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Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Pais del Agua   ›   Kirigakure no Sato
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Cadenas que unen tres destinos
Rin to Rei
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19-08-2026, 04:45 PM
La mañana no necesitó atravesar las ventanas para anunciarse. En Kirigakure, la diferencia entre la noche y las primeras horas del día consistía a veces únicamente en que la oscuridad adquiría un tono gris. La neblina cubría los cristales de la casa y ocultaba los edificios del otro lado de la calle, mientras el agua acumulada bajo los aleros caía con una regularidad suficiente para confundirse con un reloj.

Rin ya estaba despierta. Había extendido parte de su equipo sobre la mesa del espacio común y revisaba cada pieza antes de guardarla. Comenzó por los kunais, comprobó el filo de cada uno con el pulgar sin llegar a tocarlo directamente y después hizo lo mismo con los shuriken. Acomodó el hilo ninja, las vendas y el resto de sus herramientas dentro de bolsas separadas, procurando que ningún objeto metálico chocara con otro al moverse.

El chakram recibió más atención. Lo sostuvo por la pequeña sección carente de filo y lo hizo girar lentamente delante de ella. A diferencia del arma decorativa que había intercambiado para obtenerlo, el aro respondía con precisión a cada movimiento de su muñeca. Su peso permanecía distribuido alrededor de toda la circunferencia y el metal no vibraba al detenerlo. No tenía piedras, grabados llamativos ni cintas doradas, pero podía utilizarse; para Rin, aquello lo volvía considerablemente más valioso.

Rei apareció en la entrada ajustándose todavía una de las mangas. Su mirada pasó del rostro concentrado de su hermana al chakram y una sonrisa se formó sin que intentara esconderla.

<Sigues admirándolo todas las mañanas> comentó <Y decías que la otra era solo una decoración>
<Estoy comprobando el equilibrio>
<Por cuarta vez>
<Sigue estando bien>

Rei rio por lo bajo y se acercó a su propio equipo. El arco descansaba sobre una silla, acompañado por el estuche de flechas que había preparado la noche anterior. Revisó la cuerda, observó la curvatura de las palas y flexionó el arma solamente lo necesario para comprobar su tensión. Después contó las flechas una por una, deslizando los dedos sobre las astas para buscar grietas o deformaciones capaces de alterar el vuelo.

Las hermanas eligieron ropa ligera, aunque suficientemente resistente para soportar caídas y rozaduras. Rin llevaba una prenda violeta oscura, ajustada al cuerpo y cerrada hasta la base del cuello. No tenía mangas, dejando sus hombros libres para golpear y bloquear sin que la tela limitara los movimientos. Sobre los antebrazos enrolló vendas negras y añadió protectores discretos alrededor de las muñecas, más útiles para amortiguar impactos que para detener un filo verdadero.

Su pantalón negro era flexible, reforzado sobre las rodillas y sujeto cerca de los tobillos para impedir que el tejido se enganchara durante las patadas. Las bolsas de herramientas quedaron distribuidas alrededor de la cintura y sobre el muslo derecho. Una cadena ligera, enrollada y asegurada mediante dos correas, descansaba en su costado. El chakram permanecía completamente visible en el lado izquierdo, apoyado contra la cadera dentro de un soporte que le permitía extraerlo sin rozar accidentalmente el borde afilado.

Rei prefirió una túnica corta de color azul grisáceo, entallada en la cintura y abierta sobre ambos costados para facilitar sus pasos. Debajo llevaba pantalones oscuros y protecciones ligeras sobre las espinillas. Sus mangas terminaban antes de las muñecas, donde varias vendas claras protegían la piel del roce constante de la cuerda del arco. Una bolsa de herramientas ocupaba su muslo izquierdo y otra más pequeña, con material para reparar flechas, quedó sujeta detrás de la cintura.

El arco resultaba imposible de ignorar. Rei lo llevó cruzado sobre la espalda durante el trayecto, aunque la posición permitía deslizarlo hacia una mano sin retirar las correas por completo. El estuche de flechas quedaba inclinado detrás de su hombro derecho, suficientemente alto para que las plumas no golpearan su espalda al caminar. A diferencia de Rin, que distribuía el equipo para el combate cercano, Rei necesitaba espacio para extraer, colocar y disparar una flecha sin que las demás herramientas interfirieran.

Antes de salir, Rin se acercó al arco y presionó uno de los cierres del estuche.

<Está flojo>
<No está flojo>
Rin tiró de la correa. El estuche descendió varios centímetros.
<Está flojo>
<Estaba cómodo> corrigió Rei mientras volvía a ajustarlo <Ahora está estrangulándome el hombro>
<Ahora no se caerá cuando corras>

Abandonaron la casa poco después. La humedad las recibió desde el primer paso, fría y fina, adhiriéndose al cabello y a la ropa sin llegar a convertirse en lluvia. Las calles comenzaban a llenarse con comerciantes levantando cortinas, trabajadores empujando carros y shinobi que regresaban o partían hacia sus encargos. A diez metros, las figuras perdían los detalles; un poco más allá se convertían en sombras y terminaban disolviéndose por completo.

El campo elegido se encontraba dentro de la zona comercial, escondido entre varias construcciones que habían crecido alrededor sin llegar a ocuparlo. Medía aproximadamente veinte metros de ancho por cuarenta de largo. No tenía techo, graderías ni vallas construidas para el entrenamiento. Sobre él solamente permanecía la neblina constante de Kirigakure, extendida como una cubierta gris que ocultaba las plantas superiores de algunos edificios.

Tres de los costados estaban bordeados por construcciones comerciales. A un lado se levantaba la pared posterior de una tienda de herramientas; al otro, varios almacenes de madera y piedra compartían una línea irregular de ventanas cerradas. El extremo más alejado terminaba contra los muros de dos restaurantes que todavía no habían iniciado el servicio. La única entrada clara era una calle estrecha que desembocaba directamente en el terreno.

A aquella hora, el espacio estaba vacío. El suelo era de tierra compactada y conservaba algunas zonas de hierba baja cerca de las paredes. Había pequeños charcos formados durante la noche, varias piedras sueltas y marcas antiguas de carros que alguna vez habían utilizado el terreno para descargar mercancías. Ningún obstáculo ocupaba el centro, permitiendo recorrer los cuarenta metros sin encontrar otra cosa que barro y desniveles menores.

La visibilidad alcanzaba aproximadamente diez metros. Desde la entrada no era posible ver con claridad el extremo opuesto del campo; las paredes y ventanas surgían gradualmente conforme avanzaban. Aquello convertía un lugar pequeño en un espacio de dimensiones inciertas. También impedía que cualquiera desde la calle observara todo lo que sucedía dentro sin aproximarse lo suficiente para ser detectado.

Rin recorrió el perímetro antes de comenzar. Apartó dos piedras del centro, comprobó la profundidad de los charcos y observó las ventanas que daban hacia el terreno. Rei caminó en dirección contraria, inspeccionando la calle de entrada y los sectores donde la niebla parecía acumularse con mayor densidad. No encontraron a nadie ni señales de que el campo estuviera siendo utilizado.

<Podríamos haber escogido un lugar con menos barro> señaló Rei al regresar.
<El suelo durante una misión no se vuelve seco porque lo pidas>
<Podría intentarlo>

Dejaron el equipo más pesado cerca de una pared, aunque conservaron las herramientas aseguradas a sus cuerpos. Rin mantuvo el chakram en la cadera y Rei el arco sobre la espalda. Entrenar sin el peso habitual habría sido más cómodo, pero no les enseñaría cómo las correas, las armas y los estuches alteraban su equilibrio durante un movimiento real.

Comenzaron calentando por separado. Rin rotó lentamente los hombros, estiró los brazos y flexionó cada muñeca antes de pasar a la cadera y las piernas. Rei hizo lo mismo cerca de ella, dedicando más tiempo al brazo que utilizaba para tensar la cuerda. Después recorrieron el campo a un ritmo moderado, desapareciendo durante algunos segundos entre la niebla antes de volver a cruzarse cerca del centro.

La segunda vuelta fue más rápida. Evitaron los charcos, saltaron sobre las marcas profundas de los carros y cambiaron de dirección en cada extremo sin detenerse. El equipo respondió como esperaban. El chakram permaneció firme contra el costado de Rin, mientras el estuche de Rei apenas se desplazó después del ajuste realizado en casa.

Al completar el recorrido, se situaron frente a frente con unos dos metros de separación. No necesitaban acordar quién comenzaría. Rin adelantó el pie izquierdo y elevó las manos; Rei adoptó una postura similar, aunque distribuyó el peso un poco más atrás. Durante un instante permanecieron quietas, observando respiración, hombros y caderas.

Rin lanzó el primer golpe.

Su puño derecho avanzó hacia el rostro de Rei sin intención de impactar. Rei desvió la mano hacia fuera y respondió con un golpe dirigido al abdomen. Rin giró el cuerpo, dejó que pasara junto a su costado y utilizó el movimiento para lanzar una patada baja. Rei levantó la pierna, bloqueando con la espinilla, y ambas retrocedieron un paso antes de entrar nuevamente.

No era una pelea, aunque tampoco una sucesión lenta de movimientos ensayados. Cada ataque llevaba suficiente velocidad para exigir una respuesta verdadera. Los puños se detenían a poca distancia de la piel cuando superaban la defensa; las patadas eran amortiguadas o desviadas antes del contacto pleno. El sonido de los antebrazos chocando, las sandalias rozando la tierra y las respiraciones medidas ocupó el campo vacío.

Rei avanzó con una combinación de dos golpes. Rin desvió el primero y se inclinó para evitar el segundo, pero al hacerlo dejó caer demasiado la mano derecha. Rei interrumpió la secuencia y tocó con dos dedos el espacio abierto junto a su mandíbula.

<Ahí> indicó <Bajaste la guardia cuando moviste la cabeza>
Rin recuperó la postura sin molestarse por la corrección.
<Lo sé. Otra vez>

Repitieron el movimiento. Esta vez Rin mantuvo la mano cerca del rostro, desvió el segundo golpe y respondió con el hombro contra el pecho de Rei. No llegó a empujarla, pero la posición habría permitido romper su equilibrio en un combate real. Rei asintió y cambió el ángulo de sus pies.

La siguiente secuencia fue iniciada por Rei. Lanzó una patada media y giró para convertir el retroceso en un segundo ataque. Rin bloqueó el primero con ambos antebrazos, pero el giro de su hermana resultó demasiado amplio. Antes de que la pierna completara el recorrido, Rin apoyó una mano sobre su cadera y detuvo el movimiento.

<Estás enseñando la espalda>
<Solo un instante>
<Es suficiente>
<Entonces no pestañees>

Rei repitió la patada, esta vez cerrando el giro y recuperando la guardia mucho antes. Rin trató de entrar durante la transición, pero recibió un golpe controlado con el codo sobre el antebrazo. Se separaron y volvieron a empezar, aumentando gradualmente la velocidad.

Desde cierta distancia, sus movimientos habrían parecido una danza dentro de la niebla. Avanzaban y retrocedían con ritmos semejantes, girando una alrededor de la otra sin perder la referencia. Cuando Rin atacaba, Rei parecía conocer la trayectoria antes de verla completa. Cuando Rei cambiaba de postura, Rin ya buscaba el espacio que quedaría abierto. Dos años de entrenamiento compartido habían convertido muchas respuestas en reflejos comunes.

Aquella coordinación también podía ocultar errores. Por eso interrumpían el flujo para corregirse. Rei señaló la rigidez de los hombros de Rin al preparar un golpe fuerte; Rin corrigió la distancia excesiva que su hermana dejaba entre ambos pies. Una exigía mayor precisión. La otra recordaba que un movimiento demasiado perfecto podía resultar fácil de leer.

<Relaja el brazo. Estás avisando cuál golpe quieres que duela>
<Y tú estás sonriendo antes de fingir>
La sonrisa de Rei desapareció.
<No hago eso>
Rin amagó un golpe, esperó y vio cómo la sonrisa regresaba durante la respuesta de su hermana.
<Lo haces>

Rei soltó una risa y utilizó la distracción para barrer con una pierna. Rin saltó sobre ella, cayó a un costado y respondió con una patada que se detuvo frente a sus costillas. Ambas permanecieron un segundo en aquella posición antes de separarse.

El calentamiento continuó hasta que la humedad dejó de sentirse fría sobre la piel. Sus respiraciones se volvieron más profundas, el barro marcó el borde de sus sandalias y varias hebras de cabello quedaron adheridas a sus rostros. Ninguna estaba cansada todavía. Los músculos habían perdido la rigidez de la mañana y sus posturas respondían sin demora.

Finalmente se detuvieron cerca del centro del campo. A diez metros, el equipo apoyado contra la pared apenas podía distinguirse como una mancha oscura. Más allá, la neblina ocultaba la calle por la que habían entrado y aislaba el terreno del movimiento de los comercios vecinos.

Rin ajustó el soporte del chakram y comprobó que pudiera extraerlo con un único movimiento. Rei deslizó el arco desde su espalda y probó la distancia hasta el estuche de flechas. El intercambio de golpes había terminado de prepararlas.

<¿Empezamos de verdad?> preguntó Rei, todavía recuperando el aliento.
Rin observó el espacio gris extendiéndose frente a ellas y adoptó nuevamente la guardia.
<Ahora sí>
[Imagen: ffIFI3H.jpeg]
Shinsei Kaguya
Rango Genin
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19-08-2026, 05:29 PM
La alarma interna que sonaba en mi cabeza no tenía melodía, solo la insistencia machacona de una interfaz invisible que me recordaba que el día ya había comenzado en los oscuros y húmedos dominios de Kirigakure. Abrí los ojos con la lentitud de un viejo mecanismo de relojería oxidado. La luz grisácea de la mañana apenas lograba filtrarse a través de los cristales empañados del diminuto apartamento que alquilaba gracias a las migajas que dejaban las misiones de Rango E.

—P.A.U.L.O., bájale dos rayitas a la simulación de despertador que tienes configurada en mis córneas —mascullé en el más absoluto silencio, frotándome las sienes con unos dedos que ya comenzaban a emitir ese característico y sordo crujido de calcio desatendido—. Te juro que si en la otra vida me hubiera imaginado que reencarnar en un foro de rol de ninjas góticos implicaba sufrir de migrañas matutinas y un sistema operativo sarcástico, habría preferido que el camión me diera un segundo pase.

[P.A.U.L.O.]: El sistema registra que su ciclo de sueño ha concluido con un déficit de cuatro horas, atribuible a su insomnio crónico y a su malsana costumbre de quedarse pensando en la optimización de estadísticas hasta la madrugada. Los diagnósticos del doctor Seijuro indican que su cerebro de Kaguya funciona con la mitad de las sinapsis conectadas, lo cual explicaría por qué insiste en levantarse a cocinar a las cinco de la mañana en lugar de aceptar su inminente irrelevancia en el subforo. Agradezca que sigo manteniendo sus constantes vitales estables y que el dolor en el cúbito izquierdo no le ha arrancado un brazo mientras roncaba.

—Cierra la boca, interfaz de saldo —respondí de manera estrictamente mental, apartando las sábanas húmedas con un escalofrío que me recorrió toda la columna—. No es insomnio, es la profunda desesperación existencial de saber que tengo que calentar agua en una estufa a leña que funciona con la misma potencia que un encendedor viejo.

Me levanté de la cama arrastrando los pies y sintiendo que las articulaciones de las rodillas protestaban en estéreo. La rutina matutina en este servidor no perdonaba a nadie, mucho menos a un Genin de Nivel 4 que intentaba rascar cada punto de experiencia disponible antes de que la administración decidiera congelar las cuentas o cambiar el lore del mundo por capricho de los moderadores.

Caminé torpemente hasta la pequeña cocina, un espacio donde la grasa y el moho competían por el título de inquilino principal. Saqué una sartén que acumulaba más historia que los anales de la Academia y me dispuse a preparar el combustible diario: un plato de arroz con trozos de pescado tan salado que parecía extraído directamente del Mar Muerto. Mientras el fuego azul parpadeaba débilmente bajo la sartén, miré mis manos con fastidio. Mis falanges ya comenzaban a latir con ese cosquilleo blanco y punzante, el dulce recordatorio de que mi clan portaba una maldición.

[P.A.U.L.O.]: Alerta de cocina: el arroz corre el riesgo de convertirse en carbón debido a su total incapacidad para prestar atención a dos cosas al mismo tiempo. Se le recuerda que si quema la comida de nuevo, tendrá que recurrir a las algas marchitas que le regaló el abuelo Genzo en la misión de los canales, lo cual provocará un colapso en su barra de felicidad.

—No voy a quemar nada, tostadora de bolsillo —pensé con furia sorda, retirando la sartén justo a tiempo antes de que el humo invadiera el diminuto cuarto—. Tengo la situación bajo control. Al menos en la cocina tengo más de cero en inteligencia, a diferencia de cuando intento calcular las probabilidades de sobrevivir a un combate contra usuarios de nivel superior.

Desayuné de pie, masticando con la desesperanza de un prisionero que sabe que el menú del día siguiente será exactamente igual. Después de tragarme el bloque de arroz con agua tibia, llegó el momento más temido del día: el baño matutino.

Entrar a esa pequeña celda de azulejos agrietados donde el agua caliente era un mito urbano y el vapor apestaba a azufre y humedad estancada siempre era una experiencia cercana al masoquismo. Me despojé de la ropa de dormir y me metí bajo el chorro miserable que salía de la regadera o eso diria si existiera esa tecnologia en este mundo pero como no me tocaba bañarme con un balde. El agua helada me golpeó el pecho como un puñetazo de un Hoshigaki, haciéndome jadear y perder el aliento por un segundo.

—¡Maldita sea! —grité, tiritando mientras el jabón barato se deslizaba por mi piel—. ¡Esto no es un entrenamiento shinobi, es una cámara de tortura medieval s!— agregaria para mi mente

[P.A.U.L.O.]: El sistema no detecta ninguna anomalía climática grave; la temperatura del agua se encuentra dentro del rango estándar para los suburbios de Kirigakure. Se le sugiere dejar de berrear como un cachorro abandonado y aprovechar el baño para masajear sus tendones, ya que su rigidez matutina es digna de una estatua de mármol agrietada. Por cierto, aprovecho para recordarle que este post está diseñado para ser tan innecesariamente largo, denso y cargado de monólogos internos que rivalizará en duración con la legendaria venganza que el usuario Shinsei juró ejecutar contra la user de Rin to Rei tras aquel infame incidente en los hilos de rol de la tercera temporada.

—¿Venganza? ¿De qué hablas, pedazo de código mal compilado? —pensé, deteniendo el enjabonado con el brazo suspendido en el aire y mirando fijamente el mosaico roto de la pared—. ¿A qué viene esa referencia tan específica sobre Rin to Rei? ¿Acaso los moderadores metieron mano en mi historial de subforos y ahora mi propia interfaz me echa en cara mis rencores de jugador?

[P.A.U.L.O.]: La base de datos contiene registros de todas las humillaciones públicas, hilos abandonados y debates acalorados en los subforos de Off-Rol. La comparación es métrica y exacta: este post tendrá tantas vueltas, descripciones innecesarias de la humedad ambiental y reflexiones filosóficas sobre la inutilidad del mundo ninja que cualquier lector sensato abandonará la lectura antes de la mitad, exactamente igual que ocurrió cuando intentaste argumentar las estadísticas de tu clan frente a la moderación. Proceda con la ducha, usuario Shinsei, que la bruma afuera no se va a limpiar sola y los lectores merecen sufrir la extensión de este texto tanto como usted sufre su anatomía.

—Te odio, P.A.U.L.O. Te juro que el día que consiga suficientes Ryos para comprar un martillo de demolición, te voy a extraer del cerebro a golpes de hueso —repliqué mentalmente, cerrando la llave del agua con un giro violento que casi arranca la tubería.

Salí de la ducha envuelto en una toalla áspera que olía a humedad perpetua. Me secué a tirones, ignorando el dolor sordo en las costillas, y comencé a vestirme con la indumentaria oficial de la aldea: los pantalones oscuros, la camisa de cuello alto que disimulaba las cicatrices del Shikotsumyaku y las sandalias shinobi que ya pedían a gritos una visita al zapatero. Me até la banda de la frente de Kiri con un movimiento mecánico, asegurándome de que la placa metálica cubriera cualquier rastro de pensamiento incoherente que pudiera delatar mi verdadera procedencia de otro mundo.

Salí a la calle. La llovizna característica del País del Agua me recibió con su habitual falta de hospitalidad, pegándose a la tela de la ropa como una segunda piel fría y pegajosa. El aire olía a salitre, a algas podridas y al humo de carbón que salía de las chimeneas lejanas de los distritos comerciales.

Caminé por los callejones de piedra gris, esquivando charcos de agua sucia y observando de reojo a los transeúntes: civiles de miradas apagadas y ninjas de rango medio que se desplazaban con esa arrogancia silenciosa típica de quienes creían dominar el tablero. Mi mente, sin embargo, no dejaba de dar vueltas sobre lo que había dicho la maldita interfaz. Una venganza literaria. Un post tan desproporcionadamente largo y detallado que cualquiera que se atreviera a leerlo terminaría con fatiga crónica en los ojos, preguntándose por qué el autor había decidido narrar cada paso, cada suspiro y cada estúpido pensamiento intrusivo en lugar de ir directamente al grano del combate.

Pero así funcionaba esto. Si querías que el foro te tomara en serio, tenías que rellenar espacio, describir el parpadeo de las farolas, la textura del lodo bajo las suelas, la densidad del vapor en el aire y la forma en que la luz de la mañana se reflejaba patéticamente en los charcos antes de que alguien decidiera cruzar espadas.

[P.A.U.L.O.]: Estimación del avance temporal: han transcurrido cuarenta y dos minutos desde que abandonó su domicilio. Su ritmo de caminata es de tres kilómetros por hora, lo cual es lamentable para alguien que aspira a sobrevivir en un servidor donde la velocidad promedio de los rivales supera los cincuenta. Se le recomienda acelerar el paso si no quiere llegar al terreno baldío cuando el combate ya haya terminado y los contrincantes se hayan ido a tomar té.

—Cierra el pico, cronómetro con patas —pensé, aumentando ligeramente la velocidad de mis pasos mientras doblaba la esquina hacia el sector oeste—. Voy al ritmo que mis cartílagos me permiten. ¿Acaso quieres que una rótula salga disparada hacia la cara de un civil inocente solo para complacer tu optimismo algorítmico?

Continué avanzando por los callejones laberínticos de Kirigakure. A medida que me acercaba a los campos de entrenamiento periféricos, el sonido sordo del agua chapoteando bajo mis sandalias comenzó a mezclarse con un zumbido distante: el eco rítmico de golpes sincronizados, el silbido del aire cortado por armas blancas y el murmullo de una técnica de chakra ejecutada con precisión milimétrica.

El ambiente en esa zona siempre era diferente; la niebla parecía más densa, atrapada entre las paredes de piedra y los árboles famélicos que sobrevivían a la salinidad del suelo. Mis músculos se tensaron por instinto. El Shikotsumyaku bajo mi piel comenzó a despertar con un calor sordo, un latido punzante en las muñecas y los codos que me recordaba que, a pesar de mis lamentos y de las constantes burlas de P.A.U.L.O., mi cuerpo seguía siendo un arma de destrucción masiva defectuosa.

Me detuve al borde del terreno baldío. A unos diez metros, la niebla apenas permitía distinguir dos siluetas moviéndose con una coordinación que me dio náuseas de solo verla. Eran Rin y Rei. Se movían como si estuvieran siguiendo una coreografía ensayada, bloqueando y atacando con una fluidez que mi cuerpo de Kaguya, siempre al borde de la fractura interna, envidiaba profundamente.

[P.A.U.L.O.]: Detección de objetivos completada. Se identifican a las hermanas Rin y Rei, clan Akizu, nivel 5. Se le recuerda al usuario Shinsei que, a pesar de haber alcanzado el nivel 4 tras martillar barcos de forma mediocre, su inteligencia sigue estancada en el cero absoluto. Las probabilidades de que logre interrumpir ese "dueto" sin acabar con un chakram incrustado en el bazo son del doce por ciento. Le sugiero que siga caminando hacia la tienda de herramientas más cercana y compre un poco de sentido común.

—Cállate, aparato de hojalata —mascullé para mis adentros, sintiendo ese tirón familiar y punzante en mis muñecas. Mis estadísticas de Fuerza (25) y Destreza (25) ahora estaban equilibradas, pero el dolor de los huesos empujando contra la carne no entendía de balances de ficha.

Me separé de la pared de piedra de uno de los almacenes y entré en el campo de tierra. Mis botas se hundieron en el lodo, rompiendo el ritmo del entrenamiento de las gemelas. Por fuera, traté de poner esa cara de "ninja letal y misterioso" que tanto le gusta al guion; por dentro, mi cerebro le gritaba al usuario que me controla que pelear contra dos niveles 5 era un suicidio táctico, pero los Tobis no se iban a farmear solos.

—Vaya, qué espectáculo más tierno —solté con una sonrisa cansada, ladeando la cabeza mientras veía cómo se detenían—. Entrenar con la familia es genial para no hacerse daño de verdad, pero las paredes y la niebla no se quejan cuando fallas el ángulo. Si de verdad quieren saber si ese baile sirve de algo, aquí tienen a alguien que no se va a quedar quieto esperando el aplauso.

Inspiré hondo, dejando que el chakra fluyera por mis tenketsus hacia mis palmas. El calor empezó a bullir bajo mi piel, y escuché el primer crujido seco en mis antebrazos. No era elegancia; era mi esqueleto pidiendo permiso para salir a saludar.

—Shinsei Kaguya —me presenté, afianzando las sandalias en el lodo—. Vamos a ver si esas "cadenas" de las que tanto hablan aguantan un poco de presión real o si se rompen al primer contacto.
[Imagen: XwgKLch.png]
Rin to Rei
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19-08-2026, 06:38 PM
La neblina continuaba suspendida sobre el campo como un techo sin forma, ocultando las partes más altas de los edificios y reduciendo el mundo a los diez metros que alcanzaba la vista. Dentro de aquel espacio, Rin y Rei habían mantenido su intercambio de golpes durante varios minutos. Los movimientos ya no poseían la lentitud propia de un calentamiento inicial, pero tampoco tenían la fuerza necesaria para hacerse daño. Cada ataque encontraba una defensa, una desviación o una retirada breve, convirtiendo la práctica en una danza que ambas conocían de memoria.

Fue durante uno de esos intercambios cuando una figura apareció en el límite de la visibilidad.

Rei fue la primera en verlo, aunque no giró la cabeza. Sus ojos siguieron el movimiento de Rin mientras su atención se extendía hacia el acceso al terreno. La silueta fue adquiriendo forma conforme avanzó entre la neblina: un muchacho que no parecía encontrarse allí por accidente y cuya atención, además, estaba puesta directamente sobre ellas. Rin tardó apenas unos segundos más en advertirlo. Lo registró de reojo mientras interceptaba una patada de su hermana con el antebrazo y respondía con un golpe controlado hacia su hombro.

Ninguna se detuvo.

El campo no les pertenecía. Se encontraba rodeado por comercios y comunicado con el resto de Kirigakure mediante una calle abierta, de modo que cualquiera podía pasar por allí o acercarse a observar. Que un desconocido mostrara curiosidad por dos kunoichi entrenando no suponía una amenaza por sí solo. Aun así, ambas ajustaron discretamente su posición para no perderlo de vista. Rin procuró que nunca quedara a su espalda, mientras Rei se desplazó un poco hacia un costado, conservándolo dentro de su visión periférica.

Durante los primeros momentos, el recién llegado no hizo nada que justificara una reacción. No corrió hacia ellas, no buscó un arma y tampoco realizó un movimiento que pudiera interpretarse como el comienzo de un ataque. Se limitó a observarlas con una atención que a Rin le resultó demasiado insistente. No era la mirada distraída de alguien que se había detenido a contemplar un entrenamiento; parecía examinar sus posturas, el ritmo de sus desplazamientos y quizá incluso las armas visibles que cargaban.

Rin volvió a lanzar un golpe, pero Rei reconoció en seguida la ligera tensión añadida en su hombro.

<Te estás distrayendo> señaló Rei mientras desviaba el puño y se alejaba medio paso.
<No> respondió Rin, siguiéndola con una patada baja que su hermana evitó al levantar la pierna. <Estoy prestando atención>

Había una diferencia, aunque para Rin fuese demasiado pequeña como para discutirla. Todavía no consideraba al desconocido un enemigo, pero tampoco estaba dispuesta a ignorarlo. Que las estuviera estudiando le causaba cierta curiosidad. Tal vez conocía alguna de las posturas que utilizaban o simplemente intentaba comprender cómo se coordinaban. No obstante, existía algo en su manera de mirarlas que le desagradaba: una familiaridad que nadie le había concedido, como si hubiese decidido algo acerca de ellas sin intercambiar siquiera una palabra.

Rei, en cambio, parecía mucho menos afectada. Conservó una sonrisa ligera y continuó moviéndose con naturalidad, aunque sus ojos regresaban al muchacho cada vez que el giro de su cuerpo se lo permitía. La tranquilidad que mostraba no significaba que hubiese bajado la guardia. Su arco seguía asegurado a la espalda y el estuche de flechas permanecía al alcance de su mano; no tenía intención de utilizarlos durante un simple entrenamiento, pero tampoco olvidaba que estaban allí.

El intercambio entre las hermanas terminó cuando el muchacho decidió incluirse en la situación. Su manera de hacerlo, más que su presencia, rompió el ritmo que ambas habían construido. Habló con una seguridad desmedida, instalándose en el espacio como si no acabara de llegar y como si comprendiera perfectamente las capacidades de las dos. No necesitó amenazarlas abiertamente para provocar a Rin. Bastaron su tono y aquella actitud pedante para que la kunoichi detuviera por completo su siguiente movimiento.

Rin dejó caer el pie sobre el suelo y giró hacia él. La molestia apareció primero en la rigidez de su mandíbula y después en su mirada. No le preocupaba que alguien se considerara fuerte; Kirigakure estaba llena de personas capaces de respaldar esa clase de confianza. Lo que le irritaba era que un desconocido se presentara como si ya tuviera derecho a colocarse por encima de ellas. Las había observado durante unos minutos y parecía creer que eso bastaba para comprenderlas.

Su mano izquierda descendió hacia el chakram sujeto a su cadera. No llegó a empuñarlo, pero sus dedos rozaron el borde protegido del arma mientras adelantaba un pie. El movimiento fue suficiente para que Rei abandonara la posición de entrenamiento y se interpusiera parcialmente en su camino. No se plantó frente a ella ni intentó sujetarla con fuerza; simplemente apoyó una mano sobre su antebrazo antes de que pudiera avanzar.

<Espera> pidió Rei, mirándola de lado. <Si vas a golpearlo, por lo menos deja que sepa que empezó una pelea>

Rin la observó con el ceño fruncido. La sonrisa de Rei parecía demasiado amable para las palabras que acababa de pronunciar, pero conocía bien a su hermana. Aquello no era una petición para evitar el enfrentamiento, sino para impedir que comenzara con un ataque impulsivo. Rin apartó lentamente la mano del chakram y dejó que sus brazos descansaran a ambos lados del cuerpo.

<No pensaba usarlo> murmuró.
<Claro que no> respondió Rei sin molestarse en fingir que le creía.

A pesar de su enfado, Rin aceptó la intervención. Un ataque inmediato habría convertido una actitud irritante en un conflicto sin reglas claras. Además, responder con violencia antes de comprobar si aquel muchacho podía sostener su arrogancia sería concederle demasiada importancia. Si había ido hasta allí buscando demostrar algo, podían brindarle la oportunidad de hacerlo de una manera directa.

Rin elevó un poco el mentón y lo miró fijamente. Ya no había curiosidad en sus ojos, sino una frialdad desafiante.

<Nos has mirado como si ya supieras de qué somos capaces> dijo. <Si realmente eres tan fuerte como pretendes, entonces lucha contra nosotras y demuéstralo>

La invitación no estuvo acompañada por un grito ni por un gesto exagerado. Rin no necesitaba elevar la voz para dejar clara su intención. Cada palabra cayó con la misma firmeza con la que mantenía los pies sobre el terreno. Si el muchacho había esperado intimidarlas o conseguir que aceptaran sus palabras sin cuestionarlas, había obtenido justamente lo contrario.

Rei retiró la mano del brazo de su hermana, pero no regresó al costado del campo. Por un instante recordó otro entrenamiento, uno en el que había permanecido como espectadora mientras Rin se enfrentaba sola a una adversaria. Entonces había aceptado apartarse porque una lucha de dos contra uno le había parecido injusta. La situación presente era diferente: el recién llegado había escogido dirigirse a ambas y se había mostrado con suficiente confianza para insinuar que podía hacerles frente. Rei no tenía motivos para excluirse esta vez.

La sonrisa que apareció en su rostro seguía siendo luminosa, pero había adquirido un matiz competitivo. El muchacho podría confundirla con simpatía si lo deseaba; ese error sería únicamente suyo.

<Esta vez no voy a quedarme mirando desde un costado> anunció Rei, dirigiéndose primero a Rin. Después fijó los ojos en el desconocido. <Yo también quiero darle su merecido>
<Mientras no te atravieses> replicó Rin.
<Qué dulce. Yo también me alegro de entrenar contigo>

La respuesta consiguió suavizar apenas la expresión de Rin, aunque no lo suficiente para borrar su irritación. Ambas conocían demasiado bien aquella clase de intercambio. Las pequeñas pullas no interferían con su coordinación; por el contrario, les permitían confirmar que seguían entendiéndose incluso cuando la situación cambiaba. Rei dio dos pasos hacia el costado y Rin hizo lo mismo en la dirección opuesta, abriendo progresivamente la separación entre ellas.

Se ubicaron en el centro del campo, con cuatro metros de distancia entre ambas. El desconocido permanecía a diez metros, justo en el límite donde la neblina comenzaba a desdibujar los contornos. Desde allí, las hermanas podían verlo con suficiente claridad para responder a un movimiento repentino, pero la bruma ocultaba cuanto pudiera encontrarse más allá. Los edificios que bordeaban el terreno reducían las posibles direcciones de entrada, y la calle seguía siendo la única salida cómoda.

Rin ocupó el lado derecho. El chakram permaneció sujeto a su cadera, visible, pero no hizo ademán de extraerlo. Rei quedó a la izquierda, con el arco todavía sobre la espalda. Ninguna consideró necesario recurrir a sus armas antes de saber qué clase de entrenamiento pretendía iniciar el muchacho. Haberlas llevado no significaba que tuvieran que convertir un desafío en un combate mortal.

Sus posturas continuaron pareciendo relajadas. Mantuvieron los brazos libres y sin levantar una guardia formal, evitando realizar el gesto que pudiera interpretarse como el comienzo del encuentro. Sin embargo, bajo aquella aparente tranquilidad existía una preparación evidente para cualquiera que supiera observar. Los pies de ambas estaban completamente plantados sobre el suelo, separados lo suficiente para conservar el equilibrio. Sus rodillas permanecían ligeramente flexionadas y el peso se distribuía de modo que pudieran avanzar, retirarse o cambiar de dirección sin tener que corregir primero la postura.

Rin vigilaba el torso del joven, pues cualquier ataque tendría que anunciarse mediante el desplazamiento de sus hombros o de su cadera. Rei prestaba mayor atención a sus brazos y al espacio que los separaba. Cuatro metros permitían a las hermanas actuar juntas sin estorbarse y, al mismo tiempo, obligarían a su adversario a escoger hacia cuál de las dos dirigir su primera ofensiva. Si intentaba colocarse entre ellas, ambas tendrían suficiente espacio para responder desde ángulos distintos.

No necesitaban hablar de aquello. Habían pasado años corrigiendo mutuamente sus movimientos y aprendiendo a interpretar gestos mínimos. Un leve giro de la cabeza, el cambio de apoyo de un pie o una respiración más profunda podían comunicar tanto como una orden completa. Continuaban siendo novatas y poseían mucho que aprender, pero no eran dos combatientes independientes obligadas a improvisar juntas. Eran hermanas acostumbradas a compartir el mismo espacio.

Rin respiró lentamente y dejó que la molestia se asentara. Enfadarse no debía volverla descuidada. El muchacho aún no había demostrado nada, y juzgarlo únicamente por su actitud sería cometer el mismo error que le reprochaba en silencio. Podía ser tan capaz como insinuaba o podía ser solamente alguien con demasiada confianza. La diferencia aparecería en cuanto comenzara a moverse.

<Puedes empezar cuando quieras> declaró Rin. <No vamos a atacarte antes de que estés listo>
Rei inclinó ligeramente la cabeza, todavía sonriente. A simple vista, su expresión parecía más apropiada para una presentación amistosa que para el principio de un combate. Sin embargo, sus ojos permanecieron atentos, sin separarse de las manos del recién llegado.
<Si necesitas calentar, adelante. Nosotras ya llevamos un rato haciéndolo y sería feo aprovecharse> añadió con una amabilidad casi provocadora. <Pero cuando termines, puedes venir por las dos>

Rin lanzó una mirada breve hacia su hermana. La advertencia inicial de Rei había evitado que actuara precipitadamente, pero ahora era ella quien parecía divertirse empujando al desconocido hacia el enfrentamiento. No la contradijo. En lugar de ello, regresó la atención al frente y afirmó mejor los pies contra la tierra húmeda.

<Cuando gustes>

Después de aquellas palabras, ninguna añadió nada más. El murmullo distante de los comercios se filtraba entre los edificios, amortiguado por la niebla, mientras una corriente fría desplazaba pequeñas hebras blancas a ras del terreno. A cuatro metros una de la otra y a diez de su posible adversario, Rin y Rei aguardaron sin adoptar todavía una guardia abierta. Le habían ofrecido tiempo, distancia y la oportunidad de escoger el primer movimiento.

Ahora solo faltaba comprobar si su confianza era real.
[Imagen: ffIFI3H.jpeg]
Shinsei Kaguya
Rango Genin
Clan Kaguya
Nivel 6
Estadísticas
Generales
Fuerza30(2)
Destreza30(2)
Ctrl. de Chakra30(2)
Inteligencia0(1)
Especiales
Salud10
Velocidad11
Tenketsu9
Sigilo12
335
355
Enlace al Post
19-08-2026, 08:10 PM
La neblina perpetua y densa de Kirigakure se me pegaba a las pestañas y al cuello de la chaqueta oscura como si intentara recordarme, con una insistencia casi táctil, que mi visión del mundo —al igual que mi sentido común, mis ahorros en Ryos y mi esperanza de vida— se encontraba bajo mínimos históricos. Me quedé allí, plantado en el lodo frío de aquel descampado periférico, observando fijamente a las dos hermanas Akizu. Se habían separado unos cuatro metros exactos, creando una pinza perfecta, una trampa geométrica que cualquier alumno de primer año de la Academia Shinobi con dos dedos de frente interpretaría como una señal inequívoca y universal de: «vete de aquí inmediatamente mientras aún conserves el bazo dentro de la cavidad torácica».

Pero yo, Shinsei Kaguya, con mi flamante nivel 4 recién adquirido a base de martillar barcos de forma mediocre en los muelles y una inamovible inteligencia de cero absoluto grabada a fuego en mi ficha de personaje, decidí que las leyes de la táctica militar eran una mera sugerencia y que dar el siguiente paso hacia ellas era una excelente idea para iniciar el día, dejando que la iniciativa quedara enteramente en el aire a la espera de ver cómo respondían ellas.

[P.A.U.L.O.]: Detección de estupidez soberana completada. Los niveles de imprudencia del usuario han superado de forma alarmante la capacidad máxima de procesamiento de mis algoritmos de seguridad y contención mental. Le recuerdo, usuario Shinsei, que enfrentarse a dos objetivos de nivel 5 equipados con una destreza combinada de 45 —una cifra que triplica su propia y lamentable capacidad de reacción fina y movimiento esquivo— no es un desafío heroico, es un suicidio asistido por el propio sistema del foro. Mientras usted contempla extasiado las texturas húmedas del entorno y la escenografía gótica, el objetivo Rin ya ha registrado tres puntos de presión letales en su torso desprotegido, y su osamenta está a punto de sufrir una fragmentación múltiple.

—«Oye, P.A.U.L.O., no me digas que no tienen un diseño de personaje increíble»—, pensé en el santuario de mi mente mientras empezaba a caminar lentamente hacia ellas, ignorando de manera deliberada el tono fúnebre y alarmista de la interfaz que habitaba en mi córnea izquierda. —«Esa combinación de tonos violeta y azul grisáceo bajo la neblina matutina... la verdad es que están muy lindas. Tienes que admitir que el creador de este subforo se lució con el arte y la paleta de colores de su clan».

[P.A.U.L.O.]: Su absoluta e imperturbable capacidad para priorizar la estética visual por encima de su propia supervivencia biológica es fascinante, por no decir patológica. El objetivo Rin muestra indicadores clínicos claros de una personalidad tsundere de manual, con la única y preocupante salvedad de que aquí se salta la parte del afecto latente y está a un solo segundo de convertir su caja torácica en un colador de calcio puro. Por otro lado, la sonrisa casi imperceptible del objetivo Rei presenta marcadores inequívocos de una yandere en potencia: le sonríe con dulzura mientras calcula con precisión milimétrica la parábola balística necesaria para que una de sus flechas o cadenas le atraviese el bazo sin que usted interrumpa su estúpido coqueteo visual. Le sugiero encarecidamente que deje de actuar como el protagonista deserebrado de una novela ligera isekai genérica y empiece a actuar como alguien que realmente quiere llegar con vida a la cena.

Me reí por lo bajo, emitiendo un sonido seco y áspero que se extinguió rápidamente en la pesadez de la humedad ambiental. Avancé con las palmas de las manos abiertas, separadas del cuerpo y giradas hacia adelante en un gesto teatral que pretendía disimular cualquier intención hostil, adoptando una postura casi perezosa.
 Mis sandalias chapoteaban en el lodo con un ritmo monótono, carentes por completo de la tensión explosiva de una carga de combate, acortando los diez metros que nos separaban con la parsimonia irritante de quien solo va a dar un paseo dominical por un cementerio.

—¿Calentar? —respondí finalmente a la provocación de Rei, ladeando la cabeza con un parsimonioso movimiento mientras dejaba que un mechón de pelo negro y empapado me cubriera parcialmente un ojo—. De verdad, gracias por la oferta, es un detalle muy considerado por vuestra parte, pero creo que ya he sudado bastante hoy intentando encontrar este maldito claro entre tanta piedra húmeda y callejón sin salida. Si me espero a estar completamente "listo", probablemente me salgan canas y artritis crónica antes de que las falanges decidan obedecerme.

Me detuve a escasos tres metros de distancia, cruzando esa línea invisible donde el aire cambia de densidad, donde el oxígeno se vuelve pesado y puedes percibir con nitidez el olor metálico del acero y la respiración pausada del oponente, dejando plantada mi postura a la espera de sus movimientos.

INFORME DE P.A.U.L.O
DATOS DE COMBATE: SHINSEI KAGUYA (NIVEL 4)
✔Aprendida · 02-08-2026
◈Taijutsu
✦Nivel: 1
#ID: DEFE101B
◔Coste
35 de Chakra, 25 de Chakra por Turno
▣Descripción

El ninja adopta una postura de concentración absoluta, preparándose con antelación para detectar cualquier ataque, incluso si proviene desde su espalda. Para activarla, debe entrar en este estado al menos un turno antes de recibir una ofensiva, enfocando todos sus sentidos en el entorno.

Una vez activada, esta técnica reinicia el Coldown de sus habilidades defensivas: Esquiva, Bloqueo y Choque. Además, reduce el sigilo de todos los ataques que se dirijan directamente hacia él, facilitando su detección. Esta preparación puede ocultarse mediante un [Hide], evitando que otros noten su estado de alerta.

✧Efecto
2 (MDES) de Disminución de Sigilo Oponente
Activación de Postura Defensiva.
• Estado: Shinsei se detiene a 3 metros y enfoca sus sentidos en Rin y Rei.
• Efecto: Detecta ataques desde cualquier ángulo, incluso por la espalda.
• Debuff Oponente: [MDESx1] = -2 al Sigilo de todos los ataques dirigidos a Shinsei por parte de las hermanas Akizu.
• Mecánica: Esta técnica reinicia el Coldown de las habilidades defensivas: Esquiva, Bloqueo y Choque.
• Coste: 35 de Chakra (Activación).
Estado de Acción:
• Posicionamiento: A 3 metros de los objetivos (Rango Melee).
• Iniciativa: Pasiva. Se aguarda la reacción de las oponentes tras la provocación verbal.
Vida: 290/290
Chakra: 255/290
[Salud=10,10] [Velocidad=10,10]

Contenido Oculto
La postura defensiva es falsa usare un 

✔Aprendida · 02-08-2026
◈Taijutsu
✦Nivel: 1
#ID: TAIJ002R
◔Coste
15 de Chakra
▣Descripción

Golpe Fuerte es una técnica de impacto directo y contundente que busca dominar por pura potencia física, superando a los Golpes Rápidos durante Entablar Taijutsu. Dentro de este sistema, utiliza el modificador de Fuerza del usuario para la comparativa. Si ambos usuarios eligen Golpe Fuerte al mismo tiempo, se comparará el daño infligido por cada técnica para determinar al vencedor.



El Golpe Fuerte se caracteriza por el Daño que este puede realizar, además, fuera de Entablar Taijutsu, si el golpe impacta directamente sobre el oponente, sin ser bloqueado ni ser detenido por ningún medio, la siguiente acción que dure un segundo del usuario se considera sigiloso, ya sea otro golpe de rango Cuerpo a Cuerpo, el uso de un arma o herramienta o la activación de algún Jutsu. Esto ocurre porque el impacto suele mover naturalmente la cabeza o el enfoque del rival, ya sea al recibir un golpe en el rostro o al encorvarse brevemente por un golpe al torso, perdiendo así de vista al usuario por un instante.

✧Efecto
30 (FUE) de Daño, 4 (MFUE) de Comparativa en Entablar Taijutsu

a la akizu que entre a melee con la pierna potenciada con 

✔Aprendida · 11-08-2026
◈Yang
✦Nivel: Cero
#ID: KAGU001R
◔Coste
20 de Chakra, 10 de Chakra por Turno
▣Descripción

El usuario hace brotar huesos de su cuerpo, moldeándolos como armas naturales que emergen de cualquier parte de su anatomía. Estos huesos pueden ser empleados en técnicas de Taijutsu, dándole al Kaguya una versatilidad ofensiva que le permite adaptarse al combate cercano. Por sus características, se consideran armas medianas, capaces de infligir heridas profundas y letales.



Cada hueso invocado potencia el efecto de los ataques al añadir +1 nivel de Sangrado, incrementando así la gravedad de las heridas. Sin embargo, su uso conlleva un costo: por cada hueso creado, el usuario debe invertir 1 punto de Velocidad, lo que refleja el esfuerzo físico y las lesiones internas al forzar el crecimiento óseo. Esta técnica no requiere Sellos.

✧Efecto
4 (MDES) de Inversión Máxima


✔Aprendida · 02-08-2026
◈Pasiva
✦Nivel: Cero
#ID: KAGU101B
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

El clan Kaguya posee la habilidad de manipular su estructura ósea, expulsando y endureciendo sus huesos para emplearlos como armas o refuerzos en su propio cuerpo. Esta técnica base representa el inicio de su estilo de combate, donde convierten su anatomía en un arsenal viviente.



El uso de esta facultad exige un costo: el Kaguya invierte puntos de Velocidad y/o Salud, debido a las lesiones y sangrado auto infligidos al extraer sus huesos. Estos puntos, al ser exclusivos de las técnicas Kaguya, no afectan el cálculo de la velocidad de movimiento ni la curación, aunque sí cuentan al llegar a cero y dejar fuera de combate al usuario. El Kaguya podrá recuperar los puntos invertidos, ya sea de Velocidad o de Salud, pero una vez por turno que no haya extraído sus huesos, lo que obliga a administrar con cuidado el riesgo de usar el propio cuerpo como arma. Los huesos de los Kaguya se consideran Armas.

✧Efecto
2 (MCCK) de Velocidad o Salud Invertida


✔Aprendida · 11-08-2026
◈Mejora
✦Nivel: 2
#ID: KAGU103M
◔Coste
25 de Chakra
▣Descripción

La fluidez de Yanagi no Mai convierte cada movimiento en un corte preciso y certero, haciendo que el daño aumente en proporción a la Destreza del usuario, como si las ramas del sauce azotaran con su filo.

✧Efecto
6 (MDES) de Daño


✔Aprendida · 11-08-2026
◈Mejora
✦Nivel: 1
#ID: KAGU102M
◔Coste
20 de Chakra
▣Descripción

La fluidez de Yanagi no Mai convierte cada movimiento en un corte preciso y certero, haciendo que el daño aumente en proporción a la Destreza del usuario, como si las ramas del sauce azotaran con su filo.

✧Efecto
4 (MDES) de Daño


✔Aprendida · 11-08-2026
◈Mejora
✦Nivel: 1
#ID: KAGU101M
◔Coste
15 de Chakra
▣Descripción

La fluidez de Yanagi no Mai convierte cada movimiento en un corte preciso y certero, haciendo que el daño aumente en proporción a la Destreza del usuario, como si las ramas del sauce azotaran con su filo.

✧Efecto
2 (MDES) de Daño

restare el coste en caso de ser necesario 
[Imagen: XwgKLch.png]
Rin to Rei
Rango Chuunin
Clan Akizu
Nivel 11
Estadísticas
Generales
Fuerza10(1)
Destreza50(3)
Ctrl. de Chakra10(1)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud10
Velocidad12
Tenketsu10
Sigilo10
310
350
Enlace al Post
22-08-2026, 10:02 PM
El muchacho aceptó la invitación de una manera que no terminó de aclarar si pretendía iniciar el enfrentamiento o prolongar la provocación. Empezó a caminar hacia ellas con las manos abiertas y separadas del cuerpo, mostrando las palmas como si aquel gesto bastara para declarar que no preparaba un ataque. Sus pasos fueron tranquilos, casi descuidados, pero Rin no confundió lentitud con inocencia. Él mismo había irrumpido en su entrenamiento, cuestionado sus capacidades y aceptado enfrentarse a las dos; desde ese momento, cualquier desplazamiento en su dirección debía considerarse parte del combate.

La distancia comenzó a reducirse bajo el sonido húmedo de sus sandalias contra el lodo. Rin y Rei no retrocedieron. Ambas flexionaron las piernas casi al mismo tiempo, bajando ligeramente el centro de gravedad para estar preparadas en caso de que aquella aproximación despreocupada terminara en una carga repentina. Rin llevó la mano derecha hasta el chakram sujeto a su cadera, cerrando los dedos alrededor de la zona segura de su empuñadura. Rei hizo lo mismo con el arco que llevaba sobre la espalda, aunque ninguna retiró todavía su arma.

No existía una amenaza inmediata que justificara atacar antes de tiempo. Las manos del Kaguya continuaban visibles y sus pasos carecían de una aceleración evidente. Aun así, las hermanas siguieron cada movimiento con atención. Rin mantuvo la vista sobre sus hombros y su cadera, buscando la tensión que precedería a un golpe. Rei observó sus brazos y la posición de los pies, preparada para desplazarse si intentaba cerrar la distancia sobre una de ellas. Que pareciera tranquilo no significaba que estuviera indefenso; podía tratarse de una provocación o de una manera de obligarlas a mostrar primero sus intenciones.

Su respuesta a la oferta de calentamiento fue recibida de forma distinta por cada hermana. Rei encontró cierto humor en la queja sobre el esfuerzo de localizar el campo y la posibilidad de envejecer antes de sentirse completamente preparado. Rin, en cambio, apenas modificó su expresión. El muchacho hablaba demasiado para alguien que había llegado asegurando que no permanecería quieto. Hasta entonces, precisamente eso era lo que había hecho: avanzar sin atacar y dejar sobre ellas la responsabilidad de convertir las palabras en un enfrentamiento real.

<Por lo menos parece que el paseo no le quitó las ganas de hablar> comentó Rei sin apartar la atención del recién llegado.
<Todavía no ha demostrado nada más> respondió Rin.

Los últimos pasos del Kaguya acabaron por reducir la separación hasta apenas tres metros. Allí se detuvo. La apariencia perezosa de su aproximación dio paso a una disposición distinta: afianzó el cuerpo sobre el terreno y concentró su atención en las dos hermanas, aguardando en vez de iniciar la ofensiva que le habían ofrecido. No necesitaban conocer el nombre de la postura ni los efectos exactos que pudiera poseer para reconocer su propósito. Se había preparado para recibirlas. Su peso, la orientación de su cuerpo y la manera en que vigilaba el espacio indicaban que esperaba reaccionar al primer ataque.

Rin apretó un poco los dedos alrededor del chakram. Aquello confirmó lo que empezaba a sospechar. Después de presentarse con tanta seguridad y asegurar que no se quedaría esperando, había decidido precisamente eso: colocarse a corta distancia, adoptar una defensa y obligarlas a avanzar. Podía ser una elección prudente, especialmente frente a dos adversarias, pero también contradecía buena parte de la arrogancia con la que se había introducido en el campo. Si quería convertirlas en las atacantes, Rin no tenía inconveniente en complacerlo.

Rei percibió el cambio en su hermana antes de que esta pronunciara una palabra. El hombro que mantenía cerca del chakram dejó de estar rígido y el peso de su cuerpo se inclinó apenas hacia delante. No era tensión ni enfado descontrolado. Rin había tomado una decisión. La distancia de cuatro metros que separaba a las hermanas les permitía cubrir ángulos diferentes, y que el Kaguya se hubiese acercado a solo tres metros reducía considerablemente el tiempo que necesitaría cualquiera de ellas para alcanzarlo.

<Está esperando que vayamos nosotras> señaló Rei.
<Ya lo veo>
<¿Quieres que empiece?>

Rin apartó la mano del chakram sin llegar a extraerlo. La respuesta bastó para que Rei comprendiera qué pretendía hacer. Aquel sería un entrenamiento, al menos mientras ninguno intentara convertirlo en algo más grave, y Rin no necesitaba recurrir de inmediato a un arma cortante para poner a prueba la defensa del desconocido. Había traído el chakram para practicar con el peso y la distribución de su equipo, no porque necesitara emplearlo ante cualquier provocación. Primero comprobaría cómo se movía el Kaguya en un intercambio directo.

<Quédate ahí. Si intenta rodearme, es tuyo>

Rei sonrió. No hubo una respuesta extensa ni una discusión sobre el plan. Las dos sabían que cualquier estrategia demasiado rígida perdería valor en cuanto el adversario realizara su primer movimiento. Rin entraría en combate cercano y obligaría al muchacho a revelar su defensa. Rei conservaría la distancia, vigilaría sus desplazamientos y escogería el momento apropiado para intervenir. Aquello les permitiría presionarlo desde dos rangos sin estorbarse, siempre que ambas mantuvieran una línea clara entre sí.

<Procura no taparme todo el blanco>
<Procura no dispararme>
<Eso ocurrió una vez y ni siquiera te alcancé>

La conversación terminó con el primer impulso de Rin. Su pie posterior se hundió ligeramente en el terreno antes de proyectarla hacia delante. No intentó ocultar el avance ni desaparecer de la vista del Kaguya; él se había preparado para detectar una ofensiva y ella no pretendía desperdiciar tiempo fingiendo lo contrario. Recorrió la corta separación mediante una carrerilla veloz, con pasos firmes y medidos para no perder estabilidad sobre el barro. Tres metros no ofrecían espacio para alcanzar su máxima velocidad, pero tampoco lo necesitaba. Bastaban un par de apoyos explosivos para entrar en su alcance.

Rei permaneció exactamente donde estaba. Mientras su hermana avanzaba, retiró el arco de la espalda con la mano izquierda y llevó la derecha hacia el estuche de flechas. El movimiento fue fluido, practicado tantas veces que no necesitó mirar para escoger un proyectil y colocarlo sobre la cuerda. Todavía no tensó por completo. Una flecha preparada era suficiente para reducir las opciones del muchacho, pero disparar mientras Rin se introducía en la distancia corta requeriría paciencia. Un tiro precipitado podía ofrecerle al Kaguya una oportunidad para utilizar a su hermana como cobertura.

Rin interrumpió la carrerilla cuando quedó aproximadamente a un metro de él. No chocó contra su posición ni se arrojó ciegamente sobre la defensa que había preparado. Clavó el pie izquierdo en el suelo, dejó que la inercia girara ligeramente su cadera y convirtió el avance en el comienzo de una secuencia. Desde aquella distancia, cada movimiento podía convertirse en un golpe verdadero, una finta o una transición hacia un ángulo diferente. Su propósito no era confiar el enfrentamiento entero a un único impacto, sino obligarlo a responder repetidamente hasta encontrar un espacio en su guardia.

El primer puño salió en dirección al rostro del Kaguya, recto y rápido, aunque Rin no comprometió todo el peso en él. La extensión del brazo buscaba ocupar su visión y provocar una reacción defensiva, no determinar por sí sola el resultado. Casi al mismo tiempo, adelantó el pie derecho por el exterior de su posición y preparó el giro del cuerpo. Si el muchacho se concentraba únicamente en apartar el golpe alto, la siguiente ofensiva llegaría desde un nivel diferente; si retrocedía, Rin conservaría el impulso necesario para seguirlo.

La mano regresó a su guardia mientras una patada baja se dirigía hacia la parte exterior de su pierna adelantada. Tampoco era un ataque aislado. El movimiento permitía a Rin tantear su estabilidad y cerrar una posible salida lateral. Su cuerpo continuó girando tras la patada, encadenando la recuperación con un golpe corto dirigido al costado. Cada ofensiva desembocaba en otra sin obligarla a detenerse, formando una danza mucho menos amable que la practicada anteriormente con Rei.

Rin no asumió que ninguno de aquellos golpes acertara. El Kaguya había adoptado una posición defensiva precisamente para responder, y sus movimientos permanecían bajo el control de su propio entrenamiento. Por eso evitó comprometer el equilibrio en una sola tentativa. Si bloqueaba, ella utilizaría el contacto para medir la dureza de su guardia; si esquivaba, el desplazamiento revelaría hacia qué lado prefería escapar; si intentaba contraatacar, Rin mantendría una mano libre para desviar el golpe y transformar la defensa en la continuación de su presión.

El objetivo verdadero de aquella combinación era reducir su espacio. Rin avanzaba mediante pasos cortos después de cada ataque, orientando las caderas y los hombros para cerrar primero un costado y después el otro. Un golpe alto lo invitaba a bajar o retroceder; una patada baja convertía el lateral en una dirección menos segura; un amago hacia el torso servía para impedirle detenerse a preparar con comodidad una ofensiva propia. No buscaba lanzarlo contra una pared invisible, sino construir el cerco movimiento a movimiento.

Desde atrás, Rei sostenía el arco en diagonal frente al cuerpo. La flecha descansaba sobre la cuerda y sus dedos la mantenían asegurada sin llevar todavía la tensión al máximo. Sus ojos no se concentraban únicamente en Shinsei, sino también en los hombros y la espalda de Rin. Conocía el ritmo de su hermana, podía anticipar hacia dónde la conduciría cada giro y sabía reconocer el instante en que abriría una línea de disparo. Mientras no existiera una oportunidad limpia, permanecería preparada sin interferir.

La neblina favorecía aquella separación. A tres metros, y luego a la corta distancia creada por Rin, los tres combatientes podían verse sin dificultad; más allá de ellos, el campo se disolvía en una pared gris que aislaba el encuentro del resto del distrito. Rei no necesitaba buscar al objetivo entre formas borrosas. La silueta del Kaguya permanecía visible detrás de los movimientos de su hermana, apareciendo y desapareciendo parcialmente conforme Rin alternaba sus ángulos de ataque.

<No te preocupes, Shinsei. Todavía no voy a disparar> anunció Rei con una dulzura poco tranquilizadora. <Pero procura no olvidar que sigo aquí>

La advertencia formaba parte de su apoyo tanto como la flecha. Aunque Rei no hubiese abandonado su posición, el Kaguya debía tener presente que cualquier desplazamiento destinado a salir de la presión de Rin podía abrir una trayectoria desde el arco. Si avanzaba hacia la arquera, tendría que atravesar el espacio mientras su hermana lo perseguía desde atrás. Si se desplazaba hacia el costado, Rei podría corregir la puntería. Si permanecía quieto, Rin continuaría obligándolo a defenderse en combate cercano.

Rin & Rei
Estadísticas de Rin to Rei
Rin to Rei
Estadísticas Generales
Fuerza
10 M: 1
Inteligencia
10 M: 1
Destreza
50 M: 3
Ctrl. Chakra
10 M: 1
Estadísticas Especiales
Salud
10
Tenketsu
10
Sigilo
10
Velocidad
12
Vida 310 Chakra 350 Reg. Chakra 40
Vida: 310/310
Chakra: 350/350
Inventario
—Arco y flechas
—Chakram
—Shuriken
—Hilo metálico
—Sello explosivo
—Tetsubishi

Técnicas
✔Aprendida · 03-08-2026
◈Taijutsu
#ID: TAIJ101B
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

Entablar Taijutsu es esa coreografía marcial que se practica entre dos combatientes a la vez, donde los golpes van y vienen; una situación en la que ambos combatientes reciben tanto daño como el que propinan al otro. Entablar Taijutsu es una mecánica opcional que puede ejecutarse mientras se encuentre a distancia cuerpo a cuerpo con otra persona. Es decir, si mi velocidad es de 5 m/s, todo usuario que se encuentre a 5 m o menos de mí se encontrará a mi distancia melee.

El Taijutsu básico cuenta con tres tipos de golpes que se relacionan entre sí igual que el juego de piedra, papel o tijeras. Golpe Rápido, que es superado por Golpe Fuerte; Golpe Fuerte, que es superado por Agarre; y Agarre, que es superado por Golpe Rápido, y así sucesivamente. Durante Entablar Taijutsu, antes de resolver el daño, primero veremos cuál golpe prevalece durante el enfrentamiento. Para ello usaremos los Modificadores de Fuerza y Destreza de los combatientes. El Golpe Fuerte utilizará MFUEx2, el Golpe Rápido usará MDESx2 y el Agarre usará MFUE+MDES para la comparativa. Si obtiene ventaja, entonces recibirá un aumento de MFUEx1 para la comparativa. Quien gane el Entablar Taijutsu podrá aplicar su Taijutsu. Entablar Taijutsu no puede ser esquivado ni bloqueado.

Solo durante Entablar Taijutsu, Golpe Rápido, Golpe Fuerte y Agarre no contarán para el cooldown (Como técnicas fuera de Entablar Taijutsu si poseeran sus respectivos Coldown). Para evitar metarol, el primero en realizar Entablar Taijutsu deberá indicar en un Hide cuál de las tres elecciones tomará (no es una acción sigilosa) y revelarlo a la hora de analizar cuál de los dos ganó el Entablar Taijutsu. Entablar Taijutsu se mantendrá activo mientras se conserve el rango cuerpo a cuerpo. Si los participantes se alejan demasiado, Entablar Taijutsu se romperá y entrará en cooldown de 1 turno para ambos participantes. Durante Entablar Taijutsu, los usuarios podrán seguir haciendo uso de sus acciones antes o después del entablado con total normalidad; es solo una mecánica extra, pudiendo pelear con armas, lanzar jutsus o incluso realizar Taijutsu durante el enfrentamiento.

Si en un entablado, los dos usan distintos ataques pero ambos quedan en empate, se anulan.

✧Efecto
1 (MFUE) de Ventaja en Comparativa
[Imagen: ffIFI3H.jpeg]
Responder
Salto de foro:

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