![[Imagen: aFCTbk8.jpeg]](https://i.imgur.com/aFCTbk8.jpeg)
Paff... Paff...
Los vítores estallaban al otro lado de la cortina improvisada. Los aplausos se mezclaban con los gritos del público, anunciando que un combate más había terminado. Ibuki, sin embargo, no prestaba atención a nada de eso. No sabía quién había peleado, quién había ganado, ni qué estaba ocurriendo allá afuera. Permanecía sentada en los camerinos improvisados detrás de la zona de cuidados, donde los participantes aguardaban su turno, completamente concentrada en una tarea mucho más importante: terminar de comerse una enorme sandía mientras preparaba unos pequeños dulces de sandía que sus criadas le habían entregado antes de salir de casa.
¿Estás listo, Kiro? ¿Te quedarás abajo o subirás conmigo? - preguntó, girándose hacia la inmensa bola de pelo.
El tanuki ni siquiera respondió. Permanecía profundamente dormido, completamente ajeno al bullicio exterior. Era prácticamente del mismo tamaño que la kunoichi y tan gordo que daba la impresión de haberse derretido sobre el suelo. - Lo supuse... entonces me llevaré a estos de aquí. - Señaló con el dedo a un par de tanukis que estaban cerca. Ambos, al notar que habían sido escogidos, se sobresaltaron al mismo tiempo y, como si aquello pudiera salvarlos de su destino, se dejaron caer de espaldas fingiendo estar muertos.
No les va a servir - Sin el menor remordimiento, Ibuki tomó a uno bajo el brazo mientras que al otro simplemente lo arrastró consigo, ignorando por completo la dramática actuación del pequeño animal. Además de ellos, llevaba escondido entre su abundante cabello a otro tanuki mucho más pequeño, apenas un cachorrito que asomaba la nariz de vez en cuando - Ya va... deja de reclamar, pulgoso. Te vienes conmigo. Ya casi es nuestro turno.
Fue entonces cuando Helena apareció desde la entrada de los camerinos. La mujer señaló hacia la pista de combate mientras esbozaba una sonrisa divertida - Ten suerte... no lo mates.
Ibuki tragó saliva antes de responder - Intentaré sobrevivir...
Su voz sonó mucho menos convencida de lo que habría querido admitir.
Respiró hondo y comenzó a caminar hacia el exterior. La luz del lugar la recibió apenas cruzó el acceso al escenario. Frente a ella se extendía el clásico cuadrilátero de combate. La arena parecía firme bajo sus pies, el enorme símbolo de la Hoja ocupaba el centro del terreno y, más allá del recinto, el lago ofrecía un paisaje sorprendentemente hermoso para un sitio destinado a repartir golpes. Tampoco había demasiados espectadores, algo que, siendo sincera, agradecía.
Como fuera, apenas anunciaron su nombre, Ibuki ingresó a la arena acompañada únicamente por el tanuki que caminaba a su lado. Saludó al público con un gesto despreocupado antes de avanzar hasta tomar posición en (L8), aguardando la llegada de quien sería su compañero de combate.
Cuando finalmente escuchó el nombre de su oponente, una sonrisa divertida apareció en su rostro - Vaya, vaya... En una de esas habla mucho también en el campo de batalla. - Comentó en voz alta mientras acariciaba distraídamente la cabeza de su tanuki, esperando la reacción de Naoe.
La familia de Kiro está compuesta por numerosos tanukis entrenados como shinobis: animales teatrales, escurridizos y extraordinariamente astutos. Aunque son absolutamente leales, comparten un rasgo característico: son profundamente flojos. Siempre buscarán la forma más conveniente de actuar, delegar tareas o incluso reemplazarse entre sí para evitar esfuerzo innecesario. Mientras Kiro actúe como el Ōkami no Alfa, Todos los Ninkens de Ibuki pasarán a ser integrantes del Tanuki's Army y dejarán de compartir con Ibuki el daño que reciben, pasando a tener una resistencia independiente similar a un escudo o estructura de chakra. Cuando esta llega a 0, el tanuki fingirá una muerte exagerada y abandonará discretamente el campo sin sufrir daño real, entrando el Ninken en Cooldown durante 1 turno, apareciendo tras ese turno un nuevo Tanuki justo donde Ibuki se encuentra, con nueva resistencia tras el cooldown.
Además, una vez por turno, un tanuki puede retirarse voluntariamente del combate (ya sea huyendo o haciéndose el muerto tras una ofensiva) para que otro aparezca junto a Ibuki y lo reemplace sin necesidad de justificación narrativa. La resistencia del Ninken reemplazado se conserva exactamente en el estado en que se encontraba al momento del cambio y no existe ninguna forma de regenerarla. Esta habilidad nunca crea Ninkens adicionales ni aumenta su cantidad; los tanukis podrán variar en tamaño o color, pero mecánicamente siempre serán idénticos al que sustituyen.
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