22-07-2026, 01:00 AM
Día 15 de Verano del 150
Centro de Konoha
Centro de Konoha
Un día había pasado desde que Konoha fue invadida por un enemigo que aún no acababan de comprender. Un ejército de aves enloquecidas atacaron la aldea sin piedad alguna, acabando con las vidas de todo aquél lo suficientemente desafortunado o débil como para no evitar aquél ataque. Por suerte el trabajo en conjunto de todos los shinobis de la aldea dio sus frutos, salvando a la mayor parte de su población. Ahora la reconstrucción había comenzado y era hora de empezar a cicatrizar esa herida que tanto daño había provocado.
El sol caía en el horizonte y la noche tomaba su lugar en su trono de estrellas. Mayura Hyuga, un genin en el que se estaba empezando a confiar para completar misiones de mayor importancia, había sido encargado con una misión de rango C. Este fue asignado como líder de seguridad en la zona central de Konoha, supervisando las obras que aún seguían activas, salvaguardar los materiales para la reconstrucción y organizar a los civiles voluntarios para patrullar la zona.
— Y bueno, ese shinobi que debía dirigir la seguridad debe de ser bueno en su trabajo si viene solo. Pero no puede tardarse más, las calles gozan de inseguridad en estas noches luego del ataque. Se dice que la Banda del Hurón gobierna las calles después del ataque. —
Se trataba del viejo Kanto, el jefe de constructores a cargo de la zona central y quién debía reportar el rendimiento de Mayura a la oficina de misiones en la academia. A su lado se encontraba Zen, un joven civil rebosante de energía quién encabezaba a los voluntarios para hacer guardia aquella noche en la zona central.
— No se preocupe, Kanto-sama. Estoy seguro que Mayura llegará a tiempo y nos ayudará con la seguridad. No deberíamos desconfiar de un shinobi y menos de un Hyuga. Dicen que sus ojos tienen habilidades divinas... —
El joven Zen diría su última línea con un tono espeluznante, intentándole dar un aire de misticismo al dojutsu del clan Hyuga.
El sol caía en el horizonte y la noche tomaba su lugar en su trono de estrellas. Mayura Hyuga, un genin en el que se estaba empezando a confiar para completar misiones de mayor importancia, había sido encargado con una misión de rango C. Este fue asignado como líder de seguridad en la zona central de Konoha, supervisando las obras que aún seguían activas, salvaguardar los materiales para la reconstrucción y organizar a los civiles voluntarios para patrullar la zona.
— Y bueno, ese shinobi que debía dirigir la seguridad debe de ser bueno en su trabajo si viene solo. Pero no puede tardarse más, las calles gozan de inseguridad en estas noches luego del ataque. Se dice que la Banda del Hurón gobierna las calles después del ataque. —
Se trataba del viejo Kanto, el jefe de constructores a cargo de la zona central y quién debía reportar el rendimiento de Mayura a la oficina de misiones en la academia. A su lado se encontraba Zen, un joven civil rebosante de energía quién encabezaba a los voluntarios para hacer guardia aquella noche en la zona central.
— No se preocupe, Kanto-sama. Estoy seguro que Mayura llegará a tiempo y nos ayudará con la seguridad. No deberíamos desconfiar de un shinobi y menos de un Hyuga. Dicen que sus ojos tienen habilidades divinas... —
El joven Zen diría su última línea con un tono espeluznante, intentándole dar un aire de misticismo al dojutsu del clan Hyuga.