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  ›   [Misión Simple] La flor de mis heridas. [Mision D - Kaito Sarutobi.]
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La flor de mis heridas. [Mision D - Kaito Sarutobi.]
Hayato Miyashi
Rango Genin
Clan Yuki
Nivel 5
Estadísticas
Generales
Fuerza15(1)
Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra15(1)
Inteligencia5(1)
Especiales
Salud10
Velocidad11
Tenketsu10
Sigilo9
280
300
Enlace al Post
27-06-2026, 03:42 AM
El Hospital de Konoha respiraba con el ritmo frenético de cualquier mañana. El sonido de pasos apresurados recorría los pasillos mientras médicos y enfermeras cruzaban de una sala a otra transportando vendas, medicamentos y bandejas con instrumental. Algunas personas aguardaban pacientemente su turno, otras abandonaban el recinto con un brazo vendado o una pierna inmovilizada. Era un día común... hasta que una pequeña irregularidad comenzó a hacerse evidente.

En el almacén principal, una joven enfermera repasaba las estanterías con una tablilla de inventario entre las manos. Su ceño se fue frunciendo conforme recorría una hilera tras otra de frascos y cajas casi vacías. Volvió a revisar los registros creyendo haber cometido un error, pero el resultado era el mismo.

—Doctor... ¿podría venir un momento? —preguntó con cierta preocupación al hombre que organizaba unos expedientes sobre un escritorio cercano.

El médico levantó la vista y caminó hasta el almacén. Apenas observó los estantes comprendió que algo no marchaba bien.
—¿Qué sucede?

La enfermera pasó una página del inventario antes de responder.

—Las reservas de cataplasmas están prácticamente agotadas... y apenas nos queda antiséptico para preparar los tratamientos de hoy.
El doctor tomó uno de los frascos, comprobando por sí mismo que apenas quedaban unas pocas dosis.

—Eso es imposible... El suministro debía haber llegado ayer por la tarde.

La joven negó con la cabeza.

—Acaban de enviar un informe desde la oficina de abastecimiento. La carreta que transportaba los ingredientes volcó al intentar cruzar un viejo puente al sur de la aldea. Varias cajas terminaron en el río y el resto quedó inutilizable por el barro y la humedad. Dicen que organizar otro envío llevará varios días.

El médico guardó silencio durante unos segundos. Desde el pasillo podía escucharse a otro enfermero avisando que seguían llegando pacientes con cortes, quemaduras leves y lesiones de entrenamiento. Esperar no era una opción.

Apoyó una mano sobre la estantería y dejó escapar un suspiro antes de hablar.

—Si no reponemos los suministros hoy mismo, tendremos que racionar el tratamiento de algunos pacientes.
La enfermera permaneció pensativa hasta que algo pareció venir a su memoria.

—¿Y la Aoiro-kaze? Recuerdo que el jefe de botánica decía que todavía crece en abundancia dentro del Bosque Senju.
El médico giró la cabeza de inmediato.

—Tienes razón... Esa flor contiene las propiedades necesarias para elaborar nuevas cataplasmas y preparar el antiséptico que utilizamos con mayor frecuencia. No sustituirá todo el cargamento perdido, pero será suficiente para mantener el hospital funcionando hasta que llegue el siguiente envío.

Sin perder más tiempo, el hombre tomó papel y tinta, redactando una solicitud dirigida a la Oficina de Misiones de Konoha. No se trataba de una tarea especialmente peligrosa, pero sí lo bastante importante como para no dejarla pasar.

Al poco tiempo, el encargo quedó registrado como una misión de rango D: un genin sería enviado al Bosque Senju con la misión de localizar y recolectar suficientes ejemplares de Aoiro-kaze antes del anochecer. Después de todo, incluso la flor más humilde podía marcar la diferencia entre un tratamiento exitoso y una sala de enfermería desabastecida.

Kaito Sarutobi
Rango Genin
Clan Sarutobi
Nivel 9
Estadísticas
Generales
Fuerza15(1)
Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra65(3)
Inteligencia30(2)
Especiales
Salud8
Velocidad10
Tenketsu10
Sigilo17
395
460
Enlace al Post
01-07-2026, 12:30 AM
Luego de salir de la oficina de misiones en el edificio del Hokage, salí al bosque Senju, a buscar la dichosa flor que me habían encargado. Me habían dado una descripción aproximada de la flor que debía buscar en el Bosque Senju, lugar que me era algo afín ya que mi abuelito estaba enterrado allí, y había ido a visitarlo cada tanto durante un tiempo.

Miré la descripción mientras iba caminando. Era una flor curiosa pero parecía que era bastante común, sólo que hubo un consumo excesivo estos últimos días, según me comentaron en la Oficina. Vaya. Supongo que tocaría buscarla y resolver este asunto. Mis ansias de misiones más interesantes seguía creciendo, aunque destruir un autómata patrulla que causaba caos en la zona residencial había sido bastante gratificante.


—¿Porqué un Sarutobi? ¿No sería mejor un Yamanaka o un Senju? En fin...— resoplé y pensé en voz alta mientras caminaba hasta el bosque, que ya empezaba a notarse desde el camino que dirigía a él, por las zonas residenciales. Me desvié un segundo a visitar a mi abuelito en el cementerio y me introduje en el Bosque Senju, listo para seguir con la misión que me habían encargado.

Off
Tengo virtud "investigador", quizás eso sirva de algo.
[Imagen: Y9dbWyr.png]
Hayato Miyashi
Rango Genin
Clan Yuki
Nivel 5
Estadísticas
Generales
Fuerza15(1)
Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra15(1)
Inteligencia5(1)
Especiales
Salud10
Velocidad11
Tenketsu10
Sigilo9
280
300
Enlace al Post
05-07-2026, 08:54 AM
Última modificación: 05-07-2026, 08:56 AM por Hayato Miyashi.
Para desgracia de Kaito, el panorama que encontró al llegar al punto indicado por la Oficina de Misiones distaba mucho de lo que esperaba. Allí donde, según los registros del Hospital de Konoha, debía extenderse un abundante campo de Aoiro-kaze, el paisaje ofrecía una imagen completamente distinta. El suelo estaba cubierto por una densa maraña de extrañas plantas de aspecto enfermizo, cuyos tallos grisáceos y cuerpos fúngicos habían conquistado casi todo el claro. A simple vista no había rastro de las flores medicinales; si alguna vez habían crecido allí, ahora habían sido desplazadas por aquella invasión silenciosa

No hacía falta ser un botánico para comprender que algo no marchaba bien.
Los pocos restos de vegetación que aún sobresalían entre la colonia mostraban hojas marchitas y raíces envueltas por una red blanquecina de filamentos que recorría la tierra como si poco a poco estuviera devorándola. Era evidente que aquella especie estaba absorbiendo los nutrientes del terreno e impidiendo que las Aoiro-kaze pudieran volver a florecer en esa zona.
Los archivos botánicos de Konoha identificaban a aquella peculiar planta como Hōshibana (胞子花, Flor de Esporas), una extraña mutación nacida de la simbiosis entre un hongo y una planta carnívora. Aunque no representaba un peligro mortal para personas o animales de gran tamaño, sí era considerada una plaga dentro del Bosque Senju debido a la rapidez con la que desplazaba otras especies vegetales, especialmente a la Aoiro-kaze, cuya presencia disminuía allí donde el Hōshibana conseguía establecerse.

Su aspecto resultaba tan extraño como inquietante.

Desde el suelo emergían gruesos tallos de textura rugosa que terminaban en una gran estructura similar a una flor. Sus pétalos carnosos permanecían entreabiertos alrededor de un centro oscuro repleto de finos filamentos flexibles, semejantes a pequeñas fauces vegetales. Permanecían inmóviles, casi como si durmieran, otorgando al claro un silencio poco habitual incluso para un bosque.
Sin embargo, aquella quietud escondía su verdadero método de caza.

El Hōshibana reaccionaba a las vibraciones repentinas. Bastaba con sacudir uno de sus tallos o rozarlo de manera brusca para que la falsa flor expulsara una nube de diminutas esporas hacia el aire. Los pequeños insectos que quedaban envueltos en aquella nube sufrían una rápida parálisis, cayendo lentamente al interior de la estructura floral, donde los filamentos terminaban inmovilizándolos para digerirlos poco a poco.
En el caso de un ser humano, las consecuencias eran muy distintas.

Las esporas carecían de cualquier efecto letal, pero resultaban extremadamente irritantes. Al entrar en contacto con los ojos, la nariz o la garganta provocaban un intenso escozor, lágrimas incontrolables, estornudos constantes y una molesta tos que dificultaba mantener la concentración. El efecto recordaba al de un potente gas pimienta: suficiente para entorpecer seriamente la misión de cualquier shinobi descuidado, aunque desaparecía con el paso de los minutos.

A simple vista no parecía existir un camino seguro a través de aquella barrera natural. Sin embargo, observando con detenimiento era posible apreciar pequeños espacios entre las colonias de Hōshibana, estrechos corredores donde el suelo aún permanecía libre de aquellas plantas. Avanzar por ellos era posible, siempre que cada paso fuera lento, medido y deliberado. Cualquier movimiento brusco, un tropiezo o incluso apartar un tallo con demasiada fuerza bastaría para desencadenar una lluvia de esporas sobre quien osara cruzar el claro con prisas.
Más allá de aquella extensa colonia, el bosque parecía recuperar poco a poco su aspecto habitual. Desde la distancia no era posible distinguir con claridad si las Aoiro-kaze seguían creciendo allí, pero todo indicaba que la plaga aún no había alcanzado esa parte del Bosque Senju. Si quedaban ejemplares suficientes para abastecer al Hospital de Konoha, probablemente se encontrarían al otro lado de aquel silencioso mar de Hōshibana. El verdadero desafío de la misión no consistía en combatir, sino en mantener la paciencia, controlar cada movimiento y atravesar la colonia sin despertar a las silenciosas flores que custodiaban el camino.

Imagen de la Hōshibana


[Imagen: DnvhKec.jpeg]
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