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Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Pais del Fuego   ›   Konohagakure no Sato
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  ›   [Evento] [Side Quest] — El Gran Desfile de las Hojas
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[Side Quest] — El Gran Desfile de las Hojas
Kaito Sarutobi
Rango Genin
Clan Sarutobi
Nivel 9
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Generales
Fuerza15(1)
Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra65(3)
Inteligencia30(2)
Especiales
Salud8
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Tenketsu10
Sigilo17
395
460
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01-07-2026, 02:41 AM
Luego de quedarme estupefacto por un momento y distraerme con algo que es irrelevante para los hechos de esta historia, logré oír los gritos del carterista que parecía que ya había sido capturado. Sus gritos horrorizados daban a entender que estaba siendo linchado.

—M-maldición. Mejor evito que hagan eso...—

Pero cuando me acerqué rápidamente, vi el enorme capitán al lado del carterista y no acabé de entender la situación. Lo vi a la cara y vi sus ojos. Parecía que afectaba al carterista con su Sharingan, técnica vox pópuli. Carraspeé y tomé aire, preparado para intervenir amablemente.


—Señor capitán, quizás el exceso no haga falta, simplemente podemos ayudarlo a llevar al carterista a la estación de policía y que lo apresen. Creo que seremos más útiles haciendo eso, en especial si usted se queda aquí a asegurar el desarrollo del festival, estoy seguro que usted opina lo mismo.—

Mi expresión era seria pero tranquila, convencido de lo que decía y tratando de hacer que el carterista no sufra más de lo que necesitaba sufrir por un delito tan "inocuo" para la integridad de las personas en el festival.

OFF
Uso mis virtudes de Voluntad Férrea y Mentira Convincente.
[Imagen: Y9dbWyr.png]
Yūgen Sarutobi
Rango Chuunin
Clan Sarutobi
Nivel 11
Estadísticas
Generales
Fuerza25(2)
Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra25(2)
Inteligencia0(1)
Especiales
Salud9
Velocidad12
Tenketsu9
Sigilo11
305
330
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01-07-2026, 02:48 AM
Finalmente parecía que aquél grupo improvisado hacía algo de progreso al intentar dominar aquél caballo rebelde. El esfuerzo combinado de aquellos sujetos, incluyendo a Yugen, estaba llegando a las últimas, pues había un límite para todo lo que el cuerpo podía soportar con una presión constante como lo era mantener aquél animal a raya. Las chanclas de Yugen ya estaban totalmente gastadas y el Sarutobi ponía todo su peso en sus pantorrillas para intentar guiar al animal hacia el punto que todos habían acordado.
 
A pesar del esfuerzo y trabajo en equipo, la desesperada fuerza del animal lograba dar la sensación de que cumplir con aquél trabajo sería algo imposible. Era en momentos como ese que Yugen maldecía una y otra vez no tener algún jutsu especial para la ocasión, aligerando la carga de tener que mover a una bestia como lo era aquél joven caballo.
 
— ¡Tengo senbons en mi bolsa de herramientas, si hace falta los clavaré en este caballo para incapacitarlo! —
 
Nadie quería matar a aquél animal solo porque si, pero si no había de otra Yugen estaba preparado para lanzar varios senbons sobre este, reduciendo sus movimientos y seguramente alterando aún más a la criatura. Pero ese aún no era el caso y el grupo parecía tener las cosas bajo control, avanzando poco a poco con aquella bestia desenfrenada.
 
— Si no logramos llevarlo al callejón entonces donde? No puedo ver absolutamente nada. ¡Hey! Ustedes allá arriba, díganos si ven algún otro lugar para llevar a este caballo. —

El cansancio ya estaba derrotando a Yugen pero este daba todo de si para no caer rendido en aquél lugar ante la vista de todos. Al mismo tiempo este tampoco tenía idea de lo que había hecho su hermano o de que se trataba todo aquél ruido que parecía haber salido de la nada.
[Imagen: VDdYHBx.png]
Kyōraku Senju
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 10
Estadísticas
Generales
Fuerza25(2)
Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra20(1)
Inteligencia5(1)
Especiales
Salud9
Velocidad14
Tenketsu9
Sigilo9
310
325
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01-07-2026, 05:26 AM
Resultado de la tirada
1+1=2 (Falle)


Su voz, aunque baja y constante, no encontró el lugar correcto en medio del ruido. El caballo no la recibió con calma. De todas maneras, Kyōraku nunca había sido diestro en las artes comunicativas. Mucho menos en su relación con los animales.

El Senju cerró la boca y se apartó de la rienda, dándole paso al rubio de maneras salvajes y prehistóricas. No por frustración. Era capaz de reconocer cuando sus acciones resultaban infructuosas. Un shinobi no insistía en una herramienta inútil solo porque hubiese decidido usarla en primer lugar.

Había cumplido una parte de la tarea, y la bufanda permanecía en su lugar. El mundo visible del caballo permanecía reducido a una sombra blanca. No veía a la multitud. No veía los colores violentos de las carrozas. No veía los brazos agitados ni los rostros que se inclinaban hacia el con miedo. Mientras aquella puerta siguiera cerrada, el animal tendría menos razones para romper de nuevo.

Ben, Yugen y Keisuke hacían lo propio con el animal. lograron dominarlo, por lo menos en parte, y aunque continuaba asustado y reacio, ya no era el manojo de nervios que había sido minutos antes.

Estuvo tentado a decirle al rubio que bajara la voz. Menos gritos. Menos movimientos bruscos. Menos alcohol respirado sobre un animal herido. Pero abandono la idea casi de inmediato. Había personas que escuchaban razones. Otras solo entendían la fuerza de sus propios brazos y el ruido de su propia garganta. Una masa de músculos borracha y sucia.

Suspiró abandonando la idea, tampoco le dio mucha importancia.

Por ahora, se mantendría al margen, observando el desenlace de la situación.

Ahora separado de la rienda y en su avance a través del desfile, tomó dos manzanas de un puesto cercano. Eran una mausquerramienta misteriosa que le serian útiles para más tarde.

Resumen
- Al fallar Kyoraku se retira de la rienda dándole paso a Ben para que dirija el movimiento, siendo el más veloz
- Se aparta un poco de la situación y se hace con dos manzanas de un puesto cercano.
- Observa el trabajo de sus compañeros y continúa siguiéndoles de cerca
[Imagen: Kyoraku-spirit.png]
Ficha de Kyōraku Senju

[Imagen: byakuya-signature.png]
Koga
Rango Genin
Clan Nara
Nivel 9
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza5(1)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia30(2)
Especiales
Salud9
Velocidad18
Tenketsu9
Sigilo9
390
465
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01-07-2026, 01:53 PM
Koga no apartó la vista del caballo hasta que estuvo convencido de que la situación había dejado de depender de él. Los cuatro shinobis habían encontrado, por fin, un objetivo común. Ya no luchaban entre sí por controlar una emergencia desde perspectivas distintas; ahora guiaban al animal con movimientos medidos hacia un lugar donde el ruido y la multitud dejarían de alimentarle el miedo. Aquel cambio era suficiente para que desviara su atención hacia el resto del escenario.

Su mirada recorrió la avenida una sola vez y entonces vio al equipo de pirotecnia. No necesitó más que un instante para comprender lo que estaba a punto de suceder. Los operarios preparaban la siguiente salva con la misma naturalidad con la que habían preparado la anterior, completamente ajenos a que el caballo seguía siendo una amenaza latente. Si aquellos petardos estallaban antes de que el animal abandonara la avenida, todo el trabajo de los cuatro shinobis podía deshacerse en un segundo.
No había tiempo para gritar una advertencia. Tampoco para correr hasta ellos.

Sus manos, que desde hacía varios instantes permanecían unidas, terminaron de cerrar la secuencia de sellos sin vacilar. El chakra descendió por su cuerpo hasta proyectarse sobre el suelo, donde su sombra comenzó a deslizarse con rapidez, estirándose entre las sombras naturales que dejaban las carrozas, los espectadores y los edificios. Desde lejos parecía apenas una deformación del pavimento, una mancha oscura que avanzaba silenciosa entre el bullicio del festival.
La sombra alcanzó al grupo encargado de la pirotecnia. En cuanto encontró las siluetas de quienes se disponían a iniciar la detonación, el jutsu se aferró a ellas.

Los movimientos de los operarios se detendrían de golpe.

Los brazos que se preparaban para acercarse a las mechas quedarian inmóviles, contenidos por una fuerza invisible que replicaba exactamente la quietud de Koga. No buscó derribarlos ni hacerles daño; únicamente les impidió completar la acción que amenazaba con desencadenar una nueva crisis. Era una inmovilización limpia, precisa y deliberadamente temporal. Koga permaneció inmóvil en el lugar donde había iniciado la técnica, manteniendo la concentración sin desviar la vista del grupo que conducía al caballo. No le preocupaba que los encargados de la pirotecnia interpretaran aquello como una intromisión. Prefería explicar después por qué habían perdido unos segundos del programa antes que ver al animal desbocarse nuevamente entre la multitud.

Su intención nunca fue detener el espectáculo, solo retrasarlo.

Esperaría el tiempo suficiente para que el caballo desapareciera de la avenida y los cuatro shinobis completaran su labor. En cuanto el peligro hubiera pasado y el estruendo dejara de representar un riesgo para el animal y para los ciudadanos que aún se encontraban cerca de él, liberaría la técnica sin resistencia alguna, permitiendo que la celebración retomara su curso como si aquella breve pausa nunca hubiera existido.

✔Aprendida · 17-06-2026
◈Yin
✦Nivel: Cero
#ID: NARA101B
◔Coste
25 de Chakra | 15 de Chakra por Turno
▣Descripción

El Kagemane no Jutsu es una técnica de estilo Yin que permite al usuario extender su sombra para conectarla con la de un enemigo. Una vez enlazadas, el objetivo queda atrapado bajo el estado de Control Físico, forzado a imitar los movimientos del usuario y perdiendo el control sobre su cuerpo. Esta técnica es ideal para interrumpir acciones, inmovilizar o manipular al oponente con precisión táctica.

La sombra solo puede avanzar por superficies conectadas al suelo, pero puede alcanzar a cualquier objetivo que se encuentre dentro del rango lineal entre el usuario y su blanco, sin importar si está volando o posado sobre una estructura elevada como un árbol o una roca flotante. Mientras la sombra se desplaza, el usuario no puede moverse de su posición inicial; sin embargo, una vez establecida la conexión, puede recuperar su movilidad y continuar controlando la técnica sin interrupciones.

✧Efecto
25 (MCCK) de Rango - Control Físico

✔Aprendida · 22-06-2026
◈Especialidad
✦Nivel: Cero
#ID: NARA201E
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

El usuario es capaz de generar una segunda sombra activa que amplía tanto el alcance como las capacidades del Kagemane no Jutsu.

Esta segunda sombra puede manifestarse de tres formas, desde un objetivo ya atrapado, desde el propio usuario, o desde un nodo de sombra conectado a la suya, siempre que provenga de una sombra natural o proyectada por el mismo usuario. Esta sombra adicional funciona como un Kagemane no Jutsu convencional, y puede ser utilizada sin restricciones incluso sobre el mismo objetivo que ya se encuentra atrapado por la sombra principal, permitiendo múltiples formas de presión y ataque simultáneo.

Esta segunda sombra puede ser Mejorada y también beneficiarse de otras Especialidades. En caso de utilizarla, conserva los mismos costos y alcance que el Kagemane no Jutsu original, y su única condición es permanecer conectada al usuario a través de una sombra continua.

✧Efecto
No tiene efecto adicional especificado.


Resultado de la tirada

Resultado para ser 'sigiloso' = 12+
Tirada = 1d20+2
Resultado = 8


Resumen
Koga utiliza el Kagemane no Jutsu para detener a los que están a punto de soltar los fuegos artificiales, solo hasta que los otros consigan llevar el animal al callejón
[Imagen: RoaK1gc.png]
Akira Hyuuga
Rango Chuunin
Clan Hyuga
Nivel 20
Estadísticas
Generales
Fuerza6(1)
Destreza35(2)
Ctrl. de Chakra19(1)
Inteligencia0(1)
Especiales
Salud9
Velocidad13
Tenketsu9
Sigilo9
266
314
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01-07-2026, 06:37 PM
Akira ejecutó la transición con una fluidez que desmentía la urgencia del momento. En un parpadeo de movimiento controlado, bajó suavemente su centro de gravedad, descendiendo a la posición de semi-cuclillas. La musculatura de sus piernas se tensó, enraizando su cuerpo con una estabilidad inquebrantable, lista para un despliegue instantáneo.

Al mismo tiempo, su torso se inclinó decididamente hacia adelante, compactando su silueta contra el entorno oscuro. Esta no era una muestra de miedo, sino el lenguaje corporal de la doctrina shinobi: una "reverencia táctica" que reducía su tamaño objetivo mientras mantenía la movilidad. Sus hombros se redondearon ligeramente bajo el peso de sus vestiduras, y su brazo izquierdo se relajó y bajó para colgar suelto cerca de su rodilla izquierda.

La cabeza, sin embargo, permaneció obstinadamente nivelada y erguida hacia adelante, mirando al superior mientras ejecutaba la técnica de castigo y control. Los ojos del Hyūga ya no mostraban el Byakugan activo; las venas inflamadas alrededor de sus sienes se habían apaciguado, y sus pupilas pálidas se fijaron firmemente en la figura que avanzaba, absorbiendo cada detalle del uniforme y la postura de quien daba las órdenes. Quedó instantáneamente inmóvil, una sombra agazapada y respetuosa, esperando la primera palabra antes de reaccionar.

Sin embargo, antes de que el silencio de la autoridad se apoderara por completo del ambiente, Akira aprovechó la milimétrica pausa para dirigirse al compañero que todavía lidiaba con el cuerpo inerte del carterista. Por dentro, un sobrio sentimiento de orgullo lo embargaba; la intervención de Daeru y la imponente llegada del Capitán reflejaban una efectividad impecable de la que se sentía firmemente partícipe. Pero la eficiencia no lo eximía de los modales.

—Daeru —pronunció con una seriedad imperturbable, manteniendo la voz lo suficientemente baja para no interrumpir el orden—. Mis disculpas por los impactos de hace un momento. La corta distancia y la velocidad del agarre hicieron inevitable que algunos golpes superficiales te alcanzaran. Agradezco tu templanza en el proceso.

Justo cuando la sumisión ante el rango de Takeru parecía consolidar la escena, el destino decidió dinamitar la solemnidad del momento. Un torbellino de pasos descompuestos y agitación pura rompió la formación. Antes de que Akira pudiera preverlo con sus ojos normales, un cuerpo colisionó de lleno y sin frenos contra la espalda del mismísimo Capitán de la Guardia Interna.

Era Mayura. Su hermano mellizo.

Un sutil e invisible destello de incredulidad cruzó las facciones de Akira. Ver a su propia sangre huir de sus problemas personales solo para estamparse contra la figura más peligrosa e imponente de la avenida principal era una verdadera prueba para su paciencia. Manteniendo firmemente su postura agazapada y respetuosa, el joven Hyūga asumió la responsabilidad familiar con la rigidez protocolaria que lo caracterizaba, bajando la cabeza un par de grados más ante el oficial afectado.

—Capitán Takeru... —intervino de inmediato, proyectando una voz firme que buscaba amortiguar el castigo—. Le ruego que perdone la extrema imprudencia de mi hermano. Le aseguro que no ha sido su intención faltar el respeto a su investidura ni entorpecer las labores de la Guardia.

Sin romper la reverencia táctica, pero desviando sus ojos pálidos hacia la figura atolondrada que acababa de cometer semejante suicidio social y militar, Akira suavizó apenas un ápice el rigor de su voz, dejando entrever la inevitable y genuina preocupación fraternal que sentía por su par.

—¿Estás bien, Mayura? ¿Qué es lo que te ocurre?
[Imagen: JK2RddW.png]
Ran Kurai
Rango Genin
Clan Uchiha
Nivel 8
Estadísticas
Generales
Fuerza8(1)
Destreza29(2)
Ctrl. de Chakra37(2)
Inteligencia46(2)
Especiales
Salud11
Velocidad10
Tenketsu9
Sigilo14
404
396
Enlace al Post
01-07-2026, 09:56 PM
Y a pesar de que verdad que la chica estaba poniendo lo mejor de sí cómo para salir de su estado de congelamiento, por decirlo de alguna forma, al estar en presencia de un miembro que era perteneciente al clan al cual su propia madre había pertenecido cuando estaba soltera, finalmente, para su gran, pero para su gran frustración, ella finalmente no pudo hacerlo. ¿Qué le estaba pasando? ¿Por qué era que ella, quien en teoría y supuestamente era una shinobi capaz, y cómo no si después de todo se había graduado de la Academia Ninja y obtener el rango de genin, no había conseguido demostrar en lo absoluto lo competente que ella era al momento de utilizar jutsus, por ejemplo? ¿Era que acaso su mente, su tan alterada y obsesiva mente, tanto influía tanto al punto de impedirle comportarse cómo era lo debido? Apretando entonces acto seguido mucha fuerza sus dos  puños, a tal nivel que hasta sus nudillos emblanquecieron por completo y hasta provocar un ligero temblor en ambas manos, de algún modo la chica consiguió desprender su mirada del vacío, sólo para a continuación colocarla primeramente en la figura del que era su pariente… y al hacerlo, fue que la muchacha se percató de que este no sólo había conseguido aplicar la técnica insigne de aquel clan, sino que a la vez había podido enfrentarse de lleno contra aquel carterista. ¿Era que ella podría eventualmente actuar cómo se suponía que un integrante de esa familia debía de hacerlo? Y la duda quedó ahí. 

Sin embargo, también era absolutamente cierto que la joven por ningún motivo permitiría seguir quedándose en ese tan deplorable, y por qué no igualmente decirlo, vergonzoso y mediocre estado. No, al contrario, Ran tenía muy en claro en su mente, esa misma que aún le jugaba extremadamente en su contra, que ella por ningún motivo, por ninguna excusa podía quedarse a limitarse ser mera espectadora de esa escena, y que hasta era más, este momento era el más propicio, el más esencial, el más provechoso como para demostrar al fin y al cabo que ella sí, efectivamente sí, podría lograr óptimamente actuar cómo un ninja de la Aldea de la Hoja, tenía que hacerlo. Fue así como entonces ahora los ojerosos ojos de la joven se desprendieron de la silueta de Daeru, para así fijarse por completo en el carterista, del cual para gran asombro y hasta desconcierto de la chica, éste demostró tener habilidades de manejar chakra. ¿Era que tal vez ese supuesto ladrón, era más bien un individuo potencial y altamente peligroso, el cual se escondía tras ese montaje de querer sustraer pertenencias personales de los presentes de ese ya más que fallido desfile? Ciertamente, para la muchacha todo, pero todo era posible… y si a esto le sumamos su tan permanente paranoia, pues las sospechas acerca de ese supuesto carterista, sólo hacían dispararse de una forma más que exagerada. Y ella otra vez todo lo posible por solo enfocarse lo que realmente importaba ahí, o sea hacer lo necesario para retener al carterista.  

Pero lo que vino a continuación, desconcertó a la kunoichi por completo. Ahora ese mismo ladrón, al menos teóricamente hablando, ya que para la joven ese sujeto era algo más que un simple carterista, empezó a decir cosas incoherentes, hilarantes, cosas que a ciencia cierta, era más que peculiares tomando en consideración la situación que se estaba presentando. Sin embargo, cuando ya la chica estuvo a punto de creer que todo había sido después de todo un plan del propio carterista para fingir demencia y así en el acto despistar a esos genin y así mismo que le castigo que eventualmente recibiría sería uno no tan grave, fue que la propia Ran cayó en cuenta que toda esa reacción podría reconocerse cómo consecuencia inmediata, de una técnica que pertenecía al mismo clan al cual ella por la sangre de su madre era parte. ¿No que el capitán Takeru, era también un Uchiha…? Llegando entonces a la conclusión final de que ese sujeto había sido víctima de una ilusión provocaba por ese genjutsu ejecutado tan tan impecablemente de quien era el capitán de la Guardia Interna de Konoha, fue que a continuación Ran decidió salir de donde ella estaba ubicada, dirigiéndose así ella hacia donde se encontraban los otros shinobis que habían estado involucrados, de alguna u otra forma, de esa tan particular situación. Y la chica tampoco pudo evitar preguntarse a nivel interno, al observar al otro Uchiha que tenía su mismo rango, al menos de momento, ¿qué le hubiera ocurrido a ella si hubiera intervenido…? 

¿Acaso las consecuencias habrían sido más graves, más complejas de las que el propio Daeru había sufrido…?—Sé que probablemente no tengo derecho a meterme en este asunto—dijo entonces la muchacha, a la vez que posaba su sombría y apagada mirada alternadamente entre todos los presentes de esa escena, utilizando así ella un tono de voz tan, pero tan frío, que hasta llamaba la atención que sus palabras sonaran de esa forma—, pero creo que es muy alarmante que ese sujeto, quien supuestamente estaba entre el gentío con la intención de hacerse un botín gracias al desconcierto general, pudiera manipular chakra así nada más—la joven en ningún solo instante no sólo conservó esa tonalidad al hablar, sino que al mismo tiempo ella igualmente mantenía esa expresión facial en su pálido y demacrado rostro, la cual sólo indicaba su seriedad, su gelidez, su estoicismo. —Bueno, ustedes pudieron pelear directamente con él… ¿creen que ese carterista sea algo más que eso?—continuó hablando la joven, posando en esta ocasión su mirada sobre los chicos que sí habían tenido contacto directo con ese ladrón. Dicho esto último, la joven tomó la decisión de quedarse total y absolutamente callada, en pleno silencio, en vista que deseaba saber la respuesta por parte de los otros jóvenes, y sin darse cuenta ella misma, la chica consiguió interactuar con los otros shinobis, aún cuando estaba en presencia de otros dos Uchihas. ¿Era que tal vez, en una de esas, la joven estaba consiguiendo derribar todo esos miedos casi irracionales, que sentía por esa familia?  


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Lamento no haber podido responder la ronda anterior, tuve algunos problemas
Uchiha Keisuke
Rango Genin
Clan Uchiha
Nivel 11
Estadísticas
Generales
Fuerza5(1)
Destreza5(1)
Ctrl. de Chakra55(3)
Inteligencia100(5)
Especiales
Salud9
Velocidad11
Tenketsu13
Sigilo14
485
480
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01-07-2026, 11:32 PM
—¡Oye tú! Si vas a llorar por el caballo, llorás después. Ese callejón que señalaste sirve. Abrí camino y quitá gente de ahí. - Tenía muchas cosas que gritarle al viejo barbudo, apestoso y pulgoso, pero decidió no hacerlo por la paz. Total, parecía que ya el karma del mal olor lo traía. Además de que era mejor evitar más discordias, decirle algo podía afectar los nervios del caballo, no era lo más inteligente. Así que seguiría caminando abriéndose paso entre las personas y hablándole a los ciudadanos de tener cuidado de no hacer ruidos innecesarios por el momento, para no alterar los nervios del animal. Quería decirle que hablara más bajo, que dejara de gritar por el bien del caballo, pero viendo que ahora el tipo tenía más control sobre el animal decidió no hacerlo para no alterar al borrachín ni ponerse a pelear con él, no en esa situación.

- Que demonios le pasa a la gente de este lugar y las ordenes?! QUE YO HAGO LO QUE SE ME DE LA GANA!!!

-¿? - Miró de reojo a Yugen. Parecía un loco gritándole al aire. Probablemente no lo dejaron hacer nada en su casa y tenía que gritarlo a los cuatro vientos en esos momentos. Procedería a ignorarlo, hasta que…

-Seguros de que matarlo no es mejor idea?! - Por unos momentos observó a Yugen con una mirada asesina, pero luego siguió a lo suyo para seguir trabajando por el animal, el animal de cuatro patas, no el animal que gritaba a los cuatro vientos que hacía lo que se le daba la gana. Si… Cringe… Ese era el tipo de personas por el que saltó a ir a proteger el caballo. Un idiota sin tacto por los demás. Suspiró y respiró hondo para calmarse, esperando que solo fuera un comentario idiota al azar lanzado hacia los aires, como los últimos comentarios que había estado haciéndo el macharrán. Al menos el que estaba sobre el caballo servía para algo, pero Yugen ni si quiera podía agarrarle bien de la cabeza. Menos mal y estaba el otro pelinegro (Kyoraku) por el area de la cabeza del caballo para evitar que el otro idiota (Yugen) lo esnucara.

Skelly: No quieres que yo lo mate, pero ¿vas a dejar que él lo mate? - Seguía diciéndo el esqueleto imaginario ahora a su lado. Keisuke negó con la cabeza. -Vamos, mátalo. Deja que entre a mi paraíso. Sería un idiota menos en el mundo, y el caballo estaría a salvo.

Ignoró denuevo al esqueleto imaginario y decidió prestar atención a lo que decía Ben, mientras apartaba los últimos ciudadanos que estaban en el camino. -Por favor, háganse a un lado. No hagan mucho ruido, es un caballo nervioso. Pueden moverse a aquella area a seguir viendo el desfile. - Decía con amabilidad mientras apuntaba a un area más alejada para que los familiares se movieran. -Sujeten a sus niños. Hablenles sobre el peligro de los animales nerviosos, y sobretodo, la empatía para entenderlos, y seguridad para manejar con ellos. - Dijo con una sonrisa, diciéndo esto último por los comentarios tontos de Yugen, pero también para ver si podía hacer que se creara un poco de consciencia. Los familiares que estaban en las cercanías entendieron y se movieron hacia los lados despejando el area y abriéndo paso.

— ¡Tengo senbons en mi bolsa de herramientas, si hace falta los clavaré en este caballo para incapacitarlo! 

Tic en el ojo de Keisuke. Se mantuvo a espaldas del grupo para que no lo vieran, aún manteniéndo una sonrisa amable, o fingiéndo una sonrisa amable. ”Por favor… Se lo suficientemente idiota como para no saber usar tus senbons, te los claves en tus órganos favoritos y no te reproduscas…” - Eso era lo que quería decirle pero no dejó que tales palabras salieran de su boca. A Keisuke se le ocurrieron algunas ideas, aunque lástima que no podía meter al caballo en un Genjutsu donde el caballo se viera a sí mismo en un paraíso lleno de paz, tranquilidad y zanahorias.

”El caballo debe estar sediento…” - Pensó y fue a un puesto cercano a buscar botellas de agua, un envase vacío, algunas zanahorias, y algún paño que sirviera de sábana, también algunas hiervas para la medicina. Esperaba que eso fuera suficiente para el caballo. No se quería arriesgar a curarlo para evitar que saliera corriendo, pero las tendría encima por si acaso.

Regresaría caminando, estando más tranquilo, para encontrarse a Ben metiéndo el caballo en el callejón. Abrió una de las botellas de agua, la vació en el envase, y con cuidado pondría el envase con agua frente a la nariz del caballo. Que él decidiera cuando tomar agua. Se alejaría si el caballo decidía no tomar, para no ponerlo más nervioso. Le sonrió al caballo.
Uchiha buenazo :3

Ficha || [Registro] - Uchiha Keisuke || Cronologias del Doctor de la Muerte
[Imagen: Kei-Thresh1.png]
[Imagen: Kuroto-Kei1Firma.png]
Daeru Uchiha
Rango Genin
Clan Uchiha
Nivel 14
Estadísticas
Generales
Fuerza5(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra150(5)
Inteligencia55(3)
Especiales
Salud12
Velocidad16
Tenketsu9
Sigilo13
535
595
Enlace al Post
02-07-2026, 01:41 AM
Su compañero lanzó veloces ataques con las manos intentando detener la huida del carterista. Sin embargo, no logró calcular del todo sus movimientos y varios de aquellos golpes terminaron impactando sobre Daeru, que se mantenía aferrado al hombre como si de ello dependiera su vida.

—¡Aaagh!— Bufó mientras apretaba los dientes. Media docena de golpes impactaron la parte baja de su cuerpo. Sintió cómo la pierna derecha fallaba al apoyar el peso y un leve hormigueo comenzó a extenderse, obligándolo a moverla de un lado a otro. Cuando comprobó que el ladrón ya no tenía forma de escapar, el Uchiha finalmente lo soltó.

Daeru movía las piernas, las flexionaba y se masajeaba la zona afectada intentando aliviar el adormecimiento. El muchacho de cabellos negros se acercó para pedirle disculpas por lo ocurrido. —No pasa nada, estoy bien.— Respondió con una sonrisa dibujada en el rostro mientras se rascaba la nuca, intentando transmitir que todo estaba bajo control. «Duele mucho...» Pero, por dentro, la realidad era muy distinta. El dolor era intenso, aunque no tenía más opción que disimularlo.

«¿Qué le ocurre?» El hombre que habían reducido comenzó a gritar incoherencias, como si estuviera viendo un fantasma... o algo peor. Se retorcía intentando apartarse de un enemigo invisible. Durante un instante, Daeru sintió un escalofrío. ¿Sería ese el efecto de las técnicas de los Hyūga? No... aquello parecía ser obra de un tipo de habilidad completamente distinta.

Poco a poco, las piezas comenzaron a encajar. Un hombre de presencia imponente apareció frente al ladrón. Sus ojos eran iguales a los de Daeru, aunque desprendían una intensidad muy superior. El Sharingan permanecía activo, clavado sobre el delincuente sin apartarse un solo instante. «¿Eso también puede hacer el Sharingan?» Sus ojos se abrieron con sorpresa al contemplar aquella escena. «Ese debe ser Takeru Uchiha... He escuchado historias sobre él. A simple vista es un ninja excepcional.»

Permaneció boquiabierto, como si la mandíbula fuera a desencajársele. No podía apartar la vista de aquel miembro de su clan. Según había oído, era el capitán de la guardia de la aldea y uno de los Uchihas más hábiles de su generación. «Así que ese es el verdadero poder del Sharingan...» Una gota de sudor descendió por su frente mientras apretaba el puño derecho. Nunca antes había visto a un Uchiha combatir con semejante dominio de sus ojos.

Permanecía unos pasos detrás del ladrón, esperando que el capitán se hiciera cargo de la situación, cuando un muchacho terminó chocando de lleno contra él. Daeru abrió ligeramente los ojos, desconcertado. «¿Cómo alguien puede chocar con un hombre así?» Estaba convencido de que aquel muchacho sería reprendido. Sin embargo, por primera vez no intentó desaparecer entre la multitud. Permaneció allí, inmóvil, observando con atención el desenlace. Aunque las miradas todavía pudieran recaer sobre él, la curiosidad era mucho más fuerte. Quería ver cómo actuaba un shinobi de semejante nivel.
[Imagen: 1bb5716d6be2fa2b4e048ccb8fb0d90a.gif]
Hablo - «Pienso» - Narro
Cronología
Mayura Hyuga
Rango Chuunin
Clan Hyuga
Nivel 11
Estadísticas
Generales
Fuerza1(1)
Destreza29(2)
Ctrl. de Chakra27(2)
Inteligencia3(1)
Especiales
Salud9
Velocidad12
Tenketsu9
Sigilo10
264
316
Enlace al Post
02-07-2026, 03:59 PM
Cuando la desesperación invade al cuerpo humano, los errores pueden llegar a ser fatales. Mayura se encontraba atravesando la multitud, manteniendo una distancia prudente de las personas de su clan hasta que pudo perderlas. Sin embargo, aún necesitaba hacer algo más: encontrar a Akira. No había visto a su hermano en el desfile, lo que significa que él también se escapó y estaría tan condenado como el pavo real de konoha cuando regresaran a casa.

Su travesía se sintió como una odisea. Atravesar a la gente sudada, saber que su pelo estaba envuelto en su túnica con un moño improvisado y lleno de polvo. Absolutamente todo le causaba la inestabilidad suficiente para enfocarse en cada punto de visión periférica. Pero entonces, pudo distinguir lo que tanto buscaba, a su hermano. No se enfocó en los alrededores ni le importó quién más estuviera presente. Ahora, lo que realmente valía la pena era salvar tanto su pellejo como el de Akira.

— ¡HERMANOOOOO! — Exclamó con entusiasmo, acelerando el ritmo y desactivando su Byakugan, ya no lo necesitaba, encontró lo que buscaba. Durante el proceso de desactivación tuvo un breve pestañeo, uno que le impidió ver, aun con su buena vista, lo que estaba más allá de sus narices. Típico del joven Hyuga, enfocarse en él y sus problemas personales. Y así fue como… PUM, chocó con la espalda de un hombre.

No se dio cuenta de quién había sido. Al menos no hasta retroceder dos pasos, mientras se sobaba la cara y ajustaba el moño para que no se fuera a caer. — ¡OYE Fij…! — Estaba a punto de gritar furioso, echarle la culpa al otro, pero las palabras de su hermano y el ver de quien se trataba el sujeto, le frenó de golpe, con un semblante que cambio de inmediato, ahora era miedo, no tanto como el terror a su madre, pero si lo suficiente para asustarse por si le delataban. — Disculpe capitán, es que andamos en una urgencia. Maneki, el gato de mi hermano está perdido. Me han enviado a avisarle para ir juntos a buscarlo. — Mintió descaradamente, ahora sonrojado y fingiendo pena, mirando al suelo, haciendo uso de su belleza y atributos andróginos para reflejar una inocencia, jugando lentamente con la punta de su pie y el suelo mientras llevaba un índice a la boca. ¿Internamente? La desesperación le mataba, había salido de un centro de atención en pleno desfile a ser otro centro de atención, hoy lo que más le gustaba se sentía como una pesadilla. Temía que si no se movía rápido los encontraran envuelto en líos, hoy tener el spotlight era un infierno.  


Datos

Mantengo Byakugan; Rango = MDES*10 = 20*2 (fuera de combate) = 40 Metros.

Tengo la virtud de Buen Flujo.
Chakra = 268 - 27 = 241

Chakra: 241/331

[Imagen: ab4qP1h.jpeg]
Narrador 10
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Clan Terumi
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03-07-2026, 12:47 AM
Última modificación: 03-07-2026, 12:53 AM por Narrador 10.
La Torre de Dangos.

En la carroza del Chango Dango, la calma había regresado casi por completo. El peligro había quedado atrás y los únicos ecos del incidente eran las risas nerviosas de algunos espectadores y la inconfundible voz de Naoe Senju, quien continuaba hablando con tanta rapidez y un acento tan peculiar que cualquier persona ajena a él habría jurado que estaba regañando a alguien o discutiendo acaloradamente. Sin embargo, quienes lo conocían sabían que aquella era simplemente su forma natural de expresarse. Entre frases prácticamente ininteligibles y gestos exagerados, el joven no dejaba de comprobar que el comerciante con el que había terminado en el suelo se encontrara en buen estado, mientras a pocos metros los niños seguían rodeando a Raizen Sarutobi, vitoreándolo con entusiasmo por la espectacular maniobra con la que había evitado que los dangos calientes cayeran sobre ellos. Algunos incluso recibían de sus propias manos aquellos mismos dulces que, apenas unos instantes antes, habían estado a punto de convertirse en un accidente.

Fue entonces cuando una figura descendió con tranquilidad desde la carroza. Era un hombre de baja estatura, de barba abundante y aspecto afable, cuyos movimientos transmitían la serenidad de alguien acostumbrado a mantener la calma incluso en los momentos más complicados. Se acercó primero al comerciante que había sufrido la caída y, tras una rápida inspección, confirmó lo evidente: aunque las heridas no parecían graves, lo más sensato sería mantenerlo alejado del trabajo durante algunos días para permitir que se recuperara por completo. Solo entonces dirigió su atención hacia los dos jóvenes shinobis que habían intervenido.
—Chiieeeehehehehe —rió con una expresión divertida mientras alternaba la mirada entre Naoe y Raizen —Estos jóvenes de hoy en día... Cuando yo me preparaba como shinobi hace unos veinte años, las cosas eran muy distintas. — Sus palabras estaban cargadas de esa mezcla de nostalgia y humor que solo poseen quienes han vivido lo suficiente para comparar generaciones enteras. Aquel hombre, pese a su reducido tamaño y su apariencia de simple cocinero, era Kuishin Sarutobi, propietario del célebre restaurante Chango Dango, un establecimiento cuya fama se extendía mucho más allá de las calles de Konoha. Además, compartía un parentesco que cualquiera en la aldea consideraría digno de mencionar: era primo del actual Hokage. Sin embargo, Kuishin jamás había permitido que aquel vínculo definiera su identidad. Prefería ser reconocido por el sabor de sus dangos, por la calidez de su restaurante y por el esfuerzo de sus propias manos antes que por llevar el mismo apellido que el líder de la aldea.

La diferencia de estatura resultaba casi cómica. Frente a Naoe y Raizen, aquel hombre apenas les llegaba al pecho, pero bastaba observar la seguridad con la que caminaba para comprender que el tamaño jamás había sido un inconveniente para él. Su complexión era robusta, sus brazos denotaban años de trabajo constante entre fogones y sacos de harina, y sobre su hombro izquierdo descansaba con absoluta naturalidad un viejo mono de pelaje oscuro que observaba la escena con la misma tranquilidad que su dueño. No era un animal cualquiera. Quienes conocían a Kuishin Sarutobi sabían que, pese a no haber seguido el camino del shinobi, había heredado varias de las tradiciones de su clan, entre ellas el vínculo con los monos de invocación, una costumbre que mantenía viva incluso desde la cocina de su restaurante. —Ya que mi empleado no podrá trabajar unos días. —comentó con calma e hizo una breve pausa mientras volvía la mirada hacia el cocinero lesionado, que todavía terminaba de incorporarse con ayuda de Naoe. Después observó nuevamente a los dos jóvenes shinobis, como si la decisión ya estuviera tomada desde mucho antes de formularla.

—Los espero mañana temprano en el Chango Dango. — La frase sonó demasiado firme para ser una simple invitación. Apenas transcurrió un segundo antes de que el propio Kuishin confirmara lo evidente. Su expresión afable desapareció por completo, sustituida por una mirada severa que contrastaba de forma casi absurda con su baja estatura. —No es una petición, es una orden.— Por un instante, el pequeño cocinero pareció mucho más intimidante que varios jōnin de la aldea. Había algo en su forma de hablar, en la autoridad con la que pronunciaba cada palabra y en la absoluta seguridad de que sería obedecido que hacía difícil llevarle la contraria. Después de todo, si uno de sus empleados estaría de baja por culpa del incidente, lo mínimo era que quienes habían participado en él ayudaran a cubrir su ausencia, aunque aquello significara pasar un día entero sirviendo dangos en lugar de entrenar.

El silencio apenas duró un instante antes de que Kuishin pareciera recordar un detalle más. Giró lentamente la cabeza hacia Raizen, y una sonrisa traviesa apareció bajo su espesa barba. —Ah, por cierto, Raizen-chan, esos dangos que regalaste a los niños tendrás que pagarlos. Bueno, mejor dicho, los pagará tu madre cuando pase por el local.— Tras pronunciar aquellas palabras, el viejo mono sobre su hombro dejó escapar un breve chillido que casi sonó como una risa burlona, mientras varios de los presentes no pudieron evitar contener una sonrisa. Después de todo, salvar a los niños había sido un acto heroico, pero los dangos seguían teniendo dueño.

El Carterista.

Con la situación del carterista finalmente bajo control, la tensión comenzó a disiparse poco a poco, aunque aún quedaban asuntos por resolver. Mientras el delincuente permanecía atrapado en el genjutsu, completamente ajeno a la realidad y consumido por las ilusiones que solo él podía percibir, varias miradas se dirigieron hacia Takeru Uchiha. El capitán de la Guardia Interna había asumido el control de la escena con una naturalidad que solo otorgaban los años de servicio, y su sola presencia bastaba para que los curiosos mantuvieran una prudente distancia. Fue entonces cuando Kaito tomó la palabra. Sus comentarios, pronunciados con la sinceridad propia de un joven shinobi, no provocaron la reacción que muchos habrían esperado. Takeru no frunció el ceño, no mostró molestia ni dejó escapar el más mínimo gesto de impaciencia. Permaneció inmóvil, con la misma serenidad que había demostrado desde el instante en que activó su Sharingan. Poco a poco desvió la vista del carterista, comprobando primero que el genjutsu seguía surtiendo efecto, para después fijar sus ojos escarlata sobre el joven shinobi.

El silencio que siguió no fue especialmente largo, pero sí lo suficiente para hacerse incómodo. Era ese tipo de pausa que obligaba a cualquiera a preguntarse si había dicho algo fuera de lugar. Durante aquellos breves segundos, el peso de la autoridad se hizo evidente. No era la intimidación de un hombre dispuesto a castigar, sino la presencia de alguien que había cargado durante años con la responsabilidad de velar por la seguridad de toda una aldea. Finalmente, Takeru rompió el silencio. Su voz sonó firme y pausada, desprovista de cualquier rastro de hostilidad, pero impregnada de una disciplina inquebrantable que dejaba claro por qué ocupaba el puesto de capitán de la Guardia Interna de Konoha. 

—Tu intención de mantener el orden durante el festival es correcta, y valoro que pienses en la eficiencia de las fuerzas —comenzó Takeru con absoluta serenidad. Mientras hablaba, cruzó los brazos sobre el pecho y dejó que su mirada recorriera lentamente los alrededores, inspeccionando a la multitud que poco a poco volvía a concentrarse en el desfile antes de detener sus ojos sobre el joven genin —Pero cometes un error de cálculo. — El capitán hizo una breve pausa. Sin perder la compostura, señaló discretamente al hombre que permanecía inmóvil, completamente atrapado en el genjutsu. —En un festival de esta magnitud, un criminal acorralado es un peligro impredecible. Un intento desesperado de huida, un arma escondida o la posibilidad de tomar a un civil como rehén habrían bastado para convertir un simple robo en una tragedia. El genjutsu no es un exceso, es un método de contención inmediata. El poder de un shinobi de Konoha existe para cortar un conflicto de raíz antes de que tenga la oportunidad de crecer. Eso no es castigar, es prevenir.— Las palabras del capitán no nacían de la arrogancia, sino de la experiencia. Eran las conclusiones de alguien que había visto suficientes incidentes transformarse en desastres por conceder una sola oportunidad de más. Su tono jamás se elevó, pero cada frase parecía asentarse con firmeza entre quienes lo escuchaban. No intentaba humillar al joven, sino transmitir una lección que difícilmente encontraría en un libro o durante un entrenamiento rutinario.

Finalmente, Takeru dio un paso al frente, situándose de manera natural como la máxima autoridad en aquella escena. Su presencia bastó para disipar cualquier duda sobre quién estaba al mando. —Hicieron un buen trabajo al capturarlo. Ahora sigan su propio consejo. Lleven a este hombre a la estación, el genjutsu se disipará dentro de diez minutos, tiempo más que suficiente para que esté tras las rejas sin provocar un solo disturbio durante el trayecto. Yo me encargaré de que el festival continúe siendo un lugar seguro para todos.— Su mirada recorrió una última vez a los presentes antes de concluir con la misma firmeza con la que había comenzado.

Cuando el asunto del carterista quedó completamente resuelto y los shinobis comenzaron a disponerse a cumplir las órdenes recibidas, Takeru desvió la mirada hacia los dos jóvenes Hyūga que aún permanecían cerca de la escena. La severidad que había mostrado unos instantes antes desapareció ligeramente, sustituida por una expresión donde el cansancio y un discreto sentido del humor parecían convivir con naturalidad. Soltó una breve risa por lo bajo antes de hablar. —Jóvenes Hyūga, tendrán que disculparme por haberme detenido justo en tu ruta de escape. — Sus palabras iban dirigidas principalmente a Mayura, aunque no había intención alguna de avergonzarlo públicamente, más bien sonaban a la observación de alguien que había atado cabos desde hacía rato y comprendía perfectamente lo que estaba ocurriendo. —Por cierto... Kenji Hyūga está unas dos calles más abajo. — Hizo una pequeña pausa, lo suficiente para que la información terminara de asentarse. —Si corres lo bastante rápido, quizá tengas suerte y no llegue a encontrarte, aunque, siendo el vigía de la torre perimetral— Una sonrisa terminó por dibujarse en el rostro del capitán mientras negaba levemente con la cabeza. —Jajajaja... dudo mucho que puedas escapar del alcance de su Byakugan.—

No había burla en sus palabras, sino una mezcla de comprensión y resignación. Takeru conocía bien la disciplina con la que el clan Hyūga educaba a sus miembros más jóvenes y también sabía interpretar los pequeños detalles que otros pasaban por alto. Había visto a Mayura intentar alejarse con demasiada prisa de la zona y había observado cómo su compañero se apresuraba a disculparse por el choque, como si aquel accidente ocultara un problema mucho mayor. Para el capitán no hacía falta preguntar nada más. Ambos muchachos, por un motivo u otro, claramente no debían encontrarse disfrutando del festival. Si estaban allí era porque, de una forma u otra, se habían escapado de las obligaciones que el clan les había impuesto. Y, por desgracia para ellos, si Kenji continuaba desempeñando su labor como vigía desde la torre perimetral, las probabilidades de mantener aquel pequeño acto de rebeldía en secreto eran prácticamente inexistentes.

Fuegos Artificiales. 

El pequeño destacamento de la Guardia Interna que debía acompañar a Takeru Uchiha había quedado rezagado durante los breves minutos que su capitán dedicó a instruir a los jóvenes genin. No era una demora importante, pero sí suficiente para que, cuando finalmente alcanzaron el lugar, se encontraran con una escena que, vista desde fuera y sin contexto alguno, resultaba cuanto menos sospechosa. A escasos metros del recorrido principal del desfile, el grupo encargado de la pirotecnia permanecía completamente inmóvil. Algunos sostenían todavía las antorchas con las que debían prender la siguiente batería de petardos; otros conservaban la postura exacta en la que habían quedado segundos atrás, incapaces siquiera de girar la cabeza o apartar la vista del cielo. Era una inmovilidad demasiado perfecta para ser natural, la clase de rigidez que cualquier shinobi reconocería como el efecto de una técnica.

Los guardias reaccionaron de inmediato. Sus manos descendieron casi por reflejo hacia las empuñaduras de sus armas mientras sus miradas buscaban al responsable de aquella interrupción. No tardaron en encontrarlo. A pocos metros de los artificieros permanecía Kogarasu Nara, cuya sombra se extendía discretamente por el suelo hasta conectar con la de los trabajadores, revelando el origen de aquella inmovilización. Desde la perspectiva de los guardias, todo encajaba de la peor manera posible, un genin había utilizado un jutsu de su clan para detener, sin autorización aparente, a un grupo de civiles en pleno desarrollo del festival.

Lo que ellos ignoraban era que aquella acción había evitado un problema mucho mayor. Kogarasu había observado desde el primer momento el estado del caballo y, mientras todos concentraban su atención en controlar al animal, él fue el único que reparó en que la siguiente salva de petardos estaba a escasos segundos de ser lanzada. De no haber intervenido, el estruendo habría estallado justo cuando los cuatro shinobis intentaban sacar al caballo del recorrido, con altas probabilidades de desatar una nueva estampida. Sin embargo, aquella información solo existía en la mente del joven Nara. Los guardias no conocían sus motivos, y lo único que tenían delante era a un shinobi empleando una técnica sobre personal civil durante uno de los eventos más importantes del año. La distancia que los separaba de Kogarasu era ya lo bastante corta como para intervenir en cualquier momento, unos 20 metros era lo unico que separaba el cuerpo de guardias al joven shinobi.

Información para Koga

Los guardias estan cerca de ti, aunque sin el capitan Takeru, tienes la opción de abandonar el jutsu y alejarte evitando asi la situación incomoda con la guardia de Konoha, pero claramente los fuegos artificiales se activaran y habrá un problema con el caballo, o bien puedes quedarte hasta que el grupo complete su cometido con la ocurrencia de que la guardia podria alcanzarte y arrestarte aunque solo sea por unas horas, o bien puedes sorprenderme y hacer lo que consideres mejor.


El Caballo Asustado. 

En el frente donde el caballo seguía siendo el centro de todas las preocupaciones, la situación volvió a demostrar que calmar a un animal asustado era una tarea muy distinta a dominarlo. La improvisada venda colocada por Kyoraku Senju continuaba cubriendo con éxito los ojos del caballo, reduciendo considerablemente el torrente de estímulos visuales que lo habían llevado al pánico. Sin embargo, aquello no bastó para establecer el vínculo de confianza que el joven esperaba. Kyoraku mantuvo un tono de voz sereno durante todo el trayecto, procurando transmitir tranquilidad con cada palabra, pero para el animal aquella voz seguía siendo la de un completo desconocido. Sus orejas continuaban moviéndose con nerviosismo y, aunque ya no relinchaba con la violencia de antes, tampoco respondía a las indicaciones que pretendían conducirlo hacia el callejón. 

Ante la falta de reacción, Yokubari Senju, Yugen Sarutobi y Keisuke Uchiha tuvieron que asumir el trabajo más físico de la operación. Los tres continuaron empujando y guiando al caballo con la intención de apartarlo definitivamente del recorrido del desfile. No obstante, cualquiera que observara la escena con atención habría llegado rápidamente a una conclusión evidente: la mayor parte del esfuerzo recaía sobre Yokubari. Mientras el veterano Senju hacía gala de una fuerza descomunal para contener el peso y la resistencia del animal, daba la impresión de que Yugen y Keisuke acompañaban más el movimiento que ejercer una verdadera oposición, como si por momentos olvidaran que no estaban participando en un entrenamiento, sino intentando controlar a un caballo de varios cientos de kilos dominado por el miedo.

Aun así, el trabajo conjunto terminó produciendo un resultado, aunque no el que esperaban. El caballo comenzó a desplazarse, sí, pero no obedeciendo la dirección que los shinobis pretendían marcarle. Privado de la vista y guiándose únicamente por el oído, el olfato y el instinto, el animal avanzó hacia el lugar que interpretaba como una posible vía de escape, alejándose del bullicio según su propio criterio en lugar de seguir el camino hacia el callejón elegido por los cuatro. Era un avance, pero también un nuevo problema. Mientras el caballo continuara decidiendo por sí mismo hacia dónde huir, bastaría un solo giro equivocado para devolverlo de lleno al corazón del desfile o conducirlo hacia una zona todavía más concurrida. El control estaba cerca, pero aún no era absoluto.

Mecanicas para el grupo del caballo


Yugen, Yokubari , Keisuke y Kyoraku  (uno de ustedes que no sea Kyoraku deberá lanzar el dado de inteligencia) deberán lanzar un dado con una cantidad de caras igual a su atributo de Fuerza para sumar los resultados y determinar el total de fuerza ejercida sobre el animal. Si la sumatoria es de 8 o menos, la fuerza es insuficiente y el caballo se plantará, negándose a avanzar; si el resultado se sitúa en un rango de 9 a 25, la acción es un éxito rotundo y logran movilizarlo a la velocidad del personaje más rápido del grupo; finalmente, si la fuerza total es de 26 o más, el exceso de presión hará que el animal se resienta, se sienta acorralado y reaccione violentamente lanzando patadas a todos a su alrededor (todos podran restar o sumar su modificador de fuerza en caso de ser necesario). 

El que elijan para lanzar el dado: deberá utilizar su ingenio y su voz para calmar al animal, lanzando un dado igual a su atributo de Inteligencia e introduciendo su modificador correspondiente. Si el resultado final no supera la mitad de su Inteligencia, el caballo se negará a escucharlo y se moverá erráticamente por donde quiera, ignorando toda instrucción; si el resultado supera la mitad de dicha estadística, logrará guiarlo con palabras sutiles y el apoyo del grupo; por último, si obtiene el valor máximo posible en el dado de Inteligencia, el animal confiará al cien por ciento en él y se dejará guiar sin ningún problema directo hasta el callejón.


時
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El límite de 48 horas para postear ya se cumplió.
Kyōraku Senju
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03-07-2026, 10:50 AM
Kyōraku no volvió a insistir con la voz. El caballo no necesitaba otro sonido encima del ruido del desfile, ni otra orden perdida entre manos, gritos y olor a alcohol. Sus compañeros ya avanzaban junto al animal, guiándolo con movimientos lentos. Aunque Ben hacia la mayor parte del trabajo, Yūgen y Keisuke guiaban desde los lados sutilmente y la bufanda blanca aún mantenía cerrado el mundo frente a los ojos del animal. Eso bastaba… por ahora.

El Senju caminó a un costado, sin acercarse demasiado al hocico ni invadir el espacio del animal. Sus pasos acompañaron el ritmo del grupo, atentos a cualquier sacudida brusca, a cualquier intento de quitarse la tela.

Cuando la avenida comenzó a quedar atrás y el ruido perdió fuerza, Kyōraku sacó una de las manzanas que había tomado del puesto. No la ofreció de inmediato.

Primero la sostuvo en la palma abierta, baja, quieta, sin movimientos repentinos. Dejó que el olor dulce llegara al animal antes que su mano. La voz había fallado, una manzana, al menos, no exigía talento comunicativo.

Kyōraku mantuvo la mano extendida, sin empujar el alimento hacia el caballo. Si el animal quería aceptarla, lo haría por sí mismo.

Tirada de fuerza
- Resultado de la tirada de fuera: 4
[Imagen: Kyoraku-spirit.png]
Ficha de Kyōraku Senju

[Imagen: byakuya-signature.png]
Ran Kurai
Rango Genin
Clan Uchiha
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03-07-2026, 08:40 PM
Entonces, y de manera muy, muy lenta y gradual, las cosas comenzaron a caer por su propio peso, por decirlo de alguna manera, en esa situación… esa misma situación que había provocado tanto problema y tanta confusión entre todos los presentes, sobre todo, al menos para la chica  de negros cabellos azabaches, porque ese cartersita había dado claras muestras de saber, por lo menos lo básico, del control de chakra. ¿Cómo era posible que ninguno de los otros shinobis que se encontraban ahí, repararan en ese detalle, tomando en consideración el contexto de esa escena? Y si bien, la muchacha de verdad que hizo un gran esfuerzo en dejar de pensar en ese detalle, otra vez más la siempre alterada mente de la chica le hizo una mala jugada… puesto que sí, efectivamente sí, una vez que ya una idea se presentaba en su mente, pues ya era prácticamente, simple y sencillamente, que se fuera fácilmente de ahí. Todavía con sus ojos, los cuales aún a pesar de todo conservaban esa frialdad, esa gelidez, ese más que notable estoicismo, tal vez demasiado fijos sobre la figura de ese ladrón, fue que acto seguido la joven no pudo siquiera ser un poco capaz de darse cuenta de lo que el capitán Takeru hablaba. ¿Podría ser posible, en una de esas, que la muchacha de alguna u otra forma lograra enfocarse, concentrarse en el ahora ya? ¿No se daba ella cuenta, que si seguía así, con sus alarmantes obsesiones, pues nunca podría realmente, en serio, surgir cómo kunoichi?

Pero no, no, no… aún cuando en cierto modo Ran, en el más profundo de su ser, ella sí  efectivamente se daba cuenta de lo importante, de lo relevante que era que solamente prestara atención a las palabras que el shinobi con más rango de ahí estaba justa y precisamente diciendo, su cabeza finalmente no le dio descanso alguno,  ni mucho menos oportunidad a la joven, como para deshacerse de esa tan molesta idea que se había estancado en su interior. Sintiendo ahora de un momento a otro que su estado mental, ya frágil de por sí debido a su nerviosa y ansiosa personalidad, comenzaba a ponerse más que inestable, fue que la chica a continuación, y todavía sin dejar de mirar con suma fijeza al carterista, sacó de sus discretas, pero elegantes ropas, propias de una persona perteneciente a su alta clase a nivel social, aún cuando era lo suficientemente cómoda cómo para entrenar, una pequeña botellita, la cual contenía en su interior esa tan selecta mezcla de hierbas y otras sustancias que en conjunto hacían regularizar el estado anímico de la chica. ¿No que, aunque esto podría sonar real, realmente horrible de su parte, le podía ayudar  a salir de una buena vez por todas esa especie de trampilla mental en la cual ella misma había quedado sin discusión alguna atrapada? Teniendo entonces especialmente cuidado en lo que haría a continuación, y es que nadie por ningún motivo podía ver, darse cuenta de su patología que ella misma padecía, ella hurgó en los bolsillos.

Y fue así como la muchacha logró extraer la ya mencionada anteriormente botellita de sus ropajes, y teniendo especialmente cuidado en que los demás presentes de ahí se percatara de sus acciones,  sobre todo tomando en cuenta que ahora ellos estaban poniendo atención a lo que el capitán Takeru decía, cosa que de todas maneras la muchacha todavía no podía ser capaz de hacer,  fue que finalmente la chica tomó un largo sorbo, sintiendo así en el acto cómo un amargo e intenso sabor se impregnaba en cada rincón de su boca. —Espero que funcione ésto pronto—pensó la muchacha, al borde de la angustia, pero logrando de alguna forma mantener el control, a la vez que volvía a dejar la botellita entre sus ropas, sólo para después fijar su mirada una vez más en esa escena. Para su gran, y por qué no decirlo, inmenso alivio, el capitán se dirigió directa y derechamente hacia el joven perteneciente al clan de los Hyūga, lo que le permitió a la genin poder relajarse un poco, y hacer que la medicina que recién ingirió hiciera el efecto, el resultado deseado en su persona. ¿Acaso en alguna oportunidad la joven podría sobreponerse por sí sola a todos sus males psicológicos, puesto que todo estaba al fin y al cabo en su propia cabeza, sin tener que recurrir con tanta constancia a tomar esa medicina…? Ciertamente, para su gran e inmenso lamento, la muchacha, al menos en esos precisos instantes, no tuvo respuesta alguna a aquella incógnita, algo que le provocó una angustia…   

Una angustia que fue traducida, al menos de manera corporal, a través de su expresión a nivel facial—No, no, no, ahora no—pensó seguidamente la chica, y haciendo lo posible e  imposible como para regular su ansiedad, fue que lo que siguiente que ella hizo, fue posar su mirada nuevamente en los presentes, sobre todo en el carterista que no dejaba de delirar. Dándose cuenta que ya se había decidido que tendrían que llevarse a ese hombre a la estación, terminando así en el acto con ese episodio, la joven asintió en pleno silencio ante las órdenes del capitán Takeru, y sin darse mucho cuenta, tal vez debido a lo enfocada que se encontraba frente a esa situación, de una forma extremadamente lenta, sus apresurados latidos cardíacos empezaron a relajarse cada vez más, más y más. ¿Acaso tan dependiente era Ran misma a esas sustancias…? —¿Seguros que no les llama la atención de que ese carterista pudiera ser capaz de manejar chakra?—soltó la chica, hablando por primera vez desde que el capitán perteneciente a la familia de los Uchiha se había hecho presente. Y es que sí, aunque era más que cierto que ya ese adictivo brebaje estaba haciendo lo suyo al nivel interno en la joven, eso no quería decir necesariamente que ella quedara absolutamente exenta, liberada de todos esos pensamientos. Tras decir esto último, la muchacha desprendió la mirada del delirante carterista, sólo para después posarla sobre los otros genin, aún con esa duda insertada en su cabeza. ¿Cuándo ella podría ser libre de esta…? 
Daeru Uchiha
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04-07-2026, 03:16 AM
Permaneció inmóvil, como una estatua. Sus ojos brillaban de asombro al contemplar a aquel hombre frente al grupo de genin. Daba gala de su liderazgo y demostraba por qué era el encargado de la seguridad de la aldea. Hablaba con tanta seguridad que no dejaba espacio para la duda, y aquello impactó profundamente al joven Uchiha. —Asombroso...— Murmuró casi sin darse cuenta. Daeru no solo se maravillaba por las habilidades que había mostrado hacía unos instantes, sino también por su postura, su presencia y la firmeza de sus palabras, algo de lo que él carecía por completo.

Luego de felicitar al grupo por haber atrapado con éxito al ladrón, Takeru les ordenó llevar al hombre a la estación de policía, donde se haría cargo personal competente. Debían apresurarse: el sujeto seguía atrapado en el genjutsu y solo disponían de unos minutos antes de que el efecto desapareciera. «No me gusta la idea de llevar a este hombre... pero debo darme prisa. No quiero estar aquí cuando despierte.» Pensó mientras asentía con la cabeza.

No le quedaba más remedio que obedecer. Aunque detestaba llamar la atención, él había sido uno de los responsables de capturarlo. —Bien... vamos.— Dijo con la voz entrecortada, más por los nervios que por el esfuerzo.

Cuando estaba por acercarse al ladrón, una joven de piel pálida dirigió unas palabras al grupo, intrigada por la capacidad del carterista para utilizar chakra. «No me interesa averiguarlo... Lo importante es que ya está inmovilizado.» Pensó sin apartar la vista del delincuente. Guardó silencio. Ni siquiera intentó responder; bastante incómodo se sentía ya teniendo que participar en todo aquello.

Acto seguido se acercó al ladrón, lo levantó y acomodó el cuerpo sobre sus hombros. El peso lo sorprendió de inmediato; era mucho mayor de lo que imaginaba y, en el estado en que se encontraba, parecía cargar un saco de arena sin vida. Apretó los dientes, buscó una posición más cómoda y comenzó a avanzar hacia la estación de policía.
[Imagen: 1bb5716d6be2fa2b4e048ccb8fb0d90a.gif]
Hablo - «Pienso» - Narro
Cronología
Kaito Sarutobi
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04-07-2026, 03:49 AM
Me limité a asentir al capitán Uchiha y simplemente me paré al lado de mis compañeros, que en cuestión de segundos empezaron a encaminar al carterista hacia la comisaría.

—Interesante que un tipo así haya causado tanto caos ante un tipo tan poderoso.— Dije, como un susurro, pero quizás audible para mis compañeros. —En fin...—

Asistí a mis compañeros y caminé junto al carterista, atento a cualquier movimiento que pudiera hacer si por algún motivo se liberara del genjutsu.

Off
Perdón por la brevedad de mi post, pero no se me ocurría qué más poner.
[Imagen: Y9dbWyr.png]
Akira Hyuuga
Rango Chuunin
Clan Hyuga
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04-07-2026, 04:08 PM
El aire del festival, cargado con el aroma de los puestos de comida y el murmullo incesante de la multitud, pareció volverse gélido en un instante. Las palabras de Takeru Uchiha, pronunciadas con esa calma gélida que caracteriza a quienes han visto demasiadas guerras, no habían sido solo un consejo; fueron una sentencia velada. Que Kenji Hyūga, el Sōryō del clan, estuviera en la torre perimetral no era una coincidencia, sino un obstáculo insuperable para cualquier intento de pasar desapercibidos en su escapada.

Akira sintió cómo la adrenalina recorría su espalda. La mención del Byakugan de Kenji era más que una advertencia; era la realidad innegable de que no había rincón en Konoha donde un Hyūga pudiera esconderse de la mirada de su propio líder si este decidía buscarlo. Sin embargo, el pánico no era una opción. El capitán de la Guardia Interna los observaba, y cualquier muestra de debilidad o deshonra solo confirmaría la sospecha de que su presencia en el festival era un acto de desobediencia y no una coincidencia fortuita.

Con una lentitud calculada, Akira se puso de pie, enderezando su postura hasta alcanzar una rectitud marcial. Ajustó sus ropas, borrando cualquier rastro de la prisa que los había consumido segundos antes, y dedicó al capitán Uchiha una reverencia impecable, profunda y cargada del respeto debido a un superior cuya autoridad era incuestionable. Al elevar la vista, sus ojos se encontraron brevemente con los del capitán antes de desviarse hacia Mayura.

—Creo que podríamos reportarle a Madre que nos vimos envueltos en labores de orden público —dijo Akira, manteniendo su voz en un tono sereno, casi profesional, aunque con la suficiente urgencia interna para que Mayura entendiera el peso de sus palabras—. Y eso nos impidió cumplir con el honor del desfile, que está obviamente subordinado al deber con la aldea. ¿Qué te parece?

La propuesta, aunque sonaba como una simple justificación, era una maniobra de supervivencia. En la estructura jerárquica del clan Hyūga, el "deber con la aldea" era el único argumento capaz de mitigar la furia de una infracción disciplinaria. Si lograban enmarcar su "escape" como una participación espontánea y heroica en el mantenimiento de la paz —justificada por la detención del carterista que el mismo capitán Uchiha acababa de neutralizar—, quizás, solo quizás, podrían salvarse de las represalias que el Sōryō impondría al descubrir su ausencia.

Akira no esperó una respuesta verbal inmediata. Sus ojos, fijos en Mayura, buscaban confirmar si su compañero comprendía la magnitud de la apuesta. No estaban mintiendo realmente; habían ayudado —aunque fuera de manera tangencial y accidental— a contener la situación con el carterista que ahora yacía inerte bajo los efectos del genjutsu. Convertir ese breve encuentro en un "servicio activo de apoyo" era la única salida lógica.

La tensión en la escena seguía siendo palpable. El capitán Uchiha, con esa pericia de quien entiende las dinámicas internas de los clanes, no apartaba su mirada escarlata, como si estuviera sopesando la astucia de la propuesta de Akira. Él sabía que ellos sabían. La advertencia sobre Kenji Hyūga seguía flotando en el ambiente, una amenaza invisible que convertía la torre perimetral en un faro de juicio inminente.

—Si el Sōryō nos cuestiona —continuó Akira, bajando aún más la voz para que solo Mayura pudiera escuchar, mientras el bullicio del festival continuaba a su alrededor, indiferente a su drama personal—, el argumento de la "prevención de incidentes" es nuestra mejor carta. El capitán Uchiha ha dicho claramente que el poder de un shinobi existe para cortar los conflictos de raíz. Si reclamamos haber aplicado esa misma filosofía en lugar de disfrutar del desfile, nuestro "error" se convierte en una demostración de lealtad y pragmatismo shinobi.

Era un riesgo inmenso. El Sōryō poseía una percepción que pocos en la aldea podían igualar, y engañar a un líder de clan, incluso por omisión, era una danza peligrosa sobre el filo de una katana. Pero, ante la alternativa de ser descubiertos in fraganti huyendo de sus obligaciones, la mentira bien estructurada era la única armadura que les quedaba. Mientras el carterista comenzaba a mostrar los primeros signos de despertar del genjutsu, Akira mantuvo su postura, aguardando la reacción de Mayura, con la esperanza de que la lógica de la "subordinación del desfile al deber" fuera suficiente para apaciguar no solo a su madre, sino a la mirada omnisciente que vigilaba desde la torre perimetral.
[Imagen: JK2RddW.png]
Yūgen Sarutobi
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04-07-2026, 05:07 PM
Finalmente parecía que los esfuerzos combinados de todos aquellos individuos habían funcionando, calmando los violentos movimientos del animal que tanta lucha les había dado. Yugen ya había llegado a su limite físico y ahora solo se limitaba a caminar junto al caballo con todo su cuerpo gritándole que caiga y descanse. El dolor era tremendo. Pero este debía hacerse cargo de que el animal no volviera a correr en su locura.
 
Los demás seguían teniendo buen control del caballo, ayudandole a caminar hacia un lugar donde no había tanto bullicio y gente a la cual hacerle daño. Para Yugen esto era un gran alivio, pues el Sarutobi ya tenía una de sus manos en la bolsa de herramientas, sujetando 2 senbons con su jutsu especial, Hien. Esas dos agujas de guerra podían ayudar a restringir los movimientos del caballo aunque seguramente también le volverían a poner loco y con fuerzas renovadas.
 
Nadie allí parecía tener un jutsu con la capacidad de restringir al animal y hasta el mismo Sarutobi se encontraba más dormido que despierto tras tanto esfuerzo. Sus ropas habían perdido ese planchado perfecto, sus sandalias se habían gastado por completo y su peinado que siempre reflejaba una calma elegante parecía nido de pájaros. Pero no había nada como ver que entre todos habían asegurado las vidas de la gente del público y asegurado el gozo de aquellos que querían seguir viendo el festival del desfile de las Hojas.
 
Ahora el desfile de carrozas podía seguir con sus maravillas y grandes demostraciones, pues la nueva generación de shinobis de Konohagakure había logrado proteger uno de sus mayores eventos. Esta nueva generación era fuerte y contenía una voluntad férrea, digna de luchadores dignos de proteger el lugar que les vio nacer y dio las herramientas para vivir en este mundo de crueldad.
[Imagen: VDdYHBx.png]
Mayura Hyuga
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04-07-2026, 07:34 PM
Mayura se relajó de inmediato cuando quedaron solos. El capitán había pasado a un estado más relajado y amigable. ¿Ventajas de ser heredero del liderazgo por ser de la rama principal? Quizás no le importaba mucho, pero sí lo utilizaría a su favor. Su sonrisa se volvió relajada, ya sentía que había confianza. Sin embargo, no por eso desharía su fachada, la mentira debía continuar hasta el final, así fuera solo un juego o una conversación en clave. Llevó su mano hacia la parte trasera de su cuello y abrió su boca soltando un largo suspiro que sacó todas las dudas y nervios de su cuerpo. Había regresado a ser el gran pavo real de Konoha.

No obstante, se sorprendió al escuchar las dudas y ver lo recto que Akira se comportó. No porque no fuera la forma de actuar de su hermano, sino porque este parecía haber escuchado mal el nombre. — ¿Sōryō? ¡Estamos hablando de Kenji no del abuelo! —  Le corrigió de inmediato antes de que fuera a meter la mata. Aunque, igual hubiera preferido que fuera su abuelo en lugar de Kenji, este seguro que los delataba con su madre, su Byakugan era formidable, Mayura lo recordaba de aquella clase que les dio al inicio de su entrenamiento.

— Muchas gracias, Capitan Uchiha. Pero… realmente vine a buscar a mi hermano solo por su gato. —  Le guiñó un ojo, no desharía su mentira, aunque ya no tuviera sentido, un buen ninja se mantendría peleando por su verdad hasta el final. Sin pensarlo mucho, se acercó a Akira, tomándolo del brazo y acercándose a su hermano. Volteó a ver al capitán y sonreírle con su carisma, ese que destacaba sus rasgos andróginos y reflejaba aun más su belleza; era un último gracias.

— ¿Qué haces? Es Kenji, seguro que podemos hablarlo con él si hacemos unos entrenamientos a cambio, siempre y cuando mamá no se entere. —  Le susurro al oído antes de dar un brinco de urgencia, para continuar con la mentira que había montado. — ¡Ahora andando! ¡Debemos encontrar al señor bigotes Maneki! ¡Chaito! —  Intentaría halar a su hermano por el brazo e irse corriendo, tan lejos como fuera posible del rango de Kenji.
[Imagen: ab4qP1h.jpeg]
Yokubari
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04-07-2026, 07:37 PM
Ben sintió que el caballo ya estaba al límite. Sentía cómo todos los tirones y todas las manos empezaban a convertir el intento de ayuda en otra jaula. El animal seguía con la venda de Kyōraku cubriéndole los ojos. Yūgen y Keisuke seguían cerca, pero la mayor parte del peso seguía cayendo sobre él. El soldado lo sentía en los hombros, en los antebrazos y en los pies descalzos raspados contra el empedrado. Sabía que si seguían tirando así, el caballo iba a terminar pateando a todos. Y es que una bestia de varios cientos de kilos acorralada no pensaba, eventualmente reventaría hacia donde pudiera. Ben apretó los dientes alrededor del puro, soltó una bocanada seca por la nariz y bajó un poco la presión de las riendas sin soltarlas del todo. —Al carajo…— gruñó.

Dejó de pelearle desde el suelo. os. Mantuvo la presión justa para que no se lanzara hacia la multitud y aflojó lo necesario para no cerrarle todas las salidas. Miró el cuello del caballo, los hombros, el temblor de las patas, la dirección de las orejas. El animal no estaba siguiendo el callejón...Es más;  tampoco estaba obedeciendo a nadie. Había que darle una dirección más clara. Y cuando vio el espacio, se movió. Metió el pie descalzo contra una parte firme del arnés, se impulsó con fuerza y saltó sobre el lomo del animal. Buscó caer centrado, sin clavarle las rodillas ni tocarle la herida. Desde arriba podía darle una sola dirección. Y es que desde el suelo solo eran cuatro cuerpos tirando distinto. Si lograba afirmarse, tomaría las riendas cortas, bajaría el torso y trataría de orientar al caballo lejos del desfile. —Quieto, chico quieto...Vamos...con calma...—Intentaría dominarlo, Ben intentaría cabalgarlo. Le daría la orden con las riendas, sus piernas y lo pondría a cabalgar fuera del desfile.
[Imagen: Chat-GPT-Image-17-jun-2026-08-28-14.png]
Narrador 10
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04-07-2026, 09:11 PM
El Carterista

Las palabras de los jóvenes Hyūga arrancaron de Takeru una carcajada sincera, de esas que pocas veces se le escapaban a alguien acostumbrado a cargar con la responsabilidad de la seguridad de toda la aldea. Negó suavemente con la cabeza mientras el brillo escarlata de su Sharingan desaparecía de sus ojos, señal inequívoca de que la tensión de los últimos minutos comenzaba, por fin, a disiparse. —No, no, no—respondió aún conteniendo la risa —Creo que ha habido un pequeño malentendido. — La confusión había nacido de una simple equivocación. Akira Hyūga había interpretado que el capitán se refería al anciano Renshiro Hyūga, el Sōryō y máximo líder del clan, una posibilidad que habría bastado para hacer palidecer a cualquier miembro de la familia principal, sin embargo, la realidad era mucho menos dramática o quizá no tanto.


—No hablaba del Sōryō —aclaró Takeru, recuperando poco a poco su habitual compostura —Me refería a [b]Kenji Hyūga[/b].— El capitán dirigió una breve mirada hacia el horizonte, en dirección a las torres que custodiaban el perímetro de la aldea. —Uno de los vigías que sirve bajo las órdenes de Renshiro y si les sirve de consuelo posee un Byakugan excepcional.—

Aquellas últimas palabras fueron pronunciadas con una mezcla de respeto y resignación, como quien conocía perfectamente las capacidades del hombre al que hacía referencia. Si Mayura había confiado en pasar desapercibido durante el festival, probablemente había elegido el peor día posible para intentarlo. Con un vigía de las cualidades de Kenji supervisando el perímetro, esconderse de su mirada era una tarea cercana a lo imposible. Aun así, la forma relajada en que Takeru había decidido abordar el asunto dejaba claro que no existía malicia en sus palabras. Después de una mañana plagada de incidentes, persecuciones y sobresaltos, incluso el capitán de la Guardia Interna parecía permitirse el lujo de disfrutar, aunque fuera por un instante, de una pequeña broma antes de volver a centrar su atención en el deber.

Mientras tanto, los demás genin emprendieron el camino hacia el edificio de la Guardia Interna escoltando al carterista, quien continuaba completamente sometido a los efectos del genjutsu de Takeru. El trayecto transcurrió sin mayores incidentes; la ilusión mantenía al delincuente tan absorto en su propia mente que apenas ofrecía resistencia, caminando casi por inercia mientras era conducido por las calles de Konoha. A sus espaldas, el bullicio del festival seguía resonando con fuerza, como si la aldea se negara a permitir que un simple delincuente robara protagonismo a una celebración construida para unir a todos sus habitantes.

Al llegar al edificio de la Guardia Interna, los jóvenes fueron recibidos por el oficial que se encontraba de servicio en aquel momento. Bastaría con explicar con claridad lo sucedido: el intento de robo durante el desfile, la captura del sospechoso y, sobre todo, que actuaban siguiendo órdenes directas del capitán Takeru Uchiha. Ese simple nombre bastaría para despejar cualquier duda. El personal de la guardia asumiría inmediatamente la custodia del detenido, registraría el incidente conforme al protocolo y se encargaría del resto del procedimiento sin necesidad de involucrar más a los genin.

Con el deber cumplido, los jóvenes no se marcharían con las manos vacías. Aunque la recompensa difícilmente sería ostentosa, la Guardia Interna acostumbraba reconocer la iniciativa y el buen desempeño de quienes colaboraban con la seguridad de la aldea. Un pequeño puñado de ryō, unas palabras de reconocimiento o incluso algún consejo impartido por shinobis con años de experiencia podían resultar mucho más valiosos de lo que aparentaban. Después de todo, cada misión completada, por sencilla que pareciera, era un paso más en el largo camino para convertirse en verdaderos ninjas de Konoha.

La Torre de Dangos.

En cuanto a la carroza del Chango Dango, el incidente podía darse oficialmente por concluido. Con Mayura Hyūga ya lejos del lugar por motivos que solo él conocía, fueron Raizen Sarutobi y Naoe Senju quienes permanecieron hasta el final asegurándose de que todo volviera a la normalidad. Kuishin Sarutobi ya había tomado las decisiones necesarias respecto a su empleado lesionado y también había dejado muy claro que esperaba ver a los jóvenes a primera hora de la mañana siguiente en su restaurante. Aunque durante aquella conversación no tuvo oportunidad de cruzar palabra con Mayura, el pequeño propietario daba por hecho que la invitación o, mejor dicho, la orden, llegaría igualmente a sus oídos. Después de todo, para Kuishin no existían medias tintas cuando se trataba del funcionamiento de su negocio.

Con los heridos atendidos y la carroza nuevamente en condiciones de continuar el recorrido, el desfile recuperó por completo el ritmo que había perdido durante aquellos minutos de tensión. El espectáculo siguió avanzando entre música, aplausos y el incesante movimiento de carrozas que atravesaban la avenida principal, como si Konoha hubiese decidido que ninguna adversidad sería suficiente para empañar el Día de la Hoja. Raizen y Naoe, libres ya de cualquier responsabilidad inmediata, podían mezclarse nuevamente entre los asistentes y disfrutar del resto de la celebración como cualquier otro genin que hubiera cumplido con su deber.

Eso sí, el espectáculo del Chango Dango ya no volvería a ser el mismo durante el resto de la jornada. El desafortunado accidente había puesto fin, al menos por ese día, al tradicional número de malabarismo con bandejas de dangos calientes. En su lugar, quedó una escena mucho más sencilla, aunque difícilmente menos memorable, un grupo de niños riendo y saboreando los dangos que habían recibido gratuitamente gracias a la rápida intervención de Raizen. Al final, quizá aquella improvisada lluvia de dulces terminó regalándoles un recuerdo mucho más valioso que cualquier actuación perfectamente ensayada.


El Caballo Asustado. 


El esfuerzo conjunto por conducir al caballo parecía condenado a fracasar. A pesar de las maniobras, la coordinación y los intentos por transmitirle tranquilidad, el animal seguía dejándose llevar más por su instinto que por las indicaciones de los shinobis. Cada paso que daba parecía responder únicamente a la búsqueda desesperada de una salida, ignorando por completo el camino que los cuatro trataban de marcarle. Durante varios minutos, la situación permaneció en un delicado equilibrio donde cualquier sobresalto podía devolverlos al punto de partida.

Fue entonces cuando Yokubari Ben hizo algo que ninguno de los presentes habría imaginado. Yokubari era, en muchos sentidos, un genin fuera de lo común. No solo por su edad, impropia para alguien que aún ostentaba ese rango, ni por el inconfundible olor a alcohol que lo acompañaba a todas partes. Tampoco por aquella personalidad despreocupada que le había ganado una reputación bastante peculiar dentro de la aldea; más de una integrante del clan Inuzuka lo había descrito sin el menor pudor como un viejo borracho, pervertido e imposible de tratar. Sin embargo, detrás de esa imagen tan poco elegante se escondía un hombre con un talento excepcional cuando la situación realmente lo exigía.

Sin pronunciar grandes discursos ni realizar movimientos espectaculares, Yokubari se aproximó con una naturalidad desconcertante y, aprovechando un breve instante de calma, montó sobre el lomo del caballo. Cualquiera habría esperado una reacción violenta por parte del animal después de todo lo ocurrido. Sin embargo, sucedió exactamente lo contrario. Como si reconociera en él una presencia extrañamente familiar, el caballo dejó de resistirse. La tensión que aún mantenía rígidos sus músculos comenzó a desaparecer y, obedeciendo con una docilidad que hasta ese momento parecía imposible, permitió que Yokubari lo guiara lejos del recorrido principal y de la multitud que todavía celebraba el festival. Poco a poco, ambos desaparecieron en dirección a un lugar tranquilo, dejando atrás el ruido, la música y el bullicio que habían provocado el incidente desde el principio.

Con el animal finalmente fuera de peligro y la avenida completamente despejada, el desfile pudo continuar sin una sola interrupción más. Los tambores volvieron a imponerse sobre cualquier otro sonido, las carrozas recuperaron su marcha y la inmensa mayoría de los ciudadanos jamás llegó a comprender lo cerca que habían estado de vivir un accidente mucho mayor. Para Kyoraku Senju, Yugen Sarutobi y Keisuke Uchiha, la tensión también había terminado. Ya sin la presión de una emergencia sobre sus hombros, podían seguir a Yokubari si así lo deseaban. Después de compartir una experiencia tan intensa, aquel tranquilo recorrido hasta el callejón se convertía en la ocasión perfecta para intercambiar nombres, conocerse un poco mejor, hablar de futuras misiones o, quizá, formular la pregunta que probablemente más de uno llevaba un buen rato guardándose: cómo era posible que un hombre de la edad de Yokubari Ben continuara siendo, oficialmente, un simple genin de Konoha.


El problema de la Pirotecnica. 


Desde su posición privilegiada, Kogarasu Nara observó el desenlace del incidente con el caballo justo en el momento en que Yokubari Ben lograba montarlo y conducirlo finalmente lejos del recorrido principal del desfile. Aquella imagen bastó para confirmar lo que había esperado desde el principio: el peligro había pasado. Con el animal alejándose de la multitud, ya no existía motivo alguno para seguir impidiendo que el equipo de pirotecnia cumpliera con su trabajo. El joven Nara podria deshacer su técnica, devolviendo la movilidad a los artificieros, quienes, completamente desconcertados, apenas tuvieron tiempo de comprender qué había ocurrido antes de reanudar los preparativos del espectáculo.

Al mismo tiempo, el grupo de guardias de la Guardia Interna continuaba aproximándose al lugar. Aunque habían detectado el uso de un jutsu y se encontraban preparados para intervenir, todavía aguardaban la llegada de su capitán antes de actuar precipitadamente. La distancia, el movimiento constante del desfile y la confusión propia de los últimos acontecimientos jugaron a favor de Kogarasu. Ninguno de los presentes consiguió distinguir con claridad su rostro ni identificarlo como el responsable de la técnica.

Aquello le dejaba una decisión enteramente en sus manos. Si optaba por retirarse en ese mismo instante y mezclarse nuevamente entre los asistentes al festival, probablemente abandonaría el lugar sin levantar la más mínima sospecha. Nadie lo detendría, nadie le haría preguntas y el incidente terminaría diluyéndose entre el bullicio de la celebración. Sin embargo, permanecer allí unos segundos de más significaba asumir un riesgo innecesario. Takeru Uchiha aún no había llegado hasta esa posición, pero estaba cada vez más cerca, y si el capitán alcanzaba a cruzar la mirada con el joven Nara antes de que este desapareciera entre la multitud, las explicaciones serían inevitables. Quizá comprendería sus motivos... o quizá no. En cualquier caso, lo que había comenzado como una decisión acertada para proteger el festival podía terminar convirtiéndose en un problema disciplinario para un genin de Konoha.


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Hasta aqui mi intervención con ustedes, por lo que espero que todos logren postear y terminar con un buen desenlace esta sidequest para mi fue muy bonito el narrarla y el haberme metido en sus lores personales y en los de la aldea, sigan creciendo como ninjas y pregunten en privado por las misiones secundarias que he pensado tras estos eventos para cada uno de ustedes. Feliz fin de semana muchachos.


時
⏳ Tiempo expirado
El límite de 32 horas para postear ya se cumplió.
Akira Hyuuga
Rango Chuunin
Clan Hyuga
Nivel 20
Estadísticas
Generales
Fuerza6(1)
Destreza35(2)
Ctrl. de Chakra19(1)
Inteligencia0(1)
Especiales
Salud9
Velocidad13
Tenketsu9
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266
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05-07-2026, 12:03 AM
Con la excusa del gato como bandera, los hermanos se abrieron paso entre la multitud. Pero la realidad era ineludible: el carterista seguía bajo el efecto del genjutsu y, por protocolo, debían terminar lo que empezaron. El trayecto hacia el edificio de la Guardia Interna transcurrió sin más sobresaltos; la ilusión mantenía al delincuente tan absorto en su propia mente que apenas ofrecía resistencia, caminando casi por inercia.

Al llegar, fueron recibidos por el oficial de turno. Bastó con mencionar que actuaban bajo órdenes directas del Capitán Takeru Uchiha para que la guardia asumiera la custodia del detenido y registrara el incidente con la eficiencia propia de la ley. Sin embargo, al salir del edificio, el alivio se esfumó. Akira miró hacia la imponente torre perimetral que se alzaba sobre la aldea.

—Si Kenji ya sabe dónde estamos —dijo Akira, soltando el brazo de Mayura y deteniéndose en seco—, no tiene sentido seguir fingiendo. Takeru nos dio una salida, pero Kenji no es un capitán que se divierta con juegos de niños. Es nuestro propio clan, y su Byakugan no se distrae con mentiras sobre gatos.

La torre no era solo una estructura de piedra; era un faro de juicio inminente. Akira sabía que, aunque lograran evitar al Sōryō, el Tío Kenji era una barrera que debían cruzar. Si subían por voluntad propia, quizás podrían negociar un "entrenamiento extra" como castigo; si esperaban a que Kenji los interceptara después de su turno, la situación sería mucho más complicada.

—Ya no hay gatos que buscar, Mayura —sentenció Akira, ajustándose la banda ninja—. Kenji es el jefe de la guardia en este sector. Vamos a darle la cara antes de que él decida que nuestro "paseo" por el festival ha llegado demasiado lejos. ¿Listo para ver si tus entrenamientos a cambio de silencio funcionan, o vamos a preparar una defensa mejor?
[Imagen: JK2RddW.png]
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