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Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Pais del Agua   ›   Kirigakure no Sato
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  ›   [Misión Simple] [C] Ecos en la Niebla.
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[C] Ecos en la Niebla.
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22-07-2026, 08:42 PM
Última modificación: 22-07-2026, 08:48 PM por Narrador 10.
Día 11 de Verano, Año 150, Kirigakure 

El aire húmedo del verano se deslizaba por los canales de Kirigakure con una calma engañosa. Desde hacía dos semanas, una inquietud silenciosa había comenzado a extenderse entre los habitantes que dependían de las aguas para vivir. Pescadores experimentados, recolectores de plantas medicinales e incluso algunos barqueros habían desaparecido sin dejar rastro en las inmediaciones de las dársenas del Canal Mizuchi. Algunos jamás regresaron. Otros tuvieron la fortuna de ser encontrados horas después, inconscientes a la deriva en pequeñas embarcaciones o tendidos sobre las orillas, incapaces de explicar con claridad qué había sucedido.
 
Todos coincidían en un mismo detalle. Antes de perder el conocimiento, habían escuchado una voz. No se trataba de un grito cualquiera ni de un desconocido oculto entre la niebla. Eran voces imposibles de confundir. Una madre fallecida hacía años. Un hermano perdido durante la guerra. Un hijo que nunca regresó de una misión. Cada víctima aseguraba haber escuchado a un ser querido llamándolos por su nombre con absoluta claridad, como si se encontrara apenas unos metros más adelante, oculto tras el espeso manto blanco que cubría el canal. Muchos afirmaban haber sentido la necesidad irrefrenable de seguir aquella voz. Después solo oscuridad.
 
Al principio se creyó que eran simples alucinaciones provocadas por el agotamiento o por alguna planta venenosa propia de los humedales. Sin embargo, conforme aumentó el número de desapariciones, aquella explicación comenzó a perder fuerza. La coincidencia entre todos los testimonios resultaba demasiado precisa para ser ignorada. La noticia terminó llegando a la administración de la aldea cuando varias familias presentaron denuncias casi simultáneas. La preocupación era evidente. El Canal Mizuchi representaba una de las principales rutas utilizadas para abastecer distintos barrios de Kirigakure y conectar pequeños embarcaderos donde trabajaban decenas de civiles cada día. Si el miedo seguía propagándose, buena parte de la actividad comercial del sector terminaría paralizada.
 
Durante la mañana del undécimo día de verano, el despacho de misiones recibió la orden de movilizar un shinobi. La tarea era sencilla en apariencia, aunque la incertidumbre elevaba su prioridad, investigar el origen de las desapariciones, localizar a cualquier civil que pudiera encontrarse en peligro y determinar si tras aquellos sucesos existía la intervención de un enemigo, un animal especialmente agresivo o algún fenómeno desconocido.
 
Los informes recopilados fueron colocados sobre una mesa para que los responsables pudieran revisarlos antes de asignar oficialmente la misión. Ninguno aportaba pruebas concluyentes, aunque sí permitían identificar un patrón. Todos los incidentes habían ocurrido durante las primeras horas de la mañana o poco antes del anochecer, momentos en los que la niebla alcanzaba su mayor densidad sobre el canal. Además, las desapariciones parecían concentrarse alrededor de un mismo tramo donde el cauce se estrechaba entre antiguos pilotes de madera abandonados desde hacía años.
 
Como medida preventiva, la Guardia de Kirigakure había colocado discretas señales recomendando evitar aquella zona, pero las advertencias apenas surtían efecto. Muchos habitantes no podían permitirse dejar de trabajar, mientras otros simplemente atribuían los rumores a supersticiones nacidas entre marineros. Cuando toda la información estuvo reunida, la misión quedó oficialmente registrada y el shinobi asignado recibió autorización para partir hacia el Canal Mizuchi. Allí le aguardaba un escenario cubierto por la habitual niebla de Kirigakure, donde el silencio parecía absorber cualquier sonido más allá del suave golpeteo del agua contra los embarcaderos.

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Sayuri Yuki
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23-07-2026, 03:02 AM
El informe terminó en mis manos junto con varios papeles más. Los fui leyendo sin demasiada prisa, apoyada contra una de las mesas del despacho de misiones. Cuanto más avanzaba, más raro sonaba todo aquello. Desapariciones, gente apareciendo inconsciente y, para rematar, voces de familiares muertos. Fruncí un poco el ceño por encima de la mascarilla. —En fin... no es la misión más normal que me ha tocado.— Me decia mientras dejaba los documentos sobre la mesa y cruzaba los brazos un momento. Había suficientes testimonios como para que aquello no fueran simples rumores. Además, todos señalaban el mismo lugar. Eso ya era demasiado conveniente como para ignorarlo. Mientras pensaba, llevé una mano a mi trenza y deslicé los dedos por ella, acomodándola sobre mi hombro. Un par de mechones se habían soltado cerca de la oreja. Los coloqué en su sitio con calma y alisé un poco el cabello antes de volver a colocar bien la banda de Kirigakure. '¿Que podra ser Sayuri? Bueno, Espero que la niebla no me deje el pelo hecho un desastre otra vez...' 

Tomé el informe una última vez para memorizar el nombre del lugar. Canal Mizuchi. Había pasado por allí en otras ocasiones, aunque nunca con un ambiente como el que describían aquellos papeles. Si de verdad alguien estaba atacando a los civiles, cuanto antes averiguara qué ocurría, mejor. Recogí mi equipo, comprobando por costumbre que todo estuviera donde debía. Kunais, bolsas, pergaminos... Todo en orden. —Venga va, a liarla.— Salí del edificio y empecé a caminar por las calles de Kirigakure. Como era habitual, la humedad lo cubría todo y la niebla se deslizaba entre los edificios y los canales. Durante el trayecto saludé con un gesto a un par de shinobi que reconocí de lejos antes de seguir mi camino.

No tenía intención de lanzarme de cabeza al tramo señalado. Primero quería verlo con mis propios ojos y, si encontraba a algún pescador o miembro de la guardia por el camino, aprovecharía para hacer un par de preguntas. Los informes eran útiles, sí, pero prefería escuchar a quienes habían estado allí. A veces un detalle que nadie consideraba importante terminaba siendo la pieza que faltaba.
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23-07-2026, 11:54 AM
La humedad impregnaba el aire mientras Sayuri abandonaba el edificio administrativo. A medida que se acercaba al Canal Mizuchi, el bullicio habitual de Kirigakure iba desapareciendo, sustituido por el constante chapoteo del agua contra los pilotes de madera y el lejano graznido de algunas aves acuáticas. El cielo permanecía cubierto por una fina capa de nubes, y aunque el sol ya había ascendido lo suficiente para iluminar la aldea, la niebla seguía aferrándose con obstinación a los canales.
 
No tardó en encontrar presencia de la Guardia de Kirigakure. Dos agentes permanecían apostados junto a un pequeño embarcadero de madera, donde unas cuerdas improvisadas y varios tablones cruzados impedían el paso de civiles hacia el tramo más conflictivo del canal. Cerca de ellos, tres embarcaciones de pesca permanecían amarradas, inmóviles, como si sus propietarios hubieran decidido no desafiar las advertencias. Uno de los guardias, un hombre de mediana edad con visibles signos de cansancio reconoció la banda ninja de Sayuri y realizó un breve asentimiento. —¿Vienes por la investigación? Llegas en buen momento. Desde ayer nadie ha desaparecido, pero tampoco ha querido acercarse nadie al canal. —
 
El otro guardia, más joven, añadió mientras observaba de reojo la niebla. —Lo extraño es que las voces no aparecen siempre. Algunos pasan por aquí durante horas sin notar nada y otros apenas permanecen unos minutos antes de empezar a comportarse de forma rara. —
 
El veterano volvió a tomar la palabra. —Los supervivientes cuentan historias distintas sobre quién los llamó, pero todos describen exactamente la misma sensación. Dicen que era imposible ignorar la voz como si cada paso hacia ella tuviera todo el sentido del mundo. Luego simplemente caían inconscientes. Nunca encontramos heridas ni señales de lucha. —  A pocos metros de allí, un anciano pescador permanecía sentado sobre un cajón de madera mientras remendaba una red con movimientos lentos. Escuchó parte de la conversación y terminó interviniendo sin levantar demasiado la vista.
 
—Yo no he oído ninguna voz, pero llevo cuarenta años pescando aquí. La niebla siempre ha sido rara, aunque nunca como ahora. Hace unas noches vi luces pequeñas moviéndose entre el agua. Pensé que serían luciérnagas, pero no hacían ningún ruido, simplemente desaparecieron. —  Los dos guardias intercambiaron una mirada.
 
—Nos habló de eso cuando ocurrió —comentó el más joven —Registramos la zona y no encontramos absolutamente nada. — El canal se extendía frente a todos con una inquietante quietud. La superficie del agua apenas se alteraba por una suave corriente, mientras los antiguos pilotes sobresalían aquí y allá como esqueletos de viejos embarcaderos olvidados. Más adelante, donde el cauce se estrechaba según indicaban los informes, la niebla adquiría una densidad considerablemente mayor, formando una pared blanquecina que impedía distinguir qué se ocultaba al otro lado incluso a plena luz del día.
 
Por el momento, nada parecía fuera de lugar y precisamente eso era lo que volvía el lugar tan inquietante. Todo permanecía en un silencio casi antinatural, como si el propio canal estuviera conteniendo la respiración a la espera de que alguien diera el siguiente paso.


Leeme

Hola hola... Bueno Sayuri, puedes seguir hablando con los guardias, pedir mas información al anciano que tiene tanto tiempo pescando en el mismo lugar o seguir recorriendo el canal tu misma a pie, o incluso pedir un bote prestado y navegar por el canal, tienes total libertad de desarrollar como gustes la siguiente ronda y segun tu decision pasara una cosa u otra.
Sayuri Yuki
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24-07-2026, 12:50 PM
Última modificación: 24-07-2026, 12:51 PM por Sayuri Yuki.
Escuché con atención a los dos guardias sin apartar la vista del canal. Cuanto más hablaban, menos me convencía la idea de que aquello fuera algo aleatorio. Había un patrón, solo que todavía no lo estábamos viendo. —Una cosa.— Me giré hacia el guardia veterano. —En los informes ponía que la mayoría de desapariciones ocurrían al amanecer o al anochecer. Hasta ahí bien. Pero los que pasaron horas aquí antes de escuchar la voz... ¿Llegaron mucho antes de que ocurriera? Quiero decir, si una desaparición fue cerca del anochecer, ¿esa persona llevaba aquí desde bastante antes o simplemente apareció poco antes de desaparecer?— Mientras esperaba la respuesta, llevé una mano a mi trenza y deslicé los dedos por ella casi por costumbre. La humedad empezaba a hacer de las suyas y un par de mechones se empeñaban en escaparse. Los acomodé detrás de la oreja y suspiré. —Porque si todos terminaron desapareciendo a la misma hora, aunque hubieran llegado en momentos distintos, entonces el tiempo que pasaron aquí no sería el problema. Lo importante sería otra cosa.— No afirmaba que esa fuera la respuesta, pero era una posibilidad. Si conseguíamos descartar cosas desde el principio, habría menos opciones que vigilar cuando tocara entrar en la niebla.

Después dirigí la mirada hacia el anciano pescador. Me acerqué hasta donde estaba sentado y observé un momento cómo seguía reparando la red con una tranquilidad que ya me gustaría tener. —Antes has dicho que viste unas luces.— Me agaché un poco para quedar más a su altura. —¿Cómo eran exactamente?— Esperé un instante antes de seguir preguntando. —¿Crees recordar exactamente la hora en que las viste?— Miré un momento hacia el tramo cubierto por la niebla. —¿Siempre aparecieron por esa zona?— Había demasiadas cosas que todavía no encajaban y cualquier detalle podía servir.

Mientras hablábamos aproveché para observar el canal con más atención. Mi padre me había llevado al mar desde pequeña y, aunque aquello era un canal y no mar abierto, el agua seguía contando cosas a quien se detenía a mirarla. Seguí el movimiento de la corriente, fijándome en cómo rodeaba los viejos pilotes de madera. Busqué pequeños remolinos fuera de lugar, ramas atrapadas donde no deberían estar o cualquier marca reciente sobre los postes que indicara que alguna embarcación había chocado contra ellos. También observé las tres barcas amarradas junto al embarcadero. Arañazos, tablones rotos, cuerdas tensadas de golpe... cualquier detalle podía decirme si alguien había intentado escapar a toda prisa o si, por el contrario, las víctimas simplemente habían abandonado sus embarcaciones sin ofrecer resistencia.
Narrador 10
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25-07-2026, 05:41 PM
El guardia veterano permaneció unos segundos en silencio, repasando mentalmente los informes antes de responder. —Buena pregunta.— Se llevó una mano al mentón. —No todos llegaron a la misma hora. Uno de los recolectores había salido apenas media hora antes de desaparecer. En cambio, un pescador llevaba trabajando desde poco después del amanecer y no ocurrió nada hasta casi el anochecer. Otro había entrado al canal a media tarde. Si buscas un tiempo exacto de exposición, no existe. — El joven guardia asintió.

—Eso mismo fue lo que nos confundió. Pensamos que podía tratarse de algún gas o de algo presente en el ambiente, pero entonces todos deberían haber caído tras pasar más o menos el mismo tiempo aquí. No ocurrió así. — El veterano señaló el estrechamiento del canal. —Lo único que coincide es el lugar. Todos terminaron acercándose, por decisión propia, a ese tramo de allí. — Aquella respuesta descartaba una de las hipótesis más sencillas. No parecía importar cuánto tiempo permaneciera alguien en las inmediaciones, algo debía activarse bajo determinadas circunstancias, o bien requería que la víctima alcanzara un punto específico del canal.

El anciano pescador dejó de coser la red cuando Sayuri se acercó. Arrugó el entrecejo, esforzándose por recordar con precisión. —Las luces.— Permaneció unos instantes pensativo. —Eran pequeñas. Como canicas, quizá un poco más grandes, azuladas, no iluminaban mucho, pero la niebla parecía brillar alrededor de ellas. — Hizo un gesto con la mano, dibujando un movimiento irregular. —No iban rectas. Flotaban despacio, cambiando de dirección como si siguieran la corriente, aunque había momentos en que parecían moverse contra ella. —

Aquello sí llamó la atención incluso de los guardias. —Eso no nos lo comentó. — Dijeron los dos mirando ahora al viejo fijamente. —Porque no me lo preguntaron —gruñó el anciano sin apartar la vista de la red, mientras Sayuri continuó con las preguntas. —Fue hace cuatro noches, poco después de que empezara a oscurecer. No sabría decir la hora exacta, pero todavía quedaba algo de luz en el cielo. — Luego levantó lentamente un dedo hacia el mismo sector señalado por los informes. —Siempre allí. — Mientras la conversación continuaba, Sayuri que parecía dedicar parte de su atención al propio canal podia ver que la corriente avanzaba con absoluta normalidad. No habia remolinos extraños ni zonas donde el agua pareciera ser absorbida hacia el fondo. Los pilotes mostraban el desgaste lógico provocado por años de humedad constante, cubiertos de musgo y pequeños moluscos adheridos a la madera. Sin embargo, uno de ellos podía llamar ligeramente su atención porque no estaba roto, tampoco presentaba impactos, pero, aproximadamente a la altura de la cintura de un adulto, una parte del musgo había desaparecido formando una estrecha franja vertical, como si algo hubiera rozado repetidas veces el mismo lugar durante los últimos días. La madera expuesta aún conservaba un tono relativamente claro, señal de que aquella marca era reciente.

Las tres embarcaciones amarradas tampoco mostraban señales de haber sufrido colisiones violentas. Sus cascos permanecían intactos y las cuerdas estaban correctamente aseguradas. No había indicios de una huida desesperada ni de maniobras bruscas. Más bien transmitían la sensación opuesta, quienes las utilizaron habían dejado de remar de forma completamente voluntaria. En ese mismo instante, una ligera brisa descendió por el canal. La niebla, que hasta entonces había permanecido inmóvil, comenzó a deslizarse lentamente entre los pilotes. Durante apenas un segundo, el espeso velo blanco dejó entrever una tenue luz azulada parpadeando en la distancia, pero un instante después desapareció, los dos guardias se quedaron inmóviles. —¿La has visto? —preguntó el más joven en voz baja. El anciano dejó de mover la aguja. —Esas mismas luces. No me estaba volviendo loco. —
Sayuri Yuki
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27-07-2026, 12:37 PM
La respuesta del guardia terminó por descartar una de las ideas que había tenido desde que leí los informes. No importaba cuánto tiempo permaneciera alguien en el canal. Unos habían llegado poco antes de desaparecer y otros llevaban allí media jornada entera. Si aquello fuera provocado por algún gas o cualquier otra cosa presente en el ambiente, todos habrían caído después de un tiempo parecido. No era el caso. —Bien... una cosa menos. Siempre es bueno ir descartando hipotesis.—

Volví a mirar hacia el estrechamiento del canal mientras pasaba los dedos por mi trenza, acomodándola sobre el hombro. Cuanto más ordenaba las piezas, más claro tenía que todavía había demasiadas preguntas, pero al menos empezaban a quedar unas cuantas cosas en pie.

—De momento hay tres cosas que no cambian.— Levanté tres dedos mientras hablaba, sin apartar la vista del lugar donde la niebla ocultaba el resto del canal. —La primera es el lugar. Todos terminan acercándose al mismo tramo. Y ahora tenemos ese pilote.— Me acerqué unos pasos hasta observar la franja donde el musgo había desaparecido. No parecía un golpe ni una rotura. Era como si algo hubiera rozado exactamente ese punto una y otra vez durante varios días. 

Volví a girarme hacia los presentes. —La segunda son esas luces.— No hacía falta explicar mucho más. Los cuatro acabábamos de verlas. —No sé qué son, pero llaman la atención. Incluso nosotros nos hemos quedado mirándolas en cuanto aparecieron. Si alguien las ve estando solo, es normal que quiera acercarse para averiguar qué son. Es una trampa bastante sencilla.

Guardé silencio un instante antes de continuar. —Y la tercera...— Miré al guardia veterano. —La hora... o las horas— Fruncí ligeramente el ceño por encima de la mascarilla. —Antes les habia preguntado cuánto tiempo llevaba aquí cada víctima y ya sabemos que eso no importa. Así que voy a cambiar la pregunta.— Crucé los brazos, mostrandome bastante seria en ese momento. —¿Recordáis a qué hora desapareció cada uno? No hace falta que sea exacta. Me vale con una aproximación. Si las horas son similares, ya sea en la mañana o en la noche, tambien es otro punto a tener en cuenta.— Desvié la mirada un momento hacia el canal. —Porque todos los informes hablan del amanecer o del anochecer. Si las desapariciones siempre ocurren en esas franjas, aunque las víctimas hayan llegado a horas completamente distintas, entonces el momento del día también forma parte del patrón.— 

No afirmaba que fuera la respuesta. Todavía era pronto para eso. Pero si aquella teoría también se mantenía, ya no estaría buscando un fenómeno aleatorio. Estaría buscando algo que necesitaba un lugar concreto, utilizaba aquellas luces para atraer a sus víctimas y actuaba únicamente durante determinados momentos del día. Eso ya era bastante más de lo que sabía cuando había llegado al canal.
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31-07-2026, 09:06 PM
El guardia veterano tomó nuevamente el registro de incidentes y fue leyendo las horas aproximadas una por una. Dos desapariciones habían ocurrido poco después de las cinco y media de la mañana; las demás, entre las seis y las siete de la tarde. Sin embargo, los minutos cambiaban de un día a otro y no existía una hora exacta que se repitiera. La observación de Sayuri sí permitió encontrar una coincidencia distinta. Junto a cada incidente figuraba la apertura de las compuertas que regulaban el caudal entre Mizuchi y los canales interiores de Kirigakure. En verano se abrían cerca del amanecer y del anochecer, pero el horario variaba según la altura del agua. —Entonces no esperaban una hora —murmuró el veterano, dirigiendo la mirada hacia el estrechamiento—. Esperaban que el canal alcanzara cierto nivel. El anciano dejó caer la red sobre sus rodillas y señaló el pilote examinado por Sayuri. El agua había continuado subiendo durante la conversación y se encontraba ya a pocos centímetros de la franja donde faltaba el musgo.

Al tocar aquella altura, algo cambió. Una hebra casi transparente emergió pegada a la madera y se tensó con un chasquido leve, rozando exactamente sobre la marca reciente. No se trataba de una cuerda utilizada por los pescadores: era demasiado fina y recorría el pilote antes de hundirse hacia el tramo cubierto por la niebla. La corriente tiró de ella y, en respuesta, la luz azulada reapareció entre los antiguos embarcaderos. Esta vez no fue una sola. Tres destellos se encendieron en puntos diferentes, separados entre sí por distancias casi idénticas. Pulsaron uno después del otro y la niebla comenzó a concentrarse en el espacio comprendido entre ellos. Las luces podían atraer las miradas, como Sayuri había deducido, pero no parecían ser el origen del fenómeno. Cada vez que una se iluminaba, la voz que surgía de la niebla procedía de otro lugar, mientras unas pequeñas ondas nacían en el centro de las tres y avanzaban contra la corriente. Algo oculto bajo la superficie estaba utilizando las luces y el cambio del nivel del agua como partes de un mismo mecanismo.

El guardia joven dio un paso hacia el embarcadero. Su rostro perdió toda expresión y sus labios se separaron al escuchar un nombre que ninguno de los presentes había pronunciado. —Mina...— La voz de una muchacha respondió desde el interior de la niebla, pidiéndole que se acercara. Sin apartar la vista del canal, el hombre retiró uno de los tablones que bloqueaban el paso y comenzó a desatar la embarcación más próxima. El veterano intentó sujetarlo, pero la hebra tensada alrededor del pilote vibró de nuevo y una segunda voz, más grave, lo llamó desde una dirección distinta. Este logró detenerse, aunque su agarre sobre el compañero se debilitó durante un instante. El anciano retrocedió aterrorizado mientras la niebla cubría ya la mitad del embarcadero y ocultaba progresivamente las tres luces.

El agua alcanzó por completo la franja despejada del pilote. La cuerda invisible se tensó al máximo, las tres luces quedaron encendidas simultáneamente y las ondas volvieron a surgir desde aquel punto vacío situado entre ellas. A pocos metros, el guardia joven consiguió soltar la embarcación y colocó un pie dentro, mientras la corriente comenzaba a arrastrarla hacia el estrechamiento. La próxima apertura de la compuerta elevaría todavía más el caudal y, por la rapidez con que avanzaba la niebla, el efecto no tardaría en alcanzar también al pescador y al guardia veterano. Sayuri tenía ante ella las horas variables, la marca producida por el roce, el filamento que se activaba únicamente al alcanzar cierta altura y tres luces que delimitaban una zona, pero no coincidían con el lugar del que nacían las ondas ni con la dirección de las voces. Debía comprender qué parte de aquel montaje mantenía activo el fenómeno antes de que la embarcación, el guardia y cualquier oportunidad de seguir el rastro desaparecieran juntos dentro de la niebla.
Sayuri Yuki
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01-08-2026, 11:47 PM
La situación había cambiado en cuestión de segundos, ya que hasta ese momento todo habían sido pistas sueltas. El lugar, las luces, las desapariciones, el nivel del agua, el filamento... Todo parecía formar parte del mismo mecanismo, pero todavía no podía ver la imagen completa. Ahora sí tenía algo más claro. El canal no esperaba una hora concreta. Esperaba una condición concreta, en este caso era el nivel del agua. Las compuertas aumentaban el nivel hasta llegar a ese punto exacto donde aquel hilo casi invisible se tensaba y activaba todo lo demás. Las luces aparecían para llamar la atención, las voces guiaban a las víctimas y algo bajo la superficie parecía ser la verdadera fuente del fenómeno.

Pero todavía quedaban demasiadas preguntas. ¿Qué había bajo el agua? ¿Quién había preparado todo aquello? ¿Era un genjutsu? Era la explicación más sencilla y lo que se me habia venido a la mente una vez escuche todo este quilombo. Las voces, la forma en la que los afectados perdían el control de sus acciones... todo apuntaba a una alteración de los sentidos. Aunque algo no terminaba de encajar. Si solo fuera un genjutsu, ¿para qué todo aquel montaje? Todo aquello parecía demasiado elaborado para ser simplemente una ilusión. Quizás alguien estaba usando varias herramientas juntas para obligar a las personas a acercarse a un punto concreto.

Pero ya no tenía tiempo para descubrirlo. El guardia joven ya había empezado a moverse y no parecia ser por voluntad propia, su mirada estaba perdida en la niebla y sus movimientos eran demasiado tranquilos para alguien que estaba a punto de meterse en una zona donde varias personas habían desaparecido.

—No espera...— Di un paso hacia adelante al ver cómo estes ujeto empezaba a soltar la embarcación. No podía dejar que otra persona desapareciera delante de mí. —Disculpe señor....— Miré al guardia veterano mientras sacaba un kunai. No tenía tiempo para explicar demasiado. Si aquello era un genjutsu, recordaba una de las primeras cosas que nos enseñaban en la academia. Alterar el flujo de chakra, provocar una interrupción externa, cualquier cosa que pudiera ayudar a recuperar los sentidos.

No sabía si funcionaría, pero quedarme ahi mirando tampoco iba a servir de nada.

Me acerqué rápidamente al guardia joven y antes de que pudiera avanzar más, hice un corte pequeño en su brazo con el kunai. Nada profundo, solo lo suficiente para provocar una reacción. Después no me quedé a comprobar si había funcionado. Confiaba en que, si tenía suerte, ese pequeño impacto le daría un momento para recuperar el control.

Mis manos se movieron rápidamente formando sellos. El chakra frío recorrió mis piernas y una fina capa de hielo comenzó a pegarse a la suela de mis sandalias. No necesitaba congelar todo el canal, aun que si hubiese estado bastante divertido. Solo necesitaba ganar tiempo. Miré la embarcación, volvi a realizar otra tanda rapida de sellos y extendí la mano hacia ella. El hielo avanzó desde el borde del muelle hasta la madera del casco, creando una unión firme entre ambos. No era una prisión permanente, pero sí suficiente para impedir que la corriente se la llevara mientras yo resolvía lo demás. —Esto deberia durar lo suficiente... aguanta un poco va.—

Giré mi mirada hacia el pilote. El filamento seguía ahí. La parte más clara de todo este bendito problema. No sabía si era la causa, una pieza más del mecanismo o simplemente otra trampa. Pero era lo único físico que podía tocar. Y si estaba equivocada, ya tendría tiempo de preocuparme después.

Impulsé chakra hacia mis piernas y aproveché la capa de hielo para moverme con mayor rapidez. Salté sobre el embarcadero, pasando entre la niebla que comenzaba a cubrirlo todo, hasta alcanzar el pilote. El aire estaba más frío aqui. Las luces seguían parpadeando a la distancia y las voces continuaban intentando atraer a cualquiera que las escuchara. No les presté atención, pero por si acaso tambien me hice daño a mi misma, un ligero rasguño en el dedo. Mis ojos estaban sobre ese pequeño hilo transparente. Tome el kunai y lo coloqué sobre él. 'A ver qué pasa cuando te quito de en medio...' Sin pensarlo demasiado, lancé el corte directamente hacia el filamento.


Info Sayuri
Estadísticas de Sayuri Yuki
Sayuri Yuki
Estadísticas Generales
Fuerza
10 M: 1
Inteligencia
25 M: 2
Destreza
25 M: 2
Ctrl. Chakra
75 M: 4
Estadísticas Especiales
Salud
9
Tenketsu
11
Sigilo
10
Velocidad
15
Vida 385 Chakra 470 Reg. Chakra 44
Vida: 385/385
Chakra: 450/470
-20

Tecnicas Usadas
✔Aprendida · 23-06-2026
◈Hyoton
✦Nivel: 1
#ID: YUKI001R
◔Coste
15 de Chakra
▣Descripción

El usuario moldea chakra Hyōton tras la ejecución de sellos, generando una estructura de hielo de tamaño humano en un punto dentro de un radio de hasta 1 metro a su alrededor, la cual actúa como una barrera defensiva capaz de interceptar ataques directos. Esta creación combina la compresión del Suiton con la proyección del Fūton, permitiendo formar defensas de rápida aparición cuya forma puede adaptarse de manera básica según la intención del usuario, manteniendo su función principal de protección.

Si la estructura permanece en el campo por más de un turno, comienza a regenerar la mitad de los puntos de vida perdidos por turno tras haber recibido daño, representando la reconstrucción constante del hielo mediante chakra. Dependiendo del nivel de control de chakra del usuario, este puede generar múltiples estructuras mediante esta misma técnica, permitiéndole bloquear distintos frentes o establecer defensas simultáneas dentro del campo de batalla.

✧Efecto
75 (CCK) de Resistencia - 4 (MCCK) de Estructuras Simultaneas
 
✔Aprendida · 22-07-2026
◈Hyoton
✦Nivel: Cero
#ID: YUKI002R
◔Coste
5 de Chakra
▣Descripción

El usuario canaliza chakra Hyōton hacia sus pies, reduciendo la fricción entre su cuerpo y la superficie mediante una fina capa de hielo, lo que le permite potenciar explosivamente su desplazamiento al ejecutar un Salto. Gracias a esta interacción, el usuario puede alcanzar una distancia equivalente a la que recorrería al correr, transformando el salto en una herramienta de movilidad táctica que facilita reposicionamientos rápidos, evasión y control de ángulos dentro del campo de batalla.

Si el salto es realizado desde una estructura de hielo, el usuario recibe una mejora pasiva de velocidad durante el desplazamiento, aprovechando la afinidad natural del Hyōton para optimizar su impulso. Adicionalmente, al aterrizar sobre una estructura de hielo, el impacto puede ser amortiguado, reduciendo en un nivel cualquier lesión provocada por la caída (de crítica a media, de media a básica y anulando una lesión básica); sin embargo, para aplicar esta reducción, la técnica debe activarse nuevamente en el momento del descenso, requiriendo una segunda canalización de chakra para mitigar el impacto. Esta técnica no requiere sellos y puede ser repetida tantas veces como sea necesario, además, no posee coldown.

✧Efecto
2 (MDES) de Velocidad
Narrador General
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 6
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia90(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo15
390
300
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04-08-2026, 03:22 PM
El filo del kunai atravesó el filamento con una resistencia inesperada. Durante una fracción de segundo, aquella hebra transparente se estiró como si estuviera viva y tratara de aferrarse a la madera; después cedió con un chasquido seco. La reacción se extendió inmediatamente por todo el canal. Las tres luces azuladas se apagaron al mismo tiempo, la niebla perdió la forma compacta que había adquirido entre los pilotes y las voces se deformaron hasta convertirse en un sonido agudo, carente ya de palabras reconocibles. El guardia joven se estremeció con violencia dentro de la embarcación, llevándose una mano al corte de su brazo mientras recuperaba la conciencia de dónde se encontraba. El veterano también pareció liberarse de la presión que debilitaba sus movimientos y, aprovechando que el hielo mantenía la barca unida al embarcadero, consiguió sacar a su compañero antes de que la corriente pudiera reclamarlo. No obstante, el fenómeno no había terminado por completo. Allí donde antes nacían las ondas, la superficie comenzó a agitarse y algo tiró con fuerza de los extremos sueltos del filamento, arrastrándolos hacia el fondo como si el mecanismo oculto tratara de retirarse.

La subida del agua terminó revelando aquello que la niebla había protegido durante días. Entre las bases de los tres pilotes había sido instalada una estructura formada por pequeños flotadores de cristal azul, láminas metálicas y varias hebras semejantes a la que Sayuri acababa de cortar. En su centro permanecía atrapada una criatura acuática de cuerpo blando, apenas mayor que un perro pequeño, sujeta dentro de una jaula hundida. Su piel translúcida se contraía al ritmo de las últimas ondas que recorrían el agua y, alrededor de su cabeza, varias membranas vibraban produciendo sonidos que cambiaban constantemente de tono. La criatura no imitaba por sí misma voces concretas: reaccionaba al chakra y a las emociones de quienes se encontraban cerca, devolviendo sonidos construidos a partir de sus recuerdos más intensos. Los cristales ampliaban aquel efecto, las luces atraían la atención hacia el área delimitada y los filamentos, tensados cuando el canal alcanzaba cierta altura, ponían en funcionamiento todo el montaje. Las víctimas seguían las voces hasta el centro de los tres puntos, donde la resonancia alcanzaba su máxima intensidad y terminaban perdiendo el conocimiento. Sus embarcaciones continuaban después con la corriente, razón por la que algunos habían sido encontrados a la deriva y otros seguían desaparecidos.

Privado de uno de sus filamentos principales, el dispositivo comenzó a desarmarse bajo la presión del agua. Uno de los flotadores se desprendió, la jaula ascendió parcialmente y terminó golpeando contra un pilote, quedando al alcance de la Guardia. El veterano reaccionó con rapidez: aseguró la estructura con una cuerda ordinaria mientras su compañero ayudaba al anciano a retirarse del embarcadero. Entre las piezas recuperadas aparecieron herramientas, placas grabadas con instrucciones de ensamblaje y un pequeño sello deteriorado por la humedad, pero no había nombres ni emblemas que permitieran reconocer inmediatamente a sus responsables. Aquello bastaba, sin embargo, para confirmar que no se trataba de una anomalía natural ni de una criatura que hubiera llegado allí accidentalmente. Alguien la había capturado, había estudiado sus capacidades y había convertido el estrechamiento del Canal Mizuchi en una trampa. Más tarde, una patrulla enviada siguiendo la dirección de la corriente localizaría dos embarcaciones encalladas entre los juncos y recuperaría con vida a los últimos desaparecidos, debilitados e inconscientes, pero sin heridas graves.

Con el mecanismo fuera del agua, las luces no volvieron a aparecer y la niebla recuperó el movimiento irregular propio del canal. El guardia joven permaneció sentado sobre el muelle, todavía confundido, mientras el veterano observaba la criatura encerrada y luego la hebra cortada junto al pilote. —De no haber roto eso cuando lo hiciste, nos habría arrastrado a los dos.— La Guardia se encargaría de cerrar temporalmente el tramo, trasladar las piezas a la división de inteligencia y devolver la criatura a un contenedor seguro para que pudiera ser estudiada sin continuar sufriendo dentro de aquel aparato. La misión había quedado resuelta: el origen de las desapariciones había sido descubierto, el peligro inmediato había sido neutralizado y las víctimas restantes serían recuperadas. Antes de abandonar el lugar, Sayuri aún tenía tiempo para revisar lo encontrado, hablar con los presentes o decidir qué detalles incluiría en su informe. Después solo tendría que regresar al despacho de misiones para entregar sus conclusiones y dar por terminada la investigación del Canal Mizuchi.
Sayuri Yuki
Rango Chuunin
Clan Yuki
Nivel 12
Estadísticas
Generales
Fuerza10(1)
Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra75(4)
Inteligencia25(2)
Especiales
Salud9
Velocidad15
Tenketsu11
Sigilo10
385
470
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04-08-2026, 10:48 PM
Durante unos segundos me quedé mirando el agua sin decir nada. Todo el misterio que había rodeado el canal durante días terminó deshaciéndose delante de mis ojos. Las luces habían desaparecido. La niebla volvía a moverse como siempre y las voces ya no eran más que un recuerdo desagradable. Solté el aire despacio. —En fin... ya empezaba a cansarme de no entender qué estaba pasando.— Bajé del pilote y me acerqué hasta la estructura que la guardia había conseguido asegurar. Ahora que podía verla de cerca, todo tenía mucho más sentido. Los cristales, las placas metálicas, los filamentos... nada de aquello había aparecido por casualidad. Alguien había preparado aquel mecanismo con tiempo y sabía perfectamente lo que estaba haciendo.

Lo que más llamó mi atención no fue el aparato, si no la criatura. Me agaché junto a la jaula y la observé en silencio. Apenas se movía. Su cuerpo seguía reaccionando de vez en cuando con pequeñas contracciones, pero ya no parecía provocar aquellas voces. —Así que tú no eras el problema...— Negué despacio con la cabeza, lo que pasaba era que la habían convertido en una herramienta. Durante todo ese tiempo había pensado en un enemigo oculto entre la niebla, en algún usuario de genjutsu o incluso en una criatura agresiva. La realidad era bastante distinta. Había alguien detrás, sí, pero no estaba allí. Lo único que habían dejado era un mecanismo funcionando por sí solo.

Me puse de pie mientras los guardias terminaban de asegurar las piezas. —No toquen nada más de lo necesario. Si inteligencia quiere averiguar quién hizo esto, cualquier detalle puede servir.—  El veterano asintió antes de continuar organizando a los hombres que acababan de llegar. Miré un momento al guardia joven. Ya parecía mucho más consciente de lo ocurrido. El pequeño corte en su brazo había cumplido su función o, al menos, le había dado el tiempo suficiente para no desaparecer junto con la embarcación.

No pude evitar una pequeña sonrisa. —Me debes una eh...— Era una broma, aunque tampoco del todo.

Después volví a dirigir la vista hacia el canal. Costaba creer que un lugar tan tranquilo hubiera escondido una trampa así durante tantos días. Me acomodé la trenza sobre el hombro y di un último vistazo a todo el escenario para asegurarme de que no quedaba nada más fuera de lugar. El informe ya estaba prácticamente escrito en mi cabeza. Las desapariciones no habían sido provocadas por una anomalía natural.

El mecanismo utilizaba el aumento del nivel del agua para activarse, unos filamentos para ponerlo en funcionamiento, luces para atraer a las víctimas y una criatura obligada a emitir aquellas voces que manipulaban los recuerdos de quienes se acercaban demasiado. Lo demás ya quedaría en manos de la división de inteligencia. Mi trabajo terminaba allí. 

Me giré hacia el camino de regreso a la aldea. —Venga Sayuri... hora de entregar el informe.— Con eso, abandoné el Canal Mizuchi mientras la guardia continuaba asegurando la zona y recuperando todas las piezas de aquella trampa. La misión había terminado, pero tenía la sensación de que las respuestas que encontráramos a partir de aquel mecanismo serían mucho más importantes que las preguntas con las que había empezado el día. Todo lo relacionado con este animal, la verdad es que me interesaba bastante. Ojala poder seguir de cerca lo que sea que pase con el.
Masashi Kishimoto
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06-08-2026, 09:48 PM
¡Recompensas de Misión Entregadas!

Tema: [C] Ecos en la Niebla. (TID 14171)
Tipo: Misión Normal · Rango: C
  • Sayuri Yuki — Participante (100%): 1000 Ryos, 10 Tobis, 90 Exp
  • Yogan Terumi — Narrador Oficial (100%): 1500 Ryos, 0 Tobis, 65 Exp, Pergamino PERG003
  • Kyoshiro — Narrador Oficial (80%): 1200 Ryos, 0 Tobis, 52 Exp, Pergamino PERG003

¡Felicidades a todos los shinobi involucrados en esta misión! Que sigan forjando su leyenda.
Moderador 4
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06-08-2026, 09:49 PM
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