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[Misión D] — Traslado al Centro Correccional
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24-06-2026, 02:20 AM
[Misión Rango D] — Traslado al Centro Correccional


La Estación de Policía de Konoha llevaba toda la mañana con más ruido del normal. No era una emergencia grande, ni siquiera una amenaza seria para la aldea, pero sí era una de esas situaciones pequeñas que se vuelven un dolor de cabeza. El detenido era un muchacho joven, flaco, sucio de la ropa, con un golpe leve en el pómulo y las muñecas amarradas al frente con una cuerda reforzada. Lo habían traído desde la zona comercial después de romper un puesto, empujar a un civil y armar un escándalo frente a varios negocios. Según los guardias, no había usado jutsu ni armas, pero sí tenía carácter, boca y ganas de correr. Durante el interrogatorio ya había intentado escapar una vez, aprovechando un descuido para lanzarse contra la puerta y meterse por el pasillo, así que nadie en la estación tenía ganas de repetir el mismo papelón.

El problema era el traslado. El Centro Correccional quedaba al suroeste, no demasiado lejos, pero tampoco al lado. Desde la Estación de Policía había que salir hacia las calles internas, cruzar por zonas con movimiento civil y bajar hacia el sector donde la aldea se iba poniendo más pesada, más vigilada y menos amable. No era una ruta de guerra, pero sí una ruta incómoda: comerciantes, vecinos curiosos, niños mirando desde las esquinas, gente preguntando qué hizo el muchacho y el propio detenido buscando cualquier hueco para volver a hacer el ridículo.. Y tenlo por seguro que lo intentará. Los guardias civiles podían llevarlo, claro, después de todo para eso les pagaban...pero no querían exponerse a una fuga. En Konoha esas cosas no pasaban desapercibidas, y menos con la vigilancia interna funcionando siempre de fondo.

El joven, por su parte, no ayudaba en nada. Iba sentado en una banca, con una pierna rebotando sin parar y la mirada clavada en todos menos en quien le hablaba. Cada vez que un guardia se acercaba, soltaba algún comentario bajo, alguna provocación barata o una risa seca que solo servía para poner más tensos a los demás. No parecía peligroso en el sentido grande de la palabra, pero sí era de esos que complican una tarea sencilla porque no saben quedarse quietos. Había mordido a un guardia cuando lo sujetaron en la zona comercial, había pateado una silla dentro de la estación y, según el informe, tenía dos o tres amigos que andaban cerca cuando lo arrestaron. Nadie sabía si esos amigos iban a intentar algo o si solo iban a mirar desde lejos, pero bastaba con que aparecieran gritando para convertir el traslado en un espectáculo.

Por eso se solicitó la presencia de un miembro de Konoha para acompañar el recorrido. La orden era simple: sacar al detenido de la Estación de Policía, mantenerlo bajo control durante todo el trayecto y entregarlo en el Centro Correccional sin daños, sin fuga y sin escándalo innecesario. No hacía falta intimidar a media aldea ni romperle la cara al muchacho por hablar de más, pero tampoco se esperaba que el shinobi fuera blando si el detenido intentaba soltarse. Los guardias ya tenían preparada la documentación, la cuerda de seguridad y una ruta directa hacia el suroeste. Afuera, la calle seguía viva, con pasos, voces y miradas cruzándose a cada lado. La misión parecía sencilla, pero todos en la estación sabían lo mismo: con un detenido así, el problema no era llegar al Centro Correccional. El problema era que llegara caminando.
Kyōraku Senju
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24-06-2026, 06:15 AM
Kyōraku entró sin prisa.

Abrió la puerta de aquel edificio institucional ubicado en las entrañas del distrito Uchiha. Una Institución icónica encargada de mantener el orden público, garantizar la seguridad ciudadana y repartir porrazos cuando aquella fuese la solución más eficaz y rápida.

El Senju sentía un enorme respeto por ese tipo de estructuras. Había en él una tendencia arraigada a seguir normas y leyes de forma pragmática, cumpliendo las directrices dictadas por las ramas judiciales de la aldea sin detenerse demasiado en la ética o moralidad que pudiera existir detrás de ellas.

Al fin y al cabo, un orden era una orden.

La puertas se abrieron hacia adentro al ser empujadas con firmeza. Ante él apareció un mundo distinto al que podía imaginarse desde fuera: ajetreo, pergaminos, papeles amontonados sobre mesas atiborradas de pendientes y voces superpuestas que apenas lograban imponerse unas sobre otras.

Aquella mañana en particular la estación de policía de Konoha olía a madera vieja, tinta fresca y paciencia agotada.

Kyōraku dio un vistazo general antes de centrar la mirada en el escritorio grande, viejo y oscuro al final del vestíbulo. Supuso que se trataba del mostrador principal y camino hacia él sin pausa.

Ni siquiera necesario que el ninja explicar su presencia. Ya lo esperaban. Incluso parecieron aliviados a su llegada. No porque aguardaran un héroe, ni mucho menos, sino porque al fin podrían deshacerse del origen de las horas mas tortuosas de la mañana.

El guardia encargado explicó la situación con demasiada vehemencia. Manoteaba. Señalaba, y por momentos su rostro se enrojecía. Apuntó hacia el guardia que había sido mordido.

– Ni los Inuzuka y sus criaturas causan tantos problemas – Mencionó, producto de la exaltación.

Continuó arrojando improperios contra un adolescente sentado al fondo de la estancia interna. Kyōraku lo observó a través de una pequeña ventanilla en la puerta que dividía el recibidor del interior del edificio.

El Senju guardo silencio, no asintió, no preguntó.

Cuando recibió toda la información necesaria, se dirigió hacia donde estaba el muchacho. Lo miro desde arriba, con un desagrado frío y penetrante,
Joven. Flaco. Sucio. Un golpe leve en el pómulo, muñecas atadas al frente. Una pierna rebotando contra el suelo con la insistencia de quien confundía inquietud con carácter.

- Voy a llevarte al centro correccional - La frase no sonó como amenaza. Sonó peor. Como un hecho ya decidido.

Kyōraku Bajó la mirada hacia la cuerda en las muñecas del individuo y luego volvió a sus ojos. Su mano izquierda tomó la cuerda de seguridad, no con brusquedad sino con firmeza suficiente para que el joven sintiera que el margen de error se había vuelto pequeño.

Acorto el exceso de cuerda – Iras delante de mí. Si yo camino, tu caminas. Si me detengo. Te detienes – Su voz permaneció bajo, pero severa.

- No hablas. No gritas. No corres. No muerdes – Kyōraku lo miró en silencio durante un instante - No pienso repetirlo.

Luego dirigió la mirada los guardias que lo acompañarían en el trayecto. – Uno delante del prisionero. Uno detrás de mí - Indicó – Nadie se acerca a menos de dos pasos. No hablen con Nadie. Aparten a los civiles y sigan el camino trazado. –

Tiró de la cuerda con firmeza, obligando al detenido aponerse de pie - Si aparecen sus amigos manténganse compactos en la formación. – Hizo una pausa breve – Por último, no cometan imprudencias ante la población civil.

El convoy humano empezó así su recorrido. Dentro de la estación, la tensión pareció levantarse de golpe, como si alguien acabara de expulsar de la habitación a un insecto molesto y todo pudieran, al fin, respirar con cierta tranquilidad.

Afuera, sin embargo, el traslado apenas comenzaba.

Virtudes Y defectos pertinentes

V015: Presencia Intimidante: +1
V025: Voluntad Férrea: +1
V033: Investigador: +4
V036: Capacidad Sensorial aumentada II: +5

V071: Irritante: -2
V075: Nunca eludir: -3
V083: Traicionable: -3
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24-06-2026, 02:04 PM
La Estación de Policía de Konoha estaba más tensa de lo que una misión D normalmente prometía. El muchacho detenido estaba sentado en una banca pegada a la pared, con las muñecas atadas al frente, la camisa arrugada, una marca roja en el pómulo y el pie golpeando el suelo sin parar. Apenas vio entrar al shinobi, alzó la cabeza y trató de sostenerle la mirada, buscando medirlo. El silencio que se formó después fue incómodo. Los policías lo notaron primero. El muchacho también y su sonrisa no desapareció del todo, pero se le bajó un poco de la cara.

Uno de los policías tomó el informe de la mesa y habló sin darle demasiadas vueltas al asunto. "Hey chico, te presento a tu mejor amigo por hoy...Cuidado que ya intentó escaparse más de una vez". El detenido soltó una risa corta desde la banca, pero nadie le siguió el juego. Otro policía agregó que el muchacho había mordido a uno de los guardias cuando intentaron reducirlo y que durante el primer intento de fuga no corrió a ciegas: esperó que abrieran la puerta del pasillo, empujó una silla contra las piernas de un guardia y se lanzó directo hacia la salida trasera. "El tipo es un idiota, pero un idiota inteligente"-  Dijp. Y es que el tipo era impulsivo, sí, pero también estaba atento. Tenía los ojos moviéndose por la sala, revisando ventanas, puertas, manos, distancias y cualquier descuido que pudiera servirle.

Antes de que el traslado empezara, uno de los policías levantó una mano para aclarar algo importante. "Solo para que quede claro: nosotros no vamos con usted". Lo dijo directo y señaló al muchacho con el pulgar y continuó: "Nuestra orden era retenerlo aquí y entregarlo al ninja asignado. Desde este punto, usted es quien debe acompañar al mocoso hasta el Centro Correccional". El otro policía acercó la tablilla con la documentación, una cuerda de seguridad y la ruta marcada hacia el suroeste de la aldea. La responsabilidad cambiaba de manos en ese mismo momento. Los guardias civiles no iban a formar escolta; ya estaban asignado a otras cosas. El detenido escuchó eso y volvió a sonreír, disfrutando demasiado la noticia. 

Unas calles después de salir de la Estación de Policía, cuando la ruta ya había dejado atrás el ruido más directo del edificio y empezaba a meterse por una avenida secundaria, apareció el primer problema. Un puesto de verduras volcado a propósito en medio del camino. Tomates, cebollas y cajas de madera rodaron por el suelo justo cuando el shinobi y el detenido iban pasando, y una señora empezó a gritarle a dos jóvenes que salieron corriendo entre la gente. El detenido se detuvo de golpe, demasiado rápido, con una sonrisa pequeña en la cara. "Uy, qué desastre", dijo, bajando un poco los hombros y aflojando la postura, atento al tirón de la cuerda y al movimiento de los civiles alrededor. La calle se llenó de cuerpos cruzándose, gente reclamando, un vendedor tratando de levantar su mercancía y curiosos mirando al ninja con el detenido. El obstáculo no bloqueaba por completo el paso, pero sí era perfecto para obligar al shinobi a decidir rápido: ¿Debería avanzar con fuerza entre la gente? ¿Detenerse a controlar la escena? ¿Qué debería hacer?
Kyōraku Senju
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24-06-2026, 03:38 PM
Kyōraku recibió la noticia sin cambiar la expresión. Los guardias no irían con él. había malinterpretado las condiciones de la misión y en pocas palabras se trataba de que el problema pasara de unas manos a otras. En este caso a las del shinobi.

Era una omisión molesta, pero no una sorpresa. La institución, como tantas otras cosas, sabía transferir el peso de sus errores con bastante eficiencia cuando encontraba a alguien dispuesto a cargarlo.

El traslado comenzó hacia el suroeste. Durante las primeras calles, el Senju caminó detrás del muchacho, manteniendo la cuerda corta, sin permitir que la distancia entre ambos creciera lo suficiente como para volverse cómoda.

No tiraba de él sin necesidad. No lo empujaba. Solo regulaba el paso con una firmeza seca, constante, como quien lleva un animal inquieto sin concederle el privilegio de ser tratado como amenaza.

Apareció entonces el primer obstáculo. Un puesto de verduras volcó en medio del camino. Una coincidencia poco convincente que convulsionó la vereda. Tomates aplastados manchando la vía. Lechugas rodando en medio de la calle. Un par de cajas rotas vomitando su contenido hacia la tierra. El vendedor señalando furibundo su mercancía echada a perder golpeando el suelo con su pierna y levantando repetidamente los brazos al aire.

Kyōraku no miró a los jóvenes que corrían. No miró primero a la mujer que señalaba el recorrido de los delincuentes. Miró al detenido. Luego a sus hombros, a la manera en que intentaba aflojar la postura.

<<Ahí está…>>

No era un accidente. Era una apertura. El Senju dió un solo paso hacia adelante y acortó la cuerda con violencia controlada, reduciendo el margen entre ambos hasta casi hacerlo desaparecer. Su mano izquierda cerró el tramo sobrante alrededor de los nudillos; la derecha se posó sobre el hombro del detenido, no como apoyo, sino como advertencia física.

- Ni lo pienses - La palabra fue baja. Seca, casi inaudible bajo el ruido de la calle.

Kyōraku no avanzó de inmediato hacia el centro del desorden. Tampoco retrocedió. Giró apenas el cuerpo y obligó al detenido a desplazarse con él hacia el borde de la calle, junto a la pared más cercana, reduciendo los ángulos desde donde alguien podía cruzarse, empujarlo o cortar la cuerda.

Su mirada pasó después sobre la multitud - Abran paso – Inquirió tajante. La prioridad no era atender el accidente. Tampoco perseguir a los causantes de este. El único objetivo era asegurar al detenido.

Kyōraku mantuvo la cuerda corta. La otra mano sobre el hombro del muchacho llevando su cuerpo contra la línea exterior de la calle. La mirada alternaba entre las manos del joven, sus pies y los huecos que se abrían entre los civiles.

- Camina - Hizo una pausa mínima, luego avanzó, no por el centro del caos, sino por el borde, usando la pared como límite y la cuerda como recordatorio de que el espectáculo no había cambiado la misión.

El camino al Centro Correccional continuaba y Kyōraku no pensaba permitir que un puñado de verduras desparramadas por el suelo lo volviera más difícil de lo necesario.
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Ficha de Kyōraku Senju

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24-06-2026, 04:11 PM
Kyōraku logró sacar al detenido del borde del desastre sin meterse de lleno en el centro del escándalo. La presión sobre el hombro y la cuerda corta hicieron su trabajo: el muchacho no tuvo espacio real para correr, ni para tirarse al suelo, ni para usar a los civiles como pantalla. Aun así, el suelo estaba lleno de fruta aplastada y madera rota, y bastó un mal paso para que el chico pisara una de las piezas que habían rodado hasta la pared. El pie se le fue hacia adelante, perdió el equilibrio y cayó de rodillas con un golpe seco contra la calle. No alcanzó a caer completo porque la cuerda lo sostuvo de mala manera, obligándolo a levantarse casi de inmediato entre una mueca de dolor y rabia. "Qué buen servicio de escolta, ¿eh? Hasta paseo por el mercado incluye", soltó, sacudiéndose la rodilla con una sonrisa torcida. Mientras se incorporaba. Volvió a enderezarse con la misma cara de inocente mal portado. La gente seguía gritando por el puesto dañado, pero el camino quedaba libre si el genin mantenía el ritmo y no regalaba más segundos al desorden.

Pasadas unas calles, el ruido del puesto quedó atrás, pero la ruta ya no se sentía tan limpia. El trayecto hacia el Centro Correccional obligaba a bajar hacia el suroeste, y en esa parte la aldea empezaba a mezclarse entre calles transitadas, casas más bajas y pasos secundarios que conectaban con zonas menos abiertas. Entonces apareció el siguiente obstáculo: una carreta de carga estaba atravesada a media calle, con una rueda salida del eje y dos hombres discutiendo fuerte con el dueño. Un saco de arroz se había abierto sobre el suelo, otro bloqueaba parte del borde, y el espacio que quedaba apenas permitía pasar de lado. No era imposible cruzar, pero hacerlo con un detenido atado significaba acercarse mucho a los desconocidos y perder control del ángulo. A la derecha, había una calle más ancha, con más gente, vendedores y ojos encima; segura por visibilidad, mala por cantidad de cuerpos. A la izquierda, un callejón estrecho acortaba el camino hacia el sur, con menos civiles, pero con esquinas cerradas y puertas laterales demasiado cerca. Dos opciones obvias. Ninguna perfecta. 

Mientras Kyōraku decidía, el muchacho se mantuvo quieto de una forma poco natural. Ya no tiraba tanto de la cuerda ni movía los hombros con la misma ansiedad de antes. Bajó la cabeza un momento, respiró por la nariz y acomodó un pliegue de su ropa con un movimiento mínimo, casi perdido entre el roce de la cuerda y el ruido de la calle. Después volvió a mirar alrededor, esta vez con más calma. Cerca de la carreta, una mujer cargaba un balde y se había detenido a ver el problema; dos niños se asomaban desde una esquina; un vendedor de pan cerraba medio puesto para que nadie le empujara la mesa; y los hombres de la carreta seguían hablando demasiado fuerte, con las manos arriba, ocupando espacio y llamando la atención de cualquiera que pasara. 

Contenido Oculto
El chico en su caída agarra una manzana y la guarda entre sus ropas. Sigilo 9. Si el dado que sale al avisarte sobre este post es igual o superior a 9, entonces revelo el hide y te das cuenta, si no, no te das cuenta y no revelo el hide
Kyōraku Senju
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25-06-2026, 12:43 AM
El muchacho cayó de rodillas. Kyōraku no se apresuró a ayudarlo.

La cuerda corta evitó que terminara de desplomarse, obligándolo a reincorporarse entre dolor, rabia y aquella sonrisa torcida que insistía en presentarse como valentía.
Kyōraku lo miró apenas. Después volvió la vista al frente, ignorando los comentarios irónicos del detenido. No hubo burla de vuelta. No hubo amenaza nueva.
Una vez el muchacho estuvo completamente incorporado, el Senju tensó la cuerda con firmeza, elevándola lo suficiente para obligarlo a mantener las manos visibles. Con la mano libre revisó los posibles escondrijos de su ropa, evaluando si durante la caída tal vez se había hecho con alguna piedra, astilla, rama o cualquier otro elemento útil.

La ropa, los pliegues, las mangas, la cuerda, la entrepierna.

Luego le miro las manos, e hizo que las abriera. Nada debía sorprenderlo.

- Camina – replicó, cortante

El desorden del puesto quedó atrás poco a poco. Fruta aplastada, madera rota, voces reclamando. Nada de aquello merecía más atención de la necesaria. Su misión no era reparar mercados ni educar idiotas en público.

Su misión era entregar al detenido. Y el detenido seguía caminando. Era por ahora lo único que importaba.

Pasadas unas calles, la ruta volvió a ensuciarse.

Una carreta atravesada. Una rueda fuera del eje. Sacos abiertos. Hombres discutiendo con demasiado volumen. Civiles atentos y curiosos en puntos demasiado convenientes.

Kyōraku redujo el paso. El detenido, en cambio, se quedó demasiado quieto. Vio la cabeza bajar. La respiración contenida. El pequeño movimiento bajo el pliegue de la ropa.

El Senju desconfió mas que antes y volvió a tensar la cuerda, como quien corrige a un perro que se está saliendo del camino.

Dirigió la mirada al callejón estrecho. Tal vez mas contenido, un escenario aparentemente más controlado, pero también más susceptible a sorpresas, esquinas cerradas y puertas laterales demasiado cerca, poca visibilidad. Una invitación para quien necesitaba desaparecer.

<<Conveniente.>> Kyōraku Entrecerró los ojos.

- Muévete – Corrigió la ruta y se dispuso a tomar la calle ancha. Habría más ojos, mas multitud y más ruido, sí. Pero también habría más espacio para maniobrar si algo ocurría y menos lugares donde perder al detenido en un instante.

La mirada de Kyōraku recorrió los rostros a su paso. Los hombres de la carreta, la mujer del balde, los niños, el vendedor de pan. Los niños. Cualquiera podía ser un simple espectador. Cualquiera podía no serlo.

Demasiadas casualidades en un trayecto tan corto bastaban para mantener sus sentidos atentos a cualquier movimiento, sonido o acción que interfiriera con la carga que llevaba.

Siguió caminando hacia el suroeste, sin regalarle a la carreta ni un segundo más de atención del necesario.
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Ficha de Kyōraku Senju

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25-06-2026, 03:31 AM
Kyōraku no había visto el momento exacto en que el muchacho intentó hacerse con algo durante el tropiezo anterior, pero su desconfianza no salió de la nada. Cuando tensó la cuerda, lo obligó a mostrar las manos y revisó los pliegues de la ropa, encontró una forma redonda mal escondida bajo la tela, apretada contra el costado con torpeza. No era una piedra, ni una astilla, ni una herramienta para cortar la cuerda. Era una manzana. Una simple manzana, recogida entre el desastre del puesto volcado y guardada con la misma seriedad con la que otro habría escondido un arma. El muchacho miró la fruta, luego miró al Senju y sonrió con descaro. "¿También es delito tener hambre?", soltó sonriendo, intentando convertir el hallazgo en burla. 

Ahora, la decisión de tomar la calle ancha fue... ¿Correcta? Por ahora; aunque no resolvía todo. La calle ancha los recibió con más ruido, más cuerpos y más ojos encima. Había vendedores ofreciendo pan, telas baratas y comida caliente; civiles caminando con bolsas en los brazos; una carreta apartada a medias; y varios niños cruzando de un lado a otro sin mirar demasiado por dónde pasaban. Kyōraku mantuvo la cuerda corta, obligando al detenido a avanzar pegado a su ritmo. En un punto, al sentir el tirón seco de la correa, el muchacho trastabilló apenas."Oye, oye, cuidado con la mercancía"  dijo al instante  mientras se apresuraba levemente para corregir el paso, con el hombro encogido y la cabeza inclinada. Luego siguió caminando casi normal, con una leve diferencia en la pisada; avanzando con una cojera exagerada y burlona. "Ohh señor, por favor, no me venda. Yo ser buen esclavo. Yo hacer lo que mi señor me pida", dijo en un acento exagerado con fuerte voz para llamar la atención.

Entonces el desorden volvió a crecer, esta vez sin parecer armado del todo. Un hombre corpulento, cargando una bolsa de herramientas contra el pecho, dio un tropiezo y chocó de lado con la mujer del balde que ya venía caminando cerca desde la calle anterior. Ella perdió el equilibrio, soltó un grito y trató de sujetar el asa con ambas manos, pero el golpe bastó para que el balde se inclinara. Antes de que pudiera acomodarlo, dos niños pasaron corriendo entre sus piernas y terminaron de patearlo sin querer. El balde cayó al suelo con un ruido metálico, rodó media vuelta y escupió todo su contenido sobre la calle: un trapo mojado, una cuchara vieja, varias monedas pequeñas, una tira de tela azul, varios clavos y un frasquito de vidrio que no llegó a romperse. La mujer empezó a reclamarle al hombre, el hombre le respondió que los niños habían sido los culpables, los niños se escondieron detrás de un puesto cercano y varios civiles se detuvieron a mirar. Fue una escena común, fea y ruidosa. El camino seguía abierto, pero ahora había objetos en el suelo, gente agachándose, manos recogiendo cosas y demasiadas piernas cruzándose frente a la ruta y el chico haciendo mímica exagerada para ridiculizar a su captor.

Mientras tanto, y desde hace unos segundos, desde el desvío previo por causa de la carreta, un joven parecía haber tomado el mismo camino que ellos. No caminaba rápido y tampoco se acercaba. Se mantenía a unos cinco metros constantes detrás de ellos, con las manos metidas en los bolsillos y un silbido bajo entre los labios, una melodía sencilla que se perdía entre las voces del lugar. Cada vez que Kyōraku avanzaba, él avanzaba. Cada vez que el tránsito de personas obligaba a reducir el paso, él reducía también, sin mirar de frente, fingiendo interés en los puestos, en los techos, en cualquier cosa menos en el detenido. El muchacho bajo custodia, por su parte, seguía exagerando su espectáculo, los hombros tensos, la cojera en su andar, y la voz fuerte...todo el acto...Al menos el que la gente podía ver.

Contenido Oculto

Si sale 9 o más: Lo notas y revelo el hide

Si sale menos, no lo notas.

El chico finge el tropiezo y con mucha agilidad, se quita el zapato derecho. Lo disimula inmediatamente con el show. La cojera es para disimular que lleva un pie descalzo.
Kyōraku Senju
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26-06-2026, 12:44 AM
La manzana apareció bajo el pliegue de la ropa con una torpeza casi insultante. Kyōraku la miró. Luego miró al muchacho. No era una piedra. No era una astilla. No era una herramienta. Solo una manzana tomada del desastre anterior y escondida con la solemnidad de quien oculta un arma.

El Senju escucho las palabras del joven.

No respondió de inmediato. Le quito la fruta de la mano y la apartó sin darle masas importancia de la que merecía. No había necesidad de discutir con él. Cada palabra que el detenido arrancaba era un segundo ganado para su propio desorden.

La calle ancha los recibió con ruido, vendedores, cuerpos y miradas. No era limpia. Ninguna ruta lo era. Pero al menos allí las cosas ocurrían a la vista de todos, eso no representaba necesariamente una desventaja.

Cuando el muchacho empezó a cojear de manera exagerada y a levantar la voz, Kyoraku no modificó el ritmo. Su mirada se desplazó apenas hacia las personas cercanas.

No había enojo en su rostro, tampoco vergüenza. El teatro solo funcionaba si alguien aceptaba subir al escenario. Kyōraku no lo hizo. Pero las sorpresas del día no terminarían allí.

Un nuevo obstáculo surgió, y nuevamente las masas se convulsionaron sobre la avenida. Al caer el balde, Kyōraku tensó la cuerda y trató de mantener al detenido cerca, pero el movimiento de los civiles lo obligó a detenerse un instante. No podía avanzar sin pisar clavos, empujar a la mujer o arrastrar al muchacho frente a todos como si el teatro que estaba montando fuera cierto.

Tiró de la cuerda en corto y desplazó al detenido hacia un costado del derrame, obligándolo a seguir sus movimientos.

Kyōraku dejó escapar un suspiro leve.

Entendió que el problema no era el detenido. Era la idea de que aquella cuerda era lo único que mantenía al muchacho bajo custodia.

Kyōraku sacó un Kunai de entre sus ropas. Aun a espaldas del chico levantó la correa, separándola del cuerpo del detenido y con un único movimiento, corto el tramo que conectaba las ataduras con su mano. El extremo cayó inerte sobre la calle.

Las muñecas del muchacho continuaban sujetas. Solo había desaparecido la correa – No te confundas – le dijo Kyōraku – No eres libre – Le hablaba desde atrás.
- Esto es únicamente una muestra de la diferencia que existe entre tú y yo – Su voz permanecía grave y severa – Puedes acompañarme en silencio y cumplir la pena impuesta por tus actos patéticos…

Dejó una pausa.

El tumulto continuaba alrededor. Las personas recogían objetos. Otros miraban la escena restando importancia ahora al espectáculo de la esclavitud. Ya no había ninguna cuerda que le impidiera correr

- O Puedes intentarlo y descubrir la diferencia entre una escolta y una captura. – Kyōraku espero que las palabras fueran suficientes. No avanzó de inmediato. Esperó su decisión.
Contenido Oculto

✔Aprendida · 17-06-2026
◈Taijutsu
✦Nivel: 1
#ID: TAIJ003R
◔Coste
35 de Chakra, 25 de Chakra por Turno
▣Descripción

Agarre es una técnica de sujeción que busca inmovilizar al oponente mediante fuerza y precisión, superando a los Golpes Fuertes durante Entablar Taijutsu. En este sistema, utiliza una comparativa entre los modificadores de Fuerza y Destreza combinados del usuario. Durante Entablar Taijutsu, el Agarre equivale a tomarle el brazo al oponente o agarrarlo por la ropa. Esto no inflige daño ni restringe totalmente a su oponente, pero, si tiene éxito, otorga ventaja a la siguiente maniobra del usuario sin importar el tipo de técnica contra la que se enfrente. Además, impide que el oponente rompa el Entablar durante su siguiente turno. En caso de que ambos realicen Agarre durante Entablar Taijutsu, el que posea más Fuerza será quien prevalezca.



Fuera de Entablar Taijutsu, Agarre aplica Control Físico directo sobre el oponente, impidiendo que se mueva de su lugar y utilizando la estadística de Fuerza del usuario como base del sometimiento. Durante el Agarre, el usuario podrá mover a su objetivo, golpearlo con Golpe Rápido sin romper el agarre o arrojarlo al suelo con un Golpe Fuerte, rompiendo el Agarre. El Agarre no impedirá que el oponente intente defenderse, siempre manteniendo la lógica del agarre. Si el objetivo es agarrado por la espalda, será difícil que pueda defenderse; sin embargo, si es agarrado de frente, podrá golpear o incluso usar sus manos para defenderse.

✧Efecto
25 (FUE) de Comparativa en Control Físico, 6 (MFUE+MDES) de Comparativa en Entablar Taijutsu



Anticipándose a una tentativa de escape del muchacho Kyoraku actúa rápido desde su espalda sujetando su camisa y acercándolo a su cuerpo reduciendo la distancia entre ellos.

Virtudes pertinentes

V015: Presencia Intimidante
V036: Capacidad Sensorial Aumentada II: Oido. Kyoraku intentaría escuchar el silbido/los movimientos del complice del joven acercandose a sus espaldas. evitando alguna acción sigilosa.
[Imagen: Kyoraku-spirit.png]
Ficha de Kyōraku Senju

[Imagen: byakuya-signature.png]
Narrador General
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 6
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia90(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo15
390
300
Enlace al Post
26-06-2026, 05:42 AM
El silencio que siguió al corte de la correa pesó más que el ruido de la calle. El muchacho se quedó quieto, con las muñecas todavía atadas al frente, mirando el extremo caído en el suelo sin terminar de creerse la invitación. Durante un segundo pareció que iba a responder, que iba a hacer uno de sus comentarios baratos, pero no lo hizo. A unos metros, el joven que los venía siguiendo tampoco disimuló demasiado. Estaba ahí, con las manos en los bolsillos, el silbido bajo todavía saliéndole entre los labios, hasta que vio el kunai en la mano de Kyōraku y entendió el mensaje sin que nadie se lo explicara. Solo bajó la mirada, giró por una calle lateral y se fue perdiendo entre la gente, con el silbido apagándose poco a poco hasta desaparecer entre los vendedores y las ruedas de las carretas. El detenido lo notó, pero no dijo nada. Solo se rascó el pie izquierdo con el derecho de manera torpe, en un movimiento breve, casi perdido bajo la tela de los pantalones. Después empezó a caminar. Esta vez sin tirar, sin bromear y sin levantar la voz.

Desde ahí, el resto del trayecto fue más simple de lo que había prometido la mañana. Kyōraku siguió detrás de él, sin correa en la mano, pero con una presencia que hacía la misma función. La calle ancha quedó atrás, luego vinieron pasos más abiertos, menos puestos, menos manos cruzándose y menos excusas para armar teatro. El muchacho mantuvo la cabeza baja durante casi todo el camino. No volvió a provocar ni a mirar a la gente buscando ayuda. Lo más cercano a un problema ocurrió a pocas calles del Centro Correccional, cuando tropezó apenas con el borde irregular de una piedra y tuvo que adelantar un pie para no irse al suelo. Fue leve. Un traspié pequeño, pero sin comentario, sin queja y sin intento visible de escapar. Al llegar, el personal de la correccional ya tenía el registro preparado. Recibieron al detenido, revisaron las ataduras de las muñecas, confirmaron la documentación y le indicaron a Kyōraku que podía retirarse. La sanción temporal quedaba en manos del centro. La misión, al menos desde fuera, había terminado sin fuga. El muchacho fue llevado al lobby de espera, lo sentaron en una banca contra la pared y, por primera vez en todo el trayecto, volvió a sonreír mientras veía al Senju alejarse.

Solo, sentado en el lobby, el joven recordaba lo que no se había visto en medio del ruido. La cojera exagerada de hace unos minutos no había sido solo burla. La verdad es que; durante el tirón en la calle ancha, el muchacho se había quitado el zapato derecho, y por eso arrastraba la pierna de esa manera ridícula, usando el desnivel del paso para esconder lo obvio. Descalzo, entre el caos del balde caído, había alcanzado uno de los objetos tirados en el suelo. El clavo torcido. Cuando se rascó el pie izquierdo con el derecho, no estaba calmando una molestia; estaba acomodando el clavo dentro del zapato que todavía llevaba puesto, escondiéndolo bajo el borde, donde una revisión rápida no miraría primero. Y en aquel último tropiezo cerca del Centro Correccional, con el cuerpo bajando apenas y la cabeza inclinándose lo justo, logró llevarlo a la boca. Por eso no habló durante el resto del camino. Sentado ahora en el lobby, con los guardias ocupados cerrando el registro y Kyōraku ya de salida, el muchacho bajó la barbilla, empujó algo con la lengua, sacó el clavo de la boca con dos dedos y lo escondió detrás de su oreja. Luego volvió a sentarse derecho, mirando la puerta por donde el Senju se iba, con una sonrisa pequeña clavada en la cara.



Misión Cumplida.
Moderador 6
Rango Genin
Clan Yamanaka
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia0(1)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo9
180
180
Enlace al Post
26-06-2026, 11:02 PM
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Misión Revisada. Recompensas Asignadas

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