18-07-2026, 05:02 PM
Última modificación: 18-07-2026, 05:03 PM por Ran Kurai.
Ciertamente, lo único que de verdad quería hacer la chica en esos precisos instantes, era simple y sencillamente desaparecer de ese inmenso y lujoso salón, ubicado al interior del enorme y magnífico palacete perteneciente a su familia por vía paterna. Sus ojos, tan azules cómo los de su severo progenitor, ese mismo al cual la joven tanto deseaba agradar, en vez de estar posados hacia el frente, en dirección hacia donde se encontraban los demás invitados a esa rimbombante reunión social, personas a la cuales al fin y al cabo aún cuando ella misma los conocía desde siempre, al ser éstas miembros de la alta élite nobiliaria de Konoha, jamás había de verdad relacionado con ellos de manera amena y cordial, sino que todo absolutamente lo contrario, estaban extremadamente fijados hacia la taza de té prácticamente intacta. ¿Cómo la joven podría sentirse a gusto en todo ese asfixiante y tóxico ambiente, al menos para ella, si esas mismas personas sólo se habían comportado con ella de una manera tan, pero tan desagradable, de una manera tan, pero tan despectiva, que ya a estas alturas para la muchacha estar compartiendo con éstas era un auténtico suplicio? Estando la joven plenamente consciente de que si ella se iba de esa reunión y ya, algo que realmente deseaba hacer puesto que sentía que no podía seguir soportando esa tan tensa situación, pues sólo conseguiría que su padre la mirara con más rechazo que antes, ella tuvo que limitarse, a resignarse, a seguir estando sentada en aquel mismo puesto.
Sin embargo, todo parecía indicar que la reunión no se acabaría pronto, y que hasta era más, esta misma se alargaría por mucho, pero por mucho tiempo más, a juzgar por el ritmo de conversación que estaban sosteniendo todos los presentes en aquella habitación, lo que sólo hizo que el ritmo cardíaco de la muchacha, ya latiera apresurado de por sí, no hiciera más que seguir aumentando más, más y más según los segundos que transcurrían. ¿Llegaría tal vez el día en el que la muchacha lograría efectivamente sentirse a gusto dentro de la corte de nobles de la Aldea Oculta de la Hoja, o bien era que ya todo estaba perdido para su persona…? ¿Que no importara cuánto se esmerara, el resultado siempre sería el mismo? Todavía en un absoluto silencio, sintiendo la chica que si emitía palabra alguna pues todo sólo iría en picada para ella, fue cuando para su gran sorpresa, una de las mujeres que estaba sentada relativamente cerca de su puesto, le dirigió la palabra… a lo cual la joven por primera vez en todo ese rato alzó su mirada de su taza de té, sólo para posarlo de manera prudente y cuidadosa, siempre manteniendo en todo momento esa frialdad y gelidez tan propias de su persona, sobre la persona que le estaba hablando. —Y, Ran, querida… ¿Ya has pensado cuándo te casarás?—preguntó la mujer sin rodeo alguno, a lo cual la mirada de la chica se ensanchó en extremo. ¿Cómo podrían esos aristócratas comprender las reales ambiciones que ella tenía de vida?
¿Cómo hacerles encender a todos ellos, que la chica creía de manera casi ciega que si conseguía ser una gran shinobi, pues sería aceptada tanto por vía Kurai cómo por vía Uchiha? —Ella ni siquiera me ha dado el gusto en eso—pero para gran asombro de la chica, ella no alcanzó a decir vocablo alguno, en vista que su padre fue quien intervino—.¿Podrás creer, Mitzutki, que a ella le ha dado con ser genin?—siguió hablando el mismísimo Hiretsu Kurai a la mujer que le había dicho esas cosas a la joven, utilizando en el acto un tono de voz que si bien parecía coloquial, se notaba a leguas que era de molestia, cómo si él rechazara de lleno la decisión de que su única hija, y por ende heredera había tomado, a lo cual la muchacha no pudo evitar sentirse de lo más miserable. ¿Era que nunca podría ser suficiente….? ¿Era que nunca ese hombre quedaría complacido de las acciones de la propia Ran? Entonces aunque la charla entre el aristócrata y la mujer de nombre Mitsuki siguió, la muchacha de largos cabellos azabaches fue total y absolutamente incapaz de seguirle el hilo, estando ella demasiado estancada en lo dicho por su propio padre, eso de que ni siquiera le había dado el gusto en eso. Sin darle su mente descanso alguno, un pensamiento otro, otro y tras otro se comenzaron a agolpar con tal perturbación, que ya la chica no pudo seguir aguantando todo esa situación. ¿Había tal vez un real escape urgente para ella?
Ya entonces cuando aún ninguno de los invitados se había levantado de la mesa, llegó el momento, el instante en el que la joven no pudo más. No sólo estaba en que se mente le hacía malas jugadas con todos esos reiterativos pensamientos, sino que también estaba el hecho de que ella sabía, de verdad que sabía que todavía su padre con esa tal Mitzuki seguían charlando acerca de ella. ¿O esto último era parte de su paranoia…? Sea como sea, y ya no pudiendo la chica aguantar más, la joven se levantó bruscamente de su asiento, y sin ser ni siquiera capaz de dar excusa alguna, ante la extrañada mirada de todos los comensales, ella acto seguido salió de ese salón… siendo tal vez lo más frustrante para la joven, que nadie quiso retenerla. ¿Tan insignificante era para ellos? Caminando a buenas a primeras sin rumbo alguno, sólo guiándose por su instinto y sus impulsos, cómo no lo hacía para nada usualmente, sus pasos la llevaron finalmente al barrio comercial de la Aldea, y sintiendo la boca seca, fue que al caminar unos cuantos metros ella se encontró directamente con el salón de té. No dudando ni siquiera un solo segundo, a la vez que todavía su cabeza seguía repitiendo lo sucedido en el palacete Kurai, la chica ingresó al salón, descubriendo que ya todas las mesas estaban tomadas. —¿Puedo sentarme aquí también?—le dijo fríamente a un joven que se le hizo familiar de la Academia… por ningún motivo deseaba regresar a su casa paterna.
Sin embargo, todo parecía indicar que la reunión no se acabaría pronto, y que hasta era más, esta misma se alargaría por mucho, pero por mucho tiempo más, a juzgar por el ritmo de conversación que estaban sosteniendo todos los presentes en aquella habitación, lo que sólo hizo que el ritmo cardíaco de la muchacha, ya latiera apresurado de por sí, no hiciera más que seguir aumentando más, más y más según los segundos que transcurrían. ¿Llegaría tal vez el día en el que la muchacha lograría efectivamente sentirse a gusto dentro de la corte de nobles de la Aldea Oculta de la Hoja, o bien era que ya todo estaba perdido para su persona…? ¿Que no importara cuánto se esmerara, el resultado siempre sería el mismo? Todavía en un absoluto silencio, sintiendo la chica que si emitía palabra alguna pues todo sólo iría en picada para ella, fue cuando para su gran sorpresa, una de las mujeres que estaba sentada relativamente cerca de su puesto, le dirigió la palabra… a lo cual la joven por primera vez en todo ese rato alzó su mirada de su taza de té, sólo para posarlo de manera prudente y cuidadosa, siempre manteniendo en todo momento esa frialdad y gelidez tan propias de su persona, sobre la persona que le estaba hablando. —Y, Ran, querida… ¿Ya has pensado cuándo te casarás?—preguntó la mujer sin rodeo alguno, a lo cual la mirada de la chica se ensanchó en extremo. ¿Cómo podrían esos aristócratas comprender las reales ambiciones que ella tenía de vida?
¿Cómo hacerles encender a todos ellos, que la chica creía de manera casi ciega que si conseguía ser una gran shinobi, pues sería aceptada tanto por vía Kurai cómo por vía Uchiha? —Ella ni siquiera me ha dado el gusto en eso—pero para gran asombro de la chica, ella no alcanzó a decir vocablo alguno, en vista que su padre fue quien intervino—.¿Podrás creer, Mitzutki, que a ella le ha dado con ser genin?—siguió hablando el mismísimo Hiretsu Kurai a la mujer que le había dicho esas cosas a la joven, utilizando en el acto un tono de voz que si bien parecía coloquial, se notaba a leguas que era de molestia, cómo si él rechazara de lleno la decisión de que su única hija, y por ende heredera había tomado, a lo cual la muchacha no pudo evitar sentirse de lo más miserable. ¿Era que nunca podría ser suficiente….? ¿Era que nunca ese hombre quedaría complacido de las acciones de la propia Ran? Entonces aunque la charla entre el aristócrata y la mujer de nombre Mitsuki siguió, la muchacha de largos cabellos azabaches fue total y absolutamente incapaz de seguirle el hilo, estando ella demasiado estancada en lo dicho por su propio padre, eso de que ni siquiera le había dado el gusto en eso. Sin darle su mente descanso alguno, un pensamiento otro, otro y tras otro se comenzaron a agolpar con tal perturbación, que ya la chica no pudo seguir aguantando todo esa situación. ¿Había tal vez un real escape urgente para ella?
Ya entonces cuando aún ninguno de los invitados se había levantado de la mesa, llegó el momento, el instante en el que la joven no pudo más. No sólo estaba en que se mente le hacía malas jugadas con todos esos reiterativos pensamientos, sino que también estaba el hecho de que ella sabía, de verdad que sabía que todavía su padre con esa tal Mitzuki seguían charlando acerca de ella. ¿O esto último era parte de su paranoia…? Sea como sea, y ya no pudiendo la chica aguantar más, la joven se levantó bruscamente de su asiento, y sin ser ni siquiera capaz de dar excusa alguna, ante la extrañada mirada de todos los comensales, ella acto seguido salió de ese salón… siendo tal vez lo más frustrante para la joven, que nadie quiso retenerla. ¿Tan insignificante era para ellos? Caminando a buenas a primeras sin rumbo alguno, sólo guiándose por su instinto y sus impulsos, cómo no lo hacía para nada usualmente, sus pasos la llevaron finalmente al barrio comercial de la Aldea, y sintiendo la boca seca, fue que al caminar unos cuantos metros ella se encontró directamente con el salón de té. No dudando ni siquiera un solo segundo, a la vez que todavía su cabeza seguía repitiendo lo sucedido en el palacete Kurai, la chica ingresó al salón, descubriendo que ya todas las mesas estaban tomadas. —¿Puedo sentarme aquí también?—le dijo fríamente a un joven que se le hizo familiar de la Academia… por ningún motivo deseaba regresar a su casa paterna.
![[Imagen: JK2RddW.png]](https://i.imgur.com/JK2RddW.png)