04-09-2026, 03:59 PM
[Fin del Capítulo 1] El Llamado de la Hoja.
Día 70 de Verano: Habían transcurrido diez días desde que la delegación de Konoha regresó del País de las Olas, diez días durante los cuales el contenido de aquellas reuniones permaneció restringido a los niveles más altos de la administración. La aldea había retomado su rutina exterior, pero aquella mañana algo rompió por completo esa apariencia de normalidad. Una convocatoria firmada directamente por el despacho del Hokage fue distribuida entre todas las unidades, clanes y dependencias shinobi de Konoha: todo ninja disponible debía presentarse en los campos de entrenamiento situados al norte del Distrito Uchiha. No se trataba de una ceremonia, de un examen ni de una movilización ordinaria. Las misiones no esenciales habían sido pospuestas, los equipos que se encontraban dentro de la aldea recibieron orden de concentrarse allí y los accesos al sector comenzaron a cerrarse desde las primeras horas del día.
El campo de entrenamiento había sido transformado para recibirlos. En el extremo norte se levantaba una tarima de madera amplia y elevada, construida para que pudiera ser vista desde prácticamente cualquier punto del terreno, mientras que el resto del espacio permanecía despejado para alojar a cientos de shinobi. Patrullas especialmente asignadas controlaban cada acceso y mantenían un segundo perímetro entre los árboles circundantes; ningún civil podía atravesarlo, sin importar rango social, vínculo familiar o posición administrativa. Las identificaciones eran comprobadas antes de permitir el paso y los puntos elevados permanecían vigilados continuamente, dejando claro que cuanto estuviera a punto de ocurrir debía permanecer exclusivamente entre miembros de las fuerzas de Konoha. Incluso el tránsito habitual alrededor de aquella parte del Distrito Uchiha había sido desviado para mantener curiosos lejos del lugar.
Sobre la tarima esperaba prácticamente toda la estructura de liderazgo de la aldea. Akihiro Sarutobi, Primer Hokage y líder del clan Sarutobi, ocupaba la posición central; a poca distancia se encontraba Shinodera Nara, su principal consejero y estratega, acompañado por Shiori Uchiha, capitana de las Fuerzas Armadas de Konoha. Junto a ellos estaban Miyako Senju, Hayato Aburame, Hana Inuzuka, Daichi Akimichi, Asuka Yamanaka y Renshiro Hyuga, reunidos en una misma línea pese a representar clanes, doctrinas y responsabilidades profundamente diferentes. Era extremadamente raro verlos a todos fuera de una sesión privada del consejo, y todavía más extraño encontrarlos expuestos ante la totalidad de las fuerzas shinobi al mismo tiempo. Aquella sola imagen bastaba para convertir la convocatoria en algo diferente a cualquier anuncio administrativo ordinario.
Poco a poco, el campo comenzó a llenarse. Jounin, Tokubetsu Jounin, Chuunin y Genin fueron ocupando el terreno frente a la plataforma conforme superaban los controles de acceso, algunos todavía vistiendo el equipo con el que habían regresado de patrullas o entrenamientos esa misma mañana. Escuadrones completos se mezclaban con ninjas que habían acudido individualmente, miembros de los grandes clanes compartían espacio con shinobi sin apellido reconocido y distintas generaciones de Konoha quedaban reunidas bajo una misma convocatoria. Desde la tarima, los dirigentes podían contemplar algo pocas veces reunido de aquella manera: una parte considerable de la capacidad militar de la Hoja concentrada en un único lugar. Sin embargo, no había formaciones de guerra, distribución de objetivos ni señales de una partida inmediata; únicamente una espera cada vez más pesada mientras los últimos convocados atravesaban el perímetro.
Cuando finalmente los accesos principales fueron cerrados y los guardias confirmaron que nadie ajeno a las fuerzas shinobi permanecía dentro del recinto, la actividad fue apagándose gradualmente. El viento recorría la hierba del campo y agitaba los estandartes colocados junto a la plataforma, mientras detrás de Akihiro permanecían los ocho líderes que, durante los últimos días, habían conocido aquello que la mayoría de Konoha todavía ignoraba. Diez días antes, el Hokage había regresado del País de las Olas después de abandonar una negociación rota con Kirigakure; ahora había llamado a toda su aldea shinobi para hablarles directamente. Lo sucedido en el bosque, la existencia de los Sellos, la situación del mar y la ruptura con Kiri ya no podían permanecer únicamente dentro de una sala del consejo. Por primera vez, aquella crisis estaba a punto de dejar de ser un asunto entre Kage y convertirse en un problema de toda Konoha.
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