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Bajo el Peso de la Práctica
Adarel
Rango Genin
Clan Hyuga
Nivel 8
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza35(2)
Ctrl. de Chakra85(4)
Inteligencia0(1)
Especiales
Salud9
Velocidad17
Tenketsu9
Sigilo9
340
460
Enlace al Post
21-07-2026, 03:29 AM
El Campo de Entrenamiento Número Siete permanecía en absoluto silencio bajo el cielo despejado de la mañana. Los troncos de madera dispuestos para el trabajo de impacto mostraban las marcas profundas de años de práctica de distintas generaciones de ninjas. Adarel llegó al lugar temprano, portando únicamente lo esencial para una sesión prolongada de acondicionamiento físico y refinamiento de técnicas.

Comenzó la jornada con una rutina rigurosa de calentamiento: estiramientos dinámicos, series de flexiones sostenidas y carreras cortas de alta intensidad entre los límites del bosque para activar la circulación y preparar las articulaciones. Cada ejercicio era ejecutado con una forma impecable, priorizando la postura y la técnica sobre la velocidad desmedida.

Una vez finalizado el acondicionamiento inicial, se posicionó frente al tronco central de entrenamiento. Respiró hondo y adoptó una postura de combate baja, distribuyendo el peso de manera uniforme entre ambas piernas.

«El objetivo de hoy no es la potencia destructiva, sino la velocidad de reacción y la consolidación del impacto», se dijo a sí mismo.

Lanzó una serie rápida de golpes directos y palmazos contra la madera reforzada. El sonido sordo de los impactos resonó en el campo despoblado. En cada estocada, Adarel concentraba una fracción mínima de chakra en el punto de contacto exacto justo en el milisegundo del impacto, buscando disipar la energía dentro del tronco sin malgastar chakra en el aire circundante.

Al principio, la vibración retornaba por sus brazos, generando un leve cansancio en los músculos. Ajustó el ángulo de sus muñecas y afinó el momento preciso de la liberación de energía. Para el quincuagésimo golpe, la madera crujía con mayor profundidad, demostrando una penetración de fuerza mucho más eficiente.

Tras completar la serie de combate cuerpo a cuerpo, Adarel tomó aire y pasó al trabajo de maniobrabilidad y armas. Extrajo cuatro kunai de su cartuchera y fijó la vista en cuatro blancos de madera colocados a distintas distancias y alturas entre los árboles.

Dio un salto hacia atrás, impulsándose en la copa superior de un roble adyacente. En pleno vuelo y realizando un giro sobre su propio eje, lanzó los dos primeros kunai hacia la derecha, e inmediatamente, usando la mano izquierda, arrojó los dos restantes hacia los objetivos de la izquierda. Las armas volaron en trayectorias ligeramente curvas, impactando casi de forma simultánea en el centro de los cuatro blancos con un sonido seco.

Aterrizó sobre el césped con suavidad, amortiguando la caída mediante una flexión limpia de rodillas. Sin embargo, no se mostró completamente satisfecho. Caminó hacia los blancos para revisar la profundidad de clavado de cada hoja.

—El tercero entró con un ángulo levemente desviado debido al viento —analizó en voz alta, examinando la empuñadura del kunai—. Debo compensar la corriente de aire antes de liberar la muñeca.

Repitió el ejercicio una y otra vez durante dos horas más, variando las distancias, introduciendo obstáculos visuales y simulando situaciones de fatiga. Para cuando el sol alcanzó el punto más alto del cielo, el sudor le cubría la frente y sus músculos sentían el peso del esfuerzo acumulado, pero su mente se mantenía despejada.

Se dirigió a la orilla del arroyo adyacente al campo de entrenamiento, se lavó el rostro con el agua helada y se sentó a la sombra de un cedro a hidratarse. Observó sus manos, desgastadas pero firmes por la práctica constante, consciente de que cada sesión de entrenamiento era un ladrillo más en la construcción de sus habilidades como Genin.
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