencio de los camareros y los biombos que separaban las mesas indicaban que su clientela pagaba tanto por la comida como por la privacidad. Era una elección razonable para un empresario que deseaba almorzar antes de abandonar la aldea sin anunciar su itinerario a cualquiera que supiera observar.

Rin y Rei ingresaron juntas, llevando bajo sus ropas el informe de la misión. El nombre completo de su protegido era Fumihiro Shirogane, aunque fuera de documentos comerciales pocos parecían utilizar el apellido. En los puertos, almacenes y mercados de Kirigakure era conocido como la Morsa Blanca, un sobrenombre nacido de su aspecto y consolidado por décadas negociando mercancías procedentes de distintos territorios.

La misión de rango C exigía escoltarlo hasta un pueblo vecino, protegerlo durante sus reuniones y garantizar su regreso. Fumihiro había sobrevivido a intentos de robo, emboscadas contra sus caravanas y al menos una conspiración para secuestrarlo. No comerciaba con secretos militares ni objetos prohibidos; movía alimentos, herramientas, telas y materiales de construcción. Sin embargo, el volumen de sus negocios convertía incluso la mercancía común en una fortuna suficientemente grande para atraer delincuentes.

Las hermanas no necesitaron preguntar dónde se encontraba. Fumihiro ocupaba una mesa amplia situada cerca del fondo, acompañado por un único hombre. Era corpulento, de hombros redondeados y rostro ancho, con una abundante cabellera blanca peinada hacia atrás. Dos extremos de su bigote descendían a ambos lados de la boca como colmillos suaves, explicando el origen más evidente de su apodo. Vestía una túnica azul marino de excelente calidad, aunque evitaba joyas u ornamentos capaces de entorpecer sus movimientos.

Frente a él descansaban varios platos de pescado, arroz y vegetales, además de una tetera cuyo contenido servía con sorprendente delicadeza para el tamaño de sus manos. Comía sin apresurarse, pero tampoco parecía disfrutar de una sobremesa ociosa. Entre un bocado y el siguiente revisaba documentos, señalaba cantidades y escuchaba las observaciones de su acompañante.

El segundo hombre era más joven y delgado, con el cabello negro recogido y una cicatriz pequeña atravesándole una ceja. Vestía de manera sobria y mantenía junto a una rodilla una cartera reforzada. El informe lo identificaba como Masato Kurose, administrador personal y mano derecha de Fumihiro. No era shinobi, pero llevaba años organizando sus rutas, revisando contratos y distinguiendo una mala negociación de una posible emboscada.

Rin observó primero las salidas, las ventanas y la posición de los demás comensales. El establecimiento ofrecía privacidad a través de sus biombos, pero esa misma distribución ocultaba manos, armas y movimientos. Rei examinó los reflejos sobre la tetera, las sombras bajo las divisiones y las reacciones de los camareros cuando ellas cruzaron el salón. Nadie parecía alarmado por su presencia; aun así, no confundieron tranquilidad con seguridad.

<Es él> confirmó Rei en voz baja
<Y eligió la mesa más apartada, pero no la más segura> respondió Rin <Desde ahí no puede ver la entrada lateral>
<Por eso nos contrataron>

Las hermanas avanzaron hasta la mesa. Masato las detectó primero y dejó de ordenar los documentos. Su mano no buscó un arma, aunque se desplazó sobre la cartera con un gesto protector. Fumihiro siguió su mirada, limpió cuidadosamente sus dedos y observó a las recién llegadas. Sus ojos eran pequeños bajo unas cejas espesas, pero contenían una atención que contrastaba con la aparente pesadez de su cuerpo.

Rei inclinó la cabeza con cortesía. Rin permaneció junto a ella, firme y atenta al entorno.

<Señor Fumihiro, somos Rin y Rei, kunoichi de Kirigakure asignadas a su escolta durante el viaje y su estancia fuera de la aldea> se presentó Rei <Un tercer integrante, Funato Kishue, se incorporará en breve>

Fumihiro las examinó durante unos segundos sin ocultar que esperaba encontrar algo en ellas. Quizá edad, experiencia o una razón para confiar su vida a dos jóvenes que nunca había visto. Finalmente, su bigote se elevó junto con una sonrisa breve.

<Puntuales, observadoras y suficientemente prudentes para no anunciar mi apodo en mitad del salón> dijo Fumihiro <Es un comienzo aceptable>
Masato cerró la cartera y reunió los documentos sobre la mesa.
<Partiremos cuando llegue el tercer escolta> explicó <El equipaje y la mercancía ya están preparados. Antes de salir revisaremos con ustedes la ruta, las paradas previstas y las amenazas recibidas durante los últimos días>

Rin dirigió una mirada hacia las ventanas empañadas. Más allá de ellas, la niebla cubría los canales y convertía cada embarcación distante en una silueta incompleta. Fumihiro no parecía asustado, pero un hombre amenazado tantas veces aprendía a ocultar el miedo detrás de rutinas, comidas tranquilas y nombres cuidadosamente escogidos.

<Hasta que partamos, este restaurante también forma parte de la escolta> declaró Rin <Necesitamos conocer todas sus entradas y saber quién estaba informado de este almuerzo>
La sonrisa del empresario se ensanchó apenas.
<Entonces tomen asiento, kunoichi> respondió Fumihiro <Parece que tenemos bastante de qué hablar antes de emprender el camino>

Rin no se sentó todavía. Rei ocupó el lugar desde el que podía escuchar al empresario y conservar la entrada dentro de su campo visual. Mientras aguardaban la llegada de Kishue, las hermanas comenzaron a proteger a la Morsa Blanca mucho antes de que el viaje hubiese comenzado.
[Imagen: ffIFI3H.jpeg]
Kishue
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18-08-2026, 11:23 PM
Kishue llegó a La Grulla Sumergida pocos minutos después que Rin y Rei, todavía dentro del horario acordado. Las campanas de cobre tintinearon sobre el canal cuando cruzó la pasarela envuelta por la neblina. Al ingresar, reconoció a sus compañeras por sus cabellos, vestimentas y posturas antes de localizar al hombre corpulento sentado al fondo. La abundante cabellera blanca y el bigote caído de Fumihiro Shirogane explicaban sin dificultad por qué lo llamaban la Morsa Blanca.

Junto al empresario se encontraba Masato Kurose, el hombre más joven y delgado que protegía una cartera reforzada cerca de su rodilla. Los documentos extendidos sobre la mesa y su atención constante confirmaban que no era un acompañante ornamental. Kishue se acercó sin apresurarse, deteniéndose a una distancia respetuosa. Primero inclinó el cuerpo ante Fumihiro y Masato; después repitió el gesto en dirección a Rin y Rei.

—Soy Funato Kishue, el tercer shinobi asignado a su escolta. Disculpen la demora; aunque todavía no es la hora de partida, habría preferido estar aquí antes.

Terminada la presentación, Kishue observó brevemente las ventanas, la entrada y los biombos del restaurante. El inicio formal del viaje no significaba que debieran abandonar el local sin preparativos. La mercancía podía reemplazarse y el equipaje recuperarse, pero Fumihiro era el objetivo principal de cualquier intento de secuestro. Si aparecía una amenaza, el equipo no debía improvisar sus responsabilidades durante el ataque.

—Antes de partir revisaremos la carreta, el equipaje y la ruta completa. Viajaremos con el señor Fumihiro en el centro de la formación. Yo permaneceré siempre a su lado y me encargaré de su protección directa, incluso si necesitamos abandonar la mercancía o cambiar el recorrido.

Kishue dirigió entonces la mirada hacia las hermanas, exponiendo la distribución sin confundirla con una orden definitiva. Rin y Rei poseían mayor movilidad si no permanecían atadas a una sola posición. Una podía adelantarse para revisar el camino mientras la otra cubría la retaguardia, intercambiando lugares cuando el terreno lo exigiera. Entre ambas tendrían que vigilar a Masato, las pertenencias y cualquier aproximación que intentara separar la escolta.

—Rin y Rei tendrán más terreno que cubrir: la vanguardia, la retaguardia, al señor Kurose y el equipaje. Si algo sucede, no persigan a quien busque robar la mercancía más allá de nuestra formación. Nuestra responsabilidad principal es que ambos lleguen vivos, pero la mayor recae sobre mí porque no abandonaré al señor Fumihiro bajo ninguna circunstancia.

Tras exponer el plan, Kishue ajustó las bolsas de equipo alrededor de su cintura y comprobó la esfera de Mekka entre sus ropas. Solamente faltaba revisar el vehículo, asegurar la carga y conocer las amenazas recientes antes de cruzar las puertas de Kirigakure. Permaneció erguido junto a la mesa, preparado para escuchar cualquier modificación necesaria y comenzar la escolta en cuanto Fumihiro terminara su almuerzo.
—Life Ends Whenever You Decide—
[Imagen: chBNIhB.jpeg]
Virtudes y Defectos
VIRTUDES
V006: Presencia Carismática
V017: Líder Nato
V032: Rostro Común
V033: Investigador
V035: Capacidad Sensorial Aumentada II (Olfato y Oído)
V090: Disciplina Ascética

DEFECTOS
V048: Adicción (Hablar con su pez)
V054: Último Acto
V057: Fobia III (Arañas)
V065: Lealtad
V069: Sinceridad
V077: Prosopagnosia
V083: Traicionable
V085: Venganza (Hoshigaki)
V088: Psicopatía
Rin to Rei
Rango Chuunin
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18-08-2026, 11:46 PM
La llegada de Kishue fue anunciada por el ligero sonido de las campanas de cobre suspendidas sobre la pasarela. Rin desvió la mirada hacia la entrada antes de que él terminara de cruzar los biombos, reconociéndolo por el cabello cobrizo y por su forma de caminar. Rei lo identificó un instante después, aunque ninguna alteró su posición. Su compañero se había presentado pocos minutos después que ellas y todavía antes de la hora establecida para partir. La disculpa que ofreció respondía más a su propia exigencia que a una demora verdadera.

Fumihiro Shirogane levantó la vista desde los documentos cuando el muchacho se aproximó. La diferencia entre ambos resultaba considerable: frente a la corpulencia del empresario, Kishue parecía aún más pequeño de lo habitual. Su rostro juvenil, la piel pálida y la esfera donde transportaba a Mekka podían haber provocado dudas en alguien que esperara una escolta formada por shinobi de apariencia intimidante. Sin embargo, Fumihiro no reaccionó con decepción. Recibió la reverencia con una expresión abierta y esperó a escuchar antes de formular cualquier juicio.

Masato fue menos transparente. Sus ojos recorrieron la vestimenta oscura de Kishue, la posición de sus bolsas de equipo, su protector de Kirigakure y la manera en que observaba el restaurante mientras se presentaba. No lo subestimó por su edad ni por su estatura. Como administrador de un hombre constantemente expuesto a amenazas, había aprendido que la apariencia era una herramienta más y que quienes parecían inofensivos podían aproximarse donde otros levantarían sospechas. Buscaba disciplina, atención y claridad; encontró las tres en las primeras palabras del muchacho.

Había además algo difícil de reducir a detalles físicos. Kishue hablaba con una seguridad natural que no necesitaba imponerse mediante el volumen. Su presencia carismática transformaba una propuesta directa en algo razonable, mientras su inclinación a tomar el liderazgo ordenaba las responsabilidades sin hacerlas parecer una disputa de autoridad. Incluso al reconocer que Rin y Rei tendrían que cubrir más terreno, aceptaba para sí la responsabilidad principal: permanecer junto a Fumihiro aunque el equipaje o la mercancía debieran abandonarse.

La sonrisa del empresario se ensanchó por debajo de los extremos caídos de su bigote. Fumihiro había negociado con capitanes, propietarios de almacenes y funcionarios capaces de ocultar una amenaza dentro de cada cortesía. La franqueza de Kishue le resultó más agradable que una demostración exagerada de fuerza. Apoyó ambas manos sobre la mesa y lo contempló con una mezcla de curiosidad y aprobación.

<Una disculpa por llegar antes de la hora es una novedad agradable> respondió Fumihiro <Y prefiero que quien deba protegerme entienda desde el principio que mi vida vale más que las cajas que transporto. Las mercancías producen pérdidas; un secuestro produce condiciones>

Masato no sonrió, pero la tensión de su mano sobre la cartera disminuyó. Volvió a revisar mentalmente la formación propuesta: protegido principal en el centro, vigilancia directa a corta distancia, una kunoichi explorando el frente y otra cerrando la retaguardia. La distribución dejaba en manos de Rin y Rei una zona mayor, aunque también les concedía libertad para reaccionar sin permanecer atadas a la velocidad o a los movimientos de Fumihiro.

<La estructura es adecuada> admitió Masato <Yo conduciré la carreta y conservaré conmigo la documentación. Si debemos abandonar la carga, llevaré solamente la cartera. No intentaré recuperar nada sin autorización de ustedes>

Rin observó a Kishue en silencio. Habían compartido dos años en la Academia y varias misiones desde su graduación. Conocía su tendencia a situarse cerca del peligro en lugar de dirigir desde una distancia segura. También había visto cómo sus capacidades se volvían más efectivas en espacios cortos, donde la dureza y la aspereza de su transformación convertían el contacto físico en una desventaja para el adversario. Proteger directamente a Fumihiro aprovechaba aquellas cualidades y limitaba las oportunidades de que alguien alcanzara al empresario.

Rei llegó a una conclusión similar desde una perspectiva distinta. Ella y Rin funcionaban mejor cuando podían estudiar el terreno, cerrar caminos y obligar al enemigo a entrar en una posición desfavorable. La vanguardia y la retaguardia les permitirían ampliar la percepción del grupo, vigilar la carga y evitar que Masato quedara aislado. Si un atacante intentaba distraerlas mediante la mercancía, la orden era sencilla: mantener la formación y no perseguirlo.

<Yo tomaré la vanguardia> confirmó Rin <Mantendré distancia suficiente para detectar obstáculos sin quedar separada de la carreta. Si encuentro algo, no avanzaré sola>
<Yo cerraré la marcha y vigilaré la carga, al señor Kurose y cualquier movimiento que intente seguirnos> añadió Rei <Si somos atacados desde varios puntos, retrocederé hacia el centro. No dejaremos que nos dividan por proteger mercancía reemplazable>

El plan quedó aceptado sin necesidad de una discusión prolongada. Fumihiro terminó su té mientras Masato guardaba los contratos, mapas y registros dentro de la cartera reforzada. Cada documento fue colocado en una funda impermeable antes de cerrar los broches. El empresario pagó el almuerzo sin apresurarse y agradeció al personal con la familiaridad de quien había visitado el establecimiento en ocasiones anteriores. Mientras tanto, las hermanas descendieron primero para revisar el exterior y la pasarela.

La tarde continuaba cubierta por una bóveda uniforme de nubes. No llovía con suficiente intensidad para formar cortinas de agua, aunque una llovizna fina permanecía suspendida en el aire y se acumulaba sobre la madera, los tejados y las prendas expuestas. La neblina había ascendido desde los canales, extendiéndose a la altura de las rodillas en algunos sectores y cubriendo por completo las superficies del agua en otros. El frío no correspondía a la estación, pero en Kirigakure la humedad podía convertir incluso el verano en algo gris y penetrante.

La carreta esperaba en un patio de carga situado detrás del restaurante, conectada con la calle mediante una rampa ancha de tablones. Era un vehículo de cuatro ruedas, construido en madera oscura y reforzado con herrajes de hierro alrededor de los ejes. Un toldo arqueado de lona impermeabilizada cubría la parte posterior, teñido de un verde tan profundo que parecía negro bajo la niebla. Los costados podían cerrarse mediante cortinas gruesas, aunque Masato había dejado varias aberturas para conservar visibilidad desde el interior.

Dos caballos grises tiraban del vehículo. Eran animales fuertes, de patas anchas y pelaje espeso alrededor de los cascos, elegidos más por su resistencia sobre caminos húmedos que por su velocidad. Las riendas y correas habían sido engrasadas recientemente. Ninguna presentaba cortes visibles, y los cierres de las monturas estaban protegidos mediante pequeñas cubiertas de cuero para evitar que el agua debilitara las hebillas durante el trayecto.

Rin revisó primero la parte inferior de la carreta. Comprobó los pasadores de las ruedas, la unión de los ejes y el espacio donde alguien podría haber fijado una trampa. Después inspeccionó el pescante y las correas que unían a los caballos. Rei levantó las cortinas del toldo, contó los bultos y comparó los sellos con la lista entregada por Masato. No buscaban solamente objetos ocultos; una diferencia de peso o una cuerda colocada de manera incorrecta podía indicar que alguien había manipulado la carga.

La mercancía estaba distribuida para mantener estable el vehículo. Las cajas más pesadas ocupaban el centro, aseguradas mediante cuerdas cruzadas y topes clavados al suelo. Contenían herramientas agrícolas, clavos, bisagras, hojas de sierra y otros implementos de hierro encargados por comerciantes del pueblo vecino. Junto a ellas descansaban varios rollos de tela protegidos por cubiertas enceradas, además de paquetes menores con muestras de lino teñido, cuerda y cuero trabajado.

En la parte posterior habían colocado dos sacos de arroz, uno de sal y una caja con conservas de pescado, mercancías comunes cuyo valor dependía del volumen y de la regularidad con la que llegaran a destino. Había también un pequeño baúl personal de Fumihiro, una caja de ropa perteneciente a Masato y un estuche de madera con utensilios para revisar contratos, tomar medidas y autenticar sellos. Nada parecía prohibido ni extraordinario, pero el conjunto representaba suficiente dinero para atraer a ladrones organizados.

El espacio delantero del compartimento fue reservado para Fumihiro y su protección inmediata. Un banco acolchado se encontraba fijado transversalmente detrás del pescante, separado de la carga mediante una estructura baja que impediría que las cajas se desplazaran sobre los pasajeros durante un frenado brusco. Cerca había una manta gruesa, agua, alimentos para el camino y un pequeño botiquín. El lugar destinado a Kishue permanecía junto al empresario, tal como él mismo había dispuesto.

Masato subió al pescante y comprobó el funcionamiento del freno manual. Fumihiro se acomodó en el interior sin exigir ayuda, aunque la carreta descendió ligeramente bajo su peso. Antes de cerrar una de las cortinas, contempló a los tres shinobi y después dirigió una mirada prolongada hacia el restaurante. Aquella sería la última construcción segura antes de abandonar el centro de la aldea.

<He realizado este viaje suficientes veces para conocer cada curva> comentó Fumihiro <Eso significa que cualquiera que haya estudiado mis negocios también puede conocerlas. Si desean abandonar la ruta habitual, confío en su decisión>
<No utilizaremos el camino principal más tiempo del necesario> respondió Rei <Es la opción más rápida, pero también la más sencilla de vigilar>

Partieron cuando la luz de la tarde comenzaba a debilitarse detrás de las nubes. Rin avanzó a pie delante de los caballos, conservando inicialmente una distancia de unos veinte metros. No caminaba por el centro de la calle, sino cerca de los bordes, desde donde podía observar las intersecciones antes de que la carreta quedara expuesta. Rei ocupó la retaguardia a una distancia similar, moviéndose de un costado al otro según las curvas y los edificios que interrumpían su campo visual.

La carreta atravesó varios distritos interiores antes de aproximarse a las puertas de Kirigakure. El movimiento de mercancías era habitual a esa hora, aunque la niebla reducía las filas y obligaba a los guardias a revisar con mayor atención cada vehículo. Rin llegó primero al puesto de control y entregó la autorización de salida, el documento de misión y la relación de pasajeros. Uno de los guardias comparó los sellos mientras otro rodeaba la carreta.

<Fumihiro Shirogane, Masato Kurose y tres escoltas shinobi> leyó el encargado <Destino declarado: Mizunose, con regreso previsto después de concluir las reuniones comerciales>
<La ruta puede cambiar por motivos de seguridad> advirtió Rin <No registren un itinerario más preciso en documentos de acceso público>

El guardia comprendió la razón sin solicitar explicaciones. Selló la autorización, devolvió los papeles y levantó la barrera. Las puertas de Kirigakure quedaron detrás del grupo con un sonido pesado de cadenas y madera. Más allá de las murallas, el camino se extendía entre canales naturales, terrenos húmedos y elevaciones cubiertas de vegetación. La niebla ya no se limitaba al suelo; se acumulaba entre los árboles y borraba la distancia hasta convertir el paisaje en capas sucesivas de sombras grises.

Durante el primer tramo utilizaron la vía principal. Era un camino ancho, endurecido mediante grava y placas de piedra en los sectores donde el barro tendía a hundir las ruedas. Las huellas de otras carretas se cruzaban sobre la superficie y dificultaban identificar un rastro específico. Pequeños postes de madera marcaban las distancias, mientras acequias estrechas conducían el agua hacia zonas de juncos que se extendían a ambos lados.

Después de avanzar durante algo menos de una hora, Rin abandonó la vía en una bifurcación parcialmente oculta por helechos. El sendero secundario había sido utilizado antiguamente para comunicar varios puestos de pescadores, pero seguía siendo suficientemente firme para soportar la carreta. No ofrecía la velocidad del camino principal y obligaba a moderar el paso de los caballos; a cambio, desaparecía bajo una arboleda cerrada y evitaba los cruces donde un observador podría anticipar su paso.

La formación se adaptó sin romperse. Rin continuó en la vanguardia, apartándose lo suficiente para revisar cada curva antes de que los animales llegaran a ella. Rei mantuvo la retaguardia, dejando que la bruma cubriera parcialmente su figura. Desde cierta distancia, la carreta parecía desplazarse sola entre los árboles. Las hermanas aparecían y desaparecían en los márgenes del sendero como sombras vinculadas al vehículo, nunca tan lejos como para perderlo ni tan cerca como para ofrecer un solo objetivo.

El entorno se volvió más silencioso. A la izquierda se levantaba una ladera cubierta de cedros y raíces expuestas; a la derecha, un terreno pantanoso descendía hacia un curso de agua oculto bajo los juncos. Las ruedas producían un crujido apagado sobre la tierra húmeda y los caballos expulsaban vapor con cada respiración. En algunos puntos, pequeñas estatuas erosionadas señalaban antiguos cruces, cubiertas por musgo y cintas descoloridas.

Todavía no había una amenaza visible. Ningún hombre bloqueaba el sendero y ningún proyectil atravesaba la niebla. Sin embargo, el camino conservaba detalles que no encajaban por completo con su aparente abandono. Cerca de una curva, una rama había sido cortada limpiamente en lugar de quebrarse por el viento. Más adelante, el barro mostraba varias huellas humanas junto a las marcas antiguas de una carreta, aunque la humedad había desdibujado su profundidad y dirección.

Rei descubrió un fragmento de cuerda oscura atrapado entre los juncos. No se detuvo para recogerlo; memorizó su posición y continuó vigilando la retaguardia. Podía pertenecer a un pescador, a un transportista o a alguien que hubiera cruzado el sendero durante las últimas horas. Rin encontró también una piedra indicadora con una marca reciente sobre el costado que no podía verse desde el camino principal. Parecía un arañazo casual, aunque su altura y orientación permitían otras interpretaciones.

Ninguna de las hermanas convirtió aquellos elementos en una alarma. Las pistas aisladas podían tener explicaciones ordinarias y detener la carreta ante cada irregularidad haría el viaje interminable. Mantuvieron la formación y dejaron que el sendero continuara revelándose poco a poco. A diferencia de ellas, Kishue poseía una inclinación natural hacia la investigación y sentidos capaces de recoger información que la vista no siempre alcanzaba: olores recientes, sonidos desplazándose entre los árboles o la ausencia repentina de animales.

La neblina se cerró detrás de la carreta y borró las últimas señales del camino principal. Delante solo permanecía la franja estrecha del sendero, la ladera cubierta de cedros y el humedal extendiéndose hacia una oscuridad todavía distante. El viaje acababa de comenzar. Por el momento no existía un enemigo al que señalar, pero el territorio había empezado a acumular preguntas, esperando que alguien con los sentidos adecuados encontrara las respuestas.
[Imagen: ffIFI3H.jpeg]
Kishue
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18-08-2026, 11:55 PM
Kishue subió al pescante y ocupó el lugar libre junto a Masato. Desde allí podía escuchar al conductor, responder rápidamente a cualquier indicación y mantenerse a pocos pasos de Fumihiro, acomodado inmediatamente detrás. El asiento tenía otra ventaja que le agradó más de lo que quiso admitir: al estar elevado, por una vez podía mirar por encima de algunas cosas sin ponerse de puntillas. Además, dejar que la carreta hiciera el trabajo conservaría sus piernas descansadas si luego necesitaba combatir.

Rin y Rei se encargaron de presentar los permisos en la puerta, de modo que Kishue permaneció junto al vehículo mientras los guardias revisaban la documentación y rodeaban la carga. Cuando levantaron la barrera, los caballos volvieron a caminar. El muchacho contempló cómo las murallas de Kirigakure quedaban atrás y ajustó la esfera de Mekka entre sus ropas. Al principio incluso dejó balancear un poco los pies al ritmo de las ruedas.

—Así se viaja mejor, Mekka. Puedo vigilar, descansar y ser más alto al mismo tiempo.

Su actitud cambió conforme abandonaron el camino principal. La rama cortada junto a una curva podía pertenecer a un viajero que hubiera despejado el paso; las huellas humanas mezcladas con las de las carretas tampoco resultaban extrañas por sí solas. Sin embargo, después apareció la cuerda atrapada entre los juncos y una marca demasiado reciente sobre una piedra que llevaba años cubierta de musgo. Eran demasiados detalles pequeños compartiendo el mismo tramo.

Kishue dejó de mover los pies. Escuchó más allá del crujido de las ruedas, separando el sonido de los caballos, el agua y las hojas agitadas por el viento. También respiró lentamente, buscando entre el olor a tierra húmeda, lona y animales alguna presencia reciente. Personas habían pasado por allí. Podían haber sido pescadores, viajeros o comerciantes, pero también hombres interesados en una carreta cargada de mercancía y protegida por pocos shinobi.

No comentó aquella posibilidad. Fumihiro y Masato no ganarían nada preocupándose por una sospecha todavía incompleta. Se limitó a acomodarse en el borde del asiento, con una mano cerca de sus herramientas y la vista recorriendo ambos lados del sendero. La energía alegre no desapareció de su expresión, aunque ahora cada sonido recibía atención antes de ser descartado.

Rin continuaba adelantándose para revisar las curvas mientras Rei se desplazaba detrás de la carreta. Ambas mantenían bien la formación, pero estaban gastando fuerzas sobre un terreno húmedo cuando podían conservarlas hasta confirmar el peligro. Kishue esperó a que el sendero quedara recto y levantó una mano para llamar su atención.

—¡Rin, Rei! Acérquense y suban un rato. No hace falta que corran de un lado a otro durante todo el viaje. Si después necesitamos las piernas, será mejor que no estén cansadas.

No añadió qué le había hecho pensar que podrían necesitarlas. Solo dejó de balancear los pies y continuó observando la niebla.
—Life Ends Whenever You Decide—
[Imagen: chBNIhB.jpeg]
Virtudes y Defectos
VIRTUDES
V006: Presencia Carismática
V017: Líder Nato
V032: Rostro Común
V033: Investigador
V035: Capacidad Sensorial Aumentada II (Olfato y Oído)
V090: Disciplina Ascética

DEFECTOS
V048: Adicción (Hablar con su pez)
V054: Último Acto
V057: Fobia III (Arañas)
V065: Lealtad
V069: Sinceridad
V077: Prosopagnosia
V083: Traicionable
V085: Venganza (Hoshigaki)
V088: Psicopatía
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19-08-2026, 12:51 AM
Última modificación: 19-08-2026, 12:53 AM por Rin to Rei.
La voz de Kishue alcanzó primero a Rin, que avanzaba varios metros delante de la carreta. La joven miró por encima del hombro y redujo el paso, aunque no regresó inmediatamente. Había algo extraño en la petición. Kishue podía ser impaciente y encontrar cualquier excusa para convertir un viaje rutinario en algo más entretenido, pero no solía preocuparse porque ellas caminaran demasiado. Si ahora sugería que conservaran fuerzas, probablemente había encontrado una razón para pensar que las necesitarían.

Rei llegó a la misma conclusión desde la retaguardia. Había observado cómo los pies de Kishue dejaban de balancearse sobre el pescante y cómo su postura se desplazaba hacia el borde del asiento. Seguía pareciendo tranquilo para Fumihiro y Masato, pero ya no estaba disfrutando de la altura de la carreta. Una mano permanecía cerca de sus herramientas y la atención del muchacho saltaba entre la ladera, el sendero y los juncos.

<Creo que no nos está llamando solamente para descansar> comentó Rei al acercarse por el costado de la carreta.
<No> respondió Rin <Pero tampoco quiere preocuparlos todavía>

Rin regresó desde la vanguardia sin apresurarse. No quería convertir la sospecha de Kishue en una señal visible para cualquiera que pudiera estar observando desde los árboles. Rei acortó la distancia desde atrás con la misma naturalidad, hasta dejar la carreta entre ambas. Ninguna llegó a subir. Caminar junto a las ruedas les permitía descansar un poco al reducir el ritmo, pero también conservar libertad de movimiento si algo aparecía entre la niebla.

Masato dirigió una mirada breve hacia ellas. No preguntó por qué abandonaban sus posiciones. Quizá había notado el cambio de Kishue o quizá comprendía que una escolta no modificaba su formación sin motivo. Mantuvo las riendas firmes y dejó que los caballos avanzaran a un paso más moderado. Fumihiro permaneció detrás, rodeado por la lona impermeabilizada y las cajas aseguradas, lo bastante cerca para escuchar las voces, pero sin intentar participar en una decisión que correspondía a sus protectores.

El sendero se estrechaba unos metros más adelante. La ladera descendía por la izquierda y obligaba al camino a curvarse alrededor de un grupo de cedros. A la derecha, los juncos crecían demasiado altos para ver el agua bajo ellos. La neblina se acumulaba en aquella depresión y reducía el mundo a una sucesión de troncos oscuros, piedras húmedas y manchas de vegetación. No era un lugar en el que una carreta pudiera girar con rapidez.

Rin observó el barro delante de las ruedas. Las marcas humanas aparecían y desaparecían bajo huellas más antiguas, pero algunas conservaban bordes demasiado definidos para haber soportado toda la llovizna de la tarde. Una pertenecía a una bota de suela ancha; otra mostraba una hendidura triangular cerca del talón. No parecían seguir la dirección del sendero. Entraban desde la vegetación, cruzaban el camino y volvían a perderse entre los helechos.

Rei inclinó ligeramente la cabeza al percibir un roce procedente de la curva. No era el movimiento ligero de un animal pequeño. Algo metálico había tocado la corteza de un árbol y después se había separado. Sus dedos buscaron el kunai bajo la ropa, aunque no llegó a extraerlo. Sintió el pulso más rápido de lo normal y tomó aire con calma. Ser novata no significaba ignorar el miedo; significaba aprender a impedir que decidiera por ella.

Los caballos detectaron la presencia antes de que la niebla la revelara. El animal de la izquierda levantó la cabeza y sacudió las riendas. El otro redujo el paso, resoplando hacia la curva. Masato tiró suavemente para mantenerlos juntos y la carreta terminó deteniéndose con un crujido de los ejes. El silencio posterior hizo que el agua goteando desde las hojas pareciera mucho más cercana.

La primera figura salió de la bruma por el centro del camino.

Era una mujer de poco más de treinta años, alta y de brazos fibrosos, con el cabello negro cortado a la altura de la mandíbula. Un pañuelo verde cubría la parte inferior de su cuello y una chaqueta sin mangas dejaba visibles varias cicatrices redondas sobre sus hombros. En la mano derecha sostenía un chakram de metal oscuro, tan ancho como su antebrazo. El borde exterior estaba afilado, salvo por una sección cubierta de cuero que le permitía sujetarlo sin cortarse.

No adoptó una postura de ataque inmediata. Caminó hasta situarse a unos quince metros de la carreta y dejó que el chakram colgara junto a su pierna. Su expresión era casi despreocupada, pero sus ojos pasaron primero por los caballos, después por las ruedas y finalmente por la lona que protegía la mercancía. Fumihiro recibió apenas un vistazo. No hubo reconocimiento en ella ni la reacción de alguien que hubiera encontrado a un objetivo buscado.

La segunda figura apareció sobre la ladera. Era un hombre delgado, encorvado y vestido con una capa de paja oscurecida por el agua. Tenía el cabello gris pegado a la frente y una barba irregular alrededor de la boca. Descendió apoyándose en una hoz de mango largo, aunque la herramienta había sido modificada para el combate. La hoja era más estrecha que la utilizada para cosechar y un gancho adicional sobresalía cerca de la unión con la madera.

El tercero emergió de los juncos a la derecha. Era el más joven de los tres y también el de apariencia más impaciente. Su cuerpo bajo y compacto estaba cubierto por una túnica marrón ceñida mediante varias correas. Empuñaba dos hojas con la forma de kunai alargados, una en cada mano, lo bastante grandes para funcionar como espadas cortas. Hizo girar una de ellas antes de detenerse, salpicando barro alrededor de sus sandalias.

Las posiciones no habían sido escogidas al azar. La mujer bloqueaba el avance, el hombre de la hoz dominaba la parte alta del terreno y el joven cerraba el espacio junto al humedal. Sin embargo, sus miradas continuaban concentrándose en la carreta y su carga. No buscaron a Fumihiro bajo la lona ni mencionaron su nombre. Habían visto un vehículo abandonar el camino principal, protegido por tres jóvenes, y decidieron que aquella oportunidad valía el riesgo.

Rin sintió una irritación breve. No porque hubieran aparecido enemigos —aquello entraba dentro de la misión—, sino porque se trataba de ladrones capaces de convertir cualquier viajero desafortunado en una víctima. No necesitaban conocer a la Morsa Blanca ni participar en una conspiración. Les bastaba con encontrar una carreta aislada y pensar que podían tomarla. Si el grupo hubiera estado compuesto por comerciantes comunes, la escena habría terminado de manera muy distinta.

Rei se desplazó un paso hacia delante, manteniendo ambas manos visibles. Su sonrisa no era amplia ni burlona; apenas una expresión serena que contrastaba con las armas rodeándolos. Por dentro ya había contado las distancias. El muchacho de las hojas dobles parecía el más dispuesto a precipitarse. El hombre de la hoz podía utilizar la elevación para alcanzar a Masato o enganchar alguna parte de la carreta. La mujer del chakram era quien esperaba que los demás obedecieran.

<Bonita carreta> comentó la mujer <Y bastante carga para un sendero tan solitario>
El joven de los kunai sonrió y avanzó medio paso, incapaz de esperar a que ella terminara.
<Dejen las riendas, bajen a todos y sigan caminando> añadió <Si no miran atrás, quizá hasta conserven los zapatos>

Masato apretó la mandíbula. Sus manos permanecieron sobre las riendas, pero no intentó hacer avanzar a los caballos. Forzarlos a cruzar habría puesto a los animales al alcance del chakram y de la hoz. Fumihiro apartó ligeramente una de las cortinas para observar. La mujer lo miró nuevamente, esta vez con algo más de interés por su tamaño y su ropa, pero sin reconocer al empresario que tantas personas buscaban secuestrar.

<No saben a quién están deteniendo> murmuró Masato.
<Mejor así> respondió Fumihiro en voz baja <Prefiero unos ladrones codiciosos a unos secuestradores preparados>

Rei escuchó el intercambio sin apartar la atención de la mujer. La situación todavía podía terminar sin combate. Los tres habían mostrado sus armas y bloqueado el camino, pero no habían atacado. Darles una oportunidad de marcharse protegía a los clientes, a los caballos y a la mercancía. También serviría para descubrir si el deseo de una recompensa sencilla era más fuerte que su orgullo.

La joven dio otro paso hacia el frente. Su tono fue amable, casi como si estuviera corrigiendo una confusión antes de que se volviera embarazosa.

<Podemos fingir que no pasó nada> propuso Rei <Ustedes regresan a los árboles, nosotros seguimos nuestro viaje y nadie tiene que explicar heridas cuando llegue a casa>

El muchacho de las hojas dobles soltó una risa. Miró a la mujer del chakram, esperando que compartiera su diversión, y después señaló a Rei con una de sus armas.

<¿Esa es tu amenaza?> preguntó <Son tres críos cuidando cajas. Yo tampoco querría pelear si estuviera en tu lugar>

Rei mantuvo la sonrisa, aunque dejó de fingir que la conversación le resultaba agradable. Sacó lentamente el protector de Kirigakure que había permanecido parcialmente cubierto y permitió que el símbolo quedara visible. Rin hizo lo mismo desde el otro costado de la carreta. La advertencia ya no dependía de que los asaltantes creyeran en sus palabras.

<No era una amenaza> aclaró Rei <Era una salida. Somos shinobi de Kirigakure y esta carreta viaja bajo protección de la aldea. Todavía pueden bajar las armas y marcharse>

La mujer dejó de sonreír. Sus ojos fueron del protector de Rei al de Rin y después buscaron el de Kishue sobre el pescante. Por primera vez calculó la posibilidad de haber escogido una presa equivocada. El hombre de la hoz cambió el peso entre sus pies, incómodo, y contempló la vegetación por la que había descendido. El más joven, en cambio, cerró con mayor fuerza las manos alrededor de sus armas.

Rin observó aquellas reacciones y comprendió que la decisión podía dividirlos. El hombre de la ladera parecía dispuesto a retirarse si la mujer lo ordenaba. Ella todavía estaba valorando pérdidas y ganancias. El tercero sentía la advertencia como una humillación. Bastaba con que uno atacara para arrastrar a los demás a un enfrentamiento que todavía podían evitar.

No le interesaba convencerlos mediante amabilidad. Dio un paso hasta colocarse delante del costado izquierdo de la carreta, con una mano descansando cerca del kunai.

<Escúchenla bien> dijo Rin <No habrá otra oportunidad>

El hombre de la hoz frunció el ceño.

<Podríamos buscar otra carreta> sugirió, sin apartar la vista de los protectores <No vinimos a pelearnos con la Niebla>
<Ya nos vieron> replicó la mujer.
<¿Y qué?>
<Que ahora pueden describirnos>

La respuesta cambió el ambiente. Hasta ese momento podían haber sido ladrones interesados únicamente en obtener mercancía sin derramar sangre. Aquella preocupación introducía otra posibilidad: aunque entregaran la carreta, quizá nunca habían pensado dejar que los viajeros se marcharan con libertad. Rei dejó caer la sonrisa por un instante. Su expresión regresó enseguida, suave y serena, pero ya no había intención de permitirles acercarse a Fumihiro.

El joven de las dos hojas aprovechó la vacilación para avanzar. No llegó a atacar, aunque recorrió varios metros y levantó ambas armas, mostrando los filos húmedos bajo la claridad gris. Su impaciencia parecía alimentar el valor de la mujer. Ella pasó el chakram de una mano a otra y lo sostuvo frente a su cuerpo. En la ladera, el tercero exhaló con molestia y separó la hoz del suelo.

<Tres shinobi jóvenes siguen siendo tres jóvenes> concluyó la mujer <Dejen la carreta y quizá olvidemos sus caras>
Rei soltó una respiración corta, más cercana a una risa incrédula que a una muestra de nervios.
<Les estaba ofreciendo marcharse sin una paliza> comentó <De verdad intentaba ser amable>
<Ya terminaste de intentarlo> respondió Rin.

Rin extrajo el kunai, pero mantuvo la punta orientada hacia el suelo. Rei hizo lo mismo mientras retrocedía apenas para impedir que alguien alcanzara el costado derecho de la carreta. Ninguna inició el ataque. Su misión seguía siendo escoltar, no castigar a todo criminal encontrado en el camino. Si los tres daban media vuelta incluso entonces, la prioridad continuaría siendo sacar a Fumihiro del lugar.

Los asaltantes no lo hicieron.

El muchacho cruzó las hojas frente a su pecho. La mujer elevó el chakram hasta la altura del hombro y comenzó a girarlo lentamente alrededor de una mano protegida. Sobre la ladera, el hombre de la hoz descendió el último tramo y utilizó el mango para cerrar el espacio restante. Los tres habían recibido la advertencia, visto los protectores y comprendido que la carreta pertenecía a una misión de Kirigakure.

Aun así, eligieron permanecer en el camino.

Enemigos
Enemigo con Chakram
Nivel 5
Fuerza: 15
Destreza: 35
Inteligencia: 25
Control de Chakra: 0

Salud: 11
Velocidad: 10
Tenketsu: 9
Sigilo: 10

Chakram
Chakram 1.470 ryos
ArrojadizaChico3
Arma arrojadiza con forma de circunferencia metálica de aproximadamente 20 cm de diámetro, con filo a lo largo de todo su perímetro exterior, salvo por una pequeña sección sin filo que permite sujetarlo de forma segura. Su diseño ligero y equilibrado lo convierte en un proyectil eficaz, capaz de causar cortes limpios y veloces al ser lanzado.

Cuando se empuña, el filo del chakram queda alineado por sobre los nudillos, lo que lo diferencia de las armas convencionales como cuchillos o espadas. Debido a esta particularidad, el chakram no puede usarse como un arma cuerpo a cuerpo tradicional, pero sí permite potenciar los ataques de Taijutsu realizados con la mano que lo sostiene, añadiendo capacidad de corte al impacto físico sin interferir con la técnica marcial.
Efecto 1 (MFUE) de Lesión
Efecto 2 (MDES) de Sangrado
Efecto Compatible con golpes de Taijutsu

Enemigo con Hoz
Nivel 5
Fuerza: 20
Destreza: 35
Inteligencia: 20
Control de Chakra: 0

Salud: 11
Velocidad: 10
Tenketsu: 9
Sigilo: 10

Hoz
Hoz 2.450 ryos
EmpuñadaChico1
Arma de filo curvo con corte interno, tradicionalmente diseñada para enganchar, desgarrar y cortar con movimientos amplios y precisos. Su forma permite bloquear o desviar ataques, así como ejecutar tajos envolventes que pueden alcanzar zonas difíciles del cuerpo enemigo, lo que la hace especialmente peligrosa en combate cercano. Su filo está diseñado para desgarrar más que perforar, causando heridas difíciles de tratar.

Además de su uso cuerpo a cuerpo, la hoz puede ser arrojada como un proyectil de tamaño mediano, manteniendo su letalidad en movimiento. Al ser lanzada, provoca sangrado y lesiones moderadas, gracias al filo curvo que gira en el aire y corta con fuerza al impactar. Aunque su efectividad máxima se da a corta distancia, su versatilidad la convierte en un arma útil tanto en ataques directos como en ofensivas sorpresivas a media distancia.
Efecto 4 (MDES) de Sangrado
Efecto 2 (MFUE) de Lesión
Efecto Se considera proyectil mediano al ser arrojada

Enemigo con Espadas Kunai
Nivel 5
Fuerza: 25
Destreza: 35
Inteligencia: 15
Control de Chakra: 0

Salud: 11
Velocidad: 10
Tenketsu: 9
Sigilo: 10

Espadas Kunai
Espadas Kunai 4.410 ryos
EmpuñadaGrande2
Las Espadas Kunai son una imitación modesta de la legendaria Hiramekarei. Se trata de espadas gemelas forjadas con la forma de kunais gigantes, cada una con un filo curvo orientado hacia un costado y diseñadas para complementarse mutuamente en combate. Debido a su naturaleza, siempre se fabrican y comercializan en pares, nacidas de la misma hoja y equilibradas para funcionar como un conjunto.

De manera opcional, cada conjunto viene con un enlace de cadenas para crear un vínculo entre ellas, cuya longitud y utilidad dependen de la destreza del portador y de su capacidad para manejar el enlace sin entorpecer el combate. Este enlace puede retirarse y utilizarse con cualquier par de armas empuñadas, o incluso colocarse directamente en las muñecas del usuario para emplearlo como arma empuñada golpeando con las cadenas. El peso de esta arma depende de cuanto se lleve encima:

Arma Pequeña: Las cadenas separadas de la Espada Kunai, ya sea unida a otro par de armas o usando las cadenas como un arma empuñada.
Arma Mediana: si lleva únicamente una Espada Kunai
Arma Grande: si porta ambas Espadas Kunai, con o sin las cadenas puestas.

Además, cuando empuña las dos espadas simultáneamente, puede acoplar sus mangos y transformarlas en una única espada de doble hoja y mayor tamaño.
Efecto 4 (MDES) de Sangrado
Efecto 2 (MFUE) de Lesión
Efecto 4 (MDES) de Rango por Enlace
Rin & Rei
Estadísticas de Rin to Rei
Rin to Rei
Estadísticas Generales
Fuerza
10 M: 1
Inteligencia
10 M: 1
Destreza
45 M: 2
Ctrl. Chakra
10 M: 1
Estadísticas Especiales
Salud
10
Tenketsu
10
Sigilo
10
Velocidad
11
Vida 300 Chakra 335 Reg. Chakra 40
Vida: 300/300
Chakra: 335/335
Kishue
Rango Chuunin
Clan Funato
Nivel 12
Estadísticas
Generales
Fuerza45(2)
Destreza10(1)
Ctrl. de Chakra10(1)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud11
Velocidad10
Tenketsu10
Sigilo10
340
295
Enlace al Post
19-08-2026, 02:36 AM
Última modificación: 19-08-2026, 02:49 AM por Kishue.
Kishue bajó del pescante cuando las tres figuras terminaron de mostrarse entre la neblina. Sus sandalias tocaron el barro junto a la rueda delantera y, durante un instante, permaneció cerca de la carreta. Observó el chakram, la hoz y las dos hojas cortas antes de mirar las posiciones que ocupaban. Habían rodeado el camino con cierta intención, aunque su decisión de continuar después de las advertencias de Rin y Rei demostraba que confiaban demasiado en sus armas.

Antes de alejarse, Kishue se volvió hacia el interior del vehículo. Fumihiro era el objetivo principal de la misión y Masato tenía en sus manos tanto las riendas como la documentación. Si trataban de escapar, los caballos podrían asustarse, la carreta quedaría expuesta y el equipo tendría que proteger varios puntos a la vez. Necesitaba mantenerlos juntos, quietos y exactamente donde pudiera encontrarlos sin siquiera mirar.

—Señor Fumihiro, señor Masato, quédense en la carreta. No bajen y no intenten huir, aunque de pronto parezca una idea estupenda. Mi prioridad es protegerlos, pero para eso necesito que sigan en un solo sitio.

Su tono fue firme, aunque la última frase conservó aquella sinceridad juvenil que impedía confundirlo con un comandante repitiendo órdenes aprendidas. Después colocó una mano sobre la esfera de Mekka para asegurarse de que estuviera protegida y avanzó hasta quedar por delante de los caballos. La negociación había terminado. Los ladrones habían recibido dos oportunidades para marcharse y habían respondido cerrando aún más el cerco.

—Bueno, Mekka… parece que el descanso se terminó bastante rápido.

Kishue flexionó las rodillas y bajó ligeramente el centro de gravedad. No transformó su cuerpo ni buscó una técnica llamativa. Quería iniciar el combate antes de que los asaltantes pudieran coordinarse o escoger a Fumihiro como objetivo. Un ataque sencillo podía cumplir esa función si se ejecutaba con la preparación correcta: distancia calculada, pies bien apoyados y una ruta que obligara a los tres a reaccionar al mismo tiempo.

—Rin, Rei, que ninguno llegue a la carreta. Yo voy a abrirles el camino.

Se impulsó hacia delante y corrió directamente al centro de la formación enemiga. Su objetivo fue la mujer del chakram, situada sobre el sendero y aparentemente responsable de mantener unidos a los otros dos. Kishue no avanzó en línea descuidada; conservó una mano junto al rostro, inclinó el cuerpo para reducir el blanco y vigiló de reojo las armas que podían alcanzarlo desde ambos costados.

Al entrar en distancia, clavó el pie delantero sobre la tierra húmeda y giró la cadera. El movimiento condujo el peso de todo su cuerpo hacia un puñetazo frontal dirigido al torso de la mujer. No pretendía terminar la pelea con aquel único golpe. Buscaba romper la quietud, forzar a los tres asaltantes a mostrar sus respuestas y dar comienzo a un combate que pensaba terminar cuanto antes.

Todavía les quedaba un viaje por delante.

Estadísticas de Kishue
Kishue
Estadísticas Generales
Fuerza
45 M: 2
Inteligencia
10 M: 1
Destreza
10 M: 1
Ctrl. Chakra
10 M: 1
Estadísticas Especiales
Salud
11
Tenketsu
10
Sigilo
10
Velocidad
10
Vida 340 Chakra 295 Reg. Chakra 40
Vida: 340/340
Chakra: 295/295

Técnicas
✔Aprendida · 17-06-2026
◈Taijutsu
#ID: TAIJ101B
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

Entablar Taijutsu es esa coreografía marcial que se practica entre dos combatientes a la vez, donde los golpes van y vienen; una situación en la que ambos combatientes reciben tanto daño como el que propinan al otro. Entablar Taijutsu es una mecánica opcional que puede ejecutarse mientras se encuentre a distancia cuerpo a cuerpo con otra persona. Es decir, si mi velocidad es de 5 m/s, todo usuario que se encuentre a 5 m o menos de mí se encontrará a mi distancia melee.

El Taijutsu básico cuenta con tres tipos de golpes que se relacionan entre sí igual que el juego de piedra, papel o tijeras. Golpe Rápido, que es superado por Golpe Fuerte; Golpe Fuerte, que es superado por Agarre; y Agarre, que es superado por Golpe Rápido, y así sucesivamente. Durante Entablar Taijutsu, antes de resolver el daño, primero veremos cuál golpe prevalece durante el enfrentamiento. Para ello usaremos los Modificadores de Fuerza y Destreza de los combatientes. El Golpe Fuerte utilizará MFUEx2, el Golpe Rápido usará MDESx2 y el Agarre usará MFUE+MDES para la comparativa. Si obtiene ventaja, entonces recibirá un aumento de MFUEx1 para la comparativa. Quien gane el Entablar Taijutsu podrá aplicar su Taijutsu. Entablar Taijutsu no puede ser esquivado ni bloqueado.

Solo durante Entablar Taijutsu, Golpe Rápido, Golpe Fuerte y Agarre no contarán para el cooldown (Como técnicas fuera de Entablar Taijutsu si poseeran sus respectivos Coldown). Para evitar metarol, el primero en realizar Entablar Taijutsu deberá indicar en un Hide cuál de las tres elecciones tomará (no es una acción sigilosa) y revelarlo a la hora de analizar cuál de los dos ganó el Entablar Taijutsu. Entablar Taijutsu se mantendrá activo mientras se conserve el rango cuerpo a cuerpo. Si los participantes se alejan demasiado, Entablar Taijutsu se romperá y entrará en cooldown de 1 turno para ambos participantes. Durante Entablar Taijutsu, los usuarios podrán seguir haciendo uso de sus acciones antes o después del entablado con total normalidad; es solo una mecánica extra, pudiendo pelear con armas, lanzar jutsus o incluso realizar Taijutsu durante el enfrentamiento.

Si en un entablado, los dos usan distintos ataques pero ambos quedan en empate, se anulan.

✧Efecto
2 (MFUE) de Ventaja en Comparativa
Contenido Oculto

✔Aprendida · 17-06-2026
◈Taijutsu
✦Nivel: 1
#ID: TAIJ002R
◔Coste
15 de Chakra
▣Descripción

Golpe Fuerte es una técnica de impacto directo y contundente que busca dominar por pura potencia física, superando a los Golpes Rápidos durante Entablar Taijutsu. Dentro de este sistema, utiliza el modificador de Fuerza del usuario para la comparativa. Si ambos usuarios eligen Golpe Fuerte al mismo tiempo, se comparará el daño infligido por cada técnica para determinar al vencedor.



El Golpe Fuerte se caracteriza por el Daño que este puede realizar, además, fuera de Entablar Taijutsu, si el golpe impacta directamente sobre el oponente, sin ser bloqueado ni ser detenido por ningún medio, la siguiente acción que dure un segundo del usuario se considera sigiloso, ya sea otro golpe de rango Cuerpo a Cuerpo, el uso de un arma o herramienta o la activación de algún Jutsu. Esto ocurre porque el impacto suele mover naturalmente la cabeza o el enfoque del rival, ya sea al recibir un golpe en el rostro o al encorvarse brevemente por un golpe al torso, perdiendo así de vista al usuario por un instante.

✧Efecto
45 (FUE) de Daño, 4 (MFUE) de Comparativa en Entablar Taijutsu

—Life Ends Whenever You Decide—
[Imagen: chBNIhB.jpeg]
Virtudes y Defectos
VIRTUDES
V006: Presencia Carismática
V017: Líder Nato
V032: Rostro Común
V033: Investigador
V035: Capacidad Sensorial Aumentada II (Olfato y Oído)
V090: Disciplina Ascética

DEFECTOS
V048: Adicción (Hablar con su pez)
V054: Último Acto
V057: Fobia III (Arañas)
V065: Lealtad
V069: Sinceridad
V077: Prosopagnosia
V083: Traicionable
V085: Venganza (Hoshigaki)
V088: Psicopatía
Rin to Rei
Rango Chuunin
Clan Akizu
Nivel 11
Estadísticas
Generales
Fuerza10(1)
Destreza45(2)
Ctrl. de Chakra10(1)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud10
Velocidad11
Tenketsu10
Sigilo10
300
335
Enlace al Post
19-08-2026, 03:50 AM
Kishue fue el primero en abandonar la protección de la carreta. Rin siguió su descenso con la mirada, atenta a la manera en que se detenía junto a la rueda para ordenar a Fumihiro y Masato que permanecieran dentro. La indicación era correcta. Si los dos civiles trataban de huir, la escolta tendría que dividirse entre defenderlos, controlar a los caballos y combatir. Quietos en un mismo lugar, al menos podían quedar bajo la protección del conjunto.

Rei no pudo evitar una sonrisa breve ante la forma en que Kishue formuló la orden. Sonaba firme, pero seguía siendo él: un muchacho capaz de advertirle a sus protegidos que una idea podía parecer estupenda justo antes de prohibirles intentarla. Fumihiro respondió con una inclinación y volvió a ocultarse tras la cortina. Masato aseguró las riendas alrededor del freno y mantuvo a los caballos inmóviles, cumpliendo sin discutir.

<Va a conseguir que los tres se concentren en él> murmuró Rei.
<Eso quiere> respondió Rin, sin apartar la atención de los asaltantes <Esperamos a que se comprometan>

Las hermanas permanecieron cerca de ambos costados de la carreta mientras Kishue avanzaba. No se escondían y los enemigos conocían su presencia, pero intervenir inmediatamente habría permitido que cada asaltante escogiera una dirección distinta. En cambio, si los tres respondían al ataque frontal, dejarían de controlar el sendero y concentrarían sus armas sobre un único punto. Era arriesgado para Kishue, aunque creaba la abertura que ellas necesitaban.

La mujer del chakram fue la primera en comprender sus intenciones. Había sostenido el arma a la altura del hombro, preparada para lanzarla si alguno intentaba escapar con la carreta, pero la aproximación directa la obligó a cambiar. Introdujo la mano por el centro del aro y giró el borde afilado hacia fuera. Su cuerpo perdió la aparente relajación con la que había iniciado el asalto; flexionó las piernas y retrasó un pie sobre la tierra húmeda.

<¡Viene de frente!> advirtió el hombre de la hoz.
<Ya lo veo> respondió ella, irritada.

Kishue entró en distancia y descargó el golpe dirigido hacia su torso. La mujer giró el chakram y utilizó la parte interior, protegida por cuero, para desviar el puño hacia un costado. El choque metálico no llegó a producirse: su intención no era recibir el impacto sobre el borde, sino apartarlo y dejar el cuerpo del muchacho expuesto. Al mismo tiempo levantó la rodilla, buscando alcanzar su abdomen antes de que pudiera recuperar el brazo.

El intercambio se volvió demasiado rápido para conservar la separación propia de un arma arrojadiza. Kishue se mantuvo cerca, donde la mujer no podía lanzar el chakram sin abandonar su defensa. Ella respondió utilizándolo como una prolongación de sus manos: trazó un corte corto hacia su hombro, giró sobre un pie y enlazó el movimiento con un golpe de codo. Kishue cambió la posición de su guardia, avanzó entre las trayectorias y contestó con otro golpe directo.

Ninguno obtuvo una ventaja definitiva. La mujer cedía medio paso y recuperaba el terreno mediante una patada o un giro del aro; Kishue insistía en reducir la distancia, obligándola a utilizar el chakram para bloquear en lugar de arrojarlo. Desde fuera parecía un baile peligroso, construido con movimientos incompletos y ataques que se cruzaban antes de encontrar un resultado claro. Cada uno trataba de imponer el espacio en el que su forma de combatir resultaba más eficaz.

El joven de las hojas dobles perdió la paciencia. Había esperado que la mujer derribara a Kishue con el primer movimiento, pero verlo mantenerse delante de ella lo llevó a abandonar su posición junto a los juncos. Corrió desde la izquierda, sosteniendo un kunai largo hacia delante y el otro cerca del pecho. Su intención era alcanzar el costado de Kishue mientras permanecía ocupado con el chakram y obligarlo a defenderse desde dos direcciones.

El hombre de la hoz descendió desde el lado contrario casi al mismo tiempo. No mostró el mismo entusiasmo, aunque comprendió que permitir un combate individual reducía su ventaja numérica. Sujetó el arma con ambas manos y avanzó por la derecha. La hoja curva describió un arco bajo, dirigido hacia las piernas de Kishue, mientras el gancho secundario quedaba preparado para atrapar su ropa o uno de sus brazos si intentaba apartarse.

Kishue quedó en el centro de tres amenazas. La mujer continuaba frente a él con el chakram dispuesto para otro giro; la hoz se aproximaba desde la derecha y las dos hojas lo hacían desde la izquierda. Todavía no podía saberse cuál de aquellos ataques alcanzaría su objetivo. Los asaltantes habían dejado de vigilar la carreta, pero no habían perdido toda coordinación: querían aplastar al primero que había avanzado antes de ocuparse de las hermanas.

Era el momento que Rin esperaba.

Sus ojos siguieron al joven de las hojas dobles. De los dos atacantes laterales, era quien se había alejado más de su posición original y quien menos atención prestaba a lo que dejaba atrás. Corría mirando a Kishue, convencido de que Rin y Rei permanecerían junto a la carreta para protegerla. Sus brazos estaban separados, uno extendido y el otro recogido, dejando espacio suficiente entre ellos y su torso.

Rin introdujo una mano en su bolsa y extrajo un rollo compacto de hilo ninja. Rei ya había comprendido el objetivo antes de que su hermana terminara de sacarlo. Tomó el extremo que Rin le ofreció y ambas dejaron que una longitud considerable se desenrollara entre ellas. El filamento era fino, resistente y difícil de distinguir contra el color gris de la niebla.

<El de las hojas> indicó Rin.
<Lo tengo> respondió Rei, y su sonrisa regresó durante un instante <Va a enfadarse>
<Que se enfade atado>

Se separaron sin avanzar en línea recta. Rin rodeó la carreta por el costado derecho y Rei lo hizo por el izquierdo, utilizando el propio vehículo para ocultar los primeros pasos. Cuando aparecieron nuevamente, el joven ya se encontraba demasiado lejos de los juncos para corregir su trayectoria con facilidad. Entre las hermanas, el hilo ninja permanecía flojo y próximo al suelo, evitando reflejar la poca luz que atravesaba las nubes.

El asaltante alcanzó la distancia desde la que podía atacar a Kishue. Extendió la primera hoja hacia su costado y preparó la segunda para seguir el movimiento. No llegó a observar a las hermanas aproximándose desde atrás. Rin aceleró por su derecha y Rei por su izquierda, cerrando el ángulo como si fueran a chocar una contra otra. En el último instante elevaron las manos y levantaron el hilo a la altura de los brazos del muchacho.

El filamento tocó primero la parte exterior de sus codos. Rin continuó avanzando alrededor de su espalda mientras Rei cruzaba en dirección contraria frente a su trayectoria, obligando al hilo a rodearlo. El primer giro atrapó ambos brazos contra los costados. El segundo pasó por encima de los antebrazos y presionó las mangas alrededor de las muñecas, limitando el espacio que necesitaba para utilizar las hojas.

El joven sintió la resistencia y trató de abrir los brazos. Los músculos se tensaron bajo la túnica, pero el hilo no cedió. Su propio impulso terminó de envolverlo: había corrido hacia delante mientras las hermanas cerraban el lazo desde lados opuestos. Una de las hojas cambió de dirección al quedar aprisionada contra su pecho; la otra permaneció extendida, aunque ya no podía girar la muñeca para utilizarla con precisión.

<¡¿Qué demonios?!> exclamó, intentando volverse.
<Te avisamos> respondió Rei, casi con amabilidad <Varias veces, de hecho>

Rin pasó por detrás del asaltante y cambió el extremo del hilo de una mano a otra. Rei imitó el movimiento desde el frente. Ambas completaron una vuelta adicional alrededor de sus brazos antes de separarse nuevamente. El muchacho intentó cortar el filamento con una de las hojas, pero no podía modificar el ángulo sin rozarse primero a sí mismo. Cada esfuerzo hacía que el hilo se ajustara más sobre las mangas.

Las hermanas apoyaron los pies sobre el barro y tiraron en direcciones contrarias. El cuerpo del joven se detuvo de golpe. Sus hombros fueron forzados hacia atrás mientras los brazos quedaban sujetos contra el torso, y el ataque que había dirigido hacia Kishue perdió toda continuidad. Una de sus sandalias resbaló sobre la tierra mojada. Consiguió conservar el equilibrio durante un instante, encorvado y atrapado entre la tensión de ambos extremos.

Rin envolvió el hilo alrededor de su antebrazo para mejorar el agarre. Rei hizo lo mismo sin borrar la expresión agradable de su rostro, aunque la fuerza con la que tiraba contradecía cualquier apariencia de gentileza. El asaltante trató de retroceder hacia ella, esperando reducir la tensión de uno de los lados, pero Rin respondió con un tirón seco. Cuando intentó inclinarse hacia Rin, fue Rei quien lo arrastró nuevamente hacia el centro.

<Suelta las armas> ordenó Rin.
<¡Suéltenme ustedes!>
<Esa no era una de las opciones> contestó Rei.

El joven apretó las empuñaduras con terquedad. Rin y Rei volvieron a tirar al mismo tiempo, esta vez hacia atrás y ligeramente hacia abajo. La presión obligó a sus codos a cerrarse y terminó de inmovilizar las muñecas contra el cuerpo. Las hojas continuaban en sus manos, pero ya no representaban una amenaza inmediata. No podía alcanzar a Kishue, girarse contra ninguna de las hermanas ni recuperar una postura estable mientras ambas conservaran la tensión.

A pocos metros, el combate principal continuaba sin resolverse. La mujer mantenía a Kishue ocupado mediante el chakram y el hombre de la hoz completaba su aproximación desde la derecha, con la hoja curva todavía buscando entrar en su defensa. Ningún impacto contra Kishue quedó confirmado. Lo único seguro era que uno de los ataques laterales había sido eliminado antes de llegar a completarse.

La líder de los asaltantes percibió demasiado tarde que el joven ya no la acompañaba. Desvió la mirada durante una fracción de segundo y alcanzó a verlo atrapado entre las hermanas. Aquella distracción no determinó aún el resultado de su intercambio con Kishue, pero quebró la coordinación que pretendían mantener. Ya no eran tres adversarios cerrándose sobre un único objetivo: uno estaba inmovilizado, otro atacaba desde un costado y ella continuaba forzada a combatir demasiado cerca para lanzar su arma.

Masato permaneció en el pescante con las riendas aseguradas. Fumihiro no abandonó el interior, cumpliendo la orden de Kishue pese a los sonidos del combate. Los caballos se agitaban por el movimiento de las armas y el olor del miedo, aunque la carreta seguía en su lugar. La prioridad de la escolta continuaba protegida.

Rin miró a Rei por encima del hombro del prisionero. Todavía no podían darlo por derrotado mientras conservara las hojas, pero habían anulado su ataque y dividido a los asaltantes. Rei ajustó el hilo alrededor de su mano y ensanchó apenas la sonrisa, ocultando el esfuerzo bajo una tranquilidad casi amistosa.

<Vamos a intentarlo otra vez> le dijo al joven <Abre las manos y esto dejará de apretar>

Rin no añadió nada. Bajó el centro de gravedad y tiró con mayor fuerza de su extremo, preparada para llevarlo al suelo si insistía en resistirse. Frente a ellas, el muchacho continuaba sujeto por los brazos; a su espalda, el intercambio entre Kishue, el chakram y la hoz seguía abierto.

Rin & Rei
Estadísticas de Rin to Rei
Rin to Rei
Estadísticas Generales
Fuerza
10 M: 1
Inteligencia
10 M: 1
Destreza
45 M: 2
Ctrl. Chakra
10 M: 1
Estadísticas Especiales
Salud
10
Tenketsu
10
Sigilo
10
Velocidad
11
Vida 300 Chakra 335 Reg. Chakra 40
Vida: 300/300
Chakra: 300/335

✔Aprendida · 03-08-2026
◈Pasiva
✦Nivel: Cero
#ID: AKIZ101B
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

Los Akizu suelen presentarse como hermanos, familiares, amigos o amantes que comparten un mismo estilo de combate. Mecánicamente, ambos son considerados como un único personaje dividido en dos cuerpos, aunque estéticamente se presenten como individuos diferentes. Por esta razón, sus capacidades ofensivas no se duplican: entre ambos solo pueden realizar lo que un ninja normal podría realizar por sí solo. Si sus estadísticas permiten lanzar cuatro shurikens, ambos podrán lanzar un máximo de cuatro entre los dos, y tampoco podrán ejecutar el mismo jutsu dos veces dentro de un mismo segundo. Ambos pueden moverse, esquivar y bloquear de forma independiente, pero cuando realizan una ofensiva al mismo tiempo, esta se considera una única ofensiva, salvo que intervenga la mecánica de Apoyo. Todos los jutsus y técnicas del estilo Akizu funcionan bajo esta misma lógica. Cada hermano posee su propio inventario, aunque este es más reducido que el de un ninja convencional: cada uno dispone de un máximo de 3 espacios para armas Empuñadas, 3 para armas Arrojadizas y 3 para Herramientas. Sin embargo, ambos pueden llevar de manera independiente su propio Porta Kunais, Bolso Ninja o cualquier objeto extra de los que todos los ninjas tienen acceso.

Los hermanos poseen un límite natural de separación que no pueden superar voluntariamente. Si alguna circunstancia externa los obliga a separarse más allá de dicho límite, uno de los dos perderá la voluntad de continuar combatiendo, mientras el otro podrá seguir luchando. Las técnicas de enlace permiten mantener la conexión entre ambos dentro de este límite, pero nunca aumentarlo. En caso de que un usuario no posea un hermano, podrá recibir y proporcionar Apoyo a otros portadores del estilo Akizu. Respecto al daño, ambos comparten la misma capacidad de supervivencia: todo el daño recibido por cualquiera de los dos se acumula sobre el personaje conjunto. Cuando la suma del daño recibido alcanza el límite necesario para derrotarlo, ambos hermanos quedan derrotados simultáneamente; mientras esto no ocurra, ambos pueden continuar combatiendo de manera independiente.

✧Efecto
10 (MDES) de Rango - 2 (MINT) de Daño/Resistencia por Apoyo
✔Aprendida · 05-08-2026
◈Bukijutsu
✦Nivel: 1
#ID: AKIZ002R
◔Coste
35 de Chakra, 25 de Chakra por Turno
▣Descripción

El Kyōdai Enketsu es una técnica de enlace característica de los hermanos Akizu. Para enlazarse, ambos deben encontrarse juntos y establecer una unión mediante cualquier elemento que pueda funcionar como enlace. Estéticamente, este puede representarse como una cadena, tela, cable, hilos metálicos o cualquier otro elemento similar, dependiendo del arma o herramienta utilizada; mecánicamente, todos funcionan de la misma manera. Cualquier arma o herramienta ninja que posea una cadena, hilo o cable puede utilizarse para generar la unión y, en caso de no disponer de una, se genera un enlace básico.Los objetos adicionales pueden usarse para aumentar la longitud del enlace (por ejemplo, hilos metálicos), pero esta nunca podrá superar la distancia máxima que normalmente pueden separarse ambos hermanos. Una vez establecida la unión, ambos adoptan posiciones opuestas alrededor de un único objetivo y utilizan el enlace para atraparlo completamente, aplicándole Control Físico e impidiendo que pueda moverse. Mientras permanezca atrapado, el enlace inflige un daño equivalente al valor de Apoyo por cada turno.

La técnica requiere que ambos hermanos permanezcan inmóviles y mantengan la presión sobre el objetivo, por lo que termina si alguno es desestabilizado o pierde el agarre, rompiendo el Control Físico. Si el arma o herramienta utilizada posee un efecto adicional que pueda transmitirse mediante el enlace, este puede aplicarse una vez por turno mientras el objetivo permanezca atrapado. De esta manera, el Kyōdai Enketsu utiliza la coordinación de ambos hermanos para inmovilizar y mantener sometido a un objetivo, convirtiendo el enlace en una extensión de su propio estilo de combate.

✧Efecto
45 (DES) de Destreza para Comparativa, 4 (MDES) de Metros de Enlace

Enemigos
Enemigo con Chakram
Vida: 325/325

Nivel 5
Fuerza: 15
Destreza: 35
Inteligencia: 25
Control de Chakra: 0

Salud: 11
Velocidad: 10
Tenketsu: 9
Sigilo: 10

Arma: Chakram

✔Aprendida · 03-08-2026
◈Taijutsu
#ID: TAIJ101B
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

Entablar Taijutsu es esa coreografía marcial que se practica entre dos combatientes a la vez, donde los golpes van y vienen; una situación en la que ambos combatientes reciben tanto daño como el que propinan al otro. Entablar Taijutsu es una mecánica opcional que puede ejecutarse mientras se encuentre a distancia cuerpo a cuerpo con otra persona. Es decir, si mi velocidad es de 5 m/s, todo usuario que se encuentre a 5 m o menos de mí se encontrará a mi distancia melee.

El Taijutsu básico cuenta con tres tipos de golpes que se relacionan entre sí igual que el juego de piedra, papel o tijeras. Golpe Rápido, que es superado por Golpe Fuerte; Golpe Fuerte, que es superado por Agarre; y Agarre, que es superado por Golpe Rápido, y así sucesivamente. Durante Entablar Taijutsu, antes de resolver el daño, primero veremos cuál golpe prevalece durante el enfrentamiento. Para ello usaremos los Modificadores de Fuerza y Destreza de los combatientes. El Golpe Fuerte utilizará MFUEx2, el Golpe Rápido usará MDESx2 y el Agarre usará MFUE+MDES para la comparativa. Si obtiene ventaja, entonces recibirá un aumento de MFUEx1 para la comparativa. Quien gane el Entablar Taijutsu podrá aplicar su Taijutsu. Entablar Taijutsu no puede ser esquivado ni bloqueado.

Solo durante Entablar Taijutsu, Golpe Rápido, Golpe Fuerte y Agarre no contarán para el cooldown (Como técnicas fuera de Entablar Taijutsu si poseeran sus respectivos Coldown). Para evitar metarol, el primero en realizar Entablar Taijutsu deberá indicar en un Hide cuál de las tres elecciones tomará (no es una acción sigilosa) y revelarlo a la hora de analizar cuál de los dos ganó el Entablar Taijutsu. Entablar Taijutsu se mantendrá activo mientras se conserve el rango cuerpo a cuerpo. Si los participantes se alejan demasiado, Entablar Taijutsu se romperá y entrará en cooldown de 1 turno para ambos participantes. Durante Entablar Taijutsu, los usuarios podrán seguir haciendo uso de sus acciones antes o después del entablado con total normalidad; es solo una mecánica extra, pudiendo pelear con armas, lanzar jutsus o incluso realizar Taijutsu durante el enfrentamiento.

Si en un entablado, los dos usan distintos ataques pero ambos quedan en empate, se anulan.

✧Efecto
1 (MFUE) de Ventaja en Comparativa
✔Aprendida · 03-08-2026
◈Taijutsu
✦Nivel: Cero
#ID: TAIJ001R
◔Coste
5 de Chakra
▣Descripción

Golpe Rápido es una técnica veloz y precisa que busca desestabilizar al oponente antes de que logre reaccionar, superando a los Agarres durante Entablar Taijutsu. En este tipo de enfrentamiento, utiliza el modificador de Destreza del usuario como base para la comparativa frente al rival. Si ambos usuarios emplean Golpe Rápido en el mismo intercambio, se comparará el daño infligido por cada técnica para determinar al vencedor.

Tal vez el Daño del Golpe Rápido no sea muy eficiente, sin embargo, fuera de Entablar Taijutsu, además del Daño, si se impacta durante el primer segundo de ejecución de cualquier jutsu de RANGO enemigo, sin importar el tipo o la situación, este ataque cancela automáticamente la realización de dicho Jutsu. No aplica si el jutsu es Mantenido y ya se encuentra en Ejecución.

✧Efecto
5 (FUE) de Daño, 4 (MDES) de Comparativa en Entablar Taijutsu
Enemigo con Hoz
Vida: 325/325

Nivel 5
Fuerza: 20
Destreza: 35
Inteligencia: 20
Control de Chakra: 0

Salud: 11
Velocidad: 10
Tenketsu: 9
Sigilo: 10

Arma: Hoz

✔Aprendida · 03-08-2026
◈Bukijutsu
✦Nivel: 1
#ID: BUKI001R
◔Coste
15 de Chakra
▣Descripción

Las armas empuñadas pueden ser utilizadas siempre que el usuario tenga la fuerza suficiente para sostenerlas. Cada arma tiene un Valor de Tamaño (1 para pequeñas, 2 para medianas y 3 para grandes), y el usuario podrá sujetar tantas armas como su Modificador de Fuerza pueda soportar al pagar el valor correspondiente por cada una. Si desea empuñar dos armas al mismo tiempo, deberá contar con la fuerza suficiente para cubrir ambas. De lo contrario, podrá alternar entre ellas, pero solo atacar con una a la vez. El número máximo de armas empuñadas está limitado por la cantidad de manos libres que tenga el usuario, y desenfundar un arma toma 1 segundo.

En caso de utilizar más de un arma durante una misma acometida, los efectos de Daño por Valor de Tamaño de cada una se aplicarán simultáneamente, al igual que el resto de sus efectos, sumándose al daño de la acometida final. Por otro lado, si se opta por atacar con un arma en cada mano de forma independiente, cada ataque se resolverá en un segundo distinto, debiendo pagar su costo correspondiente y mejorarse de manera individual. Por turno, el usuario podrá elegir entre realizar una única acometida con múltiples armas o efectuar múltiples ataques simples, sin embargo, independientemente de la opción elegida, cada arma solo podrá utilizarse para atacar una vez por turno.

✧Efecto
10 (FUE) de Daño - 1 (MFUE) de Fuerza para Valor de Tamaño

Daño: 20 + 2 de Sangrado + 1 de Lesión
Enemigo con Espadas Kunai
Vida: 322/325

Nivel 5
Fuerza: 25
Destreza: 35
Inteligencia: 15
Control de Chakra: 0

Salud: 11
Velocidad: 10
Tenketsu: 9
Sigilo: 10

Arma: Espadas Kunai

✔Aprendida · 03-08-2026
◈Bukijutsu
✦Nivel: 1
#ID: BUKI001R
◔Coste
15 de Chakra
▣Descripción

Las armas empuñadas pueden ser utilizadas siempre que el usuario tenga la fuerza suficiente para sostenerlas. Cada arma tiene un Valor de Tamaño (1 para pequeñas, 2 para medianas y 3 para grandes), y el usuario podrá sujetar tantas armas como su Modificador de Fuerza pueda soportar al pagar el valor correspondiente por cada una. Si desea empuñar dos armas al mismo tiempo, deberá contar con la fuerza suficiente para cubrir ambas. De lo contrario, podrá alternar entre ellas, pero solo atacar con una a la vez. El número máximo de armas empuñadas está limitado por la cantidad de manos libres que tenga el usuario, y desenfundar un arma toma 1 segundo.

En caso de utilizar más de un arma durante una misma acometida, los efectos de Daño por Valor de Tamaño de cada una se aplicarán simultáneamente, al igual que el resto de sus efectos, sumándose al daño de la acometida final. Por otro lado, si se opta por atacar con un arma en cada mano de forma independiente, cada ataque se resolverá en un segundo distinto, debiendo pagar su costo correspondiente y mejorarse de manera individual. Por turno, el usuario podrá elegir entre realizar una única acometida con múltiples armas o efectuar múltiples ataques simples, sin embargo, independientemente de la opción elegida, cada arma solo podrá utilizarse para atacar una vez por turno.

✧Efecto
10 (FUE) de Daño - 1 (MFUE) de Fuerza para Valor de Tamaño

Daño: 25 + 2 de Sangrado + 1 de Lesion
[Imagen: ffIFI3H.jpeg]
Kishue
Rango Chuunin
Clan Funato
Nivel 12
Estadísticas
Generales
Fuerza45(2)
Destreza10(1)
Ctrl. de Chakra10(1)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud11
Velocidad10
Tenketsu10
Sigilo10
340
295
Enlace al Post
20-08-2026, 02:48 AM
El enfrentamiento contra la mujer del chakram apenas había comenzado cuando los otros dos bandidos se abalanzaron sobre Kishue. La primera mantuvo la presión desde el frente, encadenando sus movimientos con los de sus compañeros para obligarlo a dividir su atención. Desde un costado llegó el filo de la hoz y, desde el opuesto, el hombre de las espadas kunai trató de aprovechar el intercambio para alcanzarlo. Por un instante, los tres ataques convergieron sobre el muchacho casi al mismo tiempo.

Kishue percibió la emboscada cuando ya se encontraba demasiado cerca para apartarse sin concederle terreno a la mujer. En lugar de retroceder, dejó que la transformación recorriera su cuerpo en cuestión de un segundo. Su piel adquirió un tono gris azulado y quedó cubierta por escamas resistentes, superpuestas como una armadura natural cuyos bordes resultaban tan afilados como pequeñas navajas. Sus dientes crecieron hasta formar una hilera amenazante y una aleta dorsal brotó de su espalda, desgarrando la ropa que la cubría. No apareció ninguna cola.

La violencia de los impactos sacudió su cuerpo, pero no produjo el resultado que esperaban los asaltantes. Las armas chocaron contra aquella piel reforzada sin hundirse como habrían hecho contra la carne de un niño. Kishue sintió la presión y el golpe transmitido bajo las escamas, aunque no el dolor incapacitante que sus enemigos pretendían causarle. La transformación también alteró su expresión: la inocencia habitual desapareció detrás de unos dientes afilados y una ferocidad que hacía difícil reconocer al muchacho sonriente que había viajado junto al conductor.

—Tres contra uno es hacer trampa. —protestó, aunque la sonrisa que exhibió no parecía precisamente preocupada—. Pero ya que empezaron, no se quejen ahora.

No abandonó su ofensiva contra la bandida. Soportó la irrupción de los otros dos y continuó avanzando, cerrando el espacio necesario para que el chakram perdiera parte de su utilidad. Un puño golpeó el abdomen de la mujer, seguido por un impacto ascendente contra el torso y un barrido que quebró su equilibrio. Cada roce con los brazos de Kishue abría cortes sobre la ropa y la piel; sus golpes no eran únicamente contundentes, pues las escamas convertían hasta el contacto más breve en una sucesión de rasguños profundos.

La diferencia de poder terminó imponiéndose con rapidez. Kishue desvió el brazo que sostenía el chakram, golpeó la articulación para hacerle perder el arma y remató la combinación con un impacto seco que la derribó. La mujer quedó fuera de combate antes de poder recuperar el aliento. Para entonces, Rin y Rei ya habían aprovechado que los otros bandidos concentraran toda su atención sobre él. Uno de ellos había quedado atrapado por la intervención de las hermanas, permitiéndole dejar de preocuparse por aquel flanco sin necesidad de seguir sus movimientos.

Kishue giró entonces hacia el hombre de la hoz. Entró en el alcance del arma antes de que este pudiera preparar un corte amplio y sujetó el mango para impedirle recuperar distancia. Su rodilla se hundió con violencia en el abdomen del bandido; después llegaron un golpe al rostro, otro contra las costillas y una sucesión feroz de ataques ejecutados sin darle tiempo para reorganizarse. Las escamas dejaron cortes irregulares allí donde sus brazos rozaron al hombre, hasta que un último impacto lo lanzó al suelo y acabó con su resistencia.

Durante unos segundos, Kishue permaneció inmóvil, respirando con fuerza mientras comprobaba que ninguno intentara levantarse. Después permitió que la transformación se retirara. La aleta dorsal desapareció, las escamas se retrajeron bajo la piel y sus dientes recobraron su tamaño normal. La ferocidad se desvaneció con ellas. Casi inmediatamente regresó aquella sonrisa infantil, como si el pequeño de ropa desgarrada no fuera el mismo que acababa de derribar a dos adultos armados. Apoyó una mano sobre la esfera donde viajaba Mekka y bajó la voz.

—¿Viste eso? Ni siquiera pudieron romperme las escamas. —presumió ante el pez antes de observar los cortes de su ropa—. Aunque mamá sí va a matarme cuando vea esto.

Antes de regresar al carromato, Kishue recogió el chakram y la hoz, además de las espadas kunai que portaba el tercer asaltante. No pensaba dejar armas al alcance de quienes podían despertar con ganas de intentarlo nuevamente. Los bandidos seguían con vida; eran oportunistas y no asesinos que merecieran una ejecución junto al camino. Quizá el dolor y la humillación bastarían para enseñarles a escoger mejor a sus víctimas. Con las armas decomisadas, volvió junto a Fumihiro y Masato, comprobando primero que ambos estuvieran ilesos.

—Ya pasó. Podemos seguir. —anunció con una sonrisa despreocupada—. Esta vez intentaré que no nos interrumpan antes de llegar.

Con el camino nuevamente despejado y los asaltantes incapacitados detrás de ellos, Kishue se preparó para ocupar otra vez su lugar en el carromato. El retraso había sido breve, los clientes continuaban a salvo y la mercancía permanecía intacta. Por ahora, aquello era suficiente.
Off Rol
Hemos acordado de hacer el combate narrado ya que gracias a la transformación de Kishue sus daños se reducen hasta en 22 y el daño que provocan es efímero comparado a la posible cantidad de daño que puede ejercer Kishue con sus ataques que sobrepasan los 80. Y haría falta táctica avanzada, además de con la ayuda de Rin y Rei se torna bastante sencillo para necesitar de alargar el combate y la misión.
—Life Ends Whenever You Decide—
[Imagen: chBNIhB.jpeg]
Virtudes y Defectos
VIRTUDES
V006: Presencia Carismática
V017: Líder Nato
V032: Rostro Común
V033: Investigador
V035: Capacidad Sensorial Aumentada II (Olfato y Oído)
V090: Disciplina Ascética

DEFECTOS
V048: Adicción (Hablar con su pez)
V054: Último Acto
V057: Fobia III (Arañas)
V065: Lealtad
V069: Sinceridad
V077: Prosopagnosia
V083: Traicionable
V085: Venganza (Hoshigaki)
V088: Psicopatía
Rin to Rei
Rango Chuunin
Clan Akizu
Nivel 11
Estadísticas
Generales
Fuerza10(1)
Destreza45(2)
Ctrl. de Chakra10(1)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud10
Velocidad11
Tenketsu10
Sigilo10
300
335
Enlace al Post
20-08-2026, 04:05 AM
El tercer bandido apenas tuvo tiempo para comprender cómo había cambiado el combate. Hasta unos instantes antes, la superioridad numérica parecía suficiente para compensar la presencia de tres shinobi. Kishue había sido rodeado y atacado desde varios ángulos, mientras que Rin y Rei se mantenían apartadas del centro de la refriega. Sin embargo, la transformación del muchacho había deshecho aquella confianza con una rapidez brutal. Los golpes y los filos no consiguieron atravesar sus escamas, y la mujer del chakram fue la primera en caer ante su ofensiva.

El hombre de las espadas kunai quiso reaccionar, pero para entonces las hermanas ya habían aprovechado toda la atención que sus compañeros depositaron en Kishue. El hilo ninja se había cerrado alrededor de sus brazos y torso, inmovilizándolo antes de que pudiera emplear correctamente sus armas. Rin y Rei, separadas a ambos lados del bandido, tiraron en direcciones opuestas. La tensión del hilo le obligó a recoger los brazos contra el cuerpo y lo hizo perder el equilibrio hasta caer de rodillas sobre la tierra húmeda.

Rei mantuvo el extremo del hilo firmemente sujeto entre ambas manos, mientras Rin se aproximaba por detrás sin abandonar el suyo. El prisionero forcejeó una vez, más por instinto que por convicción, pero la presión aumentó inmediatamente. Cualquier intento por liberar uno de sus brazos provocaba que el hilo se hundiera más en la ropa y que las hermanas corrigieran el ángulo de la sujeción. Sus dos espadas kunai seguían en sus manos, aunque ya no podía separarlas del cuerpo ni dirigir sus filos contra ninguna de ellas.

Entonces cayó el hombre de la hoz.

El bandido inmovilizado vio a su compañero desplomarse después de recibir la combinación de Kishue. También contempló los cortes que las escamas habían dejado sobre su piel y la facilidad con la que aquel niño transformado había resistido sus ataques. Toda voluntad de continuar luchando desapareció de su rostro. Abrió los dedos y dejó caer las espadas kunai, que golpearon el suelo con un sonido apagado. Sus hombros comenzaron a temblar mientras miraba alternativamente a las hermanas y a aquella criatura con dientes afilados que acababa de derrotar a los otros dos.

<¡Ya está, ya está! ¡Me rindo! ¡No voy a hacer nada más!>

Rin no relajó la tensión. Había escuchado súplicas semejantes durante entrenamientos y conocía el escaso valor que poseían cuando provenían de alguien que todavía conservaba la posibilidad de escapar. Se agachó detrás del hombre, recogió ambos extremos del hilo y aseguró varias vueltas alrededor de sus muñecas. Después reforzó la atadura por encima de los codos, eliminando el espacio necesario para que pudiera deslizar los brazos. Rei permaneció frente a él, atenta a sus piernas y a cualquier intento desesperado por levantarse.

<Hace un momento estabas bastante decidido a robarnos> observó Rin sin esconder su desprecio.
<¡Fue una estupidez! ¡Ni siquiera sabíamos quién viajaba en la carreta! La vimos pasar y pensamos que sería fácil>
<Eso no mejora mucho tu situación> respondió Rei, ofreciéndole una sonrisa que no alcanzó a suavizar su mirada. <Solo significa que acostumbran atacar a cualquiera que parezca incapaz de defenderse>

El hombre trató de responder, pero su mirada regresó hacia Kishue y las palabras se le atascaron en la garganta. Rin aprovechó su quietud para terminar el nudo y comprobarlo tirando con fuerza. El bandido se quejó al sentir la presión, aunque no había nada en la atadura que amenazara su circulación. Solamente era incómoda, firme y suficientemente compleja como para impedir que alguien sin conocimientos shinobi pudiera deshacerla a escondidas.

<Por favor, no dejen que esa cosa me muerda> suplicó en voz más baja.

Rei observó de reojo a Kishue mientras su transformación comenzaba a desaparecer. La aleta se retrajo, el tono gris azulado abandonó su piel y las escamas volvieron a ocultarse hasta devolverle el aspecto de un niño. El contraste era tan marcado que incluso ella necesitó unos segundos para relacionar aquella sonrisa inocente con la ferocidad que acababa de presenciar. Rin, más acostumbrada a sus capacidades por las misiones anteriores, se limitó a revisar que los otros dos enemigos continuaran respirando.

<Ya no tienes que preocuparte por eso> aseguró Rei antes de inclinar un poco la cabeza. <Pero si vuelves a intentar soltarte, quizá le pregunte si todavía tiene hambre>

El bandido dejó de moverse por completo. Rei soltó una risa breve por la efectividad de la amenaza, aunque Rin le dedicó una mirada de desaprobación. Ninguna de las dos pretendía permitir que Kishue devorara a un prisionero, pero el hombre no parecía dispuesto a comprobarlo. Mientras el muchacho recogía el chakram, la hoz y las dos espadas kunai, las hermanas aseguraron también los tobillos del cautivo. No podría perseguirlos ni alcanzar las armas de sus compañeros después de que el grupo reanudara el viaje.

Los otros dos bandidos permanecían inconscientes y cubiertos por las heridas del enfrentamiento, pero ninguno se encontraba al borde de la muerte. Rin comprobó sus pulsos y apartó cualquier objeto que pudieran utilizar al despertar. Dejarlos allí no era la solución que habría preferido en circunstancias normales; sin embargo, la misión no consistía en trasladar criminales y abandonar la protección de Fumihiro para vigilarlos habría expuesto al cliente. El pueblo estaba cerca y podrían informar a sus autoridades en cuanto llegaran para que enviaran hombres a recogerlos.

<Vas a quedarte aquí con ellos> advirtió Rin al único que permanecía consciente. <Cuando llegue la patrulla, les dirás exactamente lo que ocurrió. Si consigues soltarte antes y tratas de huir, no llegarás demasiado lejos cargando con esas ataduras>
<No pienso moverme. Lo juro>
<Eso esperamos> contestó Rei. <La próxima vez que veas una carreta, prueba a dejarla pasar. Es mucho menos doloroso>

Con los tres asaltantes incapacitados y sus armas decomisadas, las hermanas regresaron al carromato. Rin avanzó primero, inspeccionando las ruedas, los amarres de la carga y el espacio bajo la estructura. El ataque había obligado al conductor a detenerse con brusquedad, pero ningún eje se había quebrado y las cajas continuaban aseguradas. Rei rodeó el vehículo por el lado contrario y observó el camino, los árboles y la neblina circundante en busca de otros movimientos. No encontró refuerzos ni señales de que alguien hubiese aprovechado el combate para aproximarse a los clientes.

Masato fue el primero en asomarse. Había obedecido la orden de permanecer junto a Fumihiro, aunque mantenía una mano cerca de la hoja que llevaba como último recurso. Su mirada recorrió a los tres shinobi y se detuvo un instante en la ropa desgarrada de Kishue. No mostró temor ni sorpresa abierta. Desde su llegada al restaurante había estudiado al muchacho con una atención distinta a la de quienes solamente veían su edad, y el combate parecía haber confirmado las conclusiones que había obtenido entonces.

<Señor, el camino vuelve a estar despejado> informó Masato, después de comprobar por sí mismo la situación.

Fumihiro apareció detrás de él y descendió un escalón del carromato, aunque no llegó a tocar el suelo. Su figura ancha ocupó buena parte de la entrada y el grueso abrigo blanco que llevaba acentuó el apodo por el que era conocido. La preocupación aún podía advertirse alrededor de sus ojos, pero recuperó rápidamente la expresión jovial con la que había recibido a sus escoltas en el restaurante. Observó las armas decomisadas y luego a los bandidos tendidos a cierta distancia.

<Cuando me dijeron que enviarían tres shinobi, esperaba llegar entero a mi reunión> comentó Fumihiro mientras se acomodaba el bigote. <No esperaba que también fueran a desmontar una banda de asaltantes antes de la merienda>

Rei sonrió ante el comentario, aunque Rin se limitó a cruzar los brazos. Para ella, la emboscada no constituía una victoria digna de celebración. Habían protegido al cliente y la mercancía, pero tres desconocidos habían conseguido acercarse lo suficiente para detener el carromato. Que no conocieran la identidad de Fumihiro confirmaba que se trataba de oportunistas, no de criminales que hubieran planeado su captura. Aun así, demostraban que abandonar el camino principal no eliminaba todos los riesgos.

<La carreta está bien y ninguno de ustedes resultó herido> confirmó Rei. <Eso es lo importante>
<Eran solamente tres y atacaron sin estudiar al grupo> añadió Rin. <Los próximos podrían ser más cuidadosos, así que no conviene entretenernos aquí>

Masato asintió. El acompañante de Fumihiro no parecía particularmente impresionable, pero sí sabía reconocer un trabajo eficaz. Había permanecido atento a la formación durante toda la marcha y comprendía que Kishue hubiese atraído sobre sí la ofensiva mientras Rin y Rei reducían al enemigo que dejó desprotegido su flanco. También entendía que el resultado habría sido muy diferente si los clientes hubieran abandonado el carromato en medio del combate.

<Mantuvieron la pelea lejos de nosotros y evitaron que cualquiera alcanzara la carga> señaló Masato. <La orden de permanecer juntos fue correcta. Si hubiéramos tratado de huir, habríamos dividido su atención y quizá conducido la carreta directamente hacia otro peligro>
<Por eso contrato shinobi y no tomo las decisiones cuando empiezan a volar armas> declaró Fumihiro con una risa profunda. Después miró a los tres integrantes del equipo. <Han hecho un trabajo excelente. No dejen que mi acompañante les quite mérito hablando como si esto fuera un informe contable>
<Solamente estoy siendo preciso> replicó Masato.
<No se preocupe, señor Masato. Rin también convierte cualquier felicitación en un informe>
Rin dirigió lentamente la mirada hacia su hermana.
<Sube al carromato, Rei>
<¿Ves?>

La tensión acumulada durante el enfrentamiento se disipó lo suficiente para que Fumihiro volviera a reír. Tras una última revisión, el conductor ocupó nuevamente su lugar y comprobó las riendas. Las armas confiscadas fueron guardadas en un espacio separado de la mercancía, fuera del alcance de los clientes y de cualquier persona que intentara subir desde atrás. Rin informó al conductor de que podía continuar, y el carromato se puso en movimiento con un crujido de madera y el golpe acompasado de los cascos contra el suelo.

Las hermanas recuperaron sus posiciones alrededor del vehículo. Rin avanzó en la vanguardia, varios metros por delante, inspeccionando el camino antes de que las ruedas lo alcanzaran. Rei se mantuvo en la retaguardia, lo bastante cerca para vigilar la carga y cubrir el lateral opuesto cuando el sendero se estrechaba. La invitación previa de Kishue a descansar sobre el carromato resultaba tentadora después del combate, pero ambas prefirieron conservar la formación durante el breve tramo restante. Ya descansarían cuando Fumihiro estuviera dentro de la posada.

La neblina se hizo más tenue conforme descendieron hacia el valle donde se encontraba el pueblo. Los árboles retorcidos de las zonas altas dieron paso a parcelas pequeñas, separadas por cercas de madera oscurecidas por la humedad. Entre la hierba podían verse herramientas de cultivo, huellas recientes de carretas y canales estrechos por los que corría el agua de las lluvias. Rin estudió cada alteración del terreno, aunque ninguna sugería otra emboscada. Eran marcas cotidianas dejadas por trabajadores y viajeros.

Durante el resto del trayecto, Fumihiro conversó con Masato en voz suficientemente alta para ser escuchado desde el exterior. El empresario no parecía haber perdido el buen humor. Incluso después de sufrir un intento de asalto, hablaba de los productos que esperaba adquirir, de los precios que pensaba negociar y de la comida que deseaba probar antes de regresar a Kirigakure. Masato respondía con observaciones más sobrias, recordándole horarios y compromisos, aunque ocasionalmente desviaba la conversación hacia sus escoltas.

<Las dos muchachas no desperdiciaron un solo movimiento> comentó Masato. <Esperaron a que los asaltantes se concentraran en Kishue y cerraron la trampa sobre uno de ellos. Se conocen bien>
<Y el pequeño se lanzó contra los tres como si estuviera corriendo hacia la mesa del almuerzo> respondió Fumihiro. <Una combinación peculiar, pero no puedo discutir con los resultados>

Rei escuchó las palabras desde atrás y una sonrisa satisfecha apareció en su rostro. Rin también las oyó, aunque no volvió la cabeza. No necesitaba la aprobación de los clientes para saber que habían cumplido con su deber, pero aceptaba que el equipo había funcionado bien. Las capacidades de Kishue eran más apropiadas para absorber la presión a corta distancia, mientras ellas podían aprovechar los errores que provocaba su presencia. La emboscada había demostrado esa compatibilidad sin necesidad de discutirla previamente.

Poco después, las primeras construcciones del pueblo aparecieron entre la bruma. No poseía las murallas ni las torres de Kirigakure, sino una empalizada baja que delimitaba las calles principales y servía más para controlar el tránsito que para resistir un ataque. Las casas eran de madera oscura, con techos inclinados de tejas verdes y canales preparados para las lluvias frecuentes. Faroles de papel colgaban bajo los aleros, todavía apagados por la hora, y varias telas anunciaban talleres, almacenes y casas de comida.

La llegada del carromato despertó la curiosidad de algunos habitantes. Mercaderes y artesanos levantaron la vista desde sus puestos al reconocer el símbolo pintado sobre uno de los laterales. La Morsa Blanca parecía ser una figura conocida también fuera de Kirigakure. Un par de trabajadores saludaron a Fumihiro desde la distancia y él respondió levantando una mano, recuperando sin esfuerzo la actitud amistosa de un empresario que entendía el valor de ser recordado con agrado.

Antes de continuar hacia la posada, el grupo se detuvo ante el pequeño puesto de vigilancia situado junto a la entrada. Rin y Rei informaron a los guardias locales de la ubicación de los tres bandidos, describieron sus heridas y explicaron que uno permanecía consciente y amarrado. Los hombres tomaron nota y prepararon una patrulla para recogerlos. Las armas confiscadas quedarían temporalmente bajo custodia de Masato, quien las entregaría cuando se realizara la declaración formal.

El destino se encontraba cerca del centro del pueblo. La posada era un edificio de dos pisos, más amplio que las viviendas cercanas, con vigas robustas y un letrero de madera tallada sobre la entrada. Un patio lateral ofrecía espacio para estacionar carretas y descargar mercancía sin bloquear la calle. Bajo el alero principal aguardaban dos empleados, avisados con anterioridad de la llegada de Fumihiro, junto con un hombre vestido con ropas formales que probablemente representaba a sus socios comerciales.

El carromato entró en el patio y se detuvo finalmente. Rin inspeccionó el lugar antes de permitir que los clientes descendieran, mientras Rei comprobaba las puertas de la posada y a las personas presentes. No hallaron nada sospechoso. Masato bajó primero y supervisó la descarga de los objetos personales. Fumihiro lo siguió con mayor calma, estirando las piernas después del viaje y contemplando el edificio con evidente satisfacción.

<Puntuales, mercancía intacta y todavía con todas mis extremidades> celebró Fumihiro. <Diría que el viaje ha sido un éxito bastante completo>
<Nos alegra que esté satisfecho> respondió Rei. <Aunque la próxima vez podría escoger un camino con menos personas armadas>
<Si pudiera escoger eso, querida, probablemente no necesitaría contratar escoltas>

Masato terminó de revisar la carga y se acercó al grupo. Su felicitación fue menos efusiva que la de Fumihiro, pero también más personal. Miró primero a Rin, después a Rei y por último a Kishue, evaluando el estado en que habían concluido el encargo.

<El señor Fumihiro está a salvo y hemos llegado sin perder ninguna pertenencia> declaró. <Cumplieron la misión y tomaron buenas decisiones bajo presión. Me aseguraré de que el informe lo refleje>
<Asegúrese también de que los guardias recojan a los bandidos antes del anochecer> pidió Rin. <Están vivos, pero dos necesitarán atención médica>
<Ya enviaron una patrulla> confirmó Masato.

Fumihiro se despidió con una inclinación de cabeza, gesto que las hermanas correspondieron. Después entró en la posada acompañado por Masato y los empleados, dejando la mercancía bajo el cuidado del personal del establecimiento. Cuando las puertas se cerraron tras ellos, Rin permitió que sus hombros perdieran parte de la tensión que había mantenido durante el viaje. La misión no consistía en proteger al empresario durante toda su estancia, sino en llevarlo con seguridad hasta aquel lugar, donde otras medidas ya habían sido preparadas.

Rei se colocó junto a su hermana y observó la fachada durante unos segundos. Habían salido de Kirigakure con una formación sencilla, atravesado la neblina, repelido una emboscada y entregado al cliente sin una sola herida. No era una hazaña que fuera a aparecer en los registros importantes de la aldea, pero sí una misión cumplida de manera limpia. Su mirada se dirigió hacia Kishue y después regresó a Rin.

<No estuvo mal para una pequeña caminata antes de la merienda>
<Nos atacaron tres bandidos armados>
<Por eso dije que no estuvo mal>

Rin negó con la cabeza, aunque una sonrisa casi imperceptible suavizó durante un instante su expresión. Con Fumihiro y Masato instalados en la posada, los bandidos bajo responsabilidad de las autoridades locales y las armas decomisadas, ya no quedaba ninguna obligación pendiente. Las hermanas podían emprender el regreso y presentar su propio informe al llegar a Kirigakure. La escolta de la Morsa Blanca había concluido con éxito.
[Imagen: ffIFI3H.jpeg]
Kishue
Rango Chuunin
Clan Funato
Nivel 12
Estadísticas
Generales
Fuerza45(2)
Destreza10(1)
Ctrl. de Chakra10(1)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud11
Velocidad10
Tenketsu10
Sigilo10
340
295
Enlace al Post
20-08-2026, 04:09 AM
Kishue permaneció en el patio de la posada mientras Fumihiro y Masato desaparecían en el interior junto con sus pertenencias. Solo cuando las puertas se cerraron permitió que su atención abandonara la entrada. Habían llegado con el cliente ileso, la mercancía intacta y tiempo suficiente para que el empresario atendiera sus asuntos. El muchacho estiró los brazos por encima de la cabeza, aunque el movimiento terminó de abrir la rasgadura que la aleta dorsal había dejado en la espalda de su ropa.

Al escuchar que Rei calificaba lo ocurrido como una pequeña caminata antes de la merienda, Kishue se volvió hacia las hermanas con renovado entusiasmo. Rin había señalado, con bastante menos alegría, que tres bandidos armados los habían atacado. Aquello era cierto, pero también lo era que ninguno había conseguido acercarse a Fumihiro. Desde la perspectiva del muchacho, el resultado convertía la emboscada en otra parte exitosa del viaje, aunque no precisamente en la más tranquila.

—Rei tiene razón. Todavía no hemos merendado. —afirmó como si acabara de identificar el único problema pendiente de toda la misión—. Además, los tres bandidos ya aprendieron que atacar carretas es una idea horrible. Sobre todo si la carreta nos lleva a nosotros.

Kishue sonrió a las hermanas con la misma inocencia que mostraba antes del combate. La ropa desgarrada y las manchas dejadas por el camino reducían un poco el efecto, pero no su satisfacción. Había confiado en que Rin y Rei aprovecharían la atención que él atrajera, y ambas habían respondido como esperaba. Mientras los tres enemigos intentaban rodearlo, ellas habían inmovilizado al único que todavía podía complicar el enfrentamiento. No había necesitado darles órdenes ni apartar la vista de sus propios rivales para saber que cubrirían aquel espacio.

—Estuvo muy bien lo del hilo. —añadió, señalando a ambas con aprobación—. Yo consigo que todos quieran golpearme y ustedes los amarran cuando dejan de mirar. Deberíamos hacerlo más seguido... aunque quizá sin dejar que me ataquen los tres al mismo tiempo.

La esfera de Mekka se movió ligeramente entre sus ropas. Kishue bajó la mirada y la sostuvo con una mano, comprobando que no hubiera sufrido daños durante la transformación. El pez continuaba a salvo dentro del cristal, pero su movimiento le bastó al muchacho para imaginar una protesta. Acercó la esfera a su rostro y observó a su compañero con expresión solemne durante unos segundos.

—No fue culpa mía. Ellos se acercaron todos juntos. —se defendió ante Mekka—. Y no, tampoco olvidé que prometí cuidar la ropa. Técnicamente todavía la llevo puesta.

La explicación no pareció convencer al pez. Kishue devolvió la esfera a su sitio y miró una vez más hacia la posada. La Morsa Blanca ya se encontraba bajo la protección preparada en el pueblo, mientras una patrulla local se dirigía a recoger a los asaltantes. No quedaba nada que justificara prolongar su estancia. Solo debían regresar a Kirigakure, informar del enfrentamiento y confirmar oficialmente que la escolta había concluido.

—Vamos, Rin, Rei. Si regresamos rápido, podremos entregar el informe y comer antes de que se haga tarde. —dijo, encaminándose hacia la salida del patio—. Esta vez invito yo, pero porque ganamos. No porque Mekka lleve todo el camino recordándome la merienda.

Con aquella última declaración, Kishue emprendió el regreso junto a las hermanas. La misión había terminado con Fumihiro a salvo, tres bandidos derrotados y un equipo que había funcionado mejor de lo que su improvisada formación permitía esperar.
—Life Ends Whenever You Decide—
[Imagen: chBNIhB.jpeg]
Virtudes y Defectos
VIRTUDES
V006: Presencia Carismática
V017: Líder Nato
V032: Rostro Común
V033: Investigador
V035: Capacidad Sensorial Aumentada II (Olfato y Oído)
V090: Disciplina Ascética

DEFECTOS
V048: Adicción (Hablar con su pez)
V054: Último Acto
V057: Fobia III (Arañas)
V065: Lealtad
V069: Sinceridad
V077: Prosopagnosia
V083: Traicionable
V085: Venganza (Hoshigaki)
V088: Psicopatía
Masashi Kishimoto
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20-08-2026, 04:12 AM
¡Recompensas de Misión Entregadas!

Tema: [Misión C] El Señor Fumihiro (TID 14573)
Tipo: Misión Normal · Rango: C
  • Kishue — Participante (100%): 1000 Ryos, 10 Tobis, 90 Exp
  • Rin to Rei — Narrador No Oficial (100%): 1000 Ryos, 0 Tobis, 65 Exp

¡Felicidades a todos los shinobi involucrados en esta misión! Que sigan forjando su leyenda.
Moderador 2
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20-08-2026, 04:13 AM
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