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mision E: El estanque silencioso.
Akira Hyuuga
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23-07-2026, 12:37 AM
aprobada Aqui

El Parque Central de Konoha durante el verano del año 150 representaba un punto neurálgico de tensiones económicas y sociales para el Barrio Comercial. La misteriosa desaparición de los carpas koi no constituía simplemente un inconveniente estético para los visitantes, sino una crisis de reputación directa para la administración local, la cual dependía en gran medida de la afluencia turística generada alrededor del estanque principal para sostener el comercio de la zona.

Los informes preliminares recopilados por la división de vigilancia durante los últimos siete días reflejaban una serie de datos completamente desconcertantes:

Las compuertas de desagüe y los sistemas de filtrado subterráneo permanecían sellados con cerrojos de hierro intactos.

El nivel del agua y su caudal no mostraban alteraciones mecánicas ni fluctuaciones de presión que indicaran vaciados o llenados furtivos.

La superficie circundante carecía por completo de huellas de arrastre, escamas sueltas, rastros hemáticos o mallas de contención cortadas.

La total ausencia de indicios físicos transformaba el fenómeno en un enigma carente de lógica aparente dentro de los parámetros habituales de seguridad de la aldea.

Junto a los muretes de piedra tallada que bordeaban el agua cristalina, Saburo, el veterano capataz encargado del mantenimiento del parque, caminaba de un lado a otro con el rostro surcado por arrugas de profunda preocupación y una bitácora de registros firmemente apretada bajo el brazo. Al percatarse de la presencia de Ran Kurai junto a la barandilla, el anciano detuvo su andar apresurado y se dirigió directamente hacia el recién llegado, buscando un atisbo de solución en medio de la incertidumbre.

—¡Tú debes ser la shinobi asignada al caso! Escúchame bien, esto no es obra de vándalos comunes ni de bromistas aburridos del distrito —exclamó Saburo con un tono trémulo, marcando cada palabra con un evidente peso de frustración—. Llevo cuarenta años cuidando de este estanque; conozco el comportamiento de cada carpa y sé perfectamente cómo opera un ladrón de poca monta. Aquí no hay pisadas, no hay restos de redes y los guardias nocturnos juro que hicieron su ronda. Los peces simplemente se esfuman entre las dos y las cuatro de la mañana, como si el agua se los tragara desde adentro sin generar una sola onda en la superficie. Haz lo que tengas que hacer, pero encuentra una explicación antes de que el consejo de comerciantes decida vaciar el estanque por completo y arruine el ecosistema que tardamos años en construir.

Tras soltar su advertencia, el capataz dio un paso atrás, dejando el perímetro despejado y el estanque completamente a disposición del investigador para que diera inicio a su labor.


[Imagen: QRxz6vn.png]
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Ran Kurai
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23-07-2026, 05:04 PM
Resultaba que el ambiente que rodeaba a la muchacha estaba más que animado; no solamente el sol resplandecía con más fuerza que nunca, no sólo estaba el hecho de que los rostros de los transeúntes estuvieran notablemente llenos de ánimo, llenos de gozo, sino que a la vez que todo parecía realmente indicar que sería un gran día para todos, para todas… tal vez menos precisamente para la muchacha. No sólo sus ojos estaban más apagados que lo común de las ocasiones, sino que a la vez la expresión que dejaba entrever su pálido y enfermizo  rostro era de lo más deplorable, de lo más amargada, de lo más penosa. ¿Cómo ser esto de diferente manera, si al fin y al cabo la chica se sentía permanentemente repudiada, odiada, rechazada por su propio progenitor…? Sin embargo, también era cierto que ya a estas alturas la joven tenía que darse cuenta de que tendría que eventualmente dejar por completo de lado todos esos estorbosos sentimientos, si es que finalmente deseaba alcanzar sus altas y ambiciosas metas. ¿No que si ella misma seguía comportándose de tan apagada y poco animosa manera, pues lo único que de verdad lograría con todo eso sería fracasar, fracasar y seguir fracasando?  Frunciendo evidentemente  sus delgados labios ante ese último pensamiento, la joven de largos cabellos azabaches siguió con su camino, y es que ella no había salido del enorme palacete del cual ella aún vivía para distraerse un poco… no, lo había hecho para acudir  a una misión que le asignaron. 

Haciendo entonces la joven de verdad todo lo que estaba en sus manos como para esfumar y dejar de una buena vez por todas todas esas fijas y obsesivas ideas las cuales ciertamente sólo  haría que su ya inestable estado emocional siguiera operando, la muchacha desprendió por fin su mirada, su helada y fría mirada, del suelo sólo para posarla a continuación hacia el frente, encontrándose así en el acto con que todo ese gentío estaba más alegre que nunca. ¿Acaso la chica sentía una especie de sutil envidia al darse cuenta de que era más que ajena a toda esa felicidad? Reprimiendo ahora un bufido, fue cuando menos ella misma se lo esperó, llegó hacia el lugar que la misión había estipulado que fuera. Ciertamente, la verdad de las cosas era que el hecho de que a ella se le hubiera asignado esa misión le había caído cómo anillo al dedo, en el sentido que gracias a ésta, pues la muchacha podría conseguir salir de esa trampa mental y así mismo, también escapar un poco de ese tan tóxico ambiente que se impregnaba en el lujoso hogar de la familia de los Kurai… y así no tener que seguir viendo cómo su padre la mirara con aquel notorio repudio, y también a la vez no tener que ver el actual patético estado de la mujer que la dio a luz a ella misma. Y es que sí, para nadie era un secreto ese intenso y profundo odio e ira que la muchacha le profesaba a esa mujer. 

¿No que si ella hubiera sido lo suficientemente fuerte como para seguir dando a luz, pues lo más probable sería que no sólo que su padre la mirara con afecto, la mirada con ese tan ansiado fraternal amor, sino que al mismo tiempo ser más respetada en el selectivo círculo social en donde se movía con frecuencia? Ya entonces llegando la joven al preciso sitio en el cual había sido convocada para completar aquella misión, la mirada de la muchacha dejó de mirar al vacío, sólo para después posarla directamente hacia la figura de ese hombre que era notoriamente de avanzada edad—Sí, efectivamente, soy Ran Kurai, la encargada de esta misión —se presentó a buenas a primeras la chica, echando un rápido y eejcutvo vistazo  a todo el lugar —Comprendo lo que usted me quiere decir—fueron las siguientes palabras emitidas por la genin, intentado que su tono de voz sonara algo más suave de lo normal, aún cuando de todas formas seguía conservando esa frialdad y gelidez,  mirando con suma atención y detención tanto las expresiones faciales de ese sujeto, cómo su postura y su tono de voz, cómo intentando en el acto conseguir darse cuenta a cabalidad todo lo que realmente estaba sucediendo en esa situación. Todavía escuchando al veterano, tomando mucho cuidado de cada vocablo que salía de la boca de éste, fue que ahora su mirada se fijó en dirección al estanque, a ese mismo estanque en el que anteriormente esos peces habían desaparecido. ¿Qué era lo que de verdad se escondía de eso?

¿Acaso sería nada más que una infantil broma de un par de críos malcriados que sólo buscaban burlarse de los comerciantes de la zona y ya…? Pero no, al seguir Ran escuchando al sujeto, ella de inmediato dejó de lado aquella especulación; él, la verdad de las cosas,  había sido demasiado específico, no habían pisadas, no habían restosde redes, y además estaba el inquietante hecho de que los guardias que hacían su turnos de noche, no habían con la respuesta a ese asunto, sumándole a que esos mismos peces simple y sencillamente se esfumaban entre las  dos y las cuatro de la madrugada. Estaba más que claro para la chica, alguien deseaba o bien asustar al sujeto veterano, o bien, en una de esas, confabular contra los comerciantes de ahí hacer que la exhibición de ese estanque fuese cerrada.—¿Pero por qué…?—pensó seguidamente la muchacha, todo eso sin abandonar ningún instante su mirada de aquel estanque. Y justo cuando ya la joven iba a enfocar  su mirada en otro punto de la ‘escena del crimen’, fue que ella misma reparó en un detalle, en un detalle pequeño, pero tal vez crucial—Disculpe—comenzó a decir la shinobi, posando así entonces sus ojos, sumamente intensos,  sobre el veterano—, ¿acaso los guardias, poseen kunais u otro tipo de arma ninja que sólo poseen los graduados de la Academia?—tras decir esto último, la chica apuntó con su índice derecho hacia el borde del estanque—. Si se fija bien, hay raspados de herramientas de ese tipo—dijo volviendo a mirar al estanque.  
Narrador Tenseigan-kun
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23-07-2026, 07:49 PM
El veterano capataz parpadea con absoluta sorpresa, interrumpiendo de golpe sus reflexiones mientras sigue con la mirada el dedo índice de la joven genin hacia el borde de la barandilla de piedra tallada.

Inclinándose con cierta pesadez debido a la edad, Saburo se aproxima al murete y entrecierra los ojos, enfocando su vista en las pequeñas muescas y surcos verticales que han dejado marcas claras sobre la superficie pétrea, justo al nivel del agua.

—¿Marcas de herramientas... hechas por un kunai? —murmura el anciano con el ceño profundamente fruncido, pasando un dedo calloso y tembloroso sobre los rasguños—. Los vigilantes nocturnos de este parque son simples civiles contratados por la administración municipal; hacen sus rondas con linternas de papel, bastones de madera y silbatos, pero ninguno de ellos posee entrenamiento en artes ninja ni porta armamento de acero de esa clase, señorita Kurai.

Saburo se endereza lentamente, con el rostro desencajado al procesar las implicaciones de lo que la shinobi acaba de señalar.

—Si alguien usó un kunai o herramientas de escala para aferrarse al borde del estanque a altas horas de la madrugada, significa que no estamos lidiando con simples rateros oportunistas ni con una broma pesada —continúa el capataz, bajando la voz mientras echa un vistazo cauteloso a los transeúntes que comienzan a amontonarse a lo largo de los senderos de piedra—. Alguien con control de chakra o destreza shinobi se estuvo anclando ahí para extraer a los peces sin chapotear, sin romper el agua y sin dejar huellas en la tierra.

A su alrededor, el bullicio matutino del Barrio Comercial sigue su curso indiferente, mientras la neblina comienza a disiparse por completo bajo los primeros rayos firmes del verano, dejando al descubierto el misterio que ahora apunta directamente hacia la intervención de alguien con habilidades muy por encima de lo ordinario.


[Imagen: ELguhIH.png]
Ran Kurai
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23-07-2026, 08:42 PM
Escuchando con suma atención y a la vez con suma detención lo siguiente que dijo ese hombre de evidente avanzada edad, ahora la muchacha tomó la decisión de en vez de seguir mirando en dirección a ese estanque, a ese mismo estanque que tenía esas marcas de kunai, o un arma similar a este último, mirar a los ojos a ese hombre. ¿No que, al fin y al cabo, todo, pero todo detalle, por más mínimo que fuera pues podía ser más que vital para completar la misión de manera exitosa? Siendo así, fue cuando la joven misma llegó a la conclusión de que si bien era evidente de que alguien externo a todo ese ambiente, a todo ese contexto que tanto la rodeaba  a ella en esos precisos instantes, cosa que la chica supuso eso debido a que el mismo hombre le había dejado en claro que los guardias que hacían esas rondas por las noches alrededor de todo el estanque, que él o los responsables de toda esa situación, eran personas ajenas a todo ello. Aún con muchas ideas rondando con fijeza en su cabeza, ideas que sólo crecían más, más y más según los segundos pasaban, debido a su a veces no tan provechosa y en ocasiones tramposa imaginación, la impecable miranda de la chica seguidamente se paseó desde el estanque, pasando por el veterano, sólo para después mirar hacia las construcciones que colindaban precisa y justamente ese mismo lugar el que anteriormente nadaban todos esos peces que estaban desaparecidos de momento. 

¿Era que acaso sería que tal vez ella estaba obviando un detalle importante, crucial, de extrema relevancia? ¿Era que tal vez, en una de esas, la genin no se estaba dando cuenta de algo que había ignorado en un primer momento?—Con que entonces esos guardias no son más que simples civiles, y sólo cuentan con linternas de papel, bastones de madera y silbatos…—comenzó a decir Ran misma, mirando en esta ocasión directamente al sujeto en sí, pensando más bien en voz alta que hablando propiamente tal con ese individuo, el cual de todas maneras, a juzgar tanto por su expresión cómo su compostura a nivel corporal, parecía de verdad que muy, pero muy afligido. ¿Cómo ser de otra forma, si tomamos en consideración que él vivía prácticamente por el estanque? Volviendo una vez  más la chica a enfocar su mirada, la cual por supuesto por ningún motivo dejaba de expresar esa frialdad, esa gelidez, ese estoicismo, hacia los montículos que rodeaban al estanque, ella se resolvió a acercarse más a estos mismos, con la sola intención de observarlos de manera más específica.—¿No será que los que están detrás de todo esto, han cometido alguna torpeza?—pensó la chica, y ya cuando estuvo por seguir con su tan meticulosa investigación, nuevamente las palabras dichas por el veterano llegaron a sus oídos. Tras escuchar lo hablado por él, la mirada de la joven se ensanchó con notoriedad… y es que ella se dio cuenta de que no, que al menos hasta ese momento, no había sentido chakra poderosa alrededor. 

Tomando acto seguido la firme resolución de seguir mirando a seria cabalidad las construcciones aledañas al estanque, y es que algo en su interior le decía a través de gritos a la genin que con toda probabilidad encontraría respuestas si seguía inspeccionando a profundidad todo ese sector, fue cuando pasados tan solo unas cuantas fracción de segundos,  ella misma se encontró con que había un pequeño retazo de tela, un pequeño retazo de tela que estaba acompañado de una marca más que similar a los rastros de kunais del estanque. Alzando curiosamente una ceja, la muchacha se acercó incluso más a donde estaba ese trozo de género, y ella se dio cuenta, estrechando así sus ojos en el acto, de que la tonalidad de los colores de este mismo era típico de los que los niños, más bien dicho estudiantes de la Academia Ninja, utilizaban al vestirse. —Dígame, Saburo-san, ¿usted tiene alguna sospecha de alguien?—la helada mirada de la kunoichi se clavó en el veterano, dejando así de seguir observando tanto ese retazo de tal cómo de las marcas que sólo indicaban que un kunai había estado ahí. ¿No que, tal vez, la primera acción de la muchacha ante toda esa situación, debió de haber sido esa, en lugar de investigar cosas que no siempre le llevaban a buen puerto?—Por ejemplo, tal vez unos niños… críos, infantes con la suficiente edad cómo para ser estudiantes, pero no graduados—siguió diciendo la chica, y es que ya en su cabeza se estaban construyendo toda una drástica teoría.

Que tal vez, sólo tal vez, quienes estaban detrás de todo esto, eran personas que si bien sí efectivamente eran reales conocedores de tácticas ninjas, y que así mismo también podían tener en una de esas acceso a herramientas y a armas  propios del uso de un shinobi profesional, pues eran más que unos simples aprendices, cosa que se denotaba en demasía debido a lo descuidados que habían sido al momento de dejar marcas de esos kunais, o bien esos trozos de tela. Sin embargo, y aunque lo cierto era que la chica estaba pensando que se estaba acercando a una respuesta lógica a toda esta situación, la joven decidió tomar silencio y no decirle nada de lo que estaba pasando por su imaginativa y obsesiva mente en esos preciso minuto. ¿Y si ella se estaba realmente equivocado al teorizar todas esas cosas, y cometía un craso y más que grave error al decirlo todas esas cosas al veterano? Siempre prudente, siempre discreta y pensando en todas esas cosas, la joven, que hasta ese instante había estado agachada, en cuclillas mirando con ojo crítico toda esa escena, se levantó por completo y volvió a acercarse hacia el estanque, teniendo así ella la necesidad de observar una vez más a este, como así intentando dar con algo, que algo que no había notado antes. La gente entonces siguió transitando animadamente por el lugar, y ante esto Ran no pudo evitar pensar en que los que estaban detrás de todo esto, estaban también vagando por ahí sin culpa alguna.   
Narrador Tenseigan-kun
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23-07-2026, 09:09 PM
El anciano capataz parpadea con asombro, asimilando con lentitud cada una de las palabras de la joven kunoichi mientras baja la mirada hacia el pequeño retazo de tela escolar y las nítidas muescas grabadas en la piedra. Su rostro, surcado por las marcas de los años y el desgaste de la rutina diaria, se contrae en una mezcla de profunda contrariedad y fastidio absoluto.

—¿Estudiantes de la Academia... dices? —repite Saburo en un murmullo tenso, sopesando las implicaciones de la deducción mientras echa un vistazo instintivo hacia la dirección donde se alza el distrito escolar y los campos de entrenamiento secundarios—. Ahora que lo pones sobre la mesa, todo encaja de manera aterradorasamente lógica. El callejón trasero colinda directamente con este sector del parque. Si se trata de alumnos de los cursos superiores intentando ejecutar alguna novatada estúpida o una apuesta absurda, tienen la formación justa para manejar herramientas básicas y moverse con cierto sigilo... pero pecan de la soberbia y el descuido necesarios para ir dejando jirones de tela y marcas de acero en las rocas.

El veterano suspira con pesadez, pasándose una mano temblorosa por la frente mientras el murmullo de los transeúntes sigue fluyendo a lo largo de los senderos soleados, completamente ajenos al drama que se gesta junto a la orilla. Al comprender que la aguda perspicacia de la muchacha ha desentrañado en cuestión de minutos lo que a los guardias civiles les tomó una semana pasar por alto, Saburo retrocede un par de pasos, cediendo de forma definitiva el control absoluto de la situación.

—Te dejo el caso totalmente en tus manos, señorita Kurai —concluye el anciano con un tono de sincero alivio, marcando una postura de total cooperación—. Ve a rastrear a esos pequeños infractores, recupera los carpas antes de que sufran algún daño y dales una lección que les quite las ganas de volver a alterar el orden del parque. Tienes vía libre para resolver esto.

Siguiendo de inmediato la ruta que los propios indicios señalan —la secuencia de muescas de kunai que descienden sigilosamente por el muro de contención y los sutiles rastros de fibra escolar que se desprenden hacia la vegetación—, los pasos conducen de manera inequívoca hacia la sección más sombría del parque. El camino se adentra tras la cortina natural de un imponente y viejo sauce llorón, cuyas gruesas raíces nudosas se sumergen profundamente en el agua turbia del extremo norte del estanque.

Justo allí, parcialmente camuflada por la maleza y protegida por la estructura metálica oxidada de una compuerta de drenaje secundaria que rara vez recibe mantenimiento, un tenue parpadeo en el agua y un siseo amortiguado delatan un escondite improvisado. El escenario definitivo aguarda inmóvil, listo para que la joven kunoichi dé el paso final y ejecute el cierre de la misión.





OFF
Con tu próximo post puedes cerrar la misión tienes libertad de cerrarlo con la resolucion que quieras gracias por esta historia que construimos juntos.
Ran Kurai
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23-07-2026, 11:44 PM
Tras entonces escuchar la joven las primeras palabras emitidas por ese veterano sujeto, todo cayó por su propio peso, provocando así que la muchacha lograra unir todos los cabos sueltos de aquella situación. Que todos los peces de aquel estanque desaparecieran de esa manera tan, pero tan misteriosa y, por qué no decirlo, hasta intrigante, que todo esto sucediera de tal forma, de tal manera, que ninguno de los guardias que hacían rondas nocturnas por el lugar no hubieran dado con el real culpable de todo ese asunto, al no tener las herramientas necesarias como para hacerlo, y que ciertamente ese mismo estanque diera al callejón el cual estaba conectado con el parque en el cual los chicos que aún no se graduaban de la Academia Ninja jugaban y pasaban gran tiempo de su ratos libres, pues ya todo estaba más que claro en la mente de la chica. No pudiendo ahora evitar sentirse la joven por un lado tranquila por haber dado con lo que se escondía tras la ausencia de los peces en el estanque, y por sobre todas las cosas también que ese anciano hombre pudiera recuperar  su calma y apaciguar así en el acto su estado nervioso, y por otro algo experimentar una sutil dicha al saber que había cumplido su cometido cómo shinobi que ella era de la Aldea Oculta  de la Hoja, fue que una vez más su mirada, tan gélida como el primer momento en el cual ella llegó ahí, se paseara analitica por todo aquel mismo sector. 

¿Acaso esa sensación de plena satisfacción podría ella replicarla en algún futuro, ya sea este lejano o cercano? ¿O era que lo que estaba sintiendo en esos precisos instantes, al comprobar que ya ese tal señor Saburo podía seguir atendiendo ese estanque con peces, al haber dado con los reales culpables, no sería fácil de volver a replicar…? —Sí, no se preocupe, Saburo-san, yo misma me encargaré personalmente de que todos esos niños tengan el castigo pertinente al caso—le dijo Ran al hombre de avanzada edad, y si bien ella de verdad que quiso sonar más afable, más amena, más suave, y por sobre todas las cosas más coloquial e informal, casi como si él y ella hubieran sostenido una relación ligeramente más estrecha que cuando recién se conocieron, finalmente, por una razón que ella misma fue total y absolutamente incapaz de explicarse a ciencia cierta, siguió manteniendo su tan usual estructurado tono de voz—. Si me permite, Saburo-san, me retiro… de inmediato me pondré a investigar a los responsables de todo esto—siguió hablando la chica, sólo para después hacer un educado gesto con la cabeza—. Tenga un buen día—y dichas estas últimas palabras, la joven se dio la media vuelta con rumbo directo hacia donde estaba ese callejón que daba con el ya antes mencionado parque. Teniendo aún la muchacha el retazo de tela en su posesión, fue que la chica misma miró minuciosamente todo ese parque de principio  a fin, cómo intentando así dar con algún tipo de pista o huella de esos pequeños bandidos.  

No pasó más que unos cuantos par de segundos, antes de que finalmente una especie de sutil, discreta y acotada sonrisa se formara en los delgados pálidos de la joven; ahí, justo frente a ella, justo ante sus ojos que aún seguían manteniendo ese estoicismo, se encontraban dos chiquillos que no deberían de tener más allá que unos nueve o tal años, siendo lo que le llamó la atención a la kunoichi, que uno de éstos tenía su polera, la cual por cierto era del mismo color de la tela que mantenía en uno de los bolsillos de su uniforme, rasgada casi en la totalidad de su manga derecha. ¿Acaso tanta estaba la suerte de su lado, como para que sin tener que hacer mucho esfuerzo diera con toda probabilidad con los culpables de que los peces desaparecieran de ese estanque cada madrugada, sin excepción alguna?—Hey, ustedes dos—dijo la muchacha, usando esta vez un tono de voz intimidante, severo y hasta en cierto punto rudo, como si ella deseara efectivamente asustar a esos niños, provocar temor, miedo en ellos —. ¿Qué han estado haciendo las últimas noches?—siguió hablándole la muchacha, al mismo tiempo que se acercaba a ellos con un paso que sólo podría gatillar resquemor en esos chiquillos—¿Será que este pedazo de tela es parte de tu polera, niño?—y los intensos ojos azules de la muchacha se fijaron hasta con algo de crudeza en la cara de ese crío, quien al mirara colocó una expresión llena de temor, casi, sólo casi llegando al pánico. 

¿Cómo ser de distinta manera, si después de todo la mirada de la muchacha real, realmente inspiraba un inevitable temor? A buenas a primeras, el chico fue totalmente incapaz de emitir palabra alguna, notándose  a leguas de que se encontraba muy espantado, temeroso, asustado—Si ustedes dos me dicen la verdad, le aseguro de que el castigo será suave—y aunque se notó cómo el otro chiquillo que estaba al lado del niño que tenía rasgada su polera, quiso decirle algo a la joven, el chico de la polera le hizo un gesto al que la muchacha supuso que era su camarada, su amigo, como para que se detuviera—¿Ustedes fueron los que hicieron desaparecer los peces del estanque del señor Saburo, verdad?—y tan pronto como cuando la genin soltó esos últimos vocablos, mirando hasta de una manera mucho más cruda, ahora tanto el chiquillo de la polera sin tela y su cómplice en teoría, tragaron saliva dificultosamente a través de la garganta, al mismo tiempo que asentían sigilosamente con la cabeza. Ya con el caso completamente solucionado, la joven a continuación exigió saber los nombres de los niños, a los mismos que les exigió que la acompañaran hacia la oficina en donde ella tendría que dar cuenta de la misión ya realizada. Y cumpliendo la joven al pie de la letra la promesa que le hizo a ese par de chiquillos, finalmente se les castigó de forma moderada, quedando así la muchacha satisfecha al saber que todo había resultado ser de la manera más óptima y exitosa. 
Masashi Kishimoto
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24-07-2026, 03:57 PM
¡Recompensas de Misión Entregadas!

Tema: mision E: El estanque silencioso. (TID 14182)
Tipo: Misión Normal · Rango: E
  • Ran Kurai — Participante (100%): 250 Ryos, 2 Tobis, 50 Exp
  • Akira Hyuuga — Narrador Oficial (100%): 500 Ryos, 0 Tobis, 35 Exp, Pergamino PERG001

¡Felicidades a todos los shinobi involucrados en esta misión! Que sigan forjando su leyenda.
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