Shinobi Gaiden Foro Rol
  • Guías
  • Técnicas
  • Información ▾
    • Mapa del Mundo
    • Virtudes y Defectos
    • Registro de Personajes
    • Objetos
    • Calc. de Estadísticas
    • Censo y Estadísticas
  • Iniciar Sesión
  • Regístrate
  • Primeros pasos
Hachibi vs Daeru y Chota
忍 SG
知
¿Sabías que… el nombre Konoha hace referencia a las hojas de los árboles que ocultaban y protegían el asentamiento?
Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?
Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Pais del Fuego   ›   Konohagakure no Sato
« Anterior 1 … 6 7 8 9 10 … 14 Siguiente »
  ›   [Misión Simple] ¡MISIÓN #1! ¡Queen Bee y El Encargo Floral!
Responder
¡MISIÓN #1! ¡Queen Bee y El Encargo Floral!
Momo Aburame
Rango Genin
Clan Aburame
Nivel 3
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza40(2)
Ctrl. de Chakra5(1)
Inteligencia0(1)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo12
240
285
Enlace al Post
03-07-2026, 09:26 PM
Última modificación: 03-07-2026, 09:46 PM por Momo Aburame.
—¡Momo! ¡¿Volviste a robarme los lentes de sol?! ¡Ugh! ¡¿Cuántas veces te he dicho que son MÍOS?! ¡Los compré con MI dinero! ¡Son M-Í-O-S!
—¿Eh? Pero si me quedan mucho mejor a mí, ¿no te parece?
Me los acomodé sobre el puente de la nariz y giré un poco el rostro para que pudiera comprobarlo desde mi mejor ángulo. La luz de la mañana entraba por la ventana y se reflejaba sobre los cristales oscuros. Francamente, me hacían parecer una celebridad.
—¡Eso no tiene NADA que ver! ¡Devolveme los lentes!
—Qué pesada...
—¡Ugh! ¡Mamá! ¡Momo está actuando como una ESTÚPIDA de nuevo!
—¡¿A quién le decís estúpida, Suzuka?!
—¡A VOS!
Esto, aunque no lo parezca, era una mañana de lo más común para nosotras, las hermanas Aburame.
La insoportable de Suzuka se creía mucho desde que la habían ascendido a ANBU y ya no me dejaba tomar prestadas sus cosas. «Tomar prestado» era una expresión bastante amplia, por supuesto. A veces se las devolvía. Otras veces se olvidaba de reclamármelas y, legalmente, eso significaba que pasaban a formar parte de mi guardarropa.
Pero, les pregunto, ¿qué culpa tengo yo de que sus cosas me queden mejor? ¡Ninguna! ¡Es culpa de la naturaleza! ¡De la genética!
—Momo —dijo mi madre—, devolvele los lentes de sol a tu hermana.
Ni siquiera había levantado la mirada de su libro. Estaba sentada junto a la mesa, con una taza de té en una mano y una novela sospechosamente gruesa en la otra.
—¡Por lo menos levantá la mirada de tu libro, mamá!
—Es que está muy interesante.
—¡Eso no importa!
—¿No? Pero Esteban está por declararle su amor a Gastón.
Ah, era otro de sus libros porno.
—Tomá.
Me quité los lentes con toda la delicadeza que merecía un accesorio que me había acompañado durante casi veinte minutos y se los tendí a Suzuka.
—Pero podrías usarlos con algo más lindo, ¿no? En lugar de vestirte siempre tan lúgubre. Tenés una pinta re sospechosa con esa gabardina y los lentes oscuros.
Suzuka se los puso y me miró como si acabara de decir la cosa más estúpida del mundo.
—¡Esa es la idea! ¡Somos Aburame!
—Ugh, no me lo recuerdes. Los Aburame no tienen ningún sentido de la moda.
—¡Ah!
—¿Y ahora qué?
Suzuka se quitó los lentes de golpe y los examinó con una expresión horrorizada.
—¡Me rompiste los lentes!
—¿Eh?
—¡La patilla derecha está rota!
Incliné la cabeza para mirarlos mejor.
—Ah, es verdad.
—¡No lo digas con tanta naturalidad!
—Pero yo no fui.
Sí, fui yo.
—¡Momo! ¡Mis lentes!
—Momo —me llamó papá desde el pasillo—, ¿no tenés tu primera misión hoy?
Me quedé inmóvil un instante.
La misión.
La misión que marcaría el inicio de mi brillante carrera como futura modelo oficial de Konoha. Bueno, oficialmente era una misión de reparto, pero toda gran carrera comenzaba en algún sitio. Algunas empezaban en una pasarela. Otras, aparentemente, transportando plantas.
—Sí. Las chicas de la florería Yamanaka me pidieron que usara de mi belleza para realizar las entregas.
—¡Eso es! —intervino Suzuka—. ¡Completá tu misión y usá la paga para comprarme unos lentes nuevos!
—¿Eh? Pero pensaba usar el dinero para maquillaje...
—¡Mamá!
—Momo, hacé lo que te dice tu hermana... ¡Ah! ¡No me puedo creer lo atrevido que es Esteban!
—Ugh...
Tras asegurarme de que mi cabello estuviera perfectamente colocado y de esconder algunos kikaichū entre los lazos, abandoné el sector Aburame rumbo a Flores Yamanaka.
La tienda estaba llena de aromas dulces, colores vivos y arreglos florales cuidadosamente distribuidos por todas partes. Era un sitio bastante bonito, aunque había demasiado polen flotando en el aire para mi gusto.
La encargada me recibió con una sonrisa mientras terminaba de envolver un ramo.
—¿Tu belleza? Ay, Momo. Sos muy bonita, eso ya lo sabés. Pero ese no es el motivo por el que te dieron la misión.
—¿Cómo que no?
—Es decir, pensalo: los Yamanaka tenemos el monopolio total de las flores en Konoha. No necesitamos que una cara bonita nos haga publicidad. ¡Jajajajá!
Me quedé mirándola en silencio.
—¡¿Qué?! Pues vaya mierda el capitalismo...
—¿Eso creés? En fin, acá tenés las flores. Son tres paquetes. ¡Gracias, cariño!
Me entregó tres arreglos de distintos tamaños, cada uno con una etiqueta colgando del envoltorio. Uno era sobrio y elegante, otro estaba lleno de flores demasiado románticas y el último era, objetivamente, el más hermoso de todos.
Obviamente, ese último tenía que ser para alguien importante.
Ya en las calles de Konoha, me detuve bajo la sombra de un edificio y revisé la primera etiqueta.
—«Primera entrega: Cuartel General ANBU, para... ¡¿Suzuka Aburame?!».
Observé el ramo con desprecio.
—¡Bah! Se las dejo en recepción y listo. Encima tengo que hacerle favores...
Por suerte, no me permitieron entrar demasiado en el cuartel. Un shinobi enmascarado recogió el paquete y me pidió que dejara de intentar mirar por encima de su hombro.
No estaba intentando espiar.
Solo estaba siendo curiosa profesionalmente.
Después de dejar el primer paquete, revisé el siguiente.
—A ver... «Segunda entrega: Hospital, para Renzo Mochi». ¿Renzo Mochi? Ese nombre me suena de algo...
Mandé uno de mis insectos a caminar brevemente por la etiqueta, como si eso fuera a ayudarme a recordar. No ayudó.
El recuerdo llegó cuando entré en el Hospital de Konohagakure y escuché un grito capaz de romper ventanas.
—¡AH! ¡MOMO-TAAAAN! ¡¿Qué hacés aquí?! ¿Me recordás? ¡Soy yo! ¡Renzo Mochi!
Renzo Mochi.
El gordinflón otaku que estaba obsesionado conmigo.
De ahí me sonaba el nombre.
Mierda.
Renzo se encontraba sentado sobre una cama, con la cara hinchada y varios pañuelos arrugados a su alrededor. Al parecer, había sufrido otro de sus frecuentes ataques de alergia. Yo intenté mantener una sonrisa profesional, aunque uno de mis kikaichū asomó desde mi manga como si también quisiera marcharse.
—Ajaja... ja... ¡H-Hola, Renzo! Veo que seguís teniendo ataques de alergia con frecuencia...
—¡Cuánto me alegra ver a mi diosa Momo-tan! Pero ¿qué te trae por aquí hoy?
—Es que estoy repartiendo flores por una misión...
Sus ojos se clavaron inmediatamente en el ramo.
—¡Entonces esas flores son para mí! ¡Me has traído flores, Momo-tan!
—Bueno, no son de mi parte...
—¡Ya sabía yo que no tardarías en caer ante mis encantos masculinos y mis feromonas!
—¿Feromonas?
—¡Vení, Momo-tan! ¡Dame la mano!
Se inclinó hacia mí con los brazos abiertos.
—¡No me toques! ¡Degeneradooooo!
Tras eso, Renzo tuvo que ser hospitalizado por otro motivo.
Una enfermera me pidió que abandonara la habitación mientras revisaba el golpe que había recibido. Yo obedecí, porque soy una kunoichi responsable y porque no quería que me cobraran los daños.
Ya fuera del hospital, observé el último arreglo. Era el más bonito de los tres: flores claras, pequeños detalles amarillos y un lazo perfectamente colocado.
Leí la etiqueta.
—«Sector Aburame, para Momo Aburame». ¡¿Ehhhhh?!
Me quedé pensando un rato.
Miré las flores.
Volví a mirar la etiqueta.
Después miré a mi alrededor, por si había cámaras o admiradores ocultos.
—Entonces, con esta, ya estarían completadas todas las entregas. Es decir... yo tengo las flores...
Técnicamente, la entrega se había completado en cuanto el paquete había llegado a mis manos. Eso era eficiencia logística.
Fui a reportar la misión a Flores Yamanaka. La encargada confirmó que las tres entregas habían sido realizadas y me entregó la paga correspondiente. Durante varios minutos contemplé la posibilidad de utilizar el dinero para comprar un nuevo brillo labial que había visto en una tienda del centro.
Era edición limitada.
Tenía partículas plateadas.
Pero finalmente recordé los gritos de Suzuka y, con un dolor que pocos podrían comprender, compré unos lentes de sol nuevos.
Cuando regresé a casa, se los entregué intentando fingir que el gasto no me había destrozado emocionalmente.
—Gracias —dijo Suzuka mientras abría el estuche—. Veo que te llegaron las flores que te mandé, Momo. Aunque, teniendo en cuenta que robaste y rompiste mis lentes, no estoy segura de que haya sido una buena idea enviártelas.
Me quedé congelada.
—¡¿Eran de tu parte, Suzuka?! ¡Y yo que pensé que tenía un nuevo admirador!
—De nada, Momo.
—No dije gracias.
—Ya lo sé.
Ugh.
Qué pesada.
Pero las flores sí estaban lindas.
Moderador Shinigami
Rango Staff
Clan Sin Clan
Nivel 3
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia45(2)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu12
Sigilo9
270
255
Enlace al Post
06-07-2026, 11:41 PM
RECOMPENSAS ENTREGADAS. 
Ryos: 100 → 350
Tobis: 0 → 2
Experiencia: 125.46 → 175.46

[Imagen: cc9imYu.png]
Responder
Salto de foro:

Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)