22-07-2026, 02:20 AM
Día 41 de Verano del año 150. Kirigakure.
Yabei se estaba divirtiendo mucho con su agencia de inteligencia improvisada que había montado en la marcha, si acaso así se le podía decir. En realidad, estaba generando una red de entrevistas, rumores y lectura de registros públicos que le permitieran identificar a toda clase de genin de esta generación. Y a su vez, los hermanos se habían puesto un desafío: deberían conocer en combate a todos, recalcadamente todos, los clanes de Kirigakure no Sato. Esto satisfacía su insaciable curiosidad y les preparaba para toda clase de escenarios en el futuro. Aunque fuera a porrazos, tendrían que aprender a sostenerse en cada campo de batalla.
Jinbei, siempre más pesimista, se lamentaba con que esto era solamente entrenamiento y no escenarios de guerra reales. Yabei, por supuesto, tuvo que hacerle ver las implicancias oscuras de imaginar guerras civiles con otros clanes. Kihei, por su parte, se pondría a contar otras historias de la guerra civil que había leído, a veces entreteniendo y otras veces aburriendo a sus hermanos.
Mientras Yabei deslizaba su carta de invitación por debajo de la entrada de cualquiera fuera el domicilio que le indicaron sería el de una tal Sayuri Yuki, su hermano Kihei le miraba conteniendo una risotada, hasta que finalmente liberó sus carcajadas.
— ¡JAJAJAJA! ¡YABEI, PARECES UN ACOSADOR! — Le gritó sin consideración de ser oído por algún vecino.
— Te recuerdo que nos hiciste hacer lo mismo por un Yuki al que sólo querías jugarle una travesura. —Le contestó con acidez el aludido, recordando su previo encuentro con alguien de este clan, y el cual había inspirado, precisamente, que debían conocer más estilos de pelea de tal poderosa estirpe.
— ¿Y tú qué quieres? — Le interrogó el mayor de los tres. Era una discusión de tres frentes.
— Establecer una mejor conexión con un clan que ha hecho importantes aportes a la ciencia y tecnología de nuestra aldea, por supuesto. — Sentenció Yabei, con irónica altisonancia.
— ¿...Peleando? — Jinbei casi se pone a reír.
— ¡Pero Jinbei, tú eres el primero que quiso pelear! — Le tiró un dardo verbal el más pequeño. Parecía que era un todo contra todos.
Fuera como fuese, la decisión de la tríada era clara: querían entrenar con Sayuri Yuki, de quien recibieron buenas referencias.
Si ella encontraba la carta, podría leer lo siguiente, escrito con la perfecta y elegante caligrafía de Yabei:
"Estimada Sayuri-san.
Me dirijo a Ud. en representación de mi familia y de mis hermanos, Jinbei y Kihei Akizu, con la motivación de poder conocernos como genin de la Aldea a través de un combate de entrenamiento. Hemos recibido excelentes referencias de su persona como representante de la nueva generación de un clan que ha contribuido de importante forma a nuestra nación.
Estaremos junto a mis hermanos en el área de entrenamiento sur, en la mañana del día 41. Le recibiremos con sopa de algas y té verde. Nos reconocerá por la máscara del Kyuso, la rata que vive mil años.
Atentamente.
Yabei Akizu".
Ese día, los enmascarados se encontraban sentados sobre el cesped, adelantando el desayuno.
— ¿No había carne, chef? — Preguntó con burla el hermano menor al mayor de todos, Jinbei, mientras saboreaba el intenso gusto del nori en un cuenco caliente.
— No. — Respondió secamente.
— Ha habido mala pesca... — Agregó contextualmente Yabei. La inflación y la falta de suministros por la crisis económica y el desastre natural que estaba intensificándose en la isla afectaba el menú que podía cocinar Jinbei en el día a día.
Yabei se estaba divirtiendo mucho con su agencia de inteligencia improvisada que había montado en la marcha, si acaso así se le podía decir. En realidad, estaba generando una red de entrevistas, rumores y lectura de registros públicos que le permitieran identificar a toda clase de genin de esta generación. Y a su vez, los hermanos se habían puesto un desafío: deberían conocer en combate a todos, recalcadamente todos, los clanes de Kirigakure no Sato. Esto satisfacía su insaciable curiosidad y les preparaba para toda clase de escenarios en el futuro. Aunque fuera a porrazos, tendrían que aprender a sostenerse en cada campo de batalla.
Jinbei, siempre más pesimista, se lamentaba con que esto era solamente entrenamiento y no escenarios de guerra reales. Yabei, por supuesto, tuvo que hacerle ver las implicancias oscuras de imaginar guerras civiles con otros clanes. Kihei, por su parte, se pondría a contar otras historias de la guerra civil que había leído, a veces entreteniendo y otras veces aburriendo a sus hermanos.
Mientras Yabei deslizaba su carta de invitación por debajo de la entrada de cualquiera fuera el domicilio que le indicaron sería el de una tal Sayuri Yuki, su hermano Kihei le miraba conteniendo una risotada, hasta que finalmente liberó sus carcajadas.
— ¡JAJAJAJA! ¡YABEI, PARECES UN ACOSADOR! — Le gritó sin consideración de ser oído por algún vecino.
— Te recuerdo que nos hiciste hacer lo mismo por un Yuki al que sólo querías jugarle una travesura. —Le contestó con acidez el aludido, recordando su previo encuentro con alguien de este clan, y el cual había inspirado, precisamente, que debían conocer más estilos de pelea de tal poderosa estirpe.
— ¿Y tú qué quieres? — Le interrogó el mayor de los tres. Era una discusión de tres frentes.
— Establecer una mejor conexión con un clan que ha hecho importantes aportes a la ciencia y tecnología de nuestra aldea, por supuesto. — Sentenció Yabei, con irónica altisonancia.
— ¿...Peleando? — Jinbei casi se pone a reír.
— ¡Pero Jinbei, tú eres el primero que quiso pelear! — Le tiró un dardo verbal el más pequeño. Parecía que era un todo contra todos.
Fuera como fuese, la decisión de la tríada era clara: querían entrenar con Sayuri Yuki, de quien recibieron buenas referencias.
Si ella encontraba la carta, podría leer lo siguiente, escrito con la perfecta y elegante caligrafía de Yabei:
"Estimada Sayuri-san.
Me dirijo a Ud. en representación de mi familia y de mis hermanos, Jinbei y Kihei Akizu, con la motivación de poder conocernos como genin de la Aldea a través de un combate de entrenamiento. Hemos recibido excelentes referencias de su persona como representante de la nueva generación de un clan que ha contribuido de importante forma a nuestra nación.
Estaremos junto a mis hermanos en el área de entrenamiento sur, en la mañana del día 41. Le recibiremos con sopa de algas y té verde. Nos reconocerá por la máscara del Kyuso, la rata que vive mil años.
Atentamente.
Yabei Akizu".
Ese día, los enmascarados se encontraban sentados sobre el cesped, adelantando el desayuno.
— ¿No había carne, chef? — Preguntó con burla el hermano menor al mayor de todos, Jinbei, mientras saboreaba el intenso gusto del nori en un cuenco caliente.
— No. — Respondió secamente.
— Ha habido mala pesca... — Agregó contextualmente Yabei. La inflación y la falta de suministros por la crisis económica y el desastre natural que estaba intensificándose en la isla afectaba el menú que podía cocinar Jinbei en el día a día.
![[Imagen: AhAOZ2C.png]](https://i.imgur.com/AhAOZ2C.png)