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Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Pais del Fuego   ›   Konohagakure no Sato
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[D] Aprende a usar tus ojos
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08-07-2026, 02:24 AM
Última modificación: 08-07-2026, 02:25 AM por Narrador 10.
Día despues del desfile | Verano | Año 150 | Konohagakure no Sato. 


La mañana siguiente al desfile amaneció muy distinta a la del día anterior. Las calles de Konoha conservaban restos de la celebración, algunos estandartes ondeaban con desgana, los comerciantes retiraban puestos improvisados y los equipos de limpieza terminaban de barrer las hojas, el polvo y las huellas de todos los visitantes que habían llenado la aldea. La euforia había quedado atrás, ahora el ritmo habitual del pueblo recuperaba lentamente su lugar, acompañado por el murmullo cotidiano de vendedores, artesanos y shinobis que regresaban a sus obligaciones.

Las conversaciones en los mercados ya no giraban en torno a los espectáculos o las carrozas, sino a las anécdotas que había dejado la jornada anterior. Algunos vecinos comentaban los pequeños incidentes ocurridos entre la multitud, otros se felicitaban por el éxito del evento, mientras los comerciantes hacían balance de las ganancias obtenidas gracias a la enorme afluencia de visitantes, para la mayoría, el desfile no era más que un recuerdo agradable que poco a poco comenzaba a desvanecerse. Sin embargo, no todos habían vivido aquel día de la misma manera. Mientras cientos de personas disfrutaban del ambiente festivo, los cuerpos de seguridad de la aldea habían trabajado sin descanso para evitar que el caos propio de una celebración tan multitudinaria se convirtiera en una oportunidad para quienes buscaban sacar provecho. Carteristas, estafadores y oportunistas siempre aparecían cuando las calles se encontraban abarrotadas, y aunque la mayoría eran delincuentes menores, uno de ellos había demostrado ser bastante más escurridizo de lo esperado.

Para Daeru, la jornada prometía ser cualquier cosa menos rutinaria. Poco después del desayuno, un chūnin apareció frente a su vivienda con un pergamino sellado con el emblema de la Hoja. No era una misión convencional ni una convocatoria para entrenar. El mensaje era breve y directo, debía presentarse en el edificio de la Policía Militar antes del mediodía. Su participación en la captura del carterista durante el desfile había despertado el interés de los oficiales encargados del caso. El delincuente había resultado ser mucho más problemático de lo esperado. Lo que al principio parecía un simple ladrón oportunista terminó revelándose como un individuo con conocimientos básicos de Doton, suficientes para dificultar enormemente su persecución entre el caos de la multitud. Aprovechando cada rincón de las calles y cualquier superficie de tierra a su alcance, había intentado desaparecer una y otra vez, obligando a quienes lo perseguían a reaccionar con rapidez para impedir su escape.

Gracias a la intervención coordinada de los genin presentes, el hombre había sido reducido antes de desaparecer por completo bajo tierra, evitando que escapara con una considerable cantidad de objetos robados. Bolsas con dinero, joyas, pequeños pergaminos, relojes de bolsillo y pertenencias de decenas de asistentes fueron recuperadas tras su captura, permitiendo que muchas de ellas regresaran a manos de sus legítimos dueños antes de que terminara la celebración, desde entonces había permanecido bajo custodia. Las primeras declaraciones del detenido apenas habían servido para confirmar su identidad y levantar un informe preliminar. Aun así, varias inconsistencias en su versión de los hechos habían despertado el interés de los investigadores. Resultaba extraño que un simple carterista poseyera conocimientos de una naturaleza elemental y, más aún, que los empleara con tanta sangre fría para planificar una huida en medio de una concentración tan grande de personas. Aquello sugería que, detrás de su apariencia de ladrón común, podía esconderse una historia mucho más compleja.

Por ese motivo, la Policía Militar había decidido realizar un interrogatorio formal al día siguiente. No se trataba únicamente de esclarecer los robos cometidos durante el desfile, sino de averiguar el origen de las habilidades del detenido y comprobar si existía alguien más implicado en sus actividades. La invitación no garantizaba que Daeru participara activamente en el interrogatorio, únicamente indicaba que podría observar el procedimiento e intervenir si los responsables del caso lo consideraban oportuno. Después de todo, había visto al sospechoso actuar con sus propios ojos y conocía detalles del enfrentamiento que quizá resultaran útiles. Ahora solo quedaba que el joven Uchiha acudiera a la cita y descubriera por qué, entre todos los participantes de aquella persecución, habían solicitado específicamente su presencia.

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Daeru Uchiha
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11-07-2026, 03:25 AM
Despertó más tarde de lo habitual. El carterista seguía rondando en su cabeza. Su mente no dejaba de bombardearlo con situaciones que no sabía cómo enfrentar. Desde la muerte de su madre se había prometido una sola cosa: que nadie volvería a pasar por lo mismo que él. Para lograrlo, tendría que hacerse mucho más fuerte.

Con sus ropas habituales salió de su hogar. El día siguiente al festival siempre era su favorito; el bullicio que acompañaba la festividad le desagradaba y la gran cantidad de personas recorriendo las calles solo conseguía ponerlo más nervioso. No alcanzó a dar un solo paso cuando un ninja apareció frente a su puerta y le entregó un pergamino sellado.

Daeru lo recibió con cierta duda. Quizás sería otra misión de rango E, una de esas tareas rutinarias que nadie quería hacer. Sin embargo, al abrirlo, sus manos comenzaron a temblar. Tuvo que leer el mensaje una segunda vez para asegurarse de haber entendido bien. Debía presentarse en la Policía Militar. «Ayer estuve allí dejando al carterista... ¿Por qué me llamarían otra vez?»

No pudo evitar maldecir en silencio lo ocurrido el día anterior. Si había una razón por la que siempre intentaba pasar desapercibido, era precisamente para evitar situaciones como aquella.

El trayecto se le hizo eterno, como si cargara una pesada mochila sobre la espalda. En lo más profundo de su pecho sentía que algo no andaba bien. «Quizás el carterista habló sobre mí... Takeru solo me felicitó para no reprenderme delante de los demás... ¿Y si el resto también está ahí?» Cada paso traía consigo una nueva duda. «Un ninja no debe llamar la atención...» Sin embargo, él había terminado en el centro de todo.

Al llegar a su destino, se detuvo unos instantes frente al edificio de la Policía Militar. No era solo su arquitectura lo que captaba su atención, sino lo que aquel lugar representaba. Desde pequeño había escuchado historias sobre su padre. En otro tiempo había sido uno de los miembros más respetados de la institución. «Me habría gustado visitarlo aquí... y no en una cantina.»

La melancolía apenas duró un instante. Sacudió la cabeza para apartar aquellos pensamientos, respiró hondo y cruzó la entrada del edificio. Al encontrarse con uno de los encargados, le entregó el pergamino en silencio y esperó, inquieto, las instrucciones que estuvieran por darle.
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16-07-2026, 02:34 PM
El oficial que recibió el pergamino apenas necesitó echarle un vistazo al sello antes de levantar la vista hacia el joven Uchiha. Su expresión permanecía seria, aunque no era la rigidez hostil que muchos asociaban con la Policía Militar, sino la de un hombre acostumbrado a tratar con asuntos delicados. —Así que tú eres Daeru —comentó mientras devolvía el documento —Llegaste a tiempo. Sígueme. —  Sin añadir más explicaciones, comenzó a caminar por los amplios pasillos del edificio. A diferencia del bullicio que reinaba en las calles de Konoha, allí predominaba un silencio disciplinado. Algunos oficiales cruzaban de un lado a otro cargando expedientes, otros discutían informes en voz baja junto a tablones repletos de documentos y mapas de la aldea, todo funcionaba con una precisión casi mecánica.
 
Durante el recorrido, varios miembros del cuerpo policial dirigieron breves miradas hacia Daeru. No eran gestos de desconfianza ni de desprecio, más bien parecían evaluar al joven que el día anterior había participado en una captura poco común para un genin, finalmente llegaron frente a una puerta de madera reforzada, el oficial golpeó dos veces. —Adelante. — Al abrirse la puerta apareció un despacho amplio, aunque sobrio, estanterías repletas de archivos cubrían una de las paredes, mientras un gran escritorio ocupaba el fondo de la habitación. Tras él se encontraba un hombre de mediana edad, cabello oscuro con algunas canas prematuras y el uniforme formal de la Policía Militar. Sus ojos abandonaron el informe que estaba leyendo para posarse inmediatamente sobre Daeru. —Gracias. Puedes retirarte. — El oficial que lo había acompañado realizó una breve inclinación de cabeza antes de abandonar la estancia y cerrar la puerta tras de sí.
 
El hombre del escritorio permaneció unos segundos observando al joven. —Toma asiento. — Esperó pacientemente a que obedeciera antes de continuar. —Soy Shigeru Uchiha, capitán de la Segunda División de Investigación de la Policía Militar. — No hizo énfasis en compartir apellido con Daeru, simplemente lo mencionó como un dato más antes de entrelazar las manos sobre el escritorio. —Antes que nada, quiero felicitarte por tu actuación durante el desfile. — Abrió una carpeta situada frente a él. —He leído los informes de los oficiales presentes y también el del capitán responsable del operativo. Coinciden en que mantuviste la calma durante la persecución y que colaboraste eficazmente para impedir la huida del sospechoso. —  Pasó una página.
 
—No es frecuente que un genin responda con tanta serenidad durante una situación improvisada. — El capitán cerró entonces la carpeta. —No te preocupes. No estás aquí porque hayas hecho algo incorrecto. — Aquellas palabras parecían anticiparse a cualquier preocupación que pudiera haber acompañado al muchacho durante el trayecto hasta el edificio. —Si te hemos citado es porque fuiste uno de los pocos que observó directamente la forma de actuar del detenido. — Se levantó de la silla y caminó lentamente hacia una ventana desde la que podía verse parte del patio interior del edificio. —La mayoría de los carteristas aprovechan el caos y desaparecen entre la multitud. Este hombre hizo algo distinto. Utilizó Doton para preparar rutas de escape, ocultar objetos robados e incluso intentar perder de vista a quienes lo perseguían. — Guardó unos segundos de silencio.
 
—Eso cambia completamente la naturaleza del caso. — Volvió a mirar a Daeru. —Un shinobi que termina viviendo del robo no es algo imposible, pero tampoco es habitual. — En ese momento alguien llamó suavemente a la puerta. —Adelante. — Entró una mujer de cabello corto, también vestida con el uniforme de la Policía Militar, sosteniendo varios pergaminos.
 
—Capitán, llegaron los registros solicitados. —
—Déjalos aquí, Ayame. — La mujer obedeció, aunque antes de retirarse dirigió una rápida mirada al joven. —¿Él es el genin? —
 
—Así es. — Ella sonrió ligeramente. —Buen trabajo ayer. Nos evitaste varias horas de búsqueda. — Daeru apenas tuvo tiempo de responder antes de que la kunoichi abandonara nuevamente la oficina. Shigeru tomó uno de los nuevos documentos y lo abrió. —Como puedes imaginar, el detenido ya ha sido interrogado una primera vez. — Leyó unas líneas.
 
—Nombre, ocupación, residencia temporal, antecedentes menores en otras aldeas mercantes — Cerró el pergamino con un leve suspiro. —Todo eso ya lo sabemos. — Dejó el documento sobre la mesa. —Lo que no sabemos es dónde aprendió a utilizar Doton. — Otro breve silencio se instaló en la habitación. —Tampoco sabemos si actuaba por cuenta propia. — Aquella última frase quedó flotando con cierto peso.


—Un simple ladrón suele limitarse a robar bolsas de dinero. Sin embargo, este individuo parecía moverse con demasiada seguridad entre la multitud. Sabía cuándo desplazarse, qué calles utilizar y cómo aprovechar el terreno para escapar. — El capitán apoyó ambas manos sobre el escritorio. —No podemos afirmar que forme parte de una organización todavía, pero tampoco podemos ignorar esa posibilidad. — Sacó entonces un pequeño cuaderno de tapas oscuras.
 
—Entre sus pertenencias encontramos anotaciones bastante peculiares. Horarios aproximados, zonas con mayor concentración de personas durante el desfile y varios dibujos simples de calles cercanas. — Empujó el cuaderno unos centímetros sobre la mesa, sin llegar a entregárselo. —No esperamos que resuelvas el caso, Daeru. Esa responsabilidad nos corresponde a nosotros. — Su tono seguía siendo tranquilo, pero firme. —Sin embargo, hay algo que ningún informe puede reemplazar: la percepción de alguien que estuvo allí. — Se incorporó nuevamente frente a ti.
 
—Dentro de unos minutos comenzará el interrogatorio formal. Permanecerás en una sala contigua, desde donde podrás observar sin ser visto. Si durante la conversación notas alguna contradicción con lo que presenciaste ayer, reconoces algún gesto, recuerdas algún detalle o consideras que alguna respuesta carece de sentido, podrás comunicarlo inmediatamente. — El capitán dio un paso hacia la puerta. —No te preocupes por hablar si no tienes nada que aportar. Observar también forma parte del trabajo de un shinobi. — Abrió la puerta y esperó a que Daeru se pusiera de pie.
 
—Ven conmigo. — Abandonaron el despacho y recorrieron un corto pasillo hasta llegar frente a una robusta puerta de madera. Del otro lado apenas podían escucharse voces apagadas y el leve sonido de una silla arrastrándose sobre el suelo. Shigeru colocó una mano sobre el picaporte, pero antes de abrir miró una vez más al joven Uchiha. —Hay algo que debes comprender antes de entrar. —  Su expresión se volvió ligeramente más seria. —En ocasiones, un interrogatorio no consiste en descubrir la verdad, sino en identificar la mentira. — Sin añadir nada más, abrió la puerta para dar comienzo a la siguiente etapa de la investigación.
Daeru Uchiha
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24-07-2026, 03:22 AM
Al pasar por la puerta se encontró de frente con el oficial. Se trataba de Shigeru Uchiha, capitán de la división de investigación de la Policía Militar. Nada más presentarse, recibió una felicitación por su participación en la detención del carterista. «¿Me está felicitando?»

Sus manos se cerraron en un puño y una leve sonrisa apareció en su rostro. No era habitual para él recibir elogios. De hecho, no recordaba haber recibido alguno ni siquiera durante sus años en la academia, donde otros alumnos eran felicitados por sus habilidades en taijutsu o ninjutsu. Aquellas simples palabras lo hicieron sentirse extrañamente orgulloso. Por un instante le habría gustado corresponder con el mismo entusiasmo, pero rápidamente recuperó la compostura. Después de todo, se encontraba rodeado de shinobi que parecían no demostrar jamás lo que sentían.

Mientras escuchaba el relato sobre el carterista y la inusual capacidad que poseía para controlar chakra, una mujer ingresó al lugar y volvió a felicitarlo por su participación. Esta vez no pudo evitar sonrojarse ligeramente e hizo una pequeña reverencia en señal de agradecimiento antes de volver a guardar silencio.

Shigeru continuó explicando los detalles del caso. Daeru permaneció atento a cada palabra. Había estado presente durante la captura, por lo que conocía gran parte de lo ocurrido, aunque no tardó en descubrir que el asunto era mucho más complejo de lo que había imaginado. El ladrón poseía una especie de bitácora del sector y registraba cuidadosamente cuándo y dónde debía cometer sus fechorías. «Vaya... ese sujeto era mucho más peligroso de lo que pensé. Si Takeru no hubiera llegado a tiempo, quizás las cosas habrían terminado mucho peor.»

Por unos instantes recordó el caos que se había formado aquel día. Apenas había tenido tiempo para reaccionar cuando todo terminó. Solo ahora comenzaba a comprender la gravedad de lo ocurrido.

Finalmente, Shigeru le explicó cuál sería su labor durante el interrogatorio. No tendría que hacer preguntas ni intervenir directamente. Su única responsabilidad sería observar al carterista, escuchar con atención sus palabras e identificar cualquier contradicción o comportamiento extraño que pudiera resultar relevante. «Solo debo observar... puedo hacerlo.»

A diferencia de otras misiones, aquella parecía adaptarse bastante bien a sus capacidades. La mayor parte del tiempo permanecía en silencio observando su entorno, y sus ojos solían percibir detalles que otros pasaban por alto. Por primera vez desde que se convirtió en genin, sentía que quizás podía ser de verdadera utilidad para alguien más.

Antes de entrar a la sala del interrogatorio, Shigeru adoptó un tono mucho más frío y severo. Sus últimas palabras le dejaron un extraño malestar en el pecho. «A veces, un interrogatorio consiste únicamente en identificar una mentira...» Repitió aquella frase una y otra vez en su cabeza. Sonaba mucho más difícil de lo que había imaginado.

—S-Sí, señor.—

La voz le salió algo más débil de lo que le habría gustado. Bajó la mirada durante unos segundos y respiró profundamente antes de avanzar hacia la siguiente habitación.
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24-07-2026, 05:11 PM
La puerta se cerró tras ambos con un sonido seco. La estancia a la que ingresaron era mucho más discreta de lo que Daeru probablemente habría imaginado. No se trataba de una sala de interrogatorios, sino de una habitación de observación separada por un amplio cristal unidireccional. Desde aquel lado era posible contemplar con absoluta claridad todo cuanto ocurría en la habitación contigua, mientras que quienes se encontraban al otro lado únicamente veían una pared oscura.
 
La sala apenas estaba iluminada por un par de lámparas de aceite. Había una mesa estrecha, dos sillas y varios pergaminos abiertos con espacio para tomar notas. El ambiente olía a tinta fresca y madera envejecida. Shigeru tomó asiento sin apartar la vista del cristal. —Colócate donde puedas observar con comodidad. No necesitas mantener una postura militar, lo importante es que no pierdas detalle. —  Al otro lado del cristal, el detenido permanecía sentado con las manos inmovilizadas mediante grilletes especiales que restringían el flujo de chakra. Su aspecto difería bastante del que presentaba durante el desfile. La suciedad seguía cubriendo parte de su ropa, pero el barro había sido retirado de su rostro y varias pequeñas heridas recibidas durante la captura ya habían sido vendadas.
 
Aun así, conservaba aquella expresión confiada que tanto llamaba la atención, no parecía nervioso, tampoco parecía arrepentido, es más ni siquiera parecía incómodo por encontrarse allí. Simplemente esperaba. La puerta de la sala de interrogatorios se abrió y dos oficiales entraron en silencio. Uno de ellos cargaba una carpeta considerablemente gruesa, el otro llevaba una pequeña bandeja con una jarra de agua y dos vasos.
 
El primero tomó asiento frente al detenido mientras que el segundo permaneció de pie, apoyado junto a la pared. Ninguno habló durante varios segundos y el silencio comenzó a llenar lentamente la habitación sin embargo Shigeru rompió el mutismo desde la sala de observación. —El silencio suele incomodar más que las preguntas. Muchos detenidos sienten la necesidad de llenarlo por iniciativa propia. — y como si quisiera demostrar aquellas palabras, el prisionero terminó resoplando con impaciencia.
 
—¿Van a quedarse mirándome todo el día o piensan empezar de una vez? — El interrogador abrió la carpeta con absoluta calma.
 
—Nombre. — El hombre rodó los ojos.
—Ya lo dije ayer. —
—Hoy volverás a decirlo. — hubo entonces un nuevo suspiro.
—Saburō. —
—Nombre completo. — en ese momento el detenido dudó apenas un instante.
—Saburō Tanaka. — Justo entonces el oficial anotó algo sin cambiar de expresión.
—Edad. —
—Treinta y dos. —
—Profesión. — 
Ahora una sonrisa burlona apareció en el rostro del hombre. —Supongo que ahora dirán "ladrón". — 
Pero ninguno de los dos oficiales reaccionó.—Profesión. — La sonrisa del prisionero desapareció lentamente.
—Jornalero, bueno, cuando hay trabajo. — hubo entonces otra anotación mientras el segundo oficial se acercó entonces y dejó uno de los vasos de agua frente al detenido.
—Puedes beber. —
Saburō observó el vaso durante unos segundos antes de negar con la cabeza. —No tengo sed. —
Shigeru habló nuevamente, esta vez sin apartar la vista del cristal. —Las primeras preguntas rara vez buscan información. Buscan establecer una referencia. —  Daeru podía notar cómo el capitán cruzaba lentamente los brazos. —El tono de voz, la velocidad al responder, la dirección de la mirada, los movimientos de las manos, la respiración, cuando llegue una pregunta importante, cualquier cambio puede significar algo. —
 
En la sala contigua, el interrogador pasó varias páginas del expediente.
—Ayer afirmaste que actuabas solo. —
—Porque actuaba solo. —
—¿Nadie te ayudó? —
—No. —
—¿Nadie te esperaba fuera de la aldea? —
—No.—
—¿Nadie compraba lo que robabas? —
El hombre soltó una pequeña carcajada. —¿Y ustedes creen que iba regalándolo? —
El oficial ignoró el comentario. —Entonces sí había compradores. — El detenido permaneció callado, por primera vez desde que había comenzado el interrogatorio, el silencio no parecía desafiante, parecía calculado entonces el segundo oficial tomó entonces la palabra.

—Saburō... sabes utilizar Doton. —
—Un poco. —
—¿Quién te enseñó? —
—Aprendí mirando. —
El interrogador levantó lentamente una ceja. —¿Mirando? —
—Sí. —
—¿A quién? —
—A cualquiera. —
Shigeru dejó escapar un leve sonido por la nariz, casi imperceptible. —Interesante. — No aclaró si lo decía por la respuesta o por la forma en que había sido pronunciada. Dentro de la sala, el oficial cerró lentamente la carpeta. —Entonces no tendrás inconveniente en repetir exactamente lo mismo cuando te preguntemos cómo aprendiste una técnica que incluso muchos genin tardan meses en dominar. — Saburō mantuvo la sonrisa, pero solo durante un instante, fue un cambio mínimo. Una rigidez apenas perceptible en la mandíbula, un parpadeo más largo de lo normal y durante una fracción de segundo, sus ojos abandonaron al interrogador para dirigirse hacia la esquina superior de la habitación, como si buscara una respuesta donde no la había. Shigeru no dijo absolutamente nada, simplemente desvió la mirada hacia Daeru, era evidente que el capitán esperaba comprobar si el joven Uchiha también había percibido aquel diminuto cambio de actitud, pues precisamente para eso había sido invitado a presenciar el interrogatorio. El verdadero trabajo acababa de comenzar.
Daeru Uchiha
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28-07-2026, 09:24 PM
Al ingresar a la sala, lo primero que llamó su atención fue el gigantesco cristal que lo separaba de la habitación contigua. Examinó con cuidado todo a su alrededor y no pudo evitar sentir un nudo en el estómago al ver al carterista esposado al otro lado del vidrio. «Recuerdo esa expresión... es la misma que tenía cuando intentaba escabullirse entre la gente.» Tan solo contemplar la confianza que demostraba el sujeto le provocó una leve molestia que no consiguió ocultar.

Shigeru le dio una serie de indicaciones que escuchó con suma atención. Solo el hecho de encontrarse frente a un oficial de su nivel era suficiente para que toda su concentración se centrara en sus palabras. Para el genin aquello era algo completamente nuevo; sin embargo, para ese hombre parecía tratarse de una situación rutinaria. Quizás en cuántos interrogatorios había participado para ser capaz de interpretar hasta el más pequeño gesto del acusado.

Cuando el ladrón mencionó haber aprendido Doton simplemente observando, Daeru no pudo evitar abrir ligeramente los ojos por la sorpresa. «¿Mirando...? ¿Es un prodigio o simplemente un mentiroso?» Intentó no demostrarlo, pero aquellas palabras habían despertado su curiosidad. Había tardado años en aprender el control básico del chakra durante su paso por la academia y conocía la dificultad que ello implicaba. O aquel sujeto era alguien excepcional o, lo que le parecía mucho más probable, simplemente no sabía mentir demasiado bien.

A partir de ese momento, comenzó a observar con mayor atención al acusado. Procuraba no perder detalle de cada palabra y movimiento que realizaba. Entonces ocurrió un pequeño cambio en su actitud, quizás imperceptible para muchos, pero no para el Uchiha. Sus ojos se desviaron por un breve instante hacia un punto alejado de la habitación antes de volver a fijarse en los presentes.

Daeru guardó silencio durante unos segundos antes de dirigir la mirada hacia su superior.

—Shigeru-san... creo que acaba de haber un pequeño cambio en su actitud. Sus ojos buscaron un lugar alejado de la habitación por un instante, como si estuviera intentando encontrar una respuesta o ganar algo de tiempo. Quizás no signifique nada, pero me pareció extraño.

Apretó los puños intentando ocultar el nerviosismo que comenzaba a invadirlo. No estaba seguro de haber llegado a la conclusión correcta, pero si algo había aprendido durante sus misiones era que los pequeños detalles muchas veces pasaban desapercibidos. Solo esperaba no haberse equivocado.

off
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Hablo - «Pienso» - Narro
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31-07-2026, 09:12 PM
Shigeru no desestimó la observación del genin. Por el contrario, siguió con la mirada el punto que Daeru había señalado y descubrió que el carterista no había dirigido los ojos hacia una esquina cualquiera, sino hacia el pequeño reloj instalado cerca del techo. El capitán accionó discretamente el conducto de comunicación y, al otro lado del cristal, el interrogador cambió de inmediato la dirección de sus preguntas. Saburō aseguró haber aprendido observando a unos obreros durante las reparaciones de la muralla sur, pero el expediente contradecía cada detalle de su relato: las obras habían terminado meses atrás, ningún shinobi había participado en ellas y toda la tierra fue retirada con herramientas comunes. Cuanto más intentaba explicar lo ocurrido, más pausas necesitaba y con mayor frecuencia comprobaba la hora. La atención que Daeru había prestado a su actitud permitió descubrir la mentira que los oficiales buscaban; aquel hombre no había aprendido Doton por sí mismo y, más importante aún, estaba esperando que algo sucediera.

—Alguien te enseñó —sentenció el interrogador—. Y sabe que estás aquí.

La seguridad del detenido desapareció durante apenas un instante. Sus hombros se tensaron, apoyó ambos pies firmemente contra el suelo y volvió a mirar el reloj. Antes de que pudiera responder, las lámparas de aceite temblaron y tres golpes sordos recorrieron la habitación: uno pareció provenir del techo, otro de la puerta y el último de algún punto bajo el suelo. El oficial que permanecía de pie se separó de la pared, mientras Shigeru cerraba la sala de observación y extendía una mano para impedir que nadie se precipitara sin saber hacia dónde. Una segunda vibración sacudió el cristal y pequeñas partículas de polvo cayeron desde distintos rincones, haciendo imposible localizar el origen únicamente por el sonido. Aquello no era obra de Saburō; los grilletes continuaban bloqueando su chakra. Alguien estaba utilizando Doton desde fuera para abrir una vía de escape.

No quedaba tiempo para solicitar refuerzos y revisar todo el perímetro. El agua que Saburō había rechazado comenzó a formar ondas más intensas hacia uno de los extremos de la mesa, una delgada línea de tierra rojiza apareció bajo el borde de una de las paredes y el propio prisionero inclinó el cuerpo en dirección contraria, como si supiera desde dónde llegaría el impacto y se preparara para recibirlo. Los golpes continuaban desplazándose por la habitación para ocultar el verdadero punto de entrada, pero aquellos pequeños detalles no mentían. Shigeru volvió la mirada hacia Daeru; si lograba reunir las pistas, señalar el lugar exacto antes de que se produjera la ruptura y advertir a los interrogadores, la Policía podría frustrar la fuga y capturar a la persona que había enseñado Doton al carterista. La pared comenzó a agrietarse y apenas quedaban unos segundos para actuar.

Nota: Tras responder a este último obstáculo, el tema podrá enviarse a revisión y cierre.
Daeru Uchiha
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01-08-2026, 01:58 AM
Daeru permanecía inmóvil frente al cristal, siguiendo cada movimiento del carterista sin apartar la vista de él. Cuando Shigeru cambió el rumbo del interrogatorio, las respuestas del detenido comenzaron a desmoronarse una tras otra. Bajó levemente la mirada. «Entonces... sí estaba mintiendo.» Una pequeña sensación de orgullo apareció en su pecho. Por primera vez sentía que realmente había sido de ayuda para la investigación, aunque aquella satisfacción desapareció casi de inmediato cuando varios golpes sacudieron la habitación e hicieron vibrar el cristal con violencia.

Levantó la cabeza de inmediato. Sus ojos recorrieron el techo, la puerta y el suelo intentando descubrir el origen del ruido, pero todo parecía ocurrir al mismo tiempo. Apretó los puños. «No... esto es para distraernos.» Su respiración se volvió más pausada mientras obligaba a su mente a ignorar el estruendo. Si quien estaba detrás de aquello pretendía abrir una vía de escape, debía hacerlo en el punto donde Saburō estuviera preparado para huir. Entonces lo vio. Las ondas del vaso de agua se hacían cada vez más intensas hacia uno de los extremos de la mesa. Una fina línea de tierra rojiza comenzaba a filtrarse por la base del muro y, casi al mismo tiempo, el carterista inclinó instintivamente el cuerpo en dirección contraria. «Ya sabe por dónde van a entrar...»

—¡Shigeru-san! ¡Será por ese lado! ¡El agua... la tierra... él se está alejando de ahí!

No esperó una respuesta. Dio un paso hacia un costado para despejar el campo de visión de los oficiales sin apartar la mirada del lugar donde la tierra comenzaba a abrirse paso. Sentía el corazón golpeándole el pecho con fuerza, pero esta vez no era el miedo quien guiaba sus acciones, sino la certeza de haber unido todas las piezas antes de que fuera demasiado tarde.
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Hablo - «Pienso» - Narro
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01-08-2026, 05:37 AM
¡Recompensas de Misión Entregadas!

Tema: [D] Aprende a usar tus ojos (TID 13909)
Tipo: Misión Normal · Rango: D
  • Daeru Uchiha — Participante (100%): 500 Ryos, 5 Tobis, 70 Exp
  • Kyoshiro — Narrador Oficial (20%): 150 Ryos, 0 Tobis, 10 Exp, Pergamino PERG002

¡Felicidades a todos los shinobi involucrados en esta misión! Que sigan forjando su leyenda.
Moderador Himawari
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