31-07-2023, 05:22 AM
Última modificación: 31-07-2023, 05:24 AM por Shokan.
Los pequeños rodeaban una de las estatuas de mármol que se encontraban en una de las plazas menos concurridas de la Isla Capital, es decir, Kirigakure. Nuestro Jounin se encontraba entre la multitud, observando el cielo y buscando con la mirada la pulida estatua de mármol. Se trataba de una especie de esfinge o una forma no humanoide que representaba la salvajada del mar y cómo debíamos respetar mutuamente a esta, algo un tanto absurdo para el peliazul. Sin embargo, no pecaba de ignorante, al menos no en esta ocasión, puesto que, aun en su escepticismo, lograba encontrar cierto sentido a las palabras talladas en la parte baja del monumento...
— ¿Dónde se habrá metido? — Murmuró en voz baja mientras dejaba reposar su cuerpo sobre un muro ubicado exactamente frente al monumento, a un par de metros de distancia. Allí, reposaría hasta que su "alumno" hiciera acto de presencia. Hacía ya un tiempo que no dedicaba lo más mínimo de su atención a las lecciones del Genin; sin embargo, no era por nada personal, le agradaba. No obstante, las labores como Jounin lo sobrepasaban y le dificultaban mucho el poder entrenarlo de manera constante o siquiera esporádica.
— ¿Se habrá perdido? — Se preguntó por segunda ocasión. Era extraño que Horaime no llegara a tiempo, aunque quizá él hubiera arribado muy temprano. En todo caso, solo dejó llevar su cabeza hacia el tacto del concreto para reposar con total libertad, mientras una suave brisa arropaba y acariciaba el rostro y cabellos de todos aquellos presentes. Por instantes, solo eran audibles el canto de algunas aves costeras y las pequeñas y genuinas risas de esos retoños que se divertían sin preocupación alguna...
La citación llegaría como una carta. Entregada por un administrativo del despacho de mensajería e información de la aldea, lo usual. Si todo iba en orden, Horaime habría tenido a un extraño tocando a su puerta al menos unas dos o tres veces al día en caso de no toparlo y así hasta hacer exitosa su entrega. Shokan era bastante meticuloso, despues de todo se traba de un favor que incluso superaba su jerarquía dentro de la linea de mando y no quería embarrar más el asunto; sus ausencias eran más que suficiente para que su cuello fuese tumbado de un tajo, metaforicamente hablando.
— ¿Dónde se habrá metido? — Murmuró en voz baja mientras dejaba reposar su cuerpo sobre un muro ubicado exactamente frente al monumento, a un par de metros de distancia. Allí, reposaría hasta que su "alumno" hiciera acto de presencia. Hacía ya un tiempo que no dedicaba lo más mínimo de su atención a las lecciones del Genin; sin embargo, no era por nada personal, le agradaba. No obstante, las labores como Jounin lo sobrepasaban y le dificultaban mucho el poder entrenarlo de manera constante o siquiera esporádica.
— ¿Se habrá perdido? — Se preguntó por segunda ocasión. Era extraño que Horaime no llegara a tiempo, aunque quizá él hubiera arribado muy temprano. En todo caso, solo dejó llevar su cabeza hacia el tacto del concreto para reposar con total libertad, mientras una suave brisa arropaba y acariciaba el rostro y cabellos de todos aquellos presentes. Por instantes, solo eran audibles el canto de algunas aves costeras y las pequeñas y genuinas risas de esos retoños que se divertían sin preocupación alguna...
La citación llegaría como una carta. Entregada por un administrativo del despacho de mensajería e información de la aldea, lo usual. Si todo iba en orden, Horaime habría tenido a un extraño tocando a su puerta al menos unas dos o tres veces al día en caso de no toparlo y así hasta hacer exitosa su entrega. Shokan era bastante meticuloso, despues de todo se traba de un favor que incluso superaba su jerarquía dentro de la linea de mando y no quería embarrar más el asunto; sus ausencias eran más que suficiente para que su cuello fuese tumbado de un tajo, metaforicamente hablando.