SE BUSCA COMPAÑERO DE ENTRENAMIENTO.
COMBATE REAL.
ÁREA DE ENTRENAMIENTO NORTE. MEDIODÍA.
KUREN KAGUYA.
Lo pegué en tres tablones de anuncios, dos postes cerca de la Academia y una pared que probablemente pertenecía a alguien. Que se joda. Si la aldea no pensaba asignarme una misión de combate, tendría que buscar el combate por mi cuenta. No era tan difícil de entender.
Llevaba días moviendo cajas, soportando viejos, cuidando novatos o metiéndome en problemas donde todo el mundo parecía escandalizarse si alguien terminaba con una costilla rota.
«Estoy harto.»
Así acabé en el Área de Entrenamiento Norte, con los brazos cruzados, el cuerpo ya calentado y la paciencia pudriéndose bajo el sol del mediodía.
El campo estaba casi vacío. Había postes de madera marcados por golpes antiguos, muñecos de práctica medio rotos y círculos de tierra apisonada. Desde lejos llegaba el ruido apagado de la aldea, pero allí predominaban el viento, el polvo y mi propia respiración.
Habían pasado varios minutos desde la hora marcada.
«Perfecto. La aldea está llena de nenazas.»
Chasqueé la lengua y moví el cuello hacia un lado hasta hacerlo crujir. Después hice lo mismo con los dedos. Consideré marcharme. Quizá buscar pelea en otra parte.
Entonces vi a alguien acercarse.
Cabello rubio cenizo. Ropa de abrigo. Aspecto delgado. Ojos de color extraño. Lo reconocí después de unos segundos.
Yukine Sekki.
«El hijo de Taro Sekki.»
Había sido mi compañero en la Academia y lo vi el día de la asignación de equipos, pero nunca habíamos hablado. El apellido traía rumores detrás. Traiciones. Misiones torcidas. Compañeros que no volvían. Pero él también cargaba otra cosa. Sangre Yuki. Eso, en mi opinión, era mucho más interesante.
Me quedé mirándolo mientras se acercaba.
—Llegas tarde —dije.
No importaba.
Descrucé los brazos y di un paso hacia el centro del campo.
—Pero viniste. Eso ya te pone por encima de todos los inútiles que leyeron el afiche y decidieron seguir respirando tranquilos.
Lo observé de arriba abajo. Delgado. Pálido. Nada imponente a simple vista.
Pero eso no significaba nada.
—Kuren Kaguya —dije, aunque mi nombre ya estaba escrito en el afiche—. Supongo que sabes a qué viniste.
Giré el cuello otra vez.
Crack.
—No busco una charla amistosa. Tampoco una demostración bonita para que ambos aprendamos algo sobre nosotros mismos.
Sonreí apenas.
—Quiero pelear. Eso es todo.
Di otro paso hacia el centro del campo. Mis antebrazos crujieron y dos huesos largos, blancos y afilados salieron por encima de mis nudillos, desgarrando la piel desde dentro hasta quedar extendidos como puntas de lanza.
Me preparé.
—Cuando quieras.
El clan Kaguya posee la habilidad de manipular su estructura ósea, expulsando y endureciendo sus huesos para emplearlos como armas o refuerzos en su propio cuerpo. Esta técnica base representa el inicio de su estilo de combate, donde convierten su anatomía en un arsenal viviente.
El uso de esta facultad exige un costo: el Kaguya invierte puntos de Velocidad y/o Salud, debido a las lesiones y sangrado auto infligidos al extraer sus huesos. Estos puntos, al ser exclusivos de las técnicas Kaguya, no afectan el cálculo de la velocidad de movimiento ni la curación, aunque sí cuentan al llegar a cero y dejar fuera de combate al usuario. El Kaguya podrá recuperar los puntos invertidos, ya sea de Velocidad o de Salud, pero una vez por turno que no haya extraído sus huesos, lo que obliga a administrar con cuidado el riesgo de usar el propio cuerpo como arma. Los huesos de los Kaguya se consideran Armas.
El usuario hace brotar huesos de su cuerpo, moldeándolos como armas naturales que emergen de cualquier parte de su anatomía. Estos huesos pueden ser empleados en técnicas de Taijutsu, dándole al Kaguya una versatilidad ofensiva que le permite adaptarse al combate cercano. Por sus características, se consideran armas medianas, capaces de infligir heridas profundas y letales.
Cada hueso invocado potencia el efecto de los ataques al añadir +1 nivel de Sangrado, incrementando así la gravedad de las heridas. Sin embargo, su uso conlleva un costo: por cada hueso creado, el usuario debe invertir 1 punto de Velocidad, lo que refleja el esfuerzo físico y las lesiones internas al forzar el crecimiento óseo. Esta técnica no requiere Sellos.
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