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[Fin del Prólogo] — Réquiem para la Niebla
Narrador General
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 6
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia90(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo15
390
300
Enlace al Post
20-07-2026, 12:36 AM
[Fin del Prólogo] — Réquiem para la Niebla

La sala oficial de la Residencia del Mizukage permanecía cerrada desde antes del amanecer. Alrededor de la extensa mesa se encontraban Renjiro Funato y los líderes de los principales clanes de Kirigakure, acompañados únicamente por informes, mapas costeros y varias tazas de té que nadie había tocado en horas. El Mizukage repasó la cronología con la mirada fija en los documentos: el domingo, Kiriminato había amanecido destrozado y sin uno de sus Kiri Daibune; el miércoles, la Plaza de la Fuente se había hundido; el jueves, el Gran Mercado había ardido; y apenas el día anterior habían recuperado el Daibune por la mañana, antes de que los acontecimientos que en reportes se llamaban "la Costa del Silencio" y "la Torre de Vigía" estallaran durante la tarde. —Cinco días —Dijo Renjiro, apoyando ambas manos sobre la mesa—. Cinco días bastaron para que la gente descubriera que estamos peor de lo que creíamos...nuestras propias islas aliadas llegan a levantarse contra nosotros. Nuestras tierras están muriendo...Quiero que dejemos de tratar estos hechos como incidentes separados. Ya todos lo sabíamos, pero llegó el momento de decirlo en voz alta...Kirigakure está muriendo.

Daizen Hoshigaki no discutió la afirmación. Había pasado la madrugada revisando reportes de pescadores, patrulleros y buzos de su clan. Extendió sobre la mesa un mapa cubierto de marcas negras, todas colocadas en zonas donde antes abundaban peces, moluscos y criaturas de aguas profundas. —El mar está más violento que nunca, Lord Mizukage, pero debajo de las olas no queda casi nada —explicó con severidad—. Las corrientes golpean con fuerza suficiente para quebrar embarcaciones, aunque nuestras redes regresan vacías. Los cardúmenes se están alejando, los arrecifes han perdido su color y ayer tres buzos descendieron cerca de la Lonja Hoshigaki: no encontraron peces, algas ni carroña. Ni siquiera depredadores. Era... como nadar dentro de una tumba. El silencio que siguió resultó más incómodo que cualquier acusación. El océano siempre había sido peligroso, pero jamás había permanecido vacío.

Haruna Yuki deslizó otro informe hacia el centro. Su contenido no había sido publicado ni comunicado a la población. Cuatro noches atrás, una isla al norte había quedado cubierta por una capa de hielo fuera de temporada. Las reservas de agua se congelaron dentro de los depósitos y decenas de habitantes sufrieron heridas antes de que llegara un equipo de auxilio. —Seguimos en primavera, pero las temperaturas se parecen cada vez más a las del peor momento del invierno. Cada año el frío comienza antes, termina después y llega más lejos —advirtió con una calma que apenas ocultaba su preocupación—. Lo ocurrido en esa isla no fue una tormenta común. Si esta tendencia continúa, nuestros refugios y reservas no serán suficientes para el próximo invierno.

Kaede Terumi tenía delante los informes médicos de los eventos conocidos como Plaza de la Fuente, del Gran Mercado y de la Costa del Silencio. Sin embargo, fue otro documento el que decidió abrir: el de una pequeña comunidad situada al sureste de Kirigakure, donde cuarenta y tres personas habían enfermado en una sola noche. —El agua de sus pozos se volvió salada y oscura.  La tierra simplemente dejó de purificarla —informó—. En el mercado salvamos a los civiles del fuego y de la exposición al Waraitake, pero eso solo ocultó por unas horas un problema mayor. Los medicamentos se agotan, el agua limpia escasea y cada nueva emergencia nos obliga a utilizar recursos que ya no podemos reponer. También estamos muriendo lentamente...Lord Mizukage...se nos hace más difícil de poder cuidar a nuestra gente. Shigure Kodon asintió. Había analizado muestras de los hongos, el agua contaminada, la tierra extraída del socavón y el polvo negro de las rocas costeras. Luego negó despacio antes de que alguien pudiera preguntarle si se trataba de una sustancia conocida. —No es un veneno, una infección ni el efecto de un compuesto aislado. Ojalá lo fuera; sabríamos qué combatir —declaró—. Las muestras no comparten una composición, pero sí un mismo comportamiento: todo se degrada antes de tiempo...Es como si algo estuviera extrayendo lentamente la capacidad del entorno para sostener vida. El líder Kodon entrelazó los dedos y observó a los demás. La palabra que ninguno quería pronunciar todavía parecía escrita sobre cada informe: corrupción.

Masato Heizu señaló entonces las diferencias que no podían permitirse ignorar. La operación descubierta en la Torre de Vigía confirmaba que alguien había saboteado la flota y aprovechado el deterioro de la aldea —Y no somos los únicos. Las islas vecinas mueren también. Y están desesperadas por abandonar el mar. Y si no hacemos nada, tendremos de enemigos los aliados más cercanos...Por ejemplo....Los culpables de la torre eran aldeanos de la Isla del Norte, tratando de robar navíos para sacar a su gente del mar....Estamos encontrando una amenaza humana escondida dentro de una catástrofe natural. Si hacemos público todo lo que sabemos, provocaremos pánico; si seguimos guardándolo, perderemos comunidades enteras sin que nadie comprenda por qué. Necesitamos aliados, información y una respuesta coordinada antes de que la niebla ya no pueda ocultar lo evidente.

Raizen Kaguya golpeó la mesa con el puño, haciendo temblar las tazas y los documentos. Para él, esperar hasta obtener respuestas perfectas equivalía a permitir que la crisis eligiera el siguiente campo de batalla. —Entonces movilizamos las fuerzas terrestres, aseguramos los depósitos y evacuamos primero las islas que no puedan defenderse. No pienso esperar a que otra costa se hunda con nuestra gente encima. Ren Hozuki sostuvo su mirada, aunque respondió con un tono mucho menos agresivo. —¿Y qué? ¿Reorganizamos las patrullas? ¿Equipos mixtos, rutas variables y comunicación diaria entre clanes? De qué nos sirve... Ninguna familia tiene recursos suficientes para sostener esto sola. Podemos conservar nuestras costumbres o podemos conservar Kirigakure; si llega el momento de elegir, yo elijo la aldea. Nadie contradijo a ninguno de los dos.

Renjiro permaneció en silencio unos segundos antes de sacar el último documento. El sello de la gente del bosque todavía se distinguía sobre el sobre, recibido a mitad de aquella misma semana. Akihiro Sarutobi, líder de la Gente del Bosque, solicitaba adelantar la reunión anual entre ambas aldeas. El encuentro solía celebrarse en otoño, pero al parecer, sus aliados del bosque también habían encontrado señales que no podían esperar varios meses. Renjiro había considerado prematura la petición cuando llegó; ahora, rodeado por informes de costas muertas, aldeanos desesperados y un océano sin vida, la palabra “prematura” le parecía casi absurda. —Akihiro quiere que nos reunamos antes de lo previsto.  —anunció, dejando la carta en el centro de la mesa—. Le responderé hoy mismo. Kirigakure asistirá y llevará todos estos informes. Hasta entonces, preparen los refugios, protejan las reservas y mantengan vigiladas las demás islas. No sé cuánto tiempo le queda a esta aldea, pero no permitiré que muera mientras nosotros seguimos fingiendo que solo atraviesa una mala semana. Esta vez no hubo debate. Uno tras otro, los líderes asintieron. La reunión anual se adelantaría.
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