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[Misión Autonarrada C] El dojo ocupado
Kuroto Uchiha
Rango Chuunin
Clan Uchiha
Nivel 18
Estadísticas
Generales
Fuerza45(2)
Destreza100(5)
Ctrl. de Chakra25(2)
Inteligencia100(5)
Especiales
Salud10
Velocidad15
Tenketsu14
Sigilo17
675
695
Enlace al Post
09-09-2026, 05:04 PM
[Misión Autonarrada Rango C] El Dojo Ocupado
Día 10 del Verano del año 150 - Konohagakure no Sato
Petición Misión Aquí

Kuroto llegó a la zona indicada a media mañana. El antiguo dojo se encontraba apartado de las calles más transitadas de Konoha, medio oculto entre construcciones abandonadas y una pequeña arboleda. La pintura se desprendía de las paredes, varias tablas del porche estaban deformadas por la humedad y el viejo cartel colgaba torcido sobre la entrada. A simple vista parecía vacío. Precisamente por eso Kuroto no se acercó.

- Dos hombres llevan varios días utilizando este lugar como refugio. Si todavía están dentro, no tengo ninguna razón para anunciar que he llegado.

Se mantuvo a cierta distancia observando el dojo. Durante los primeros minutos no ocurrió nada, pero varios detalles rompían la apariencia de abandono: huellas recientes junto al porche, una ventana más limpia que las demás y restos de comida cerca de uno de los muros. Kuroto cambió ligeramente de posición para comprobar mejor uno de los laterales del edificio.

- Siguen aquí.

No necesitaba entrar todavía. El encargo era detenerlos y desalojar el dojo, no irrumpir en un lugar que ellos conocían mejor. Esperó. Minutos después, una puerta lateral se abrió y un hombre salió al exterior. Miró a ambos lados antes de alejarse, y Kuroto comenzó a seguirlo a cierta distancia. El hombre se internó en una zona más concurrida hasta que pasó junto a una mujer detenida frente a un puesto. Su mano se movió apenas un instante y, cuando se separó de ella, llevaba su monedero entre los dedos. Kuroto entrecerró los ojos.

- Así que eres tú.

El ladrón apenas había recorrido unos metros cuando Kuroto aceleró el paso.

- Devuélvelo.

El hombre se detuvo y miró primero a Kuroto y después al monedero que acababa de robar. Durante una fracción de segundo pareció considerar la posibilidad de fingir que no entendía de qué hablaba. Después salió corriendo. Kuroto suspiró.

- Por supuesto.

Fue tras él. El bandido atravesó la calle apartando a una persona de su camino y se internó en uno de los callejones laterales. Kuroto lo siguió inmediatamente y comenzó a reducir poco a poco la distancia.

- ¡Detente!

El hombre miró hacia atrás. Verlo todavía detrás pareció preocuparlo más que la propia persecución. Aceleró y dobló una esquina. Después otra. El recorrido comenzó a alejarse nuevamente de las calles principales y Kuroto no tardó en percatarse de algo extraño.

- No intenta escapar.

El bandido estaba regresando hacia la zona del dojo. No corría sin rumbo; lo estaba llevando hacia algún lugar concreto. Kuroto redujo ligeramente el ritmo mientras el hombre volvía a mirar hacia atrás para comprobar que continuaba siguiéndolo.

- El segundo.

Sus ojos dorados se tornaron al rojo carmesí y las tres aspas del Sharingan aparecieron alrededor de cada pupila. La percepción de Kuroto cambió de inmediato. Dejó de centrarse únicamente en el fugitivo y recorrió con la mirada ventanas, tejados y posibles escondites. Entonces lo vio. Una figura permanecía agazapada sobre una estructura baja junto a la salida del callejón, oculta de cualquiera que estuviese pendiente únicamente de la persecución. Entre sus manos sostenía una gruesa barra de hierro.

- Ahí estás.

Kuroto continuó corriendo como si no hubiese descubierto nada. No modificó la dirección ni hizo ningún movimiento que pudiera advertirles de que la emboscada había fracasado antes siquiera de empezar. El primer bandido alcanzó el final del callejón y frenó bruscamente. Giró sobre sí mismo con una sonrisa.

- Te tenemos.

El segundo cayó desde arriba con la barra de hierro dirigida a la cabeza de Kuroto, pero el Sharingan ya había seguido el ataque desde antes de que abandonara su escondite. Homurakiba salió de la vaina y chocó con violencia contra la barra. El impacto desvió el arma y la arrancó de las manos del bandido, enviándola varios metros por el suelo mientras él aterrizaba desequilibrado.

- ¡¿Qué...?!

En el mundo real apenas habían transcurrido unos segundos. Los dos hombres permanecían inmóviles, con la respiración acelerada y la mirada perdida. Kuroto aprovechó para apartar sus armas y atarles las muñecas con hilos metálicos mientras seguían atrapados en la ilusión. Para ellos, decenas de versiones de Kuroto continuaban acercándose. Para él, solo había dos hombres quietos esperando a ser detenidos. Terminó el último nudo.

- Espera...

El segundo siguió instintivamente su mirada. Los dos terminaron observando directamente las pupilas carmesí del Uchiha.

- ¿Qué coño es eso?

Kuroto permaneció inmóvil.

- Mala idea.

El Sekai no Ishi cayó sobre ambos. El callejón desapareció. Para los dos hombres, las paredes se alejaron hasta perderse en una oscuridad absoluta y el suelo pareció desaparecer bajo sus pies. Durante un instante sintieron que caían sin llegar nunca a tocar fondo. Después apareció Kuroto frente a ellos. Luego otro detrás. Otro a la izquierda. Otro a la derecha. Diez. Veinte. Decenas. Todos sostenían Homurakiba y todos los observaban con los mismos ojos rojos.

- ¿¡Qué está pasando!?

Uno de los bandidos intentó retroceder. Cada paso parecía devolverlo exactamente al mismo punto. Trató de levantar los brazos, pero estos pesaban como si estuviesen sujetos por cadenas invisibles. Frente a él, una de las imágenes de Kuroto comenzó a desenvainar la katana. Después otra. Y otra más. El sonido de decenas de hojas abandonando sus vainas recorrió aquella oscuridad inexistente.

- ¡Para!

No hubo respuesta. Las figuras comenzaron a acercarse. El segundo bandido cerró los ojos, pero continuó viéndolos.

- ¡¿Qué nos has hecho?!

En el mundo real apenas habían transcurrido unos segundos. Los dos hombres permanecían inmóviles en mitad del callejón, con la respiración acelerada y la mirada perdida. Kuroto aprovechó para apartar sus armas y asegurarles las muñecas con hilos metálicos mientras seguían atrapados en la ilusión. Para ellos, decenas de versiones de Kuroto continuaban acercándose desde todas direcciones. Para Kuroto, solo había dos hombres quietos esperando a ser detenidos. Terminó el último nudo.

- Suficiente.

Liberó el Genjutsu. El callejón regresó de golpe. Los dos bandidos reaccionaron como si acabasen de despertar después de una caída interminable. Uno perdió el equilibrio y cayó sentado contra una pared mientras el otro intentaba retroceder. Entonces ambos notaron la presión alrededor de sus muñecas. El primero bajó la mirada y tiró de los brazos. Los hilos metálicos no cedieron.

- ¿Qué...?

Su compañero hizo exactamente lo mismo antes de mirar a Kuroto con los ojos abiertos de par en par.

- ¿¡Cuándo coño has...!?

Kuroto envainó Homurakiba.

- Mientras estabais ocupados.

El hombre volvió a mirar sus propias manos como si todavía intentase comprender qué había ocurrido.

- ¿Qué demonios nos has hecho?

Kuroto no respondió. Se limitó a recoger el monedero robado y guardarlo para devolverlo después.

- Arriba.

- ¡Espera! ¡No puedes...!

Kuroto levantó la mirada. El Sharingan continuaba activo. El hombre cerró la boca.

- He dicho que arriba.

Esta vez obedecieron. Regresaron al dojo con las manos aseguradas y, al llegar, Kuroto los dejó junto a la entrada mientras revisaba el interior. La antigua sala de entrenamiento había sido convertida en un dormitorio improvisado. Entre mantas, comida y herramientas, encontró varios objetos ajenos. Una pequeña caja contenía monederos, joyas y otras pertenencias personales.

- Así que aquí guardaban lo robado.

Kuroto terminó de revisar el edificio. No había nadie más. Los dos bandidos fueron entregados bajo custodia junto con sus armas y los objetos recuperados, que quedarían en manos de las autoridades para identificar a sus propietarios. Con el encargo cumplido, Kuroto observó una última vez el antiguo dojo. Después de varios días convertido en refugio de delincuentes, volvía a estar vacío. Acomodó ligeramente a Homurakiba en su cintura y continuó su camino.

- La emboscada no estaba mal... quizá habría funcionado si no tuviese el sharingan...
-Hablo-
-Pienso-
-Narro-
Masashi Kishimoto
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09-09-2026, 07:13 PM
¡Recompensas de Misión Entregadas!

Tema: [Misión Autonarrada C] El dojo ocupado (TID 14846)
Tipo: Misión Autonarrada · Rango: C
  • Kuroto Uchiha — Autor (100%): 1000 Ryos, 10 Tobis, 90 Exp

¡Felicidades a todos los shinobi involucrados en esta misión! Que sigan forjando su leyenda.
Moderador Rin
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09-09-2026, 07:14 PM
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Este tema ha sido cerrado.
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