Shinobi Gaiden Foro Rol
  • Guías
  • Técnicas
  • Información ▾
    • Mapa del Mundo
    • Virtudes y Defectos
    • Registro de Personajes
    • Objetos
    • Calc. de Estadísticas
    • Censo y Estadísticas
  • Iniciar Sesión
  • Regístrate
  • Primeros pasos
Mayura vs Rin to Rei
忍 SG
知
¿Sabías que… Existe una técnica llamada Inochi Watashi no Jutsu que permite transferir salud a un aliado, pero el usuario sufre ese daño como un sangrado que dura todo el tema.
Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?
Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Pais del Agua   ›   Kirigakure no Sato
« Anterior 1 … 6 7 8 9 10 … 12 Siguiente »
  ›   [Misión Simple] [Autonarrada E] Eco en la Niebla
Responder
[Autonarrada E] Eco en la Niebla
Issei
Rango Genin
Clan Heizu
Nivel 13
Estadísticas
Generales
Fuerza60(3)
Destreza75(4)
Ctrl. de Chakra50(3)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud9
Velocidad10
Tenketsu12
Sigilo18
495
580
Enlace al Post
18-06-2026, 01:58 PM
El encargo no era más que otra misión rutinaria dentro del engranaje de Kirigakure, una de esas tareas que los superiores asignaban a los Genin para comprobar que, al menos, eran capaces de no perderse dentro de su propia aldea. Escuché las indicaciones sin demasiado interés mientras la lluvia golpeaba con insistencia los ventanales del edificio, marcando un ritmo constante que ya formaba parte del paisaje habitual de la aldea. Un mensajero desaparecido, un paquete sin entregar y un rastro que conducía hacia los barrios periféricos. Nada especialmente complicado, nada que justificara nervios o emoción. Asentí cuando terminaron de hablar y salí sin decir mucho más, dejando atrás la sala mientras la humedad del exterior me envolvía de inmediato.

El distrito bajo de Kirigakure se extendía hacia las zonas más irregulares de la aldea, donde la arquitectura dejaba de tener cualquier tipo de orden y empezaba a adaptarse directamente al terreno montañoso. Casas apiladas sin lógica aparente, escaleras improvisadas, pasarelas de madera que crujían con cada paso y senderos de tierra endurecida por el uso constante componían un paisaje donde la supervivencia parecía haber sustituido a la planificación. Mientras avanzaba por allí, observaba el entorno con la calma de siempre, leyendo las señales que otros ni siquiera parecían notar. El rastro del mensajero no era difícil de seguir; la gente lo había visto pasar con su carga, resbalando en algunos tramos, preguntando direcciones en otros, sin que nadie le prestara demasiada importancia. En un lugar como ese, la gente que no destacaba simplemente desaparecía entre la niebla sin que nadie lo cuestionara.

A medida que ascendía hacia las zonas más elevadas, las respuestas se volvían más útiles. Algunos comerciantes mencionaron un antiguo sendero de servicio, una ruta olvidada que conectaba estructuras abandonadas y depósitos en desuso. No era extraño que alguien terminara desviándose allí sin darse cuenta, especialmente con la niebla cubriendo cualquier punto de referencia fiable. El terreno también comenzaba a cambiar, volviéndose más húmedo e inestable, con zonas donde la tierra parecía firme hasta que uno prestaba atención a las grietas y a las marcas recientes en el barro. Me detuve frente a una de esas huellas: pasos desordenados, demasiado profundos, seguidos de un corte brusco en el suelo, como si el camino simplemente hubiera dejado de existir de golpe.

Seguí avanzando sin alterar el ritmo, dejando que el silencio del lugar hiciera el resto del trabajo. En aquella parte de la aldea la niebla no solo ocultaba, sino que también aislaba, deformando la percepción del espacio hasta hacer que cada paso pareciera tragado por el entorno. Cuanto más ascendía, más evidente resultaba que aquella zona había sido abandonada por las autoridades hacía años. Algunas estructuras amenazaban con derrumbarse, las barandillas de madera estaban podridas y los caminos parecían mantenerse unidos más por costumbre que por verdadera estabilidad. Finalmente llegué a una zona donde el terreno había cedido recientemente. Las raíces sobresalían de la tierra arrancada y el barro todavía conservaba marcas frescas. No necesité mucho tiempo para comprender lo ocurrido.

Me acerqué hasta el borde del hundimiento y observé el interior. Allí estaba el mensajero, sentado contra una pared de piedra húmeda, cubierto de barro y con el rostro agotado. Abrazaba el paquete como si fuera lo único que le quedara. Una de sus piernas estaba torcida en un ángulo poco natural, y la expresión de dolor que mostraba cada vez que intentaba moverse dejaba claro que no era una simple torcedura. Sin embargo, lo que más llamó mi atención fue otra cosa. No estaba intentando salir, ni siquiera parecía estar pensando en ello. Simplemente esperaba.

— Así que aquí estabas.

El chico levantó la cabeza al escuchar mi voz y durante unos segundos pareció convencido de que acababa de ver a su salvador.

— ¿Eres un ninja? Gracias a los cielos... Pensé que nadie me encontraría.

— Te encontré porque dejaste un rastro tan evidente que podría haberlo seguido un niño.

Su expresión cambió ligeramente—. Bueno... da igual. Ayúdame a salir de aquí.

Me agaché junto al borde del pozo y extendí un brazo hacia él—. Salta —el silencio fue inmediato.

— ¿Qué?

— He dicho que saltes.

— ¿Estás de broma? Tengo la pierna rota.

— Sí. Lo he notado.

— Entonces baja y ayúdame.

— No.

La incredulidad en su rostro fue casi divertida—. ¿No?

— No. El pozo no es tan profundo. Mi brazo llega de sobra, salta y te sacaré.

— ¡No puedo saltar!

— Claro que puedes.

— ¡Tengo la maldita pierna rota!

— Y la otra sigue funcionando.

La lluvia seguía cayendo entre nosotros mientras el muchacho me observaba como si estuviera hablando con un completo demente. Durante unos segundos pareció debatirse entre insultarme o rendirse. Finalmente intentó incorporarse, apoyándose contra la pared del pozo. Apenas logró ponerse de pie antes de que una punzada de dolor lo obligara a volver a caer.

Negué lentamente con la cabeza—. Patético.

— ¿Perdona?

— Te has rendido demasiado rápido.

— Llevo horas aquí abajo.

— Y llevas horas esperando que alguien venga a resolverte el problema.

La rabia apareció de inmediato en su mirada—. ¿Qué se supone que significa eso?

— Significa que has decidido que estás acabado antes siquiera de intentarlo. Si hubieras dedicado la mitad del tiempo que llevas compadeciéndote a buscar una forma de salir, probablemente ya estarías arriba.

— No sabes de lo que hablas.

— Lo sé perfectamente. La diferencia entre los que sobreviven y los que no suele empezar justo ahí.

Durante unos segundos ninguno de los dos habló. Solo se escuchaba la lluvia golpeando las piedras y el viento atravesando la niebla. Finalmente el chico apretó los dientes y volvió a intentarlo. Esta vez consiguió ponerse en pie. Le costó, mucho. Su respiración era irregular y el dolor resultaba evidente incluso desde arriba, pero permaneció erguido.

— Eso está mejor.

— Cállate.

— No quiero.

Se impulsó una vez y falló. Después otra, después otra más. Cada intento parecía alimentar tanto su agotamiento como su enfado. Sin embargo, seguía intentándolo. Al cuarto intento logró impulsarse lo suficiente, ya que su mano alcanzó el borde durante apenas un instante, pero fue suficiente.

Mi mano atrapó su muñeca—. ¿Ves? No era tan complicado.

— Te odio.

— No eres el primero.

Tiré de él con firmeza y terminé sacándolo del pozo. Cayó sobre el barro empapado mientras intentaba recuperar el aliento. Permaneció allí varios segundos antes de señalar su pierna—. Ahora llévame al hospital.

Lo observé unos instantes—. No.

— ¿Qué quieres decir con que no?

— Quiero decir exactamente eso. Ya estás fuera.

— ¡No puedo caminar!

— Eso parece un problema bastante personal.

— ¡Eres un ninja!

— Y tú eres un mensajero. Los dos tenemos trabajo.

— ¿Vas a dejarme aquí tirado?

Le arrebaté el paquete con tranquilidad y comprobé que seguía intacto—. Mi misión era encontrarte y recuperar esto.

Intentó levantarse por su cuenta. Dio un paso torpe, pero finalmente perdió el equilibrio y volvió a caer al suelo con una maldición. Lo observé durante unos segundos. La situación era ridícula, no porque estuviera herido, sino porque seguía empeñado en pensar que todo debía resolvérselo otra persona. Sin embargo, también era cierto que la misión no terminaba simplemente porque hubiera encontrado el paquete. Si el muchacho moría de camino o terminaba empeorando la lesión por orgullo, tendría que redactar informes, responder preguntas y escuchar sermones de superiores que probablemente jamás habían pisado aquel distrito.

Solté un suspiro—. Qué fastidio... —Me acerqué y lo levanté de golpe, cargándolo sobre uno de mis hombros.

— ¿Qué haces ahora?

— Asegurarme de que no te mueres antes de llegar al hospital.

Comencé a caminar de regreso hacia la aldea mientras él seguía protestando.

— Sigues siendo un imbécil.

— Lo sé.

— Podrías haberme ayudado desde el principio.

— Y entonces habrías aprendido exactamente nada.

Durante unos segundos guardó silencio. Yo continué avanzando por el sendero cubierto de niebla mientras la lluvia golpeaba nuestras ropas.

— Escucha —dije finalmente—. Cuando te vi ahí abajo, ya te habías convencido de que no podías salir. No por tu pierna, sino por tu cabeza —el chico no respondió—. Y aun así saliste. Te costó, te dolió y probablemente preferías que alguien bajara a rescatarte, pero lo hiciste. La próxima vez que te encuentres en una situación parecida, recordarás esto antes de rendirte.

Miré hacia delante mientras el hospital comenzaba a distinguirse entre la niebla—. Kirigakure se está cayendo a pedazos. El clima empeora cada año, los recursos escasean y nadie va a salvarnos si dejamos de luchar al primer obstáculo. Así que sí... tenías que salir tú mismo —hice una pequeña pausa antes de añadir con una sonrisa apenas visible—. Aunque debo admitir que verte arrastrarte durante los primeros intentos fue bastante gracioso.
[Imagen: xd.png]
Moderador Shinigami
Rango Staff
Clan Sin Clan
Nivel 3
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia45(2)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu12
Sigilo9
270
255
Enlace al Post
18-06-2026, 02:37 PM
RECOMPENSAS ENTREGADAS!!
Ryos: 2,000 → 2,250
Tobis: 0 → 2
Experiencia: 87.33 → 137.33
[Imagen: oIwZHSu.gif]
Responder
Salto de foro:

Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)