25-06-2026, 05:42 PM
La niebla de la mañana aún se aferraba a las calles de Kirigakure cuando el asunto de las estatuas comenzó a recorrer la villa de boca en boca. En una ciudad acostumbrada a historias de sangre, conspiraciones y secretos enterrados bajo el agua y la bruma, el responsable de aquellos actos vandálicos parecía, casi, una anomalía. Sin embargo, el hecho de que los bustos y monumentos dedicados a los ancestros de la aldea aparecieran cubiertos de caricaturas había despertado una irritación genuina entre muchos habitantes.
Narices desproporcionadas, dientes absurdamente grandes y gruesos lentes habían sido dibujados sobre la piedra de varias esculturas, pero había un detalle que se repetía en todas ellas: unos enormes y ridículos bigotes que parecían la firma del culpable.
Frente a uno de aquellos monumentos se encontraba un hombre que había insistido en hablar con el shinobi asignado al caso. La expresión en su rostro era la de alguien que todavía no lograba comprender cómo algo así había ocurrido sin que nadie lo notara.
— Anoche salí de mi casa para fumar un poco. Serían las primeras horas de la noche. Pasé por aquí y la estatua estaba perfectamente bien, se lo aseguro. Ni un solo rayón.
Alzó la vista hacia el rostro de piedra, ahora desfigurado por los dibujos.
— Después regresé adentro y, más tarde, volví a salir. Ya había pasado la medianoche. No podría decirle exactamente qué hora era, pero era muy tarde. Entonces la encontré así. —Negó con la cabeza, todavía desconcertado.— No vi a nadie. No escuché pasos, ni carreras, ni nada extraño. Solo apareció de la nada.
El hombre guardó silencio unos instantes, como si estuviera ordenando sus pensamientos antes de ofrecer la única idea que se le había ocurrido desde entonces.— Si esto ha pasado en distintos lugares y siempre descubren los rayados al amanecer, entonces quien lo hace debe moverse entrada la noche. Quizá debería esperar a que vuelva a intentarlo. —Señaló hacia otro sector de la villa, más allá de las calles cubiertas por la niebla.— Hay otra estatua cerca de fuente. Hasta donde sé, esa todavía sigue intacta. Si ese loco de los bigotes sigue recorriendo Kirigakure, tarde o temprano acabará pasando por allí también.
Su mirada regresó al monumento mancillado.
— Si fuera usted, me escondería cerca de esa plaza y esperaría hasta la medianoche. Si el culpable tiene un patrón, tarde o temprano volverá a cometer el mismo error. Y esta vez, quizá alguien esté observándolo.
Narices desproporcionadas, dientes absurdamente grandes y gruesos lentes habían sido dibujados sobre la piedra de varias esculturas, pero había un detalle que se repetía en todas ellas: unos enormes y ridículos bigotes que parecían la firma del culpable.
Frente a uno de aquellos monumentos se encontraba un hombre que había insistido en hablar con el shinobi asignado al caso. La expresión en su rostro era la de alguien que todavía no lograba comprender cómo algo así había ocurrido sin que nadie lo notara.
— Anoche salí de mi casa para fumar un poco. Serían las primeras horas de la noche. Pasé por aquí y la estatua estaba perfectamente bien, se lo aseguro. Ni un solo rayón.
Alzó la vista hacia el rostro de piedra, ahora desfigurado por los dibujos.
— Después regresé adentro y, más tarde, volví a salir. Ya había pasado la medianoche. No podría decirle exactamente qué hora era, pero era muy tarde. Entonces la encontré así. —Negó con la cabeza, todavía desconcertado.— No vi a nadie. No escuché pasos, ni carreras, ni nada extraño. Solo apareció de la nada.
El hombre guardó silencio unos instantes, como si estuviera ordenando sus pensamientos antes de ofrecer la única idea que se le había ocurrido desde entonces.— Si esto ha pasado en distintos lugares y siempre descubren los rayados al amanecer, entonces quien lo hace debe moverse entrada la noche. Quizá debería esperar a que vuelva a intentarlo. —Señaló hacia otro sector de la villa, más allá de las calles cubiertas por la niebla.— Hay otra estatua cerca de fuente. Hasta donde sé, esa todavía sigue intacta. Si ese loco de los bigotes sigue recorriendo Kirigakure, tarde o temprano acabará pasando por allí también.
Su mirada regresó al monumento mancillado.
— Si fuera usted, me escondería cerca de esa plaza y esperaría hasta la medianoche. Si el culpable tiene un patrón, tarde o temprano volverá a cometer el mismo error. Y esta vez, quizá alguien esté observándolo.
![[Imagen: RoaK1gc.png]](https://i.imgur.com/RoaK1gc.png)