13-10-2026, 03:11 AM
Mientras recorría la Feria Nocturna, un anuncio llamó mi atención. Escrito con letras doradas y rodeado de pequeñas luces que parpadeaban como si intentaran atraer a cualquiera que pasara por allí.
El mensaje era bastante sencillo: un objeto singular de la colección de la feria sería entregado a quien venciera en un combate organizado por los encargados. Me detuve a leerlo por segunda vez.
—¿Un premio misterioso para el vencedor?
Me acerqué a la vitrina donde se exhibía la recompensa. Dentro había una ficha antigua de bordes gastados y superficie oscura. No parecía demasiado impresionante a primera vista, pero los adornos grabados en ella eran distintos de los símbolos que había visto en los puestos cercanos. La pieza estaba colocada sobre un pequeño soporte de terciopelo, como si su valor fuera mucho mayor de lo que su tamaño sugería.
Uno de los encargados explicó que la ficha había sido recuperada en Yomikage y que la feria la reservaba para aquella competición. No ofreció demasiados detalles sobre su origen ni sobre su utilidad. La verdad era que no necesitaba saber exactamente qué hacía el objeto para encontrar interesante la oportunidad de conseguirlo.
Me inscribí y seguí las indicaciones hasta el espacio reservado para el desafío. El área estaba delimitada por faroles y cuerdas, con suficiente espacio para moverse sin golpear a los espectadores. La luz anaranjada de la feria iluminaba el suelo, mientras que los puestos cercanos seguían funcionando como si un combate fuera una parte completamente normal de la noche.
Me aparté del pedestal y examiné el espacio. No conocía las habilidades de quien participaría contra mí, ni sabía si tendría experiencia en ese tipo de desafíos. Tampoco pensaba subestimar a nadie por el simple hecho de que ambos estuviéramos allí por una recompensa.
Acomodé los hombros y flexioné ligeramente las rodillas, dejando las manos libres.
—Espero que esto valga la pena.
Una corriente de aire hizo oscilar los faroles que rodeaban el área. Las sombras se movieron sobre el suelo y el ruido de la feria pareció alejarse por un instante, aunque los vendedores seguían anunciando sus productos a pocos metros.
No sabía qué historia escondía aquella ficha ni qué podría descubrir si conseguía llevármela. Por ahora la única forma de obtenerla era demostrar que podía superar el desafío. Y eso era algo que dependía de mí.
El mensaje era bastante sencillo: un objeto singular de la colección de la feria sería entregado a quien venciera en un combate organizado por los encargados. Me detuve a leerlo por segunda vez.
—¿Un premio misterioso para el vencedor?
Me acerqué a la vitrina donde se exhibía la recompensa. Dentro había una ficha antigua de bordes gastados y superficie oscura. No parecía demasiado impresionante a primera vista, pero los adornos grabados en ella eran distintos de los símbolos que había visto en los puestos cercanos. La pieza estaba colocada sobre un pequeño soporte de terciopelo, como si su valor fuera mucho mayor de lo que su tamaño sugería.
Uno de los encargados explicó que la ficha había sido recuperada en Yomikage y que la feria la reservaba para aquella competición. No ofreció demasiados detalles sobre su origen ni sobre su utilidad. La verdad era que no necesitaba saber exactamente qué hacía el objeto para encontrar interesante la oportunidad de conseguirlo.
Me inscribí y seguí las indicaciones hasta el espacio reservado para el desafío. El área estaba delimitada por faroles y cuerdas, con suficiente espacio para moverse sin golpear a los espectadores. La luz anaranjada de la feria iluminaba el suelo, mientras que los puestos cercanos seguían funcionando como si un combate fuera una parte completamente normal de la noche.
Me aparté del pedestal y examiné el espacio. No conocía las habilidades de quien participaría contra mí, ni sabía si tendría experiencia en ese tipo de desafíos. Tampoco pensaba subestimar a nadie por el simple hecho de que ambos estuviéramos allí por una recompensa.
Acomodé los hombros y flexioné ligeramente las rodillas, dejando las manos libres.
—Espero que esto valga la pena.
Una corriente de aire hizo oscilar los faroles que rodeaban el área. Las sombras se movieron sobre el suelo y el ruido de la feria pareció alejarse por un instante, aunque los vendedores seguían anunciando sus productos a pocos metros.
No sabía qué historia escondía aquella ficha ni qué podría descubrir si conseguía llevármela. Por ahora la única forma de obtenerla era demostrar que podía superar el desafío. Y eso era algo que dependía de mí.