Allí, reposaba sobre el barandal de color marrón y blanco que dividía la entrada hacia el recinto. Las escaleras estaban ligeramente pobladas de personas, tanto civiles como activos del imperio, que subían y bajaban para realizar procesos legales, quejas, confesar e incluso acusar, todo un espectáculo dentro de aquel sitio. Sin embargo, él había decidido tomar su receso para alargar incluso su tiempo libre.
"Hace buen clima," pensó mientras observaba hacia la lejanía. Fue entonces cuando, por casualidad, pudo ver en la misma escalera que observaba anteriormente una cabellera de un color bastante llamativo. Era obvio, era ella.
Asahi no pudo contenerse y decidió acercarse al extremo del barandal más cercano a la escalera. Allí levantó ligeramente su mano y la ondeó para llamar la atención de la kunoichi. Era Miku. Quizá su día estaba salvado o quizá no. — Hola, Miku. — Saludó con calma y un tono de voz medianamente bajo. Su mano regresó a su posición original y dio un poco de espacio por si la joven decidía detenerse. — ¿Estás libre? Tengo la tarde libre. No sé si quieres ir por algo de comer a la Zona Comercial. — Aprovechó y extendió la oferta a la joven.
Habían sido compañeros antes, durante la Academia de Adiestramiento del Imperio. Nada relevante, la verdad, pero esperaba que lo reconociera; después de todo, no era la primera vez que se topaban. Podría decirse que no eran exactamente "amigos", pero si ya conocidos desde hace un buen tiempo atrás, además, esperaba una respuesta positiva, no iba a mentir, pero ya su mente intentaba jugarle una mala pasada con una extraña paranoia con respecto a aquello, aun así, se mantuvo con un interés corriente en la respuesta a dar por parte de la Kunoichi.