Día 8 de Verano, 150
![[Imagen: maaapa.jpg]](https://i.ibb.co/ZRyv36Sj/maaapa.jpg)
Kirigakure había puesto en marcha un nuevo sistema de asistencia para ayudar a los genin recientes a trabajar las habilidades que aún no dominaban. Kyoshiro se había inscrito varios días atrás y finalmente recibió una sesión de combate con una persona asignada por la aldea. Llevaba menos de un mes siendo genin y reconocía que su experiencia bélica era casi nula. Había superado la Academia, pero todavía no sabía cuál era su forma de pelear, cómo debía reaccionar bajo presión ni qué podía aportar frente a un enemigo real. Aquella práctica serviría para detectar sus carencias y comenzar a corregirlas.
![[Imagen: Mapa.jpg]](https://i.ibb.co/rRgLFGyw/Mapa.jpg)
El encuentro se realizaría en un campo de entrenamiento construido dentro de un antiguo depósito militar. A la izquierda y a la derecha se extendían dos almacenes largos, divididos en varias habitaciones pequeñas, pasillos estrechos, escaleras, estanterías y corredores internos con rejas y pasarelas elevadas. Entre ambos quedaba un patio amplio de suelo claro, lleno de cajas de carga, barriles, muros bajos de piedra, lonas tensadas, redes colgadas y coberturas improvisadas que cortaban la visión y abrían rutas cortas entre una cobertura y otra. Por el centro corría un canal angosto que partía el terreno de norte a sur y desembocaba en la orilla, cruzado por dos puentes de madera y rodeado de tuberías, pilares, rocas y desniveles donde una persona podía ocultarse. Cerca de la salida al agua había un bote volcado, y en casi todo el mapa había más de una entrada, más de una salida o algún desvío, de modo que era fácil esconderse, rodear al rival o cambiar de posición sin exponerse en la zona abierta.
Kyoshiro llegó antes de la hora y aprovechó para recorrer el terreno. Habían varios instructores académicos hablando con personas de fondo, parecía que eran ninjas que habían estado en el turno pasado y ahora el instructor les daba feedback. Al norte habían otros dos instructores tomando notas, sentados en sillas viejas. Kyo revisó los caminos entre las cajas, identificó cuáles escondites podían convertirse en trampas y comprobó qué superficies producían más ruido al pisarlas. Después subió a uno de los muros bajos (F9), sacó su cuaderno y trazó un mapa rápido del lugar. No tenía un plan para ganar ni sabía qué clase de oponente aparecería, pero al menos conocía dónde podía cubrirse cuando comenzaran los golpes. Cerró el cuaderno, empezó a marcar un ritmo con los dedos sobre la madera y se quedó esperando.