A veces es bueno relajarse un poco. Por lo menos eso me dice mi padre, el cual sutilmente me insto a salir de casa para que diera una vuelta y desconectara un poco en vez de quedarme ayudándolo con los remedios o ungüentos que estaba preparando hoy. Lo cual fue un poco fastidioso para mí en una primera instancia. Si bien es cierto mis primeras misiones habian sido un poco duras y llegado de forma muy consecutiva, no estaba tan cansada ni llevaba tantos días como para necesitar desconectar de todo un poco. Y en realidad lo que más me molestaba era no haber tenido la oportunidad de darle una mano a papa, aunque a él no le guste ya va teniendo una edad y necesitara un poco de ayuda cuanto más pase el tiempo.
Pero la conclusión es que, aunque de buenas, fui expulsada de mi casa. Así que aproveché para salir a dar una vuelta por la aldea tranquilamente abrigándome bien, dado que aun se hacia presente el frio que arrastrábamos de la madrugada y por desgracia había un poco de niebla en el ambiente que no dejaba que los rayos del sol de la mañana calentaran de forma consistente la aldea; aunque por suerte la niebla era un poco alta y si que a unos cincuenta metros ya la gente se mostraba más como siluetas, daba bastante margen para ver. No como cierto día que recuerdo hace poco mientras estaba en la academia que la niebla era tan espesa que no se veía nada a un metro de distancia. No me gusta admitirlo, pero ese día choqué contra varias paredes y postes en el trayecto de casa a la academia.
Mis pasos me condujeron hasta la orilla del mar. La niebla era un poco menos densa aun mar adentro, permitiendo atisbar las formas de los barcos que se alejaban de la aldea o que permanecían por el horizonte pescando. Me apeteció sentir un poco el tacto de la arena y antes de adentrarme más en la playa me descalce, pasando a cargar mis sandalias en mi mano izquierda. La arena se notaba fresca, normal en la época en la que estábamos y en especial si el sol no la calentaba, pero aun así se sentía bien pisarla y notar como el pie cedía hundiéndose en ella notando como la arena se filtraba entre los dedos.
Tan solo camine un poquito siguiendo la orilla del mar hasta alcanzar unas rocas que se adentraban un poco en la playa. Opté por acercarme a ellas y sentarme. Estiraría un poco mi cuerpo, alzando los brazos entrelazados con fuerza, creando una tensión leve en mi cuerpo que me hizo crujir algunas articulaciones, dejando una leve y placentera sensación. Me quedaría allí relajándome como me aconsejaron, observando el ir y venir de la gente por la costa. Algunas parejas paseaban juntas, niños jugando, bastante gente que pasaba por la arena corriendo; era muy probable que estuvieran entrenando esos últimos. Me quede un poco embobada mirando el horizonte reflexionando si debería entrenar un poco más mientras hacia un repaso de mi desempeño en mis primeras misiones. No fue muy bueno.
![[Imagen: 8Dus9lA.png]](https://i.imgur.com/8Dus9lA.png)