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Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Pais del Fuego   ›   Konohagakure no Sato   ›   Zona Comercial
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La mision
Akira Hyuuga
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27-06-2026, 11:34 PM
El peso de la rutina en Konoha podía llegar a ser asfixiante, especialmente si te tocaba compartir patrullas o entrenamientos con alguien que parecía haber nacido con el manual de shinobi grabado en el reverso de los párpados. Naoe Senju era la definición viviente de la palabra metódico. Desde los días de la Academia, Akira lo había observado mantener la postura perfecta, el horario impecable y una rectitud que, francamente, a veces clamaba a gritos por un poco de descontrol.
Y Akira se consideraba el candidato ideal para administrar esa dosis de caos, le enviaría una nota :

Pergamino
Naoe, recibí un informe de inteligencia fue bastante específico sobre una zona con movimientos sospechosos que aumentan a altas horas. Hay que pasar desapercibidos, nada de uniformes oficiales ni posturas rígidas, Camuflaje social estricto te veo en el distrito comercial frente al puesto de teriyakis se puntual 12 de la noche. Att Akira Hyuga


El "informe de inteligencia" era un invento absoluto, por supuesto. El único movimiento sospechoso que se gestaba allí era el plan de Akira para corromper la inquebrantable compostura de su compañero, al menos por una noche.

Al llegar lo saludaría de manera cortes y lo llevaría directo “al lugar del trabajo” frente a ellos, las luces de neón de los carteles de los clubes y las linternas de papel rojo de las tabernas de la Zona Rosa  teñían las calles de un ambiente denso y vibrante. Los ecos de risas estridentes, música de cuerda desafinada y el olor a sake barato y tabaco flotaban en el aire húmedo de la noche. Era el corazón de los tugurios de la aldea, un lugar donde las reglas de la oficina del Hokage se diluían en el fondo de un vaso.4

Akira detuvo el paso justo frente a la entrada de una taberna de aspecto bastante decadente, de donde salía el ruido de varios hombres discutiendo a gritos por una partida de dados. Se giró hacia Naoe con una expresión de absoluta seriedad fingida, cruzándose de brazos.

—Nuestro primer objetivo de observación es ahí dentro —indicó con un movimiento de cabeza, reprimiendo a duras penas una sonrisa socarrona—. El "contacto" opera bajo el alias de un barman yo tengo un tiempo haciendo aquí trabajo de campo. Para no levantar sospechas, tendremos que mimetizarnos con los locales. Eso significa sentarnos, pedir algo fuerte y actuar como si estuviéramos buscando problemas... o compañía. ¿Estás listo para el trabajo de campo, compañero?
[Imagen: JK2RddW.png]
Naoe Senju
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Clan Senju
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28-06-2026, 02:01 PM
[Imagen: Gemini-Generated-Image-q8lkrnq8lkrnq8lk.png]

Zona comercial, 23:58hrs - Konoha

El plan de Akira era, desde un punto de vista logístico y psicológico, una declaración de guerra abierta contra el sistema de cableado interno de Naoe. Y para desgracia o fortuna del Hyūga, el joven Senju se tomaba los conceptos como "camuflaje social" y "despliegue encubierto" con la misma seriedad con la que un cirujano abordaría una incisión a corazón abierto. Cuando la nota llegó a sus manos, Naoe la desglosó sintácticamente. Sin uniformes oficiales. Posturas no rígidas. Camuflaje social estricto. El análisis del texto le llevó exactamente tres minutos. Si la inteligencia requería una inmersión completa para neutralizar una anomalía de seguridad en el distrito comercial a medianoche, él no sería el eslabón débil que comprometiera la misión por culpa de una etiqueta mal ejecutada.

Por ello, a las 11:58 de la noche, Naoe ya se encontraba en el punto de encuentro. Su "camuflaje" consistía en un kimono informal de algodón gris oscuro, desprovisto de cualquier heráldica del clan Senju, ajustado con un obi simple y plano. Había dejado su haori inmaculado en el armario y, en un esfuerzo supremo por "no parecer rígido", había optado por no engominar con absoluta simetría los mechones delanteros de su cabello, permitiendo que cayeran de forma un poco más libre sobre su frente. Sin embargo, la mirada gélida, la espalda perfectamente recta (a pesar de la instrucción) y la mano izquierda descansando de forma pasiva pero estratégica cerca de la empuñadura de su espada envainada delataban al soldado en cada línea de su anatomía. El trayecto hacia la Zona Rosa ya había comenzado a erosionar la paciencia táctica de Naoe, pero fue al detenerse frente a la decadente taberna cuando sus cejas se arquearon un milímetro, el equivalente a un grito de furia en su escala expresiva. Las luces de neón parpadeantes, el olor rancio a sake y la vibración de los dados chocando contra la madera vieja eran el opuesto exacto a su concepto de "infraestructura óptima".

Naoe escuchó las palabras de Akira sin desviar los ojos de la fachada del local. Analizó los vectores de escape, el nivel de asimetría de las linternas de papel rojo y la evidente falta de higiene del umbral. Cuando Akira mencionó lo de pedir algo fuerte y actuar como si buscaran problemas... o compañía, Naoe giró lentamente la cabeza hacia él. Su mirada escaneó la expresión de fingida seriedad del Hyūga, detectando la sutil tensión en la comisura de sus labios.

—Un despliegue de camuflaje social en un cuadrante de alta densidad civil y degradación estructural requiere, ante todo, un control absoluto de las funciones motoras, Hyūga-san —respondió Naoe. Su voz era un susurro limpio, pausado, modulado perfectamente para no elevarse por encima del ruido ambiental de la calle—. Si el protocolo de campo exige la simulación de una conducta disoluta para garantizar la extracción de la información del barman, ejecutaré el rol con rigor matemático. No obstante...

Naoe hizo una pausa milimétrica, desviando sus ojos oscuros hacia el interior de la taberna, donde un hombre acababa de volcar una jarra de alcohol sobre la barra. En su mente, una pequeña alarma logística se encendió al pensar en los gérmenes de aquella superficie, pero la suprimió con disciplina militar. Recordó vagamente a Mayura, la forma en que el otro Hyūga manejaba sus propios silencios y la extraña corriente de magnetismo inestable que había comenzado a tejerse entre ellos durante sus entrenamientos nocturnos en el río Nakano y en las quedadas de equipo. Si los de su clan compartían esa misma naturaleza impredecible, debía mantenerse alerta.

—...espero que su tolerancia al etanol de baja calidad esté a la altura de su iniciativa estratégica. Un operador intoxicado es un riesgo de seguridad insostenible. Caminemos. Estableceré el eje de observación en la zona periférica de la barra para mantener el control visual de la salida de emergencia.

Con un paso grácil y medido, que intentaba forzar de manera artificial para que pareciera el de un civil desocupado, aunque su centro de gravedad seguía perfectamente equilibrado para un desenvaine rápido, Naoe empujó la puerta de madera de la taberna, adentrándose directamente en la boca del lobo que Akira le había preparado.
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Hablo#FF851B - Pienso#C19E00 - Narro
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Ibuki Inuzuka
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01-07-2026, 05:18 PM
En el interior de la taberna había personas de toda clase. Algunos bebían hasta apenas poder mantenerse en pie, otros reían a carcajadas mientras vaciaban jarras de sake, y no faltaban quienes intentaban coquetear con alguna muchacha entre el bullicio. Era el tipo de lugar donde el desorden parecía ser la norma.

Y, apenas Naoe abrió la puerta, hubo algo que de seguro captaría su atención casi de inmediato.

Casi al centro del local había una mesa redonda con tres sillas y, curiosamente, un asiento para bebé. Sentada allí se encontraba una muchacha vestida completamente de blanco, bebiendo un llamativo cóctel de vivos colores. El licor, servido en un vaso de cristal, mezclaba tonos azules y amarillos, adornado con una pequeña sombrilla y una rodaja de piña que flotaba en el borde del vaso como una improvisada balsa para la bombilla que atravesaba el centro de la fruta.

Aquella muchacha no era otra que Ibuki. Apenas vio entrar a Naoe, levantó el brazo por encima de su cabeza y comenzó a saludarlo con una enorme sonrisa, agitando la mano de un lado a otro con entusiasmo.

Ese día llevaba un delicado vestido blanco, acompañado por unos pequeños zapatos del mismo color. El único contraste lo aportaba una cartera de cuero rojo que descansaba junto a ella. En el asiento para bebé, mientras tanto, el pequeño tanuki disfrutaba feliz de un trozo de piña - ¡Por aquí! ¡Por aquí! ¡Chicos, ya reservé la mesa! - gritó Ibuki con toda la emoción del mundo, sin preocuparse lo más mínimo por el volumen de su voz.

[Imagen: ONTcKpi.jpeg]

A decir verdad, estaba especialmente ilusionada. Akira la había invitado a una cita y, en la invitación, también le había contado que asistiría su hermano Naoe, uno de los trillizos Hyūga. Su criada, tan emocionada como ella, insistió en vestirla con su mejor vestido, los zapatos más bonitos que tenía y algunos accesorios que combinaban a la perfección. Sus armas permanecían cuidadosamente guardadas dentro del bolso y, como de costumbre, el tanuki la acompañaba a todas partes.

Mientras esperaba a que ambos llegaran, Ibuki destacaba inevitablemente entre la clientela de la taberna. Pero eso era lo de menos. ¡Waaaa! ¡Sus husbandos iban a reunirse con ella! ¡Era genial! ¡Era lo mejor! Y lo mejor de todo... ¡SI HABIAN LLEGADO AL FINAL!
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Akira Hyuuga
Rango Chuunin
Clan Hyuga
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02-07-2026, 02:44 PM
El aroma a madera vieja empapada en alcohol, tabaco rancio y sudor ajeno golpeó el rostro de Akira en cuanto la puerta se abrió, pero lo que realmente lo dejó paralizado a mitad de camino no fue la decadencia del antro. Fue el destello de un blanco inmaculado, celestial y absolutamente fuera de lugar que brillaba en el centro exacto de la mugre de la taberna.

Y entonces, la voz de Ibuki resonó con la fuerza de un pergamino explosivo, desmantelando de un plumazo la densa atmósfera criminal del local.

«¡Por aquí! ¡Por aquí! ¡Chicos, ya reservé la mesa!»

Rápidamente, Akira recomenzó su máscara de absoluta seriedad  y se volvió hacia el Senju, colocándole una mano en el hombro con firmeza marcial, intentando camuflar el temblor de pura comedia de la situación.

—Un giro imprevisto en los vectores de la misión, Senju-san —susurró Akira, modulando la voz con una gravedad que rivalizaba con la del mismísimo Hokage, aunque por dentro rezaba a todos los ancestros de su clan—. Mantén la tapadera. Como puedes observar, Ibuki-sama se ha unido a nosotros como unidad de apoyo de último minuto. Está ejecutando una cobertura de "civil ingenua" para desviar la atención y esa será nuestra tapadera oficial a partir de ahora. Sígueme la corriente y actúa con normalidad, no rompas el personaje. El trabajo de campo exige adaptabilidad ante las variables.

Sin esperar a ver si la mente analítica del Senju asimilaba semejante sarta de mentiras, Akira avanzó hacia la mesa con pasos largos, tratando de proyectar la imagen de un shinobi que tiene todo bajo control, aunque su corazón latiera con fuerza al ver lo hermosa que se veía Ibuki con ese vestido blanco, un contraste tan puro y deslumbrante que casi lo hacía olvidar el olor a sake barato.

—Buenas noches, Ibuki-sempai y Tanuki-sama —dijo Akira al llegar a la mesa, arrastrando una silla con estudiada displicencia y sentándose al lado de Ibuki, quedando lo suficientemente cerca como para percibir su perfume tan caracteristico a sandia por encima del humo del tabaco—. Excelente trabajo con el establecimiento del perímetro. La mesa tiene... buena visibilidad táctica— le guiño un ojo dándole la espalda al senju.

Mientras se acomodaban en la mesa, Akira aprovechó el momento exacto en que Naoe se sentaba para desplegar sus dotes de disimulo.

Le dedicó a Ibuki una mirada intensa, cargada de una devoción que intentaba transmitirle lo mucho que le gustaba verla así de arreglada, pero inmediatamente arqueó una ceja de manera significativa, buscando sus ojos con urgencia silenciosa. Con la mano que quedaba oculta por el ángulo de la mesa, Akira dio unos golpecitos rítmicos sobre la madera, imitando el gesto de escribir una nota, y luego se señaló discretamente el pecho y después al Senju, haciendo una sutil mueca de "está todo rígido".

—Ibuki... —le habló en un susurro rápido, entrelazando sus palabras con un tono falsamente operativo—. Recuerda el... memorándum especial que te envié sobre el "sujeto de pruebas". El protocolo de "flexibilización". Sí, ese en el que quedamos que el exceso de... rectitud estructural del cuadrante —añadió, acentuando la palabra con picardía mientras miraba de reojo a Naoe— requería una dosis intensiva de... remedios líquidos y... distracciones locales. Ya sabes, para que el olvide el manual de la Academia por unas horas y recuerde cómo respirar sin usar un compás. ¿Recuerdas el código del plan que discutimos para esta noche tan especial para nosotros?

Por favor, dime que tu cabecita hermosa recuerda que esto era una trampa para emborrachar a Naoe y tener una cita,... aunque verte con ese vestido hace que me importe bastante poco lo demas, pensó el Hyūga, sintiendo un repentino calor en las mejillas mientras contemplaba el brillo de los ojos de la Inuzuka.

Rápidamente, antes de que la chica pudiera responder con la verdad a voz en grito, Akira se enderezó en la silla, carraspeó y miró fijamente al Senju.

—Naoe-San—llamó Akira con voz firme—. Traerías una jarra del destilado más abrasivoque haya. Necesitamos... lubricar sus engranajes analíticos para el trabajo de campo. Y para la señorita un poco mas de lo que ya esta bebiendo... y mantengamos el suministro de piña para su unidad de apoyo táctico —añadió, mirando de reojo al tanuki—. La noche es joven, y el camuflaje social apenas está comenzando. ¿Verdad?
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Naoe Senju
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03-07-2026, 08:54 PM
Si existiera un algoritmo matemático diseñado para medir el colapso absoluto de una estrategia militar, la escena que Naoe Senju tenía ante sus ojos habría provocado un error de sistema. El joven Senju se quedó estático a un paso de la mesa. Sus ojos azules, habituados a registrar vectores de ataque y asimetrías en el terreno, escanearon el panorama con una lentitud que rozaba lo calculador. Primero, el vestido blanco inmaculado de Ibuki, una aberración cromática en mitad de una taberna impregnada de grasa y hollín. Segundo, el vaso de cristal con un cóctel azul y amarillo y una sombrilla decorativa que desafiaba cualquier principio de camuflaje táctico. Y tercero, el elemento más inverosímil de todos: un tanuki acomodado en un asiento para bebés, consumiendo fruta tropical con absoluta parsimonia.

Cuando Akira le puso la mano en el hombro y comenzó a desglosar aquella sarta de mentiras sobre "unidades de apoyo de último minuto" y "coberturas de civil ingenua", Naoe no se movió un solo milímetro. No apartó la mirada del Hyūga. La farsa era tan evidente, tan carente de rigor logístico, que la probabilidad estadística de que aquello fuera un informe de inteligencia real descendió instantáneamente al 0.00%

Naoe deslizó la mirada de Akira hacia Ibuki, captando el entusiasmo desmedido de la muchacha. La mención implícita de que él era un "hermano" o "trillizo Hyūga" no hizo más que confirmar un desajuste masivo en la cadena de información que Akira había tejido. El Senju exhaló un suspiro casi imperceptible por la nariz, un aire frío que cortó la densa atmósfera de tabaco.—Su capacidad para la improvisación ante variables no contempladas es... alarmante, Hyūga-san —sentenció Naoe. Su voz, perfectamente modulada, no poseía rastro de duda, sino una flemática y cortante lucidez.

—La introducción de un activo civil o en su defecto, de la heredera Inuzuka y su espécimen de fauna menor en un cuadrante de degradación urbana con un vestido de alta costura no desvía la atención. Al contrario, incrementa el índice de detección en un 400%. Cualquier operador enemigo con nociones básicas de reconocimiento sabría que nadie viene a este tugurio a consumir piña con una sombrilla decorativa a medianoche—. Pese a la flagrante anomalía, Naoe no rompió la formación. Se aproximó a la tercera silla y, tras pasar un pañuelo de lino por la superficie de madera para remover una capa invisible de grasa, se sentó. —Buenas noches, Ibuki-chan, Tanuki-sama—Su espalda se mantuvo impecable, formando un ángulo perfecto de noventa grados con el asiento. Sus manos se posaron sobre sus muslos, ignorando deliberadamente los golpecitos tácticos que Akira daba en la mesa. Sabía perfectamente lo que el Hyūga estaba intentando hacer; después de todo, la insistencia de Mayura en perturbar su orden interno durante los entrenamientos nocturnos ya lo había inmunizado contra las excentricidades de su clan.

Cuando Akira, en un intento desesperado por mantener la ficción o acelerar su plan de corrupción mental, le ordenó ir a buscar el "destilado más abrasivo", Naoe entornó los ojos. El requerimiento de un compuesto químico de alta graduación alcohólica para "lubricar engranajes" era una provocación directa a su metodología.—La solicitud de un solvente orgánico de baja calidad alimentaria para consumo inmediato es una imprudencia biomecánica —declaró Naoe, fijando su mirada gélida en Akira—. No obstante, si la "doctrina de campo" que usted ha diseñado exige que actúe como elemento de enlace con el barman para verificar el suministro, cumpliré con la tarea asignada. Evaluaré el nivel de toxicidad del destilado antes de permitir que altere el sistema nervioso de esta unidad.

Naoe se puso en pie con una parsimonia idéntica a la de un oficial antes de una inspección. Miró de reojo al tanuki, luego a Ibuki con una sutil pero estricta inclinación de cabeza a modo de saludo formal, y finalmente a Akira, cuyos ojos denotaban un nerviosismo que el Senju ya había archivado en su memoria para el reporte posterior.—Permanezcan en sus posiciones y eviten emitir más ruidos estridentes. Volveré con el reactivo líquido. Intenten que la "unidad de apoyo táctico" no ensucie el perímetro con los residuos de la piña. Con un giro limpio sobre sus talones, Naoe se dirigió hacia la barra de madera rancia. El plan de Akira para quebrar su estructura mental acababa de comenzar, pero el Senju ya estaba calculando el contraataque logístico. Aquello sería un juego, uno que básicamente consistía en averiguar quién caía primero.
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Hablo#FF851B - Pienso#C19E00 - Narro
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Ibuki Inuzuka
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21-07-2026, 10:32 PM
Un fortachón ebrio y de espaldas anchas comenzó a acercarse a la mesa apenas Naoe y Akira llegaron junto a Ibuki. No era precisamente discreto. Sus pasos pesados hacían crujir la madera del suelo mientras se abría paso entre los clientes con esa confianza estúpida que solo daba el alcohol.

Ibuki, completamente feliz porque sus amigos por fin habían llegado, sonreía de oreja a oreja. Mientras Akira comenzaba a hablarle con aquel extraño idioma compuesto por protocolos, cuadrantes, memorándums y quién sabía cuántas palabras más, la Inuzuka le sostuvo la mirada y asintió repetidas veces con una sonrisa cómplice - Soka... soka... - Claro que sí. No tenía idea de qué demonios estaba diciendo. Pero sí entendía algo mucho más simple.

Akira estaba intentando decirle algo sin que Naoe lo supiera.
Eso era suficiente.
El segundo hombre, que hasta entonces observaba desde unos metros más atrás, intercambió una mirada con el primero. No hizo falta decir una sola palabra; ambos parecían entender perfectamente qué iban a hacer, de seguro llevaban tiempo esperando el momento de actuar.

Para ese momento, Akira ya había pedido la jarra de destilado más fuerte del local. La sonrisa de Ibuki comenzó a desaparecer poco a poco. No porque estuviera triste. Sino porque acababa de recordar lo irritante que era el - La solicitud de un solvente orgánico de baja calidad alimentaria para consumo inmediato es una imprudencia biomecánica...

Ibuki intentó escuchar. 

"Ajá..." 
"Más palabras raras..."
"Bla, bla, bla..."
"¿Respira así siempre?"
"Qué hombre más aburrido..."

...Evaluaré el nivel de toxicidad... - La joven suspiró - Sí, sí... ya entendimos. Hablas bonito y todo eso... pero ciérrala un ratito. Estás desperdiciando esos ojitos tan lindos diciendo tantas tonteras. - Dijo entre dientes, mientras Naoe continuaba como si nada sus discursos agobiantemente largos.

...Permanezcan en sus posiciones y eviten emitir más ruidos estridentes... - Ibuki arqueó una ceja. ¿Permanecer?

Qué va.
Ya estaba harta de escuchar tanta palabra complicada.
Se puso de pie.
Comenzó a rodear la mesa.
Fue entonces cuando el primero de los fortachones terminó por cruzársele delante - Señorita... ¿la están molestando? - Ibuki levantó la vista hacia él.

Le regaló una sonrisa enorme. - ¿Ellos? No. Son mis amigos. - Su sonrisa se ensanchó todavía más - El que molesta eres tú. - Sin perder aquella expresión alegre, descargó un seco puñetazo contra el rostro del hombre, apartándolo de su camino casi con la misma naturalidad con la que habría espantado una mosca.

No perdió ni un segundo. Naoe iba a ir hacia la barra.
Y eso sí que no podía permitirlo.

Casi al mismo instante, el otro fortachón se interponía entre Naoe e Ibuki, provocando una cobertura natural. Aprovechando la distracción provocada por el golpe y el instante exacto en que el Senju iniciaba su marcha, Ibuki acortó rápidamente la distancia entre ambos, empujando lejos al otro fortachón, mientras llenaba su boca del brebaje azul. Antes de que pudiera comprender qué ocurría, llevó ambas manos hasta su rostro, sujetándole las mejillas con firmeza mientras se ponía de puntillas gracias a sus tacones.

Sin darle margen para reaccionar, buscó sorprenderlo con un beso inesperado, intentando pasarle de golpe el licor que aún conservaba en la boca. Solo entonces se apartó apenas unos centímetros, todavía sonriéndole con absoluta naturalidad. - Darling... tráeme uno de esos mismos, por favor.

Le dio una suave palmada en el trasero, empujándolo con toda la naturalidad del mundo en dirección a la barra. Luego giró sobre sus talones como si absolutamente nada extraordinario hubiera ocurrido.

Fue directamente hasta Akira, tomó su mano entre las suyas y lo condujo nuevamente hacia la mesa. - Lindo... qué bueno que llegaste. - Le dedicó una sonrisa cálida mientras volvía a sentarse. - Ya pensé que me dejarían plantada.

Con el dorso de la mano limpió el pequeño resto de alcohol que había quedado en la comisura de sus labios.

Detrás de ellos, los dos fortachones permanecían completamente inmóviles.
Boquiabiertos.

Ninguno de los dos parecía capaz de procesar lo que acababan de presenciar. Solo pudieron intercambiar una mirada de absoluta confusión mientras aquella extraña muchacha regresaba tranquilamente a su cita... como si besar a un hombre para mandarlo a buscar alcohol y luego tomar de la mano a otro fuera la cosa más normal del mundo.
[Imagen: 9NUo9td.gif][Imagen: He8J1ft.gif]
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