31-07-2026, 12:48 AM
Día 17 de Verano del año 150
Kirigakure no Sato - Zona Comercial
El corazón comercial de Kirigakure despertaba mucho antes que el sol alcanzara su punto más alto. Desde primera hora de la mañana, los puentes de madera se llenaban del incesante ir y venir de mercaderes, cocineros y clientes que recorrían las estrechas calles construidas sobre los canales. El aroma del pescado recién capturado se mezclaba con el del arroz cocido, las frutas confitadas y el incienso que escapaba desde pequeños altares colocados frente a algunos negocios. Las embarcaciones de reparto cruzaban lentamente los pasos de agua mientras los vendedores pregonaban sus productos intentando hacerse oír por encima del murmullo constante de la multitud.
Aquella jornada, sin embargo, había algo diferente. Varias personas permanecían inclinadas sobre las barandas de los canales observando el agua con curiosidad. Algunos niños señalaban emocionados la superficie mientras discutían entre ellos, asegurando haber visto un enorme destello rojizo desaparecer bajo los reflejos del sol. Otros comerciantes comentaban en voz baja que durante la mañana habían desaparecido varios peces ornamentales de los estanques cercanos, aunque nadie parecía haber presenciado exactamente lo ocurrido.
No tardó demasiado en aparecer el responsable de semejante revuelo. Un hombre de mediana edad, vestido con una elegante túnica azul decorada con motivos de olas plateadas, avanzó casi corriendo entre la multitud. El sudor le recorría la frente pese a la agradable temperatura del verano y sostenía con ambas manos un cubo de transporte vacío cuyo interior aún conservaba agua salpicando las paredes de madera. Al reconocer a los dos shinobis, prácticamente se lanzó hacia ellos.
-¡Por fin! ¡Por fin llegaron! ¡Pensé que tendría que vaciar todos los canales de Kirigakure!
Exclamó entre respiraciones agitadas. El comerciante dejó el recipiente sobre el suelo y señaló inmediatamente hacia el canal principal.
-Esta mañana transportaba el invitado principal del Festival del Agua. Un koi imperial enorme. Lo criaron durante años para inaugurar la ceremonia dentro del estanque central del distrito. Durante el traslado una de las cuerdas del recipiente se rompió el cubo golpeó el borde del puente y el pez cayó directamente al canal antes de que pudiera reaccionar.
Guardó silencio un instante mientras se llevaba ambas manos al rostro.
-Al principio pensé que simplemente podría atraparlo con una red pero ese condenado monstruo nada más rápido que cualquier pez que haya visto en mi vida. Y no solo eso ya empezó a comerse a los habitantes del canal. Si permanece aquí mucho tiempo, terminará alterando todo el ecosistema de esta zona. No quiero imaginar lo que ocurrirá cuando empiece el festival y miles de personas se acerquen a los puentes.
Como si las propias palabras del hombre hubieran servido de invocación. Un pequeño banco de peces plateados salió disparado hacia la superficie varios metros más adelante. El agua estalló en un abanico de salpicaduras. Durante apenas un segundo, una inmensa silueta cruzó bajo la superficie iluminada por el sol. Sus escamas reflejaron tonos blancos, carmesí y dorados que parecían incendiar el agua antes de desaparecer nuevamente en la profundidad del canal. Las personas más cercanas retrocedieron sobresaltadas.
-¡Ahí está! ¡Lo vieron! ¡Lo vieron!
-¡No! ¡Fue hacia el puente!
-¡Mentira! ¡Se metió entre los nenúfares!
-¡Yo digo que fue río abajo!
En cuestión de segundos comenzaron a surgir versiones completamente distintas. Un pescador juraba haber visto la enorme cola desaparecer bajo el viejo puente de madera que conectaba con la calle de los artesanos. Una florista insistía en que el pez había girado hacia el estanque ornamental, donde el agua era más tranquila y abundaban las plantas acuáticas. Mientras tanto, un niño aseguraba que el animal había seguido a un grupo de patos que acababa de alejarse corriente abajo. El comerciante observó a ambos shinobis con una mezcla de esperanza y desesperación.
-No sé quién tiene razón Todos dicen haber visto algo distinto. Solo les pido una cosa tráiganlo de vuelta con vida. Es un animal valiosísimo y, aunque ahora esté causando problemas, no deja de actuar por puro instinto.
El bullicio del mercado continuaba alrededor de ellos, completamente ajeno a la decisión que estaban a punto de tomar. El agua volvía a parecer tranquila, ocultando bajo su superficie cualquier rastro del gigantesco koi. Pero en una ciudad construida sobre canales, pocas cosas permanecían ocultas para siempre.
![[Imagen: l93r50D.png]](https://i.imgur.com/l93r50D.png)
Hablo - Pienso