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¿Sabías que… el nombre Konoha hace referencia a las hojas de los árboles que ocultaban y protegían el asentamiento?
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  ›   [Misión Simple] ¡El puto oso! [mision rango A para Akira]
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¡El puto oso! [mision rango A para Akira]
Narrador 6
Rango Genin
Clan Kaguya
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia0(1)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo9
180
180
Enlace al Post
28-07-2026, 12:08 AM
Última modificación: 31-07-2026, 02:45 AM por Narrador 6.
El 10 de verano en la noche, inmediaciones de Konoha


El verano era aquella época donde cada cierta cantidad de tiempo algún que otro campista civil u aunque sea comerciante de konoha, salía a mirar aquellos maravillosos bosques que rodeaban la ciudad con tanto resguardo, momento en el cual más de un ninja tenía que suspirar desganado teniendo que ir a cortarle el paso, pues era bien sabido que fuera de la aldea habían criaturas peligrosas asaltantes inesperados que a veces no dejaban volver a ver a aquellos que se atrevían a entrar a sus inmediaciones, ganando esa mala fama de que es un lugar prohibido por algo… Lo cual ayudaba a mantener la posición estratégica de Konoha como una aldea oculta, pero al mismo tiempo llamando la atención de algún tonto que siempre quería hacerse el valiente.

Y bueno ese era caso de esta noche a las 12 de la noche, un hombre llamado Katsu habría salido hace un par de horas al bosque exterior, varios ninjas habrían tenido que ir cercando diversas zonas, hasta que el espacio se redujo hasta un parde simples kilómetros, no se había alejado tanto… Pero ahora se encontraba en el territorio donde varios lobos, osos y criaturas varias del mismo bosque podrían devorarle, o peor… Quedarse con su alma, pues aún había muchas personas que creían aquellas leyendas ¿Quién sabe? Tal vez a tú pobre alma le tocaría ver una cara a cara.

Pero bueno, no estábamos para asustarte, sino para que te preparases en esa calurosa noche para intentar sacar a aquel imbécil del bosque, aunque no lo trates así… Pues es un comerciante importante para la aldea, por lo que te irías con una guía experta en la materia, pues ahora a las afueras de la ciudad te dejarían pasar por esta ocasión especial junto a Sora Inosuka, una habida guía, la cual se especializaba en rastreo en los bosques cercanos a la villa, pero que era bien conocido… Era bastante impulsiva y por ende problemática por esto, pues basto con verte para que esta tomase del brazo y te comentase - ¡Con que ahí estas! ¡Compañero mio! – Reconociéndote, olisqueando en tus cercanías -Sígueme, sígueme - Diría sin dudar, ni presentarse cerca de la entrada queriendo sacarte ya a tirones del lugar, pues parece andaba ansiosa, como perro conociendo a nuevo amigo… Por lo que tal vez era tu deber presentarte mientras ella ya te quería sacar a cumplir su misión... A pesar de que ella seguiría con su verborrea -He escuchado que varios otros ninjas y demás no han vuelto, puede que sea una zona muy peligrosa ¡Pero ante el problema vienen los premios! - Comentaría mientras su compañero canino seguía ladrando cerca de ti ayudándole a guiarles… ¿Qué podría esperarse de este problema?
Akira Hyuuga
Rango Chuunin
Clan Hyuga
Nivel 20
Estadísticas
Generales
Fuerza100(5)
Destreza100(5)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia20(1)
Especiales
Salud15
Velocidad25
Tenketsu20
Sigilo8
755
885
Enlace al Post
31-07-2026, 05:05 AM
El aire de la medianoche en las afueras de Konoha se sentía denso, cargado con el aroma a pino húmedo y la estática fría que anticipaba lo peor en los bosques fronterizos. A la sombra de los grandes muros de la aldea, la luz de las antorchas titilaba proyectando siluetas alargadas sobre la tierra compactada. Allí, de pie con una compostura imponente pero notablemente relajada que rozaba el metro ochenta y siete de altura, aguardaba Akira Hyuuga.

Bajo la tenue iluminación, su indumentaria quedaba al descubierto con total claridad, fiel al equipo que solía portar en sus misiones. Vestía una chaqueta o túnica ligera de tono claro y cuello alto, estructurada con ribetes oscuros que bordeaban la prenda, la cual llevaba abierta en el frente dejando ver una camisa oscura de combate ajustada a su torso. Su banda ninja de Konoha descansaba firmemente anudada sobre su frente, enmarcando sus facciones serias y sus característicos ojos perlados. Sus manos y antebrazos se encontraban firmemente envueltos en vendas oscuras que protegían su piel y le otorgaban un agarre firme, mientras que en su cintura y muslos portaba de forma discreta su equipamiento táctico, con pantalones oscuros y holgados metidos en sus sandalias ninja para permitirle total libertad de movimiento en cualquier terreno agreste. Su porte silencioso hacía honor al alias con el que muchos en la villa ya empezaban a reconocerle: El Tigre Blanco de Konoha. Sus orbes perlados escrutaban la espesura negra como la boca de un lobo que se extendía más allá del puesto de control.

No tardó demasiado en romperse esa quietud sepulcral. Una figura femenina irrumpió con la sutileza de una estampida entre los últimos arcos de seguridad. Era Sora Inosuka, una chūnin de la aldea y su propia sensei, cuya fama de impulsiva la precedía tanto como su talento indiscutible para el rastreo en terrenos salvajes. Sin darle un solo segundo de tregua al joven Hyuuga, la muchacha acortó la distancia con una velocidad pasmosamente errática, extendiendo la mano con una confianza desbordante hasta aferrarse con firmeza al brazo de Akira.

—¡Con que ahí estas! ¡Compañero mío! —exclamó Sora, con una voz que vibraba con un entusiasmo casi imprudente para la hora y el lugar.
Ante aquel arrebato repentino, el joven Hyuuga procuraría no tensarse con una rigidez innecesaria, optando por mantener una postura flexible y natural frente a su superior. Sentiría de inmediato cómo la guía comenzaba a olisquear el ambiente a su alrededor con total desparpajo, casi como si estuviera evaluando su compatibilidad o su resistencia. A su lado, un can peludo y de respiración pesada soltó un par de ladridos cortos, husmeando las botas de Akira y frotando su hocico contra la tela con una familiaridad instantánea.

Sora continuaba con su verborrea sin darle tregua, mezclando advertencias sobre los desaparecidos con un brillo de codicia al mencionar las recompensas, queriendo sacarlo a tirones hacia la negrura del bosque sin mediar una presentación formal.

En ese instante, Akira buscaría bajar la mirada con calma para observar la mano que lo sujetaba, girando luego sus ojos perlados hacia el rostro eufórico de su sensei antes de desviar brevemente la atención hacia el animal. Exhalaría un suspiro pausado que empañaría brevemente el aire frío de la noche, buscando proyectar una actitud compuesta antes de permitir que la situación avanzara a ciegas.

—Inosuka-san... antes de que me saques a tirones de aquí y el comerciante Katsu acabe necesitando un rescate por extremidades rotas, creo que lo correcto es presentarnos como es debido —intentaría replicar Akira con un tono de voz grave, calmado y de cadencia pausada, un contrapeso absoluto al torbellino que tenía enfrente—. Soy Akira Hyuuga, tu subordinado en esta ocasión. Conozco las reglas de esta zona y sé perfectamente lo que se oculta tras los matorrales. Agradezco el impulso, sensei, pero mis piernas funcionan bastante bien por sí solas; no hace falta que me arrastres como si fuera una carga pesada.
[Imagen: JK2RddW.png]
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