26-01-2023, 08:33 PM
Monte Heiwa
Un nuevo ciclo. Una nueva etapa. No es como si en mi cabeza no hubiese surgido la duda, la inseguridad, el miedo. Pero a la vez sabía que tenía que confiar. Pero la decisión ya estaba tomada y si no seguía adelante, si no era por mí, tendría que ser por los niños. Allí estaban emocionados, queriendo compartir tiempo con el propio Ryth. Hasta Chouko estaba ilusionada con la presencia de este hombre; comprensible pues al fin y al cabo también ha crecido escuchando acerca de este hombre, igual que sus hermanos Botan y Shion. No lo consideraría su padre pero sí parte de la familia. Y era innegable que lo era, ¿no? Por ciertas qué situaciones de la vida, la familia ha crecido. Antes solo importaba la sangre, pero los pensamientos cambian según la sociedad cambia, y así es como a gente que no es de nuestra sangre se la puede considerar y tratar como alguien que realmente lo fuera.
Chouko por su parte, no se esperó al propio día para recoger sus cosas. Creo que era la que tenía más ansias por salir del monte Heiwa, ver mundo y, sobre todo, a Karibachi. El sentimiento era mutuo, la verdad, pues ya tenía ganas de hacerle ver un precioso espectáculo de luces y colores frente a sus ojos.— Chouko, que no se te olvide nada. —Recalqué, total, para que respondiera con un cansado “que síiii”, como si yo fuese la pesada. No, hija, no soy pesada (quizá un poco), sencillamente es que eres hija de tu padre y de tu madre, y que se te olvide algo en cualquier cajón es perfectamente probable. Es por eso que tardé exactamente lo mismo que ella en ponerme a recoger las cosas de Karibachi. Que me diera las gracias por llevarle la poca ropa que le sobraba, porque podría dejarle de verdad en ropa interior bajo la túnica. Oh, sería tan divertido y placentero ver algo así. Por desgracia ya no tengo veinte años como para hacer tremenda tontería.
El día de la partida, yo me pondría a recoger las cosas de Karibachi. ¿Por qué mis cosas primero? Bueno, porque así tenía más probabilidades de recordar todo lo que estuviera apunto de dejar atrás. Total, se supone que Karibachi está hecho a vivir con pocas cosas, ¿no? El apego a lo material no debería ser un problema para él como para mí. Chouko iría de un lado a otro rebuscando cualquier cosa que se le pudiera quedar atrás.— No tienes tantas cosas como para que se te olvide algo. —La adolescencia. Que etapa tan insufrible. Lo siento por hacerte pasar por esto, mamá.
— Muchas gracias por encargarte hoy del desayuno, Ryth, de verdad, es un alivio para mí. —Pues entre tanto el hombre de pelo azul cumpliría con lo pactado y haría de desayunar antes del momento de la partida. Se agradecía no tener que hacer de desayunar yo, no tener que tocar ni un dichoso cazo por un día. Relajación pura. Si de aquí en adelante algo salía mal, por lo menos podía estar descansada. Me faltaría un masaje pero pedirle algo así a los niños podía ser demasiado abusar. Ya sé lo primero que tendrá que hacer el pelirosa para conseguir mejorar mi humor.— ¿Estáis todos listos? —Pregunté antes del momento del desayuno.